Tema 9. Flora microbiana normal: concepto, composición, crecimiento.
1. Concepto de flora microbiana normal
1.1. Concepto general: microbiota, microbioma y relaciones simbióticas
Se entiende por flora microbiana normal o microbiota normal la población de microorganismos que, de forma habitual, se encuentra sobre la superficie o en el interior de las cavidades abiertas de un individuo sano, sin producirle enfermedad. Esta microbiota puede clasificarse en dos grandes grupos según su grado de estabilidad en el nicho que ocupa:
-
Microbiota residente: conjunto de microorganismos que se encuentra regularmente en una determinada zona del organismo y que, si se altera por cualquier causa, tiende a restablecerse por sí mismo.
-
Microbiota transitoria: microorganismos (entre los que puede haber patógenos) que colonizan una zona del cuerpo durante un periodo limitado, sin llegar a establecerse de forma permanente. Mientras la microbiota residente se mantenga intacta, la transitoria tiene escasa relevancia; si aquella se altera, los microorganismos transitorios pueden proliferar y producir enfermedad.
La composición de la microbiota de cualquier superficie corporal está condicionada por factores propios del individuo (edad, dieta, estado hormonal, estado de salud, higiene) y por factores ambientales del nicho (humedad, temperatura, nutrientes disponibles), y cambia a lo largo de la vida.
Conviene distinguir, además, los términos microbiota y microbioma, que con frecuencia se usan como sinónimos sin serlo con rigor: la microbiota es la comunidad de microorganismos (bacterias, hongos, virus, arqueas) que ocupa un hábitat determinado, mientras que el microbioma hace referencia al conjunto del material genético de esa comunidad. El término microbioma fue acuñado por el premio Nobel Joshua Lederberg para designar "la comunidad ecológica de microorganismos comensales, simbióticos y patógenos que literalmente comparten nuestro espacio corporal y han sido casi ignorados como determinantes de la salud y la enfermedad".
Las relaciones que los microorganismos de la flora normal establecen con el hospedador son relaciones de simbiosis en sentido amplio que, según el balance de beneficios, se describen como comensalismo, mutualismo o, si se rompe el equilibrio, parasitismo. Cuando la relación es estable y recíprocamente beneficiosa se habla de eubiosis; cuando se produce una alteración cuantitativa (composición y distribución) o cualitativa (actividad metabólica) de ese equilibrio, se habla de disbiosis. Al conjunto formado por el hospedador y sus microorganismos, íntimamente integrado desde el punto de vista funcional, se le ha dado el nombre de holobionte.
Fuente: Universidad de Puerto Rico - Recinto de Mayagüez, "Flora normal de la piel y la susceptibilidad a caries" (Biol 4375L, Laboratorio de Microbiología Clínica, ed. enero de 2019), https://www.uprm.edu/labs4375/wp-content/uploads/sites/175/2019/01/lab-3-flora-normal-de-la-piel-y-bucal-ed-ene2019.pdf.
Fuente: Dolores De la Cruz Cardoso, "Biopelícula dental: Material de apoyo" (UNAM, Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, Licenciatura de Cirujano Dentista, 2024), https://www.zaragoza.unam.mx/wp-content/2023/Licenciaturas/CirujanoDentista/Material_Apoyo/Biopelicula_Dental.pdf.
1.2. El concepto aplicado a la cavidad oral
La cavidad oral alberga una de las comunidades microbianas más estudiadas del organismo y, tras el tracto gastrointestinal, la segunda más abundante del cuerpo humano. Su estudio se remonta a las primeras observaciones microscópicas de microorganismos en raspados de placa dental realizadas por Antonie van Leeuwenhoek, que dieron origen al concepto de "flora normal o microbiota de la cavidad oral". Desde entonces, la microbiota oral se considera uno de los ecosistemas microbianos más antiguos reconocidos por la ciencia.
