Plagas urbanas I: programas de desratización, especies de roedores, problemática y biocidas
La desratización es el conjunto de técnicas y procedimientos dirigidos a la prevención, detección y control de roedores con potencial dañino para la salud pública, animal y los bienes (norma UNE 171210:2008, recogida por ANECPLA). Este tema explica cómo se organiza un programa municipal de desratización, qué especies de roedores se encuentran con más frecuencia en el medio urbano, qué problemas sanitarios y materiales generan, y cómo se regula el uso de los biocidas rodenticidas con los que se controlan.
1. Programas de desratización y plan de actuación
El Plan de Gestión de Plagas (PGP) que una entidad local aplica a la desratización consta de tres fases encadenadas —diagnóstico de situación, programa de actuación y evaluación— y debe estar coordinado por un responsable técnico, de acuerdo con el artículo 5 del Real Decreto 830/2010, de 25 de junio, sobre capacitación para realizar tratamientos con biocidas.
1.1. Diagnóstico de situación
Es la valoración previa al diseño del programa: describe el origen e identificación de los roedores, su distribución y extensión, y los factores que favorecen su proliferación. Consta de tres subfases:
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Recogida de información previa: estrategia de gestión de plagas existente, cartografía de parques, solares y edificios, red de alcantarillado (número de pozos y registros, mallado) e histórico de actuaciones de, al menos, los dos últimos años (zonas con incidencias, avisos recibidos, número de pozos tratados).
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Inspección: trabajo de campo de un técnico cualificado que revisa factores ambientales del municipio (clima, orografía, zonas verdes, mercados, solares, obras), el estado del alcantarillado (antigüedad, limpieza, defectos estructurales, imbornales) y los signos directos e indirectos de actividad de roedores.
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Análisis de la información y elaboración del diagnóstico: documento que recoge el objeto del contrato, las especies de plaga, los focos y su gravedad, y una evaluación preliminar del riesgo.
1.2. Programa de actuación
En base al diagnóstico se define el conjunto de medidas y estrategias, secuenciadas en el tiempo, necesarias para mantener la población de roedores por debajo del umbral de tolerancia, minimizando el uso de biocidas. El programa debe incluir objetivos, un cronograma de ejecución, la metodología de trabajo, un sistema de gestión de avisos ciudadanos (con niveles de urgencia y tiempo de respuesta), campañas de sensibilización y un plan de minimización del impacto sobre personas y medio ambiente.
1.3. Seguimiento y evaluación
Todo PGP debe incluir una evaluación continua, mediante indicadores medibles y periódicos, para comprobar que el programa funciona y reajustarlo si es necesario (retroalimentación). Entre los indicadores habituales están el porcentaje de consumo de cebo en la red de alcantarillado (número de estaciones de muestreo con consumo sobre el total, por 100), el número de avisos atendidos por tipo de plaga y zona, su evolución mensual, el número de reclamaciones y de incidentes, y el grado de cumplimiento de las medidas no químicas que debe adoptar el ayuntamiento.
1.4. Un programa municipal en la práctica: Zaragoza
El Instituto Municipal de Salud Pública de Zaragoza gestiona un contrato de control integral de plagas con doble vertiente preventiva y correctiva. El programa de desratización del alcantarillado contempla actuaciones preventivas periódicas —dos veces al año— sobre una red de más de 33.000 registros, además de tratamientos programados en parques, jardines y edificios municipales. Cada pozo y arqueta se inspecciona y se clasifica según el nivel de consumo detectado mediante un sistema de etiquetado por colores, lo que permite conocer la evolución del tratamiento y priorizar refuerzos.
2. Especies de roedores más frecuentes
En el medio urbano español las tres especies clave son la rata parda, la rata negra y el ratón doméstico.
