- CARPINTERÍA 3.1. Clavado y atornillado
Para unir piezas de madera de forma sencilla, se usan en la mayoría de los casos, los clavos y tornillos.
Las puntas o clavos son piezas de hierro con punta en un extremo y más o menos cabeza en otro. Cualquiera que sea el clavo utilizado proceda siempre a clavar de la madera más delgada hacia la más gruesa. También es ventajoso clavar en cola de milano, es decir inclinando ligeramente los clavos a un lado y otro alternativamente. En el caso de trabajo en el exterior utilice clavos galvanizados.
Según las piezas que hemos de unir tendremos que elegir el tamaño y clase de punta o clavo. El martillo será de un peso proporcionado al tamaño del clavo o punta; ni una punta pequeña se clavará bien con un martillo demasiado grande, ni por el contrario, con un martillo pequeño podremos clavar bien una punta larga y gruesa.
Para sacar las puntas que posiblemente se nos doblen antes de entrar totalmente usamos la tenaza o martillo de orejas. Con la tenaza colocada sobre un taco para no dañar la pieza, haremos palanca, teniendo presente de hacerlo sobre la vertical del canto de la pieza inferior, de esta manera no aflojaremos las piezas que podían estar ya unidas en parte por otras puntas clavadas totalmente.
Los tornillos o tirafondos auto-roscantes son piezas muy importantes para el trabajo de la madera. Los tipos principales que podemos encontrar son: de cabeza plana, de cabeza redonda y de cabeza gota de sebo. Asimismo tenemos los llamados de rosca de aglomerado, que tienen rosca hasta cerca de la cabeza, de paso mayor que los primeros, haciendo que sujeten mucho más, sobre todo en los tableros de aglomerado.
3.2. Aserrado a mano o a máquina
Con las sierras y serruchos ajustamos las piezas a las dimensiones deseadas, acabando las superficies con las herramientas de lijar y pulir.
Actualmente se ha generalizado el uso de sierras eléctricas de diferentes tipos según los usos: Sierra de calar, de disco, de ingletear, etc.
Con todas ellas debemos ser muy cuidadosos en su uso y observar las medidas de seguridad al objeto de evitar accidentes, ya que al tratarse de máquinas eléctricas sus consecuencias son más graves que si se tratara de sierras manuales. Deben usarse siempre gafas de protección, guantes y mascarilla para el polvo.
Debemos ajustar el largo de la sierra a la profundidad del corte o espesor de la pieza a cortar, teniendo en cuenta que cuantos más dientes y más pequeños más fino es el corte, pero también es mucho más lento el avance de la máquina.
3.3. Cepillado a mano o a máquina
El cepillo o garlopa se utiliza para rebajar ligeramente la madera. La pieza a rebajar debe estar firmemente sujeta al tornillo o al banco. Se ajustará la profundidad de la pasada y se controlará que la cuchilla esté paralela a la herramienta. Las pasadas que se den sobre la superficie a labrar deben ser continuas, paralelas entre sí y paralelas al borde de la pieza.
Los cepillos eléctricos son muy rápidos de uso y permiten ajustar la profundidad de la pasada muy fácilmente, pero es necesario extremar las precauciones en su uso. El cepillo debe sujetarse firmemente con las dos manos en los mangos indicados y no coger la máquina o sujetarla por ningún otro sitio ya que se trata de cuchillas muy afiladas que giran a gran velocidad, jamás debe apoyarse la máquina hasta que esta haya dejado de girar.
Deben usarse siempre gafas de protección, guantes y mascarilla para el polvo.
3.4. Lijado a mano o a máquina
Para el lijado manual se puede usar tanto tacos de lija como hojas de papel montadas sobre taco soporte. Para el desbastado se usará lija de grano más grueso, reduciéndose el tamaño del grano según nos aproximemos a la finalización del trabajo.
Entre las lijadoras eléctricas, las más comunes son la orbital que obliga a la superficie de lijado a describir círculos sobre la superficie a lijar, y la de banda, en la que una cinta de lija continua gira sobre dos rodillos. Para usar ambas máquinas debe fijarse firmemente el objeto a lijar y sujetarse la máquina con ambas manos, realizando movimientos suaves, sin apretar, debiendo sustituirse la hoja de lija o banda cuando esta se embote o deteriore.
Dada la gran cantidad de polvo que se produce es necesario que la lijadora cuente con algún sistema de aspiración del polvo o bolsa de recogida, además de usarse siempre gafas de protección, guantes y mascarilla para el polvo.
3.5. Taladro eléctrico
Se trata de la máquina herramienta con más aplicaciones dado su tamaño y portabilidad.
Su uso más frecuente es la realización de agujeros. Se puede usar sobre cualquier superficie, tan solo hay que utilizar el tipo de broca adecuado para cada una de ellas.
Los taladros se fabrican en diferentes potencias, suelen incorporar percutor y permiten regular la velocidad, algunos incluso el sentido de giro.
Para agujeros de gran diámetro es conveniente empezar con brocas más finas e ir aumentando el grosor hasta obtener el tamaño adecuado.
Debe usarse siempre con mango lateral para poder asir la máquina firmemente y usarse gafas de protección y guantes, si se genera polvo usar también mascarilla.