En condiciones de salud, la microbiota oral mantiene con el hospedador una relación simbiótica de beneficio mutuo: no causa daño a los tejidos orales y, al competir por nutrientes y lugares de adhesión, mantiene a raya a las especies con mayor potencial patógeno, impidiendo que se adhieran a las superficies mucosas. Entre sus funciones se encuentran la vía metabólica del nitrato-nitrito-óxido nítrico (con efecto antiinflamatorio y antimicrobiano), la exclusión competitiva de patógenos mediante bacteriocinas, la estimulación del sistema inmunitario local y la contribución al metabolismo de los alimentos y al mantenimiento de la morfología normal de las mucosas.
Fuente: Dolores De la Cruz Cardoso, "Biopelícula dental: Material de apoyo" (UNAM FES Zaragoza, 2024), https://www.zaragoza.unam.mx/wp-content/2023/Licenciaturas/CirujanoDentista/Material_Apoyo/Biopelicula_Dental.pdf.
2. Composición de la flora microbiana normal
2.1. Magnitud y diversidad de la microbiota oral
La microbiota oral es una de las comunidades microbianas más densas del organismo: se estima una concentración de alrededor de 10¹¹ bacterias por gramo de placa dental y 10⁹ bacterias por mililitro de saliva. Las técnicas de secuenciación masiva y el análisis del gen 16S rRNA han permitido identificar entre 600 y 700 taxones bacterianos en la cavidad oral humana, con una estimación del número total de filotipos posibles de hasta 19.000.
Las cifras concretas varían según la base de datos consultada: un estudio publicado en Avances en Odontoestomatología sitúa la diversidad bacteriana oral en unas 700 especies repartidas en 185 géneros y 12 filos, mientras que otras fuentes que trabajan con la base de datos ampliada del Microbioma Oral Humano (eHOMD, actualizada en 2017) manejan cifras algo superiores, de 772 a 775 especies catalogadas en los distintos nichos de la boca (superficies dentales, surco gingival, lengua, mucosa, paladar, encías y saliva). Ambas cifras reflejan la misma realidad: una comunidad muy numerosa y todavía parcialmente caracterizada, en la que una parte relevante de los filotipos detectados por secuenciación no ha podido cultivarse ni identificarse formalmente.
Fuente: Scipión Castro RD et al., "Microbiota de la cavidad oral: morfología y fisiología", Avances en Odontoestomatología 2025;41(1), https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0213-12852025000200003.
Fuente: De la Cruz Cardoso, "Biopelícula dental: Material de apoyo" (UNAM FES Zaragoza, 2024), https://www.zaragoza.unam.mx/wp-content/2023/Licenciaturas/CirujanoDentista/Material_Apoyo/Biopelicula_Dental.pdf.
2.2. Principales filos y géneros bacterianos
Los estudios basados en el gen 16S rRNA coinciden en señalar siete filos bacterianos como los más representativos de la cavidad oral: Firmicutes, Proteobacteria, Bacteroidetes, Actinobacteria, Fusobacteria, Spirochaetes y Synergistetes.
Clasificando por tinción de Gram, entre los grampositivos destacan los cocos Streptococcus, Abiotrophia, Peptostreptococcus y Stomatococcus, y los bacilos Actinomyces, Bifidobacterium, Corynebacterium, Eubacterium y Lactobacillus. Entre los gramnegativos: cocos Moraxella, Neisseria y Veillonella, y bacilos Campylobacter, Capnocytophaga, Fusobacterium, Haemophilus, Porphyromonas, Prevotella y Treponema.
El género bacteriano más frecuente de la cavidad oral es Streptococcus, del que se han diferenciado más de 16 especies, siendo las más comunes S. mutans, S. intermedius, S. oralis y S. sanguinis. Junto a él, Prevotella y Selenomonas figuran entre los géneros más abundantes. Otros géneros bacterianos habituales en la cavidad oral sana son Veillonella, Fusobacterium, Neisseria, Haemophilus, Eikenella, Leptotrichia, Capnocytophaga y Propionibacterium.
