📢 Convocatoria abierta para Policía Local Cádiz — Plazo de inscripción hasta el 14 de octubre de 2026 — 20 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Subalterno Ayto. Cádiz — Plazo de inscripción hasta el 14 de octubre de 2026 — 17 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Policía Local Extremadura — Plazo de inscripción hasta el 16 de octubre de 2026 — 35 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Auxiliar Educador/a Asturias — Plazo de inscripción hasta el 19 de octubre de 2026 — 13 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Aux. Enfermería Principado de Asturias — Plazo de inscripción hasta el 19 de octubre de 2026 — 49 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Administrativo Ayuntamiento de León — Plazo de inscripción hasta el 20 de octubre de 2026 — 14 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Agente Medioambiental CyL — Plazo de inscripción hasta el 20 de octubre de 2026 — 107 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Aux. Cantabria — Plazo de inscripción hasta el 21 de octubre de 2026 — 71 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Aux. Dip. Cádiz — Plazo de inscripción hasta el 29 de octubre de 2026 — 44 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Aux. Enfermería Geriatría Dip. Cádiz — Plazo de inscripción hasta el 29 de octubre de 2026 — 31 plazas.

Unidad 23 de 28

UT23 · Tema 41 · Historia y fondos documentales del AHN y de la Sección Nobleza del AHN

Tema 41. Historia y fondos documentales del AHN y de la Sección Nobleza del AHN

El Archivo Histórico Nacional es un archivo de titularidad estatal, gestionado por el Ministerio de Cultura a través de la Subdirección General de Archivos Estatales, que es dependiente de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes. Hoy, con más de 40 km de estantería y una de las mejores colecciones de pergaminos medievales que se conservan dentro de sus instalaciones, destaca por la amplitud de su arco cronológico -desde el año 687 hasta la actualidad- y por conservar testimonios documentales procedentes de todo el mundo.

Declarado Bien de Interés Cultural, contenido y continente, el Archivo Histórico Nacional se gestiona según la Ley 16/1985 de 25 de junio de Patrimonio Histórico Español y el RD 1708/2011, de 18 de noviembre, por el que se establece el Sistema de Archivos de la Administración General del Estado y sus Organismos Públicos y su Régimen de Acceso. Su misión es reunir, conservar y difundir el patrimonio histórico documental, incluido el digital, y servir de archivo histórico de la Administración General del Estado.

El Real Decreto 1708/2011, de 18 de noviembre, por el que se establece el Sistema Español de Archivos y se regula el Sistema de Archivos de la Administración General del Estado y de sus Organismos Públicos y su régimen de acceso, en su artículo 12, consagra su carácter de archivo histórico de AGE y define sus funciones:

Artículo 12. Archivos históricos.

  1. El Archivo Histórico Nacional ejerce las funciones de archivo histórico de la Administración General del Estado. Las funciones del Archivo Histórico Nacional, como archivo histórico de la Administración General del Estado y dependiente del Ministerio de Cultura, son:

a) Conservar los documentos con valor histórico que le son transferidos desde el Archivo General de la Administración.

b) Aplicar programas de reproducción de documentos en soportes alternativos para garantizar la conservación de los documentos originales y fomentar su difusión.

c) Establecer y valorar las estrategias que se pueden aplicar para la conservación a largo plazo de los documentos y ficheros electrónicos recibidos, tales como procedimientos de emulación, migración y conversión de formatos.

d) Completar las descripciones elaboradas por el Archivo General de la Administración sobre las agrupaciones documentales recibidas, especialmente de las unidades documentales, conforme a las normas internacionales y nacionales de descripción archivística.

e) Impulsar programas de difusión y gestión cultural del patrimonio documental custodiado.

En el ámbito de los servicios periféricos del Estado, desempeñan idénticas funciones a las de los archivos intermedio e histórico los archivos histórico provinciales o los que en el futuro se puedan crear en las delegaciones de gobierno.

