Plagas y vectores (organismos nocivos): principales grupos de animales urbanos y sus características biológicas
En sanidad ambiental se manejan tres conceptos que no son sinónimos: organismo nocivo, plaga y vector. Este tema explica qué distingue a cada uno, qué papel cumplen los vectores en la transmisión de enfermedades y qué grandes grupos de animales urbanos pueden llegar a constituir plaga, con las características biológicas que lo permiten. El estudio detallado de cada grupo (roedores, insectos, arácnidos, aves) se desarrolla en temas posteriores; aquí se ofrece la visión general.
1. Concepto de organismo nocivo, plaga y vector
1.1. Organismo nocivo
La normativa de biocidas, tanto española como europea, define el organismo nocivo en términos casi idénticos. El Real Decreto 1054/2002, que regula el registro, autorización y comercialización de biocidas, lo define como «todo organismo cuya presencia sea indeseable o que tenga un efecto dañino sobre el ser humano, sus actividades o los productos que utiliza o produce, o sobre los animales, o el medio ambiente». El Reglamento (UE) nº 528/2012, de comercialización y uso de los biocidas, añade expresamente los agentes patógenos: «"organismo nocivo": todo organismo, incluidos los agentes patógenos, cuya presencia sea indeseable o que tenga un efecto perjudicial sobre las personas, sus actividades o los productos que utilizan o producen, o sobre los animales o el medio ambiente». La definición no exige que el organismo sea un animal: comprende también microorganismos, hongos o plantas, aunque este tema se limita a los animales urbanos.
1.2. Plaga
Ni el RD 1054/2002 ni el Reglamento 528/2012 definen «plaga» como término jurídico autónomo; en sanidad ambiental el criterio para calificar una especie como plaga urbana es funcional, no administrativo. Según la revisión de Moreno Marí et al. en la Revista Española de Salud Pública, la condición de plaga de un organismo en ambientes urbanos «está basada en varios criterios, todos ellos dependientes del tipo de daño que ocasionen al ser humano —si estropean sus tejidos, sus alimentos o sus estructuras, si le transmiten patógenos o si le producen picaduras dolorosas o reacciones alérgicas—». Añaden que «la categoría de plaga se fundamenta en su presencia en interiores en un número considerable, y su permanencia en el exterior en una cantidad suficiente para representar un perjuicio»: es decir, una población solo se convierte en plaga cuando supera un umbral de tolerancia, umbral que en el medio urbano es mucho más variable que en el agrícola porque, además de criterios económicos, entran en juego la salud y hasta la estética.
La cualificación profesional oficial «Servicios para el control de plagas» (SEAG0110, nivel 2), del Instituto Nacional de las Cualificaciones —la misma que el Real Decreto 830/2010 exige para capacitar a quienes aplican biocidas de control de plagas en España— agrupa estos conceptos en su primer bloque de contenidos bajo el título «Concepto de plaga, vector y diseminador», confirmando que los tres términos se trabajan de forma conjunta y diferenciada en la formación oficial del sector.
1.3. Vector
Según la Organización Mundial de la Salud, «los vectores son organismos vivos que pueden transmitir patógenos infecciosos de una persona a otra o de los animales al ser humano. Muchos de ellos son insectos hematófagos que ingieren microorganismos patógenos al alimentarse de la sangre de un portador infectado (una persona o un animal) y, posteriormente, los transmiten a un nuevo portador, una vez que el patógeno se ha replicado. Un vector infeccioso puede transmitir patógenos durante el resto de su vida en cada nueva picadura o ingestión de sangre». Un vector, por tanto, no es dañino por sí mismo: lo es por el patógeno que porta y transmite, a diferencia de un organismo nocivo que puede dañar directamente (por ejemplo, royendo estructuras) sin intervenir ningún patógeno.
2. Vectores y enfermedades de transmisión vectorial
El Ministerio de Sanidad resume así la magnitud del problema: «Las enfermedades vectoriales son un grupo de enfermedades infecciosas causadas por microorganismos patógenos que se transmiten a los seres humanos y otros animales a través de la picadura de vectores, como los mosquitos y las garrapatas. Estos patógenos incluyen bacterias, virus y parásitos que constituyen el 17 % de las enfermedades infecciosas totales, provocando 700.000 muertes anuales en el mundo». La OMS confirma la misma proporción y añade que «cada año, más de 700 000 personas pierden la vida debido a enfermedades como el paludismo, el dengue, la esquistosomiasis, la tripanosomiasis africana humana, la leishmaniasis, la enfermedad de Chagas, la fiebre amarilla, la encefalitis japonesa y la oncocercosis».
