Las mangueras conducen el agua desde donde se toma hasta donde se trabaja. Las hay de impulsión y de aspiración.
Mangueras de impulsión (UNE 23091). Se dividen en flexibles planas y semirrígidas.
Flexibles planas. Solo adquieren sección circular con presión interior. Tejido de urdimbre y trama resistente a la putrefacción, con revestimiento interior elastómero liso e impermeable. Por servicio:
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Ligero: BIE y usos esporádicos, trabajo por debajo de 12 bar y rotura de al menos 35 bar.
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Duro: las de los bomberos. Diámetros de 25, 45, 70 y 100 mm; tramos de 15, 20 y 40 m; presiones de trabajo de 20 a 45 bar y de rotura de 40 a 90 bar, según sección.
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Muy duro: trabajos con gran abrasión y alta exigencia de seguridad (refinerías, minería).
Hoy suelen tener cuatro capas: caucho interior de baja fricción y resistente a aguas sucias; refuerzo textil de poliamida; caucho que lo recubre; y capa exterior de elastómero, de color visible y estriada, que protege del calor, la abrasión y los químicos.
Datos orientativos por diámetro:
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70 mm: tramos de 15–20 m, 600–700 g/m, trabajo 10–12 kg/cm² (máximo 17–20) y rotura en torno a 50 kg/cm². Por su peso se usan para alimentar vehículos desde hidrantes, columnas secas y monitores, para achiques y como tramo principal en líneas largas, reduciendo pérdidas de carga.
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45 mm: unos 350 g/m, rotura 55–60 kg/cm². Tramos de distribución y de ataque cuando la carga de fuego exige gran caudal.
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25 mm: tramos de 25–30 m, 200–300 g/m, trabajo 30–40 kg/cm² y rotura 90–100 kg/cm². Tramo de ataque en viviendas, oficinas y garajes y, sobre todo, en incendios de pasto y forestales.
Semirrígidas. Mantienen la sección casi circular con o sin presión; paredes de caucho más gruesas.
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Servicio normal: 25 mm, tramos de 20 y 30 m, trabajo de 15 bar y rotura mínima de 45 bar; para BIE y algunos extintores.
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Servicio duro: las de los carretes de primer socorro de los vehículos, a unos 30 bar, que permiten atacar con alta presión sin tender mangueras.
Como en un vehículo conviven mangueras de distintos fabricantes, capas, antigüedad y racorado, no hay que tomar como límite la presión que el fabricante da para una manguera nueva, sino trabajar con un amplio margen respecto a la presión de rotura.
Mangueras de aspiración (mangotes). Trabajan en depresión hasta que el agua empieza a subir, por lo que necesitan rigidez para no colapsarse. Las de los vehículos son de caucho sintético con espiral de alambre, de unos 2 m y diámetros habituales de 100 y 110 mm; las de motobombas, a menudo de PVC con nervaduras, miden 2–3 m. Deben estar libres de poros y sus uniones ser estancas. Usan racores Storz, que requieren una herramienta para acoplarse; en el extremo libre va la válvula de pie, que filtra piedras y residuos. Un acoplamiento mal hecho o un mangote poroso impiden lograr la depresión y la aspiración no arranca.