Los servicios de bomberos dedican hoy buena parte de su actividad al salvamento y a las asistencias técnicas, y no solo a la extinción. Para ello disponen de dos grandes familias de material: los equipos que producen la energía que mueve las herramientas (y los llamados equipos de trabajo en caliente: oxicorte y plasma, amoladora, tronzadora, sierra de sable, sierra portátil, electrosierra, martillo percutor…) y los cojines de elevación, de baja y de alta presión.
Pautas comunes antes de usar cualquier equipo:
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Conocer todos sus mandos y saber detenerlo rápidamente ante una emergencia.
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Leer con atención las etiquetas de seguridad, que advierten de peligros capaces de causar lesiones graves.
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Trabajar con las prendas de protección que indique el fabricante y con una postura ergonómica.
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No tocar los generadores de electricidad con las manos mojadas.
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Respetar la normativa de prevención de riesgos laborales, sobre todo en la manipulación de cargas.
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No poner en marcha motores de gasolina o gasóleo en recintos cerrados sin ventilación: los gases de escape son tóxicos.
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Recordar que el bloque motor se calienta (riesgo de quemaduras) y no acercarle materiales inflamables.
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Un mantenimiento deficiente o inexistente puede provocar fallos y causar heridas graves o incluso la muerte.
Generadores eléctricos. Producen la corriente para las herramientas y para la iluminación. Montan un motor de 4 tiempos, monocilíndrico, con válvulas en cabeza, alimentado con gasolina sin plomo; su tensión nominal es de 230 V y su potencia está entre 4,5 y 9,6 kW. El motor se lubrica desde un depósito propio (normalmente aceite SAE 10W-30), el encendido es transistorizado y la refrigeración, por aire forzado.
Suelen llevar dos alarmas: el protector del circuito, que dispara un disyuntor si hay cortocircuito o se conecta la batería con la polaridad invertida (a veces con indicador luminoso), y el sistema de alerta por falta de aceite, que detiene el motor antes de que el nivel baje del mínimo seguro. Si el motor se para y no arranca, lo primero es revisar el aceite; este sistema también puede saltar trabajando en una pendiente muy pronunciada.
Entre sus elementos figuran el arrancador, los depósitos de gasolina y de aceite (con varilla de nivel y tapón de vaciado), silenciador, bujía, filtro de aire, bastidor, palanca del acelerador, válvula de combustible e interruptor del motor.
Mantenimiento periódico: comprobar aceite y gasolina, cuidar el filtro de aire y la bujía, verificar la toma de tierra, limpiar polvo y suciedad (en especial alrededor del silenciador y del arrancador de retroceso) y revisar que tornillería, cubiertas y protectores estén apretados.
Puesta en marcha: no dejar la gasolina meses en el depósito (a los dos meses aproximadamente se degrada y puede dañar el motor); arrancar sin ningún aparato conectado, porque el pico de tensión inicial podría estropearlo; hacer una buena toma de tierra para evitar electrocuciones, y arrancar y parar según las instrucciones del fabricante.