2.1. Rata parda o de alcantarilla (Rattus norvegicus)
Roedor robusto, de hocico redondeado, ojos relativamente pequeños y orejas que, estiradas hacia delante, no llegan al borde del ojo; la cola es siempre más corta que el cuerpo. De origen asiático, colonizó Europa en el siglo XVIII y llegó a España en el XIX; hoy ocupa prácticamente todo el territorio. Es un roedor comensal típico de alcantarillas, basureros, sótanos y cualquier hueco bajo el suelo, aunque también forma poblaciones silvestres ligadas al agua (es buena nadadora). En ambientes urbanos estables se reproduce todo el año (el 30 % de las hembras adultas están gestantes); la gestación dura de 21 a 25 días, la lactancia 22 días, y puede haber hasta seis o siete partos anuales, con entre 11 y 14 embriones por camada (citas de hasta 22). La madurez sexual se alcanza entre las 8 y las 12 semanas. Vive en clanes familiares (un macho dominante, un harén de hembras y machos subordinados), es nocturna y crepuscular, y puede desplazarse hasta 3-4 km en busca de alimento. Muestra neofobia (rechazo de alimentos nuevos), lo que dificulta el control con cebos. Es reservorio de leptospirosis (la «enfermedad de Weil»), salmonelosis, toxoplasmosis y tifus, y portadora de ectoparásitos (sifonápteros, ácaros) y endoparásitos.
2.2. Rata negra, de árbol o de barco (Rattus rattus)
Más pequeña y grácil que la rata parda (unos 250 g), de hocico puntiagudo, orejas prominentes y ojos saltones; su rasgo distintivo es la cola, más larga que el cuerpo, que al extenderse sobre el dorso sobrepasa el hocico. Fue la especie dominante en Europa hasta que la rata parda la desplazó, pero sigue presente en España, sobre todo en zonas costeras ligadas a puertos. Es menos comensal y más arborícola: construye nidos esféricos entre ramas y hojarasca, o madrigueras en la base de los árboles usando las raíces como soporte, y prefiere zonas con vegetación densa (setos, palmeras, frutales). Consume una media de 30 g diarios (el 10 % de su peso), es omnívora con preferencia por frutas y semillas, y necesita beber con frecuencia. La actividad reproductora de las hembras va de febrero a octubre; la gestación dura 21 días, la lactancia un mes, y en ambiente urbano con alimento abundante puede haber hasta cinco camadas al año (media de 7 crías); la madurez sexual llega a las 6-7 semanas en hembras y 7-8 en machos. Rara vez supera los 18 meses de vida en libertad. Al convivir con la rata de alcantarilla en nichos distintos, su diagnóstico diferencial es clave: los cebos rodenticidas colocados en el interior de alcantarillas no la alcanzan, porque no accede a ese medio.
| Rasgo | Rata negra (R. rattus) | Rata gris (R. norvegicus) |
|---|---|---|
| Hocico | Puntiagudo | Menos afilado |
| Orejas | Grandes, llegan casi al ojo | Pequeñas |
| Cola | Más larga que el cuerpo | Más corta que el cuerpo |
| Heces | Punta afilada | Redondeadas |
| Cráneo | Corto, ovalado | Alargado |
| Ojos | Más prominentes | — |
2.3. Ratón doméstico (Mus musculus)
Múrido pequeño y grácil (cabeza y cuerpo de 73 a 101,5 mm), de cola similar en longitud a la cabeza y el cuerpo juntos, hocico alargado, ojos negros pequeños y orejas redondeadas. Es un animal comensal (en España, la subespecie domesticus) aunque también existen formas asilvestradas que viven en linderos de piedra o vegetación herbácea. Las poblaciones comensales tienen actividad sexual continua todo el año; la gestación dura de 19 a 20 días, con entre 3 y 9 embriones por camada según la edad de la madre y la densidad de población, y la madurez sexual se alcanza a las 5-7 semanas; la longevidad media es de 12 a 14 meses. Es primariamente granívoro en estado salvaje y omnívoro en medios humanizados. Sanitariamente es menos relevante que la rata parda, pero puede transmitir rickettsiosis pustulosa (por un ácaro parásito), fiebre por mordedura de rata y salmonelosis por contaminación de alimentos con sus excrementos.
3. Problemática sanitaria y de daños
3.1. Enfermedades transmitidas
Los roedores comensales son reservorio de varias zoonosis. La leptospirosis es una enfermedad de declaración obligatoria (EDO) en España: en 2022 se notificaron a la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE) 50 casos confirmados, con una tasa de incidencia de 0,11 por 100.000 habitantes (frente a 0,10 en 2019 y 2021). De los casos con ocupación de riesgo conocida (el 24 % del total en 2022), el 92 % eran trabajadores medioambientales, entre ellos del alcantarillado; se transmite por contacto con agua o alimentos contaminados con orina de roedores infectados. Los ortohantavirus, transportados por múridos (ratas y ratones), pueden causar fiebre hemorrágica con síndrome renal; se transmiten sobre todo por inhalación de aerosoles contaminados con orina, heces o saliva de roedores infectados, y su prevención se basa en el control de roedores y en evitar el contacto con sus excretas. Se suman la salmonelosis (contaminación de alimentos), la toxoplasmosis y, de forma más puntual, la rickettsiosis y la fiebre por mordedura de rata.