Debe prestarse especial atención a no aproximar ropas sueltas o pelo largo, ya que pueden provocar un accidente al arrollarse a los elementos en rotación.
3.6. Tipos de carpintería en los edificios
Por su situación, la carpintería puede ser exterior (ventanas, puertas de entrada, balconeras, persianas y contraventanas) o interior (puertas de paso, armarios y mamparas).
Por su material:
- Madera: maciza (pino, roble, castaño, iroko, sapelli) o de tableros (aglomerado, contrachapado,
DM o MDF, tableros rechapados). Necesita protección periódica con barniz, lasur o pintura.
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Metálica:
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acero, en perfiles laminados o de chapa plegada, galvanizado o pintado; necesita protección contra la oxidación;
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acero inoxidable, que no necesita pintura;
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aluminio, anodizado o lacado, que no se oxida como el acero y pide poco mantenimiento; los perfiles con rotura de puente térmico llevan una pieza aislante entre la cara exterior y la interior para que no pase el frío o el calor.
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PVC: buen aislante y de mantenimiento muy sencillo.
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Mixta: combinación de materiales, como madera por dentro y aluminio por fuera.
Por su forma de abrir: fija, abatible (gira sobre bisagras), oscilobatiente (abre abatible o basculando por arriba), corredera, pivotante, basculante, de guillotina y plegable.
3.7. Calidades
La calidad de una carpintería depende de:
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El material y su protección: madera seca, sin nudos sueltos ni grietas y tratada contra insectos y hongos; acero galvanizado o con imprimación antioxidante; aluminio con un anodizado o lacado de calidad.
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Sus prestaciones: que no deje pasar el aire (permeabilidad al aire), que no entre el agua de lluvia (estanqueidad al agua) y que resista el viento.
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El aislamiento: rotura de puente térmico en los perfiles metálicos y acristalamiento doble con cámara de aire.
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Los herrajes (bisagras, cierres, manillas), preferiblemente de acero inoxidable o latón, y las
juntas y burletes, que aseguran el cierre hermético.
3.8. Cerrajería
La cerrajería comprende los elementos metálicos de cierre y protección: rejas, cancelas, puertas y vallas metálicas, barandillas, cierres enrollables y persianas metálicas, y los mecanismos de cierre:
- Cerraduras: de embutir (dentro del canto de la puerta) o de sobreponer (atornilladas en su cara); de cilindro o bombín, que puede cambiarse sin cambiar la cerradura; de seguridad o
multipunto, que cierra en varios puntos del marco.
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Amaestramiento: sistema de llaves en el que una llave maestra abre varias cerraduras y cada llave particular solo la suya. Es habitual en los centros escolares.
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Cerraduras y barras antipánico: permiten abrir desde dentro con un simple empuje, sin llave; se instalan en las puertas de las salidas de emergencia y de evacuación.
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Cierrapuertas: mecanismo (de muelle o hidráulico) que vuelve a cerrar la puerta sola; es obligatorio en las puertas cortafuegos.
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Otros herrajes: bisagras, pasadores, cerrojos, manillas, tiradores y topes.
3.9. Mantenimiento, comprobaciones, periodicidad y recomendaciones
Las Normas Tecnológicas de la Edificación fijan, para la carpintería de fachada, estos criterios:
- Carpintería de madera (NTE-FCM): cada cinco años, o antes si se aprecia falta de estanqueidad, roturas o mal funcionamiento, se inspecciona la carpintería y se reparan los defectos.
En las carpinterías que van vistas (barnizadas), cada dos años se repasa su protección; las que van pintadas se repasan al menos cada cinco años. Se limpia periódicamente con un trapo húmedo.
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Carpintería de acero inoxidable (NTE-FCI): cada tres años, o antes si se aprecia falta de estanqueidad, roturas o mal funcionamiento, se inspecciona la carpintería y se reparan los defectos de ella y de sus mecanismos de cierre y maniobra. Todos los años se limpia el polvo y los residuos de polución con agua y jabón o detergentes no clorados, con esponjas, trapos o cepillos suaves, y se enjuaga con agua abundante.
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En las dos: no se apoyan sobre la carpintería andamios, poleas para subir cargas o muebles u otros objetos que puedan dañarla, y no se modifica ni se le sujetan aparatos de aire acondicionado sin que lo apruebe antes un técnico competente.
Comprobaciones y trabajos habituales del mantenimiento básico:
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Que puertas y ventanas abren y cierran bien, sin rozar ni descolgarse; ajustar y apretar bisagras y herrajes flojos.
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Engrasar bisagras, pernios y mecanismos; en los bombines, usar lubricante específico o grafito en polvo.
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Revisar juntas y burletes, y que los desagües de la carpintería exterior no estén obstruidos.
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En el acero, vigilar la oxidación: lijar o cepillar el óxido, aplicar imprimación antioxidante y pintar.
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En el aluminio, limpiar con agua y jabón neutro, sin productos abrasivos que dañen el anodizado o el lacado.
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Comprobar que las puertas de evacuación abren con facilidad, que su barra antipánico funciona y que nada las bloquea, y que las puertas cortafuegos cierran solas por completo.
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Las averías que exijan especial cualificación se comunican para que las repare personal especializado.