A diferencia de otros archivos estatales, no tiene encomendada su gestión a un patronato.

1.1. Antecedentes

En la fundación del AHN influyeron diversos factores:

  • Las corrientes ilustradas y el apogeo de las corrientes de erudición de estudios históricos, que primaron durante todo el siglo XIX.
  • Las importantes reforma sllevadas a cabo en el seno d ela AGE, y que tuvieron su reflejo en la política archivística española.
  • Y, sobre todo, la necesidad de recoger y organizar la documentación que procedía de las instituciones eclesiásticas. Los documentos de las instituciones desamortizadas fueron almacenados en el Ministerio de Hacienda y en la Real Academia de la Historia, que quedaron abarrotados como consecuencia de la aplicación de las leyes desamortizadoras del siglo XIX. Su aplicación provocó la llegada ingente de documentación procedente de monasterios y conventos desamortizados, en tiempos de Toreno y Mendizábal (1836 – 1843), y a la que posteriormente se añadió la documentación de las Órdenes Militares incorporadas al Estado en 1855.

Estos factores coincidieron en el tiempo con la reactivación de la idea, que ya se defendió en el siglo XVIII por eruditos como Santiago Agustín Riol y el padre Burriel, de fundar un archivo similar al de Simancas, es decir, que fuese el “gran archivo del Estado”. La propuesta, que se presentó a Isabel II por varios de sus ministros, pasó por no pocos avatares hasta que, a mediados del XIX, se creó el archivo. Prueba de ello es la abundante legislación sobre los archivos del Estado, que durante los años 40 y 50 del XIX el Ministerio de Gracia y justicia aprobó, lo que fue fiel reflejo de la preocupación pro la falta de organización y custodia d ellos fondos documentales que generaba la AGE.

Las leyes desamortizados afectaron a una ingente cantidad de documentación procedente de las instituciones religiosas que fueron objeto del proceso. Esta se transfirió al Ministerio de Hacienda y a sus delegaciones. Se trataba de una documentación sin vigencia administrativa que ocupaba locales necesarios para otros fines relacionados con la gestión hacendística o administrativa. Por este motivo, a mediados del XIX, la Real Academia de la Historia solicitó la custodia y conservación de esta documentación desamortizada, ante la peligrosa situación en que se encontraban unos fondos que ostentaban un valor histórico incalculable. La custodia de los fondos desamortizados fue concedida a la Academia por Real Orden de 26 de agosto de 1850. En ese momento ostentaba la cartea de Hacienda Juan Bravo Murillo. Sin embargo, muy pronto la capacidad y el espacio de la Real Academia quedó ampliamente desbordado, por lo que la institución solicitó al Ministerio de Fomento, en manos de Antonio Aguilar y Correa, la creación de un archivo que custodiara los fondos de manera más efectiva y desahogada.

1.2. Historia del archivo

El AHN fue creada por Real Decreto de 28 de marzo de 1866 como Archivo Público General del Reino, con el núcleo fundacional de los documentos desamortizados, así como para reunir los documentos procedes de las órdenes monásticas suprimidas durante el mismo proceso. Desde su creación, hasta finales del XIX, el archivo va a permanecer en las dependencias de la Academia de la Historia, en Madrid. Durante las tres décadas de estancia del archivo en la academia y pese a los escasos medios materiales, sus directos pudieron incrementar y organizar los fondos documentales. De esta forma, se produjo el ingreso de los siguientes fondos:

  • En 1869, fondos catedralicios desamortizados durante el Sexenio Revolucionario.
  • En 1872, los documentos del Consejo de órdenes Militares, que se encontraban custodiados en el castillo de Uclés.