3.2. Daños materiales
Los roedores producen roeduras —marcas de dientes en envases, embalajes, alimentos, mobiliario, textiles y corteza de árboles—, excavan madrigueras que pueden afectar a estructuras, y contaminan alimentos y superficies con heces y orina. Estos daños, junto con el riesgo sanitario, son los dos elementos que definen una «plaga» según la norma UNE-EN 16636:2015: un organismo cuya presencia tiene un efecto dañino para las personas, sus actividades o bienes, o para los animales o el medio ambiente.
3.3. Vigilancia zoonótica municipal: el caso de Zaragoza
Dentro de su programa de desratización, el Ayuntamiento de Zaragoza remite las ratas capturadas con trampas y cajas a la Facultad de Veterinaria, en colaboración con la Cátedra de Investigación de Plagas Urbanas y Salud Pública. Entre octubre de 2025 y abril de 2026 se analizaron 130 ejemplares, buscando Salmonella, Campylobacter, Toxoplasma y Leishmania; el porcentaje de positivos se situó entre el 2 % y el 4 % en las dos primeras familias de bacterias.
4. Prevención y control
La Gestión Integrada de Plagas considera todas las técnicas disponibles e integra las medidas apropiadas para mantener el uso de biocidas en niveles justificados, minimizando el riesgo para la salud y el medio ambiente. ANECPLA distingue, de menos a más intervención directa, los siguientes grupos de medidas:
4.1. Medidas pasivas: estructurales, higiénico-sanitarias y de comportamiento
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Estructurales y constructivas: modificación y reparación de elementos del edificio para evitar refugios o entradas (burletes en puertas, enfoscado de registros, sifonado de imbornales, sellado de pasatubos y huecos de ventilación).
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Higiénico-sanitarias y ambientales: gestión correcta de basuras, limpieza de colectores de saneamiento, mantenimiento de solares y vertederos, que limitan el acceso a comida, agua y refugio (los tres factores que generan una situación de plaga).
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De comportamiento ciudadano: no depositar basuras fuera de los contenedores establecidos, no alimentar a animales en la vía pública, y mantener en buen estado la vegetación perimetral (setos, hiedras, ramas que tocan fachadas o tejados), que es la vía de acceso preferida de la rata negra.
4.2. Medidas de control directo: físicas, biológicas y químicas
Cuando las medidas anteriores no bastan, se aplican medidas directas sobre la especie: físicas (trampas de captura mecánica), biológicas (feromonas, depredadores naturales) y químicas (biocidas rodenticidas). Para la rata negra, las medidas físicas incluyen planchas metálicas o plásticas de 0,5 a 1 metro en la base de los árboles y la poda de ramas en contacto con edificaciones, porque el control químico en alcantarillado no la alcanza al tratarse de una especie arborícola.
5. Biocidas rodenticidas: regulación, anticoagulantes y restricciones
5.1. Tipo de producto 14 del Reglamento (UE) n.º 528/2012
El Reglamento (UE) n.º 528/2012, sobre comercialización y uso de biocidas, clasifica los productos en 22 tipos agrupados en cuatro grupos principales; dentro del Grupo principal 3 (Plaguicidas), define el Tipo de producto 14 (TP14), Rodenticidas, como los «productos empleados para el control de los ratones, ratas u otros roedores, por medios distintos de la repulsión o la atracción» (anexo V). El Reglamento define «biocida» como la sustancia o mezcla destinada a destruir, contrarrestar o neutralizar cualquier organismo nocivo por medios distintos de una mera acción física o mecánica (artículo 3), y «organismo nocivo» como todo organismo, incluidos los patógenos, cuya presencia sea indeseable o perjudicial para las personas, los animales o el medio ambiente.
