Plagas urbanas II: desinsectación de cucarachas, chinches, garrapatas, pulgas y mosquitos
La desinsectación urbana combina un método de trabajo —diagnóstico, programa de actuación y evaluación— con el conocimiento de la biología de cada artrópodo plaga, porque cada especie exige una estrategia de control distinta. Este tema recorre ese método y, después, las especies de artrópodos que con más frecuencia generan problemas de salud pública en las ciudades españolas: cucarachas, chinches de cama, garrapatas, pulgas, mosquitos y otras especies como avispas u hormigas, cerrando con el marco de los biocidas que las empresas de control de plagas emplean para su control.
1. Programas de desinsectación y plan de actuación
La desinsectación se define como el «conjunto de técnicas y procedimientos destinados a la prevención, detección y control de insectos y otros artrópodos con potencial dañino para la salud pública, animal y/o los bienes o propiedades» (Norma UNE 171210:2008). Desde 2015 esta norma convive con la UNE-EN 16636:2015 «Servicios de Gestión de Plagas. Requisitos y procedimientos», que añade los requisitos y competencias que deben cumplir las empresas prestadoras del servicio y permite armonizar los criterios con el resto de la Unión Europea.
Un Plan de Gestión de Plagas (PGP) —el programa de actuación que un ayuntamiento o una empresa de control de plagas aplica sobre un municipio o un edificio— consta siempre de tres etapas:
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Diagnóstico de situación. Recogida de información previa (histórico de actuaciones, avisos, cartografía de la red de saneamiento), inspección sobre el terreno y análisis de las especies presentes, su grado de infestación y los factores de riesgo (climatología, alcantarillado, solares, gestión de residuos).
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Programa de actuación. Medidas y estrategias secuenciadas para mantener la población de la especie plaga por debajo de su umbral de tolerancia («límite por encima del cual el organismo objeto de control pudiera ser considerado plaga y provocar problemas sanitarios o ambientales, molestias y/o pérdidas económicas», UNE 171210:2008), jerarquizadas en medidas estructurales, higiénico-sanitarias, de comportamiento y, solo si las anteriores no bastan, de control directo —físico, biológico o químico—, minimizando siempre el empleo de biocidas.
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Evaluación. Verificación mediante indicadores (desviación sobre servicios previstos, avisos por plaga y zona, encuestas de calidad) de si el programa cumple sus objetivos, con retroalimentación hacia el propio Plan.
El Plan debe estar coordinado por un responsable técnico, figura regulada en el artículo 5 del Real Decreto 830/2010, de 25 de junio (normativa de capacitación para tratamientos con biocidas), al que corresponde el diagnóstico de situación previo a cualquier tratamiento químico, así como la planificación y evaluación de los tratamientos.
En el ámbito municipal, el control de plagas combina actuaciones programadas (vigilancia entomológica periódica, tratamientos preventivos) y a demanda (atención de avisos ciudadanos). El Ayuntamiento de Zaragoza, a través de la Unidad de Salud Ambiental del Servicio de Salud Pública (Instituto Municipal de Salud Pública), gestiona así el control de mosca negra, mosquito tigre, palomas y las desinsectaciones y desratizaciones del municipio: solo durante 2020 recibió 1.537 solicitudes relacionadas con plagas, de las que derivaron 298 inspecciones, 364 solicitudes de desinsectación y 372 tratamientos de desinsectación efectivamente realizados, además de 79 tratamientos específicos de chinches de cama en viviendas tuteladas por los Servicios Sociales Municipales.
2. Especies de artrópodos que constituyen plagas en las ciudades
2.1. Cucarachas
En las ciudades españolas son relativamente frecuentes tres especies de cucaracha, con hábitats bien diferenciados:
| Especie | Nombre común | Hábitat preferente |
|---|---|---|
| Blattella germanica | Cucaracha alemana, rubia o «de las cocinas» | Interiores, sobre todo cocinas; rara vez en el alcantarillado o en el exterior |
| Blatta orientalis | Cucaracha negra o «de alcantarilla» | Alcantarillado, sótanos, carboneras, servicios-WC; también patios y jardines húmedos |
| Periplaneta americana | Cucaracha americana | Hábitats análogos a los de la cucaracha negra |
Blattella germanica es muy prolífica y su eliminación «requiere normalmente de mucho esfuerzo», por lo que se recomienda recurrir cuanto antes a un profesional. Blatta orientalis y Periplaneta americana presentan en el centro de España una marcada estacionalidad: los inviernos continentales detienen su desarrollo, que se reanuda en primavera. Las tres especies depositan los huevos agrupados y protegidos en una cápsula u ooteca.