Cada vector tiende a transmitir un grupo característico de patógenos. A título de ejemplo, según la clasificación de la OMS:
| Vector | Enfermedad | Tipo de patógeno |
|---|---|---|
| Mosquitos (Aedes) | Dengue, chikungunya, zika, fiebre amarilla | Virus |
| Mosquitos (Culex) | Encefalitis japonesa, fiebre del Nilo Occidental | Virus |
| Pulgas | Peste (de ratas a humanos) | Bacteria |
| Piojos | Tifus | Bacteria |
| Garrapatas | Enfermedad de Lyme, fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, rickettsiosis | Bacteria / virus |
En España, el Plan Nacional de Prevención, Vigilancia y Control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores del Ministerio de Sanidad organiza la respuesta por vector: una parte para las enfermedades transmitidas por mosquitos Aedes, otra para Culex y una tercera para garrapatas. El mosquito tigre (Aedes albopictus), vector competente de dengue, chikungunya y zika, «está presente en la península Ibérica desde 2004: actualmente en toda la costa mediterránea, así como en Andalucía, Aragón, País Vasco y otras CC. AA.», y «se caracteriza por presentar hábitos fundamentalmente peridomésticos», lo que obliga a la coordinación entre comunidades autónomas y ayuntamientos en las tareas de prevención y control.
3. Principales grupos de animales urbanos con potencial de plaga
La misma cualificación oficial «Servicios para el control de plagas» identifica «los tipos de plaga/organismos nocivos del medio urbano y natural (roedores, artrópodos, aves, bacterias, virus, hongos, entre otros)». Descartando los microorganismos (fuera del alcance de este tema), quedan tres grandes grupos de animales: roedores, artrópodos (que a su vez se dividen en insectos y arácnidos) y aves.
3.1. Roedores
El roedor comensal de referencia en el medio urbano español es la rata parda o de alcantarilla (Rattus norvegicus), incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (ámbito Canarias). Según su ficha técnica del Ministerio para la Transición Ecológica, «en medios urbanos, con suficientes alimentos y ambiente estable, la rata parda se reproduce durante todo el año, manteniéndose grávidas el 30 % de las hembras adultas»; «la gestación dura de 21 a 25 días, la lactancia 22 días y pueden sucederse hasta seis o siete partos durante un mismo año»; «la madurez sexual se alcanza entre las ocho y doce semanas de vida» y «el número habitual de embriones por camada oscila entre 11 y 14, aunque hay citas de hasta 22». Es un roedor comensal que habita «basureros, cloacas, alcantarillas, sótanos y en general cualquier hueco bajo el suelo». La misma ficha advierte que, «debido a su capacidad de adaptación y de proliferación, las ratas pardas pueden presentar un problema de plaga cuando su densidad poblacional es elevada», y que la especie «se considera reservorio y transmisor de numerosas enfermedades infecciosas» como «infecciones por hantavirus, leptospirosis, criptosporidiosis, fiebre hemorrágica viral y fiebre Q».
3.2. Insectos
Entre los artrópodos, los insectos (mosquitos, cucarachas, pulgas, piojos) son el grupo más numeroso de la fauna urbana. Según Moreno Marí et al., los artrópodos urbanos son mayoritariamente peridomésticos y se han adaptado a «rangos de humedad y temperatura característicos de los ambientes humanos», desarrollando «la habilidad de […] utilizar las fuentes de alimento asociadas al ser humano». Más allá de los mosquitos vectores ya descritos, los insectos urbanos generan además un problema sanitario propio por alergia: «la alergia más común es la que producen los ácaros del polvo, seguida de las alergias a cucarachas. Se estima que el 17 % de la población humana está afectada», y las picaduras o la mera presencia de insectos pueden provocar «entomofobia o sensación de miedo y pánico».
3.3. Arácnidos
Dentro de los artrópodos, los arácnidos urbanos relevantes son sobre todo las garrapatas, ectoparásitos hematófagos y vectores (tabla anterior), y los ácaros del polvo, causantes de la alergia más frecuente ya citada. El Ayuntamiento de Zaragoza mantiene una campaña municipal específica de tratamiento preventivo contra garrapatas en parques y zonas caninas, señalando que, «aunque la gran mayoría de las picaduras suele ser inofensiva, la garrapata puede ser vector de transmisión de enfermedades y suele aparecer cuando llega el calor».
3.4. Aves
La paloma doméstica o bravía (Columba livia) es el ave urbana con mayor potencial de plaga. El propio Ayuntamiento de Zaragoza, en su contrato de gestión integral de plagas, identifica expresamente «roedores, insectos, mosca negra o palomas» como las plagas urbanas objeto de control en el municipio, con «un programa estructurado de control de la población de palomas mediante sistemas de captura controlada y seguimiento técnico». Su biología, problemática sanitaria y control se desarrollan en el tema de otras plagas urbanas.