5.2. Anticoagulantes: generaciones y sustancias activas
Los rodenticidas más utilizados son los anticoagulantes, que inhiben la enzima vitamina K epóxido reductasa y bloquean el ciclo de la vitamina K, impidiendo la coagulación de la sangre. Se dividen en dos generaciones:
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Primera generación (indandionas y 4-hidroxicumarinas sencillas): clorofacinona, cumatetralilo y warfarina, entre otras; requieren dosis repetidas.
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Segunda generación o «superwarfarinas» (desarrolladas al surgir resistencias a la primera): brodifacoum, bromadiolona, difenacoum, difetialona y flocumafen; son activas con una sola toma, y mucho más tóxicas.
5.3. Categorías de usuario y capacitación
La normativa española (Real Decreto 830/2010, que desarrolla el Real Decreto 1054/2002 de registro y comercialización de biocidas) distingue tres categorías de usuario de biocidas, incluidos los rodenticidas TP14:
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Público en general: productos autorizados para uso doméstico por personas no profesionales.
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Personal profesional: aplica biocidas de forma ocasional en su trabajo, con conocimientos básicos de manejo de productos químicos y de los equipos de protección individual.
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Personal profesional especializado: dedica su jornada a la aplicación de biocidas y ha recibido formación específica; solo este perfil puede usar formulaciones de contacto en interiores y ciertas presentaciones de mayor riesgo.
La capacitación se acredita, para los TP 2, 3, 4, 11, 14, 18 y 19, mediante un título de formación profesional o un certificado de profesionalidad de las cualificaciones «Servicios para el control de plagas» (aplicadores) o «Gestión de servicios para el control de organismos nocivos» (responsables técnicos), de acuerdo con el artículo 4 del Real Decreto 830/2010. Las empresas de servicios biocidas, incluidas las de desratización, deben además inscribirse con carácter previo en el Registro Oficial de Establecimientos y Servicios Biocidas (ROESB) de la comunidad autónoma correspondiente, regulado por la Orden SCO/3269/2006, que abarca tanto los establecimientos que fabrican, envasan, almacenan o comercializan biocidas de uso profesional como las empresas que prestan servicios de tratamiento a terceros.
5.4. Restricciones de uso
Las medidas nacionales de mitigación de riesgo para los rodenticidas anticoagulantes, acordadas en el marco de la renovación europea de estas sustancias activas, establecen que en España no se autoriza el cebado permanente salvo en casos excepcionales justificados y con autorización expresa del Ministerio de Sanidad, que las formulaciones de contacto solo pueden emplearlas en interiores los profesionales especializados, y que el uso directo en madrigueras exige una evaluación de riesgo favorable, sin que se autoricen cajas de cebo dentro de las propias madrigueras. Las presentaciones para personal especializado y profesional tienen, además, un tamaño mínimo de envase de 3 kg, salvo en formato líquido, en el que el tamaño se limita a un máximo de 250 ml.
Fuentes: ANECPLA, Plan de Gestión de Plagas en el Ámbito Municipal (2016); Ayuntamiento de Zaragoza, nota de prensa sobre la campaña de desratización (13/05/2026, zaragoza.es); Madrid Salud (Ayuntamiento de Madrid), ficha informativa «Rata de Árbol (Rattus rattus)» (actualización mar-2019); MITECO, Atlas y Libro Rojo de los Mamíferos Terrestres de España, fichas de Rattus norvegicus y Mus musculus; Instituto de Salud Carlos III (RENAVE/CNE), Informe epidemiológico sobre la situación de la Leptospirosis en España, año 2022; ECDC, Factsheet on orthohantavirus infections; Reglamento (UE) n.º 528/2012, de 22 de mayo, relativo a la comercialización y el uso de los biocidas (anexo V y artículo 3); Real Decreto 830/2010, de 25 de junio, sobre capacitación para realizar tratamientos con biocidas; Orden SCO/3269/2006, de 13 de octubre, del Registro Oficial de Establecimientos y Servicios Biocidas; Ministerio de Sanidad, presentación «Registro de Biocidas: medidas aplicables para su autorización en España» (2019) y documento de medidas de mitigación de riesgo de la 2.ª renovación de rodenticidas anticoagulantes; Universidad de Zaragoza (Facultad de Veterinaria), trabajo de fin de grado «Intoxicación por rodenticidas anticoagulantes en veterinaria: estado de la cuestión» (2022), para el mecanismo de acción y las generaciones de anticoagulantes. Consultadas el 08/10/2026.