Para su control se recomienda priorizar las formulaciones en cebo frente a los insecticidas convencionales (aerosoles, pulverizaciones, nebulizaciones): no provocan repelencia —un convencional mal aplicado puede dispersar la plaga en vez de eliminarla—, son más seguros al no generar vapores y mantienen la eficacia varias semanas. Al ser insectos crípticos y de hábitos nocturnos, los cebos se colocan en sus refugios preferentes (grietas de baldosines, huecos bajo fregaderos, juntas entre rodapiés y paredes) y se complementan con trampas adhesivas de monitoreo del nivel de infestación.
2.2. Chinches de cama
Cimex lectularius es un insecto hematófago de hábitos fundamentalmente nocturnos, de 4 a 7 mm de longitud, forma oval y aplanada (semejante a una semilla de manzana), que completa su ciclo biológico —huevo, ninfa (cinco estadios) y adulto— en un periodo de 5 a 10 semanas. Una hembra pone de 5 a 7 huevos por semana y, a lo largo de su vida, entre 200 y 500; los huevos eclosionan en unos 10 días y el insecto puede vivir más de un año sin alimentarse. Tras la aparente desaparición de esta plaga durante décadas, sus infestaciones «han resurgido de manera notable» por el aumento de los viajes internacionales, el comercio de objetos de segunda mano y la restricción de ciertos productos químicos que antes también las controlaban.
Hasta la fecha no hay evidencia de que las chinches transmitan enfermedades a las personas, pero sus picaduras —hinchazones rojizas con fuerte picor, a menudo alineadas sobre la piel— generan molestias físicas y un notable malestar psicológico (ansiedad, insomnio). Su control nunca debe intentarse con aerosoles o insecticidas domésticos aplicados directamente sobre la piel, la ropa o los colchones: además de ineficaz, puede resultar nocivo y solo consigue dispersar la plaga. El tratamiento profesional combina medidas físicas (lavado a alta temperatura y secado 30 minutos a máxima potencia; congelación de prendas a −18 ºC durante al menos 10 horas; aspiración con filtro HEPA, sellando después la bolsa y congelándola), estructurales (sellado de grietas, fundas certificadas antichinches para colchones) y químicas, siempre a cargo de un técnico acreditado; como los huevos eclosionan tras el primer tratamiento, es necesaria una segunda inspección a los 10-15 días, y en ocasiones una tercera.
2.3. Garrapatas
Las garrapatas son artrópodos hematófagos obligados en sus cuatro estadios (huevo, larva, ninfa y adulto), que se alimentan una sola vez en cada fase y cuyo ciclo completo puede durar desde menos de un año hasta varios años. Se distinguen dos familias: los ixódidos o «garrapatas duras» (escudo dorsal esclerotizado; géneros Ixodes, Dermacentor, Hyalomma, Rhipicephalus, Haemaphysalis), de mayor importancia sanitaria por alimentarse durante varios días y poder transmitir patógenos de una fase a otra (transmisión transestadial) y a la generación siguiente (transovárica); y los argásidos o «garrapatas blandas» (Argas, Ornithodoros), que se alimentan varias veces y durante periodos breves. Según el número de hospedadores que usan para completar el ciclo se clasifican en mono, di o trifásicas; el ciclo de tres hospedadores —típico de Ixodes, Dermacentor, Rhipicephalus y Haemaphysalis— es el más problemático, porque multiplica las ocasiones de adquirir un patógeno.
En España las especies y enfermedades más relevantes son:
| Género / especie | Hábitat / huésped típico | Enfermedad asociada |
|---|---|---|
| Rhipicephalus sanguineus (garrapata marrón del perro) | Ligada al perro; también en edificaciones | Fiebre botonosa o exantemática mediterránea (Rickettsia conorii) |
| Hyalomma marginatum | Zonas áridas; gran capacidad de desplazamiento | Fiebre Hemorrágica de Crimea-Congo |
| Ixodes ricinus | Ambientes forestales de montaña | Enfermedad de Lyme; encefalitis transmitida por garrapatas (en Europa central) |
| Dermacentor marginatus | Vegetación mediterránea | Linfadenopatías por garrapatas (DEBONEL/TIBOLA); tularemia |
La transmisión de patógenos solo comienza, en general, a partir de las 24 horas desde que la garrapata empieza a alimentarse, de ahí la importancia de detectarla y retirarla cuanto antes. La extracción correcta se hace con unas pinzas de punta fina, sujetando a la garrapata lo más cerca posible de la piel y tirando hacia arriba con una presión suave y continua, sin aplastarla, retorcerla ni aplicarle sustancias (alcohol, vaselina, gasolina) ni calor, prácticas que no la hacen soltarse y pueden favorecer la inoculación de patógenos.