Fuente: Scipión Castro RD et al., "Microbiota de la cavidad oral: morfología y fisiología", Avances en Odontoestomatología 2025;41(1).
Fuente: Serrano-Coll, Sánchez-Jiménez, Cardona-Castro, "Conocimiento de la microbiota de la cavidad oral a través de la metagenómica", Rev. CES Odont. 2015;28(2).
2.3. Distribución por nichos ecológicos
La boca no constituye un entorno homogéneo: ofrece distintos nichos ecológicos con condiciones propias —oxígeno, nutrientes, temperatura, anatomía de la superficie— que determinan comunidades microbianas diferentes en cada localización. Los principales nichos son la mucosa de revestimiento (suelo de la boca, mejilla, labio, paladar blando), la mucosa masticatoria (encía y paladar duro), la mucosa especializada del dorso de la lengua, la saliva y las superficies dentales, supra y subgingivales.
El perfil microbiano de la saliva es comparable al de la lengua y la mucosa, pero resulta claramente distinto al de la placa dentobacteriana, incluso en la misma persona; de ahí que las muestras de saliva no sean representativas de los perfiles microbianos de los sitios donde se desarrollan las enfermedades infecciosas bucodentales locales.
En la biopelícula supragingival predominan géneros aerobios y facultativos anaerobios como Streptococcus mutans, Streptococcus sanguinis y Actinomyces spp. Entre tres y doce semanas después de iniciarse esta biopelícula se establece, por debajo del margen gingival, una microbiota subgingival distinta, dominada por anaerobias gramnegativas, en la que pueden aparecer especies periodontopatógenas como Porphyromonas gingivalis, Treponema denticola y Tannerella forsythia.
Fuente: Serrano-Coll, Sánchez-Jiménez, Cardona-Castro, "Conocimiento de la microbiota de la cavidad oral a través de la metagenómica", Rev. CES Odont. 2015;28(2).
Fuente: De la Cruz Cardoso, "Biopelícula dental: Material de apoyo" (UNAM FES Zaragoza, 2024).
2.4. Hongos, virus y otros componentes no bacterianos
Aunque la mayoría de los estudios sobre la microbiota oral se centran en el componente bacteriano, la comunidad microbiana de la boca también incluye hongos, virus, arqueas y protozoos, en proporción mucho menor y con reportes más escasos que los de bacterias.
El género fúngico más relevante como comensal de la cavidad oral es Candida, cuyas especies colonizan la mucosa oral de una proporción variable de adultos sanos —entre el 3 % y el 48 % según los estudios, con cifras de hasta el 75 % en algunas series—, sin producir enfermedad en el individuo inmunocompetente. Las especies más frecuentes son Candida albicans, C. tropicalis, C. glabrata, C. krusei, C. parapsilosis y C. dublinensis, siendo C. albicans la predominante. Esta levadura coloniza la mucosa oral en forma comensal (fase levaduriforme); cuando se altera el equilibrio entre las defensas del hospedador y el microorganismo, puede producirse el paso a la fase de micelio y desencadenarse una candidiasis oral.
Fuente: Scipión Castro RD et al., "Microbiota de la cavidad oral: morfología y fisiología", Avances en Odontoestomatología 2025;41(1), https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0213-12852025000200003.
3. Crecimiento de la flora microbiana normal
3.1. Condiciones ambientales que determinan el crecimiento
El crecimiento de la microbiota oral está condicionado por las características fisicoquímicas de la cavidad bucal, que se mantienen relativamente constantes gracias a la saliva. La temperatura de la boca se mantiene en torno a 35-37 ºC, sin cambios significativos, condición favorable para el crecimiento de numerosos microorganismos. El pH de la saliva no estimulada es ligeramente ácido (6-6,5), mientras que el de la saliva estimulada se vuelve básico (7,5-8) por el aumento de la concentración de bicarbonato; en conjunto, la mayor parte de las especies bacterianas orales encuentran su óptimo de crecimiento en un rango de pH próximo a la neutralidad (6,5-7,5).