En 1896, el archivo traslada su sede de la Academia al palacio de Bibliotecas y Museos Nacionales, la Biblioteca Nacional, donde ocupó el ala norte hasta su traslado al edificio actual. Ese mismo año fue nombrado director del archivo Vicente Vignau Ballester. Y es justo a partir de este momento, entre 1896 y 1952, cuando se produjo el impulso definitivo del Archivo Histórico Nacional, ya que, al disponer de espacio, se va a producir en el seno de sus instalaciones un incremento exponencial de sus fondos documentales objeto de custodia. Una documentación que, hasta ese momento, se encontraba dispersa en multitud de dependencias ministeriales. Destacaron los siguientes:

  • Documentación generada por la administración central que, hasta ese momento, era inaccesible para los investigadores y presentaba serios problemas de conservación.
  • El fondo de la Inquisición, que fue transferido desde el archivo de Simancas en 1914.
  • La adquisición de los fondos del ducado de Osuna en 1927.

Desde la década de los años 20 del siglo pasado comenzaron las labores de organización y catalogación de los fondos que se recibían. Fruto de este trabajo fue la creación de las secciones facticias de Diversos, Códices y Sigilografía.

En el año 1953, el archivo se traslada definitivamente a su sede actual en la calle Serrano de Madrid. Este hecho y el nombramiento de Luis Sánchez Belda (cargo entre 1953 – 1982) como director del archivo marcan un nuevo período en la historia de esta institución. Fue en la década de los 60 cuando se crea la Sección de Fondos Contemporáneos, que está integrada por documentación de la Presidencia del Gobierno y de otros Ministerios. La preocupación por la documentación contemporánea y la desaparición del Archivo General Central a raíz de un incendio contribuyó a la fundación en 1969 del AGA. La creación del nuevo archivo intermedio de Alcalá de Henares puso fin al carácter administrativo del AHN, que adquirió competencias y funciones exclusivas de un archivo de carácter histórico.

En 1993 se produjo el traslado de los fondos de las casas nobiliarias más importantes de España, dentro de la sección nobleza del AHN, al Archivo Histórico de la Nobleza, con sede en el Hospital Tavera en Toledo.

1.3. El edificio

La sede actual del Archivo Histórico Nacional fue inaugurada el 13 de octubre de 1953 y fue diseñada y construida, de nueva planta, por el arquitecto Manuel Chumillas. Situada en una de las zonas más elevadas de la ciudad de Madrid, está ubicada dentro del complejo de edificios del Consejo Superior de Investigaciones Científicas que se asentaron sobre los terrenos de la Junta de Ampliación de Estudios y la Residencia de Estudiantes. Su estilo está inspirado en la arquitectura escurialense que fue tan potenciada durante la dictadura franquista.

Arquitectónicamente, consta de dos cuerpos bien delimitados: el cuerpo delantero rectangular, que está constituido por tres plantas, incluyendo un sótano, todas en formato rectangular, y está destinada a las áreas públicas y de trabajo del personal de la institución. En este espacio se ubican recintos como la sala de consulta, con 60 puestos, la sala de reproducciones, el salón de actos, las zonas de trabajo archivístico y de gestión administrativa, y los talleres de restauración, copia, microfilmación y sistemas informáticos que están ubicados en el sótano del recinto; y otro cuerpo, superpuesto y al sur, que ocupa la parte trasera del edificio. En realidad, se dispuso en forma de cuadrado y sus siete niveles están distribuido en torno a un patio central. En su interior, se encuentran los depósitos documentales. Como se ha indicado, este cuerpo consta de siete niveles, de los que seis disponen de estanterías fijas y uno de estanterías móviles, así como de una una cartoteca y un depósito de documentos especiales. En total, el recinto archivístico cuenta con 42 kilómetros de estanterías que se hallan al límite de su capacidad.

Actualmente se puede decir que las zonas públicas y las zonas de trabajo del Archivo disponen de unos 3000 metros cuadrados de superficie. El investigador y el ciudadano cuentan con un área de recepción y acreditación, así como con una sala de consulta de documentos con sesenta puestos y otra sala de reproducciones. El salón de actos, con cabida para ochenta personas, se encuentra también en la planta de acceso. La planta sótano alberga los talleres de restauración, fotocopia, microfilmación y sistemas informáticos, mientras que en las dos plantas superiores se encuentran las zonas de trabajo archivístico y de gestión administrativa del centro.