2.4. Pulgas
Las pulgas (orden Siphonaptera) son insectos sin alas, aplanados lateralmente, con el tercer par de patas adaptado al salto y piezas bucales para perforar la piel y alimentarse de sangre. En Europa, la especie más común en el entorno urbano y doméstico es Ctenocephalides felis (pulga del gato), seguida de C. canis (pulga del perro); también puede encontrarse, con menor frecuencia, Pulex irritans, la llamada «pulga del hombre». Pese a esta nomenclatura, las pulgas son poco específicas de hospedador y pueden alimentarse de distintas especies animales e, igualmente, picar a las personas.
El adulto es el único estadio parasitario: huevo, larva (tres estadios) y pupa se desarrollan en el medio, habitualmente donde el hospedador reposa (alfombras, moquetas, grietas del suelo). Una hembra pone un promedio de 20 huevos al día (hasta 40-50), que caen al suelo tras ser depositados sobre la piel; en condiciones óptimas el ciclo de huevo a adulto dura solo 14 días, pero puede prolongarse hasta 140 en condiciones adversas, y la pupa —el estadio más resistente— puede esperar meses hasta detectar la vibración, el calor o el CO₂ de un hospedador cercano.
La picadura reiterada puede producir, en individuos sensibilizados, dermatitis alérgica por picadura de pulga (DAP), con prurito intenso, alopecia y lesiones cutáneas. Por esta razón, un control eficaz exige actuar sobre dos frentes a la vez: eliminar las pulgas adultas del hospedador y tratar el medio ambiente (aspirado en profundidad de alfombras y tapicerías, lavado de la ropa de cama, productos específicos para aplicar en el entorno), ya que la presencia de pulgas adultas en un animal es solo «la punta del iceberg» de la población que puede estar desarrollándose en huevos, larvas y pupas a su alrededor.
2.5. Mosquitos
El género Culex incluye la especie de mosquito más extendida en España, Culex pipiens (el «mosquito común»), presente de forma generalizada en la Península, Baleares y Canarias, de hábitos nocturnos y que cría en aguas estancadas o con cierta carga orgánica, a diferencia de otros géneros invasores. Junto con Culex perexiguus (restringido al suroeste peninsular) y Culex modestus, se alimenta preferentemente de sangre de aves, lo que permite a estas especies amplificar y, eventualmente, transmitir al ser humano el virus del Nilo Occidental; en 2020 se notificaron en España 77 casos humanos de esta enfermedad, la mayoría con meningoencefalitis. La vigilancia entomológica municipal combina ovitrampas, trampas de cebo oloroso para adultos y muestreo larvario: en 2020, el Ayuntamiento de Zaragoza identificó en sus capturas, además de Culex pipiens, ejemplares de Culiseta longiareolata, Anopheles maculipennis, Ochlerotatus caspius y Aedes albopictus.
El mosquito tigre (Aedes albopictus), especie invasora detectada en España por primera vez en Cataluña en 2004 y hoy presente en buena parte del arco mediterráneo, se diferencia de Culex por sus hábitos diurnos (con mayor actividad al atardecer y antes del amanecer) y por criar en pequeños recipientes de agua de lluvia —neumáticos, macetas, imbornales—, cuyos huevos resisten la desecación durante meses; su biología y control se desarrollan con más detalle en otro tema de este temario.
2.6. Otras especies
Las avispas son himenópteros sociales, de 1 a 1,5 cm de longitud salvo la especie invasora Vespa velutina, con un aguijón liso que —a diferencia del de la abeja, que queda clavado y provoca la muerte del insecto— no se desprende y permite picar varias veces. En Zaragoza predominan Polistes (pequeños nidos aéreos sin cubierta, de 10 a 30 individuos, bajo riesgo), Vespula vulgaris (avispa común, nido de papel con un ciclo de 6 a 11 meses y entre 3.000 y 8.000 larvas) y Vespula germanica («chaqueta amarilla», más destructiva, con nidos a menudo subterráneos o en áticos). La invasora Vespa velutina nigritorax («avispa asiática») exige un protocolo distinto: nunca debe romperse ni destruirse su nido a pedradas, con chorros de agua o disparos, porque la reina puede escapar y fundar nuevos nidos, o las obreras dispersadas quedar fecundadas en su ausencia; ante la sospecha de un nido de esta especie, el protocolo del Servicio Contra Incendios, de Salvamento y Protección Civil de Zaragoza indica avisar a los servicios especializados sin manipularlo.