El potencial de óxido-reducción (Eh o potencial redox) del nicho es otro factor determinante, ya que condiciona qué especies pueden proliferar en cada zona según sus requerimientos de oxígeno. Así, en las fisuras dentarias el potencial redox es positivo (ambiente más oxigenado), en la superficie proximal del diente es ligeramente negativo, y en el surco gingival es negativo, lo que favorece la proliferación de anaerobios estrictos en esta última localización. Un estudio sobre la composición bacteriana de la placa dental en tres sitios —fisuras, superficie proximal y surco gingival— ilustra cómo varía la proporción de cada género según estas condiciones: Streptococcus alcanza entre el 8 % y el 86 % en fisuras, pero puede estar por debajo del 1 % en superficie proximal; Actinomyces oscila entre el 0 % y el 46 % en fisuras frente al 4-81 % en superficie proximal; y las bacterias anaerobias gramnegativas obligadas, apenas detectables en fisuras, llegan hasta el 66 % en superficie proximal.
En cuanto a los nutrientes, se distinguen dos categorías: los endógenos, aportados por las proteínas y glucoproteínas de la saliva y por el fluido crevicular gingival, y los exógenos, aportados por los hidratos de carbono de la dieta. De estos últimos, los carbohidratos fermentables son los que más influyen en la ecología microbiana oral, ya que su metabolismo bacteriano genera ácidos que acidifican la biopelícula y modifican el equilibrio de la comunidad.
Fuente: Scipión Castro RD et al., "Microbiota de la cavidad oral: morfología y fisiología", Avances en Odontoestomatología 2025;41(1).
3.2. Sucesión microbiana: de la colonización a la homeostasis
El crecimiento de la flora oral no es aleatorio, sino que sigue un patrón ordenado de colonización conocido como sucesión microbiana. Los colonizadores primarios —entre ellos Streptococcus gordonii, S. sanguinis, S. mitis y S. oralis— se retienen inicialmente cerca de la superficie dental mediante interacciones físico-químicas no específicas; después se establecen interacciones moleculares específicas y fuertes entre las adhesinas bacterianas y los receptores de la película adquirida, dando lugar a una adherencia irreversible. Estos colonizadores primarios modifican el microambiente local y lo hacen favorable para la llegada de especies anaerobias, que se unen a las bacterias ya adheridas mediante coagregación (adhesión célula a célula). Así se forman biopelículas estructuralmente complejas, con los microorganismos ocupando posiciones específicas, lo que ha llevado a describir la placa madura como un "mosaico de microorganismos".
Una característica clave de esta comunidad en crecimiento es el mantenimiento de una microflora estable en un entorno variable, fenómeno denominado homeostasis microbiana: un equilibrio dinámico sostenido por interacciones sinérgicas (que incrementan el catabolismo de nutrientes y el reciclaje de sustancias) y antagónicas (como la producción de bacteriocinas, que dan ventaja competitiva a ciertos microorganismos). La comunicación entre bacterias mediante moléculas señalizadoras —quorum sensing— desempeña también un papel en el crecimiento y el desprendimiento del biofilm: a mayor densidad celular, mayor concentración de moléculas autoinductoras (acilhomoserina lactona en gramnegativas, péptidos en grampositivas) hasta alcanzar un umbral que activa la expresión génica.
Fuente: De la Cruz Cardoso, "Biopelícula dental: Material de apoyo" (UNAM FES Zaragoza, 2024).