El depósito del Archivo Histórico Nacional está compuesto por siete niveles, seis con estantería fija y uno con estantería móvil, a los que se añade una cartoteca y un depósito de documentos especiales. Cada nivel supone aproximadamente unos 858 metros cuadrados de superficie que permiten instalar aproximadamente unos 42 kilómetros de estantería. Su situación actual es de saturación.

1.4. Fondos documentales

Los fondos del AHN destacan por su heterogeneidad, volumen y amplitud cronológica.

  • Heterogeneidad. El archivo no solo conserva documentación de la AGE del Antiguo Régimen y contemporánea, sino que también custodia en sus depósitos documentos generados por organismos de ámbitos regionales, provinciales e incluso locales. Asimismo, guarda documentos de entidades eclesiásticas, privadas y colecciones.
  • Volumen. El archivo, que se encuentra saturado y ya no puede admitir nuevos ingresos, dispone de más de 45.000 metros lineales de estanterías en las que hay depositadas más de 500.000 unidades instalación.
  • Amplitud cronológica. Es de los archivos estales el de mayor amplitud cronológica, con documentación que oscila entre los siglos IX al XX. Los fondos más antiguos proceden de instituciones eclesiásticas que fueron objeto de los procesos desamortizadores a lo largo del XIX. Entre los más de 200.000 pergaminos de origen medieval que custodia, se encuentra el documento más antiguo conservado en los archivos estatales españoles: una carta de venta en pergamino fechada en el año 857.

Estas características de sus fondos hacen que el AHN sea considerado un “archivo de archivos”.

Los fondos del AHN se estructuran en un cuadro de fondos que se articula en 7 grandes apartados (en el censo guía se denominan “cuadros de organización”, y, dentro de ellos, o cuadro de organización, como si funcionara como subtítulo, o fondo).

1.4.1. Instituciones del Antiguo Régimen

Este apartado del cuadro de clasificación agrupa los fonos de los Consejos, Juntas y Secretarías de Estado y del Despacho y Corporaciones, donde se localiza documentación de Instituciones de origen medieval como La Mesta, los Consejos de Villa y Tierra, Santas Hermandades, Universidades, etc.

1.4.1.1. Instituciones de la Monarquía

A finales del XIX se remitió al AHN la documentación que no había sido remitida al Archivo General de Simancas. Esta abundante documentación se repartió en 55 fondos, cada uno correspondiente a su órgano productor: la Cámara de Castilla, Consejos de Castilla, Aragón, Cruzada, Estado, hacienda. Indias, Inquisición, órdenes, etc.; a Juntas como la Apostólica, de Caballería, Incorporaciones, del Real Aposento de la Corte, etc., y a las Secretarías de Estado y del Despacho de Estado y de Guerra y Hacienda, etc. Se trata de una documentación que completa los fondos existentes en otros archivos generales, como el Indias, Aragón o Simancas. Son las siguientes:

  • Cámara de Castilla.
  • Cancillería. Registro del Sello de Corte.
  • Comisión de Causas de Estado.
  • Consejo de Aragón.
  • Consejo de Castilla.
  • Consejo de Cruzada.
  • Consejo de Estado.
  • Consejo de Flandes.
  • Consejo de Hacienda.
  • Consejo de Indias.
  • Consejo de Inquisición.
  • Consejo de Italia.
  • Consejo de órdenes. Los archivos judiciales que las órdenes poseían en Toledo fueron incautados por el Estado. Tras su incautación, sus fondos fueron transferidos al AHN.
  • Consejo y Tribunal Supremo de España e Indias (Consejo Reunido).
  • Consulado de España en Livorno.
  • Embajada de España ante la Santa Sede.
  • Embajada de España en París.
  • Junta Apostólica.
  • Junta Central Suprema Gubernativa del Reino.
  • Junta de Caballería.
  • Junta de Comercio, Moneda y Minas.
  • Junta de Incorporaciones.
  • Junta de Inmaculada Concepción.
  • Junta de las Dependencias y Negocios Extranjeros.
  • Junta de Obras y bosques. Complemento del fondo de esta institución que se conserva en el Archivo General de Simancas. Se encargaba de administrar el patrimonio real privado.
  • Junta de Purificaciones.
  • Junta de Sanidad.
  • Junta de Sisas Reales y Municipales de Madrid.
  • Junta de Vestir la Casa.
  • Junta del Real Aposento de la Corte.
  • Jutna Reservada de Estado.
  • Junta Superior de Gobierno de Cádiz.
  • Junta Suprema de Competencias. Encargada de examinar los conflcitos de competencias que se produjeran entre autoridades apra decidir rápidamente en justicia.
  • Junta Suprema de Galicia.
  • Junta Suprema de Gobierno.
  • Junta Suprema de Reintegros.
  • Juzgado de Seguridad Pública.
  • Lugartenencia General de Montesa en el Reino de Valencia.
  • Sala de Alcaldes de Casa y Corte.
  • Secretaría de Estado y del Despacho de Estado.
  • Secretaría de Estado y del Despacho de Gracia y Justicia.
  • Secretaría de Estado y del Despacho de Guerra y Hacienda.
  • Secretaría de las órdenes Civiles.
  • Tribunal de la Inquisición de Córdoba.
  • Tribunal de Inquisición de Corte.
  • Tribunal de Inquisición de Granada.
  • Tribunal de la Inquisición de Guadalupe.
  • Tribunal de Inquisición de Llerena.
  • Tribunal de la Inquisición de Logroño.
  • Tribunal de la Inquisición de Santiago.
  • Tribunal de la Inquisición de Sevilla.
  • Tribunal de la Inquisición de Toledo.
  • Tribunal de la Inquisición de Valencia.
  • Tribunal de la Inquisición de Zaragoza.
  • Tribunal Mayor de Cuentas.

1.4.1.2. Corporaciones

El apartado corporaciones abarca 10 fondos que corresponden a instituciones que, en algún caso, se remontan a la Edad Media. Sus fondos se integraron en las secciones de Diversos, Universidades, Códices y Sigilografía. Son los siguientes:

  • Comunidad de aldeas de Albarracín, Calatayud y Teruel.
  • Comunidad de Aldeas de Daroca.
  • Concejo de la Mesta. Este fondo contiene documentación de vital importancia para el conocimiento de la historia económica y ganadera de España, desde el siglo XIII hasta la mitad del XIX.
  • Municipio de Rueda (Valladolid). En la sección Diversos se encuentra la documentación, desde el XVI hasta el XIX, de la Alcaldía Mayor de Rueda, en su mayoría pleitos y procesos.
  • Real Colegio de Medicina y Cirugía de San Carlos. En el archivo se conservan los expedientes de los alumnos. El resto de la documentación del Real Colegio se encuentra en el archivo de la Universidad Complutense, que se transfirió a esta institución tras la supresión del Real Colegio y la incorporación d ellos fondos de la Facultad de Medicina.
  • Real Seminario de Nobles de Madrid.
  • Santa Hermandad Vieja de Ciudad Real.
  • Santa Hermandad Vieja de Toledo.
  • Universidad de Alcalá (1499 – 1836).
  • Universidad de Sigüenza.

1.4.2. Instituciones contemporáneas

Este apartado del cuadro está conformado por los fondos que, a partir de 1950, se remitieron por los departamentos ministeriales y algunos organismos de la administración de justicia. Los Ministerios, como consecuencia del incendio que se produjo en el AGA en 1939, se vieron obligados a transferir su documentación al AHN, situación que se mantuvo hasta la creación del AGA. Por este motivo, los documentos de estos organismos se encuentran custodiados entre ambas instituciones y