Las hormigas, muy abundantes en el medio urbano, suelen ser únicamente motivo de molestia y no se asocian a problemas de salud; su proliferación se relaciona con una gestión deficiente de residuos y con el suministro incontrolado de alimento a animales en la vía pública.
3. Problemática sanitaria
Las plagas urbanas generan dos tipos de problemas: unas actúan como vectores, transmitiendo patógenos entre personas o de animales a personas (garrapatas y mosquitos, principalmente, aunque también pulgas), mientras que otras —cucarachas y chinches de cama— plantean sobre todo un problema de alérgenos, molestias y alarma social. La alergia a la cucaracha, documentada por la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), puede causar asma, rinitis y conjuntivitis de gravedad variable, por la exposición a alérgenos presentes en sus excrementos y en partes de su cuerpo; además, las cucarachas actúan como vectores de enfermedades por contaminación de los alimentos con los que entran en contacto. En todos los casos, el concepto operativo que decide si una especie es o no «plaga» es el ya citado umbral de tolerancia: su presencia solo se considera plaga cuando supera ese límite o se da en lugares no aceptables, no por el mero hecho de estar presente en el entorno urbano.
4. Prevención y control
La prevención antecede siempre al control químico y se apoya en tres ejes, comunes a todas las especies tratadas en este tema: eliminar la atracción (gestión correcta de basuras y restos de comida, reparación de fugas de agua, ausencia de encharcamientos, no alimentar a animales vagabundos en la vía pública), impedir el acceso a los espacios interiores (sellado de grietas en fachadas y basamentos, burletes en puertas, revisión de pasos de tuberías) y adoptar hábitos de comportamiento saludables (no depositar residuos en inodoros ni en vía pública, revisión periódica de arquetas y sumideros). Solo cuando estas medidas resultan insuficientes se recurre al control directo, que puede ser físico (trampas, aspiración, frío o calor), biológico (feromonas, depredadores naturales, larvicidas de origen bacteriano) o químico mediante biocidas. Para las especies que parasitan a las personas directamente —garrapatas, pulgas, mosquitos— la protección individual (ropa que cubra la piel expuesta, repelentes autorizados, revisión corporal tras la exposición) complementa el control ambiental.
5. Biocidas
Los productos empleados en el control de plagas urbanas se denominan biocidas: sustancias o preparados que contienen una o más sustancias activas destinadas a destruir, contrarrestar, neutralizar o prevenir un organismo nocivo por medios distintos de la mera acción física o mecánica. El Reglamento (UE) n.º 528/2012, de 22 de mayo, armoniza en toda la Unión Europea las condiciones de comercialización y uso de los biocidas, clasificándolos en 22 «tipos de producto» (TP) agrupados en cuatro grandes grupos. Los relevantes para la desinsectación urbana son:
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Tipo de producto 18 (insecticidas, acaricidas y productos para controlar otros artrópodos): «productos empleados para el control de los artrópodos (por ejemplo, insectos, arácnidos y crustáceos), por medios distintos de la repulsión o la atracción» (anexo V). Es el grupo al que pertenecen los insecticidas en cebo, aerosol o concentrado emulsionable usados contra cucarachas, chinches, pulgas o avispas.
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Tipo de producto 19 (repelentes y atrayentes): «productos empleados para el control de los organismos nocivos (invertebrados como las pulgas; vertebrados como las aves, peces, roedores), mediante repulsión o atracción, incluidos los que se utilizan para la higiene veterinaria o humana» (anexo V). A este grupo pertenecen, por ejemplo, los repelentes de uso cutáneo frente a mosquitos y garrapatas con principios activos como el DEET, incluido en la lista europea de sustancias activas biocidas.