4. Características biológicas que permiten devenir en plaga
Las cuatro revisiones citadas en este tema coinciden, para grupos de animales muy distintos, en un mismo conjunto de rasgos biológicos que explican por qué una especie urbana termina superando el umbral de tolerancia y convirtiéndose en plaga:
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Alta capacidad reproductiva y reproducción continua. La rata parda puede tener hasta seis o siete partos al año con camadas de 11 a 14 crías, manteniéndose gestante el 30 % de las hembras adultas de forma permanente en el medio urbano; la paloma doméstica, con ciclos de puesta de apenas 8-12 días y eclosión a los 18, se reproduce igualmente durante todo el año. Esta reproducción sin pausas estacionales —posible gracias a la estabilidad térmica y alimentaria del medio urbano— multiplica la densidad de población mucho más rápido que en el medio natural.
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Adaptación alimentaria oportunista (comensalismo). Tanto la rata parda como la paloma son especies comensales que explotan directamente los residuos y el alimento generado por el ser humano (basureros, cloacas, restos de comida), lo que elimina uno de los principales factores limitantes de su población en el medio natural.
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Plasticidad ecológica y tolerancia a las condiciones del hábitat urbano. Los artrópodos urbanos han desarrollado «tolerancia a rangos de humedad y temperatura característicos de los ambientes humanos», y el mosquito tigre debe su éxito invasor a su «plasticidad ecológica» y a huevos capaces de resistir la desecación y entrar en diapausa invernal, lo que le permite sobrevivir en climas con inviernos fríos fuera de su área de origen tropical.
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Capacidad de daño que supera el umbral de tolerancia. Como ya se ha visto, no basta con que un organismo esté presente: se convierte en plaga cuando su número y su persistencia causan un daño a la salud, los alimentos, las estructuras o el bienestar de las personas que la sociedad urbana no está dispuesta a tolerar, umbral que —a diferencia del medio agrícola— depende tanto de criterios sanitarios como estéticos y varía de un lugar a otro de la misma ciudad.
Cuando estas características —reproducción, alimentación oportunista y adaptación— coinciden con la disponibilidad de refugio, agua y alimento que ofrece cualquier núcleo urbano, la población de una especie supera el umbral de tolerancia y pasa a ser objeto de los programas de control integrado de plagas que se estudian en temas posteriores.
Fuentes: BOE, Real Decreto 1054/2002, de 11 de octubre, texto consolidado (https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2002-19923); DOUE, Reglamento (UE) nº 528/2012 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de mayo de 2012 (https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=DOUE-L-2012-81145); BOE, Real Decreto 830/2010, de 25 de junio (https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2010-11157); Instituto Nacional de las Cualificaciones, Cualificación profesional «Servicios para el control de plagas» SEA028_2 (https://incual.educacion.gob.es/documents/20195/94271/sea028_2_rv+-+q_documento+publicado/d796e348-6ce6-4864-a189-94bb653b63d5); Organización Mundial de la Salud, Enfermedades transmitidas por vectores (https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/vector-borne-diseases); Ministerio de Sanidad, Vigilancia ambiental de vectores transmisores de enfermedades (https://www.sanidad.gob.es/areas/sanidadAmbiental/riesgosAmbientales/vectores/home.htm); Ministerio de Sanidad, Plan Nacional de Prevención, Vigilancia y Control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores (https://www.sanidad.gob.es/areas/alertasEmergenciasSanitarias/preparacionRespuesta/docs/PLAN_DE_VECTORES.pdf); ECDC, Aedes albopictus — Factsheet for experts (https://www.ecdc.europa.eu/en/disease-vectors/facts/mosquito-factsheets/aedes-albopictus); Moreno Marí J, Oltra Moscardó MT, Falcó Garí JV, Jiménez Peydró R, «El control de plagas en ambientes urbanos: criterios básicos para un diseño racional de los programas de control», Revista Española de Salud Pública, ISCIII, 2007 (https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1135-57272007000100003); Ministerio para la Transición Ecológica, Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, ficha de Rattus norvegicus (https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/biodiversidad/temas/conservacion-de-especies/rattus_norvegicus_2013_tcm30-69971.pdf); Ayuntamiento de Zaragoza, «El Ayuntamiento de Zaragoza refuerza su campaña preventiva de desratización con actuaciones en alcantarillado, superficie y zonas afectadas por obras urbanas» (https://www.zaragoza.es/sede/servicio/noticia/355167). Consultadas el 08/10/2026.