Los trajes químicos se diseñan según el estado físico de la sustancia (gas, líquido o partículas), buscando la mejor barrera química y biológica y la comodidad del usuario (transpirables o no). Se clasifican en seis tipos: el 1 y el 2 frente a gases; el 3, 4 y 6 frente a líquidos, y el 5 frente a partículas.
Tipo 1a. Para gases, sobre todo en espacios cerrados. Suele ser reutilizable y rápido de poner. Es el más resistente, pesado y caro. El ERA queda dentro del traje, lo que lo protege y simplifica la descontaminación. Inconvenientes: mucho bochorno, visor que se empaña y tiempo limitado por el aire de la botella.
Tipo 1b. Traje estanco a gases con suministro de aire respirable, por ejemplo un ERA de circuito abierto, que se lleva por fuera del traje (UNE-EN 943-1).
Tipo 1c. Como el 1a, pero el aire llega por una línea desde una batería de botellas (semiautónomo). Libera del peso del equipo, pero la movilidad queda limitada por la longitud de la línea. Útil en espacios confinados con gases y poca movilidad.
Tipo 2. Traje no estanco a gases que recibe aire respirable a presión positiva (UNE-EN 943-1:2002).
Tipo 3. Para líquidos a presión. Normalmente desechable, ligero y de baja resistencia mecánica, permite intervenciones largas. No es ignífugo. Guantes y botas son independientes.
Tipo 4. Como el 3, pero para líquidos pulverizados (spray); puede ser transpirable, más cómodo.
Tipo 5. Para partículas sólidas; transpirable.
Tipo 6. Para pequeñas salpicaduras de líquidos; transpirable.