3.3. La formación del biofilm dental como modelo de crecimiento de la flora oral
El ejemplo más estudiado del crecimiento organizado de la flora oral es la formación de la biopelícula (biofilm) dental, también llamada placa dental, que se desarrolla en cinco etapas sucesivas:
-
Etapa I. Acondicionamiento: se forma la película adquirida, una capa delgada originada por la adsorción selectiva de proteínas salivales, polisacáridos y otros componentes sobre el esmalte dental. Se constituye rápidamente tras la limpieza dental y proporciona el sustrato inicial para la adhesión bacteriana; su formación está influida por factores físicos (temperatura, rugosidad de la superficie, carga superficial) y químicos (composición del sustrato y del medio, pH, oxígeno).
-
Etapa II. Adhesión bacteriana reversible: las bacterias planctónicas de la saliva comienzan a adherirse a la película adquirida mediante interacciones débiles. La motilidad (flagelos, fimbrias, pili) ayuda a aproximarse a la superficie y vencer las fuerzas de repulsión, aunque no es requisito imprescindible.
-
Etapa III. Adhesión bacteriana irreversible: los microorganismos quedan rodeados de pequeñas cantidades de exopolisacáridos y se establece una adhesión firme mediante la unión específica entre adhesinas bacterianas y receptores del sustrato, menos dependiente ya de los factores ambientales externos.
-
Etapa IV. Maduración del biofilm: se desarrolla una arquitectura compleja, con microcolonias, canales y poros, a medida que los microorganismos adheridos se replican y mueren, y sus componentes extracelulares interactúan con las moléculas del entorno. El crecimiento está limitado por la disponibilidad y penetración de nutrientes, la eliminación de residuos, el pH interno, la penetración de oxígeno, las fuentes de carbono y la osmolaridad.
-
Etapa V. Desprendimiento: algunas microcolonias o células individuales se liberan de la biopelícula, pudiendo revertir a un estado planctónico y cerrar así un ciclo de vida completo. Se describen tres mecanismos: erosión (remoción continua de pequeñas porciones), separación (remoción rápida y masiva) y abrasión (liberación por colisión de partículas del medio con el biofilm).
En la biopelícula madura, aproximadamente el 15 % del volumen corresponde a células bacterianas y el 85 % restante a matriz extracelular, compuesta principalmente por exopolisacáridos que forman canales de circulación de agua, enzimas, nutrientes y productos de desecho. Se calcula que hasta el 99 % de las células bacterianas existen en forma de biopelículas, frente a solo un 1 % en estado planctónico libre.
Fuente: De la Cruz Cardoso, "Biopelícula dental: Material de apoyo" (UNAM FES Zaragoza, 2024), https://www.zaragoza.unam.mx/wp-content/2023/Licenciaturas/CirujanoDentista/Material_Apoyo/Biopelicula_Dental.pdf.
3.4. Ruptura del equilibrio de crecimiento: de la eubiosis a la disbiosis
El crecimiento de la flora oral puede desviarse de su patrón habitual cuando cambian de forma sostenida las condiciones del nicho. La hipótesis de la placa ecológica, formulada por Marsh, explica este fenómeno: los microorganismos potencialmente patógenos están presentes de forma natural en la placa dental sana, pero en una proporción tan baja que resultan clínicamente irrelevantes mientras el pH se mantenga próximo a la neutralidad. Si aumenta la frecuencia de ingesta de carbohidratos fermentables, la biopelícula permanece más tiempo por debajo del pH crítico para el esmalte (en torno a 5,5), lo que favorece selectivamente a las especies acidúricas y acidogénicas —como los estreptococos del grupo mutans— frente a las asociadas a la salud, y desplaza el ecosistema hacia la desmineralización. Esta misma lógica de desequilibrio, mantenida en el tiempo en el entorno subgingival, favorece la proliferación de anaerobios periodontopatógenos como Porphyromonas gingivalis y puede derivar en enfermedad periodontal.
Fuente: De la Cruz Cardoso, "Biopelícula dental: Material de apoyo" (UNAM FES Zaragoza, 2024), https://www.zaragoza.unam.mx/wp-content/2023/Licenciaturas/CirujanoDentista/Material_Apoyo/Biopelicula_Dental.pdf.