En España, la comercialización de un biocida exige su inscripción previa en el Registro Oficial de Biocidas; y las empresas y profesionales que fabrican, envasan, almacenan, comercializan o aplican biocidas deben inscribirse, antes de iniciar su actividad, en el Registro Oficial de Establecimientos y Servicios Biocidas (ROESB) de la comunidad autónoma correspondiente, regulado por la Orden SCO/3269/2006, de 13 de octubre. Dicha orden define al responsable técnico como la persona encargada de la planificación, realización y evaluación de los tratamientos y de supervisar sus riesgos, y reserva el uso de biocidas de uso profesional exclusivamente a personal formado y acreditado por la autoridad ambiental autonómica; los particulares solo pueden emplear, en el ámbito doméstico, los biocidas específicamente autorizados para ese uso, siguiendo siempre las indicaciones de la etiqueta.
Las formulaciones más habituales en desinsectación urbana son el cebo (gránulo o gel alimentario con el insecticida, de mínimo riesgo de exposición y sin efecto repelente, el método preferido hoy contra cucarachas), el concentrado emulsionable y el aerosol a presión (habituales contra avispas, con principios activos del grupo de los piretroides —como la tetrametrina, la permetrina o la cipermetrina—, que actúan por contacto o inhalación como neurotoxinas sobre el sistema nervioso del insecto, prolongando la activación de los canales de sodio hasta producir una parálisis conocida como «efecto derribo») y el polvo, cuyo mayor riesgo de dispersión por el viento lo hace menos recomendable conforme a las buenas prácticas de aplicación. En todos los casos, la etiqueta del producto —con su composición, indicaciones de peligro y consejos de prudencia conforme al Reglamento CLP— es de obligada consulta antes de cualquier aplicación.
Fuentes: Instituto Municipal de Salud Pública del Ayuntamiento de Zaragoza, «Las Chinches de Cama: Guía Informativa» (https://www.zaragoza.es/contenidos/sanidad/chinches-cama.pdf); Instituto Municipal de Salud Pública del Ayuntamiento de Zaragoza, «Memoria de Actividades Unidad Salud Ambiental II, año 2020» (https://www.zaragoza.es/cont/paginas/IMSP/pdf/memoria_Control_plagas_2020.pdf); Servicio Contra Incendios, de Salvamento y Protección Civil del Ayuntamiento de Zaragoza, «Tema 28 — Protocolo Actuación Himenópteros» (https://www.zaragoza.es/cont/vistas/portal//bomberos/doc/Tema_28_Protocolo_actuacion_himenopteros.pdf); Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA), «Plan de Gestión de Plagas en el Ámbito Municipal» (https://microservices.es/storage/1379/PLAN-DE-GESTION-DE-PLAGAS-EN-EL-AMBITO-MUNICIPAL.pdf); Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, «Dípteros y garrapatas: un problema de salud pública. Uso responsable de los repelentes» (https://www.madrid.org/bvirtual/BVCM017994.pdf); Instituto de Salud Carlos III, «Protocolo de vigilancia de Fiebre Exantemática Mediterránea» (https://cne.isciii.es/documents/d/cne/protocolo-20de-20vigilancia-20de-20fiebre-20exantem-c3-a1tica-20mediterr-c3-a1nea-pdf); Madrid Salud (Ayuntamiento de Madrid), «Prevención de infestaciones por cucarachas en viviendas unifamiliares» (https://madridsalud.es/salud_publica/plagas/pdf/ms_UTCV_IPMCucasInterVivChalets_mar12.pdm.pdf); Madrid Salud (Ayuntamiento de Madrid), «Recomendaciones para la prevención y el control de plagas» (https://madridsalud.es/pdf/ambiental/folleto_control_plagas.pdf); ESCCAP España, «Guía n.º 3: Control de ectoparásitos en perros y gatos. Biología, diagnóstico y control» (https://www.esccap.es/wp-content/uploads/2018/05/guia3_2018.pdf); Ministerio de Sanidad, «Plan Nacional de Prevención, Vigilancia y Control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores. Parte II: Culex» (https://www.sanidad.gob.es/areas/alertasEmergenciasSanitarias/preparacionRespuesta/docs/PARTE_II._CULEX.pdf); Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), «Alergia a otros alérgenos» (https://seicap.es/alergia/alergia-a-otros-alergenos/); Reglamento (UE) n.º 528/2012 del Parlamento Europeo y del Consejo, anexo V (https://www.boe.es/doue/2012/167/L00001-00123.pdf); Real Decreto 1054/2002, de 11 de octubre (https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2002-19923); Orden SCO/3269/2006, de 13 de octubre, ROESB (https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2006-18558). Consultadas el 08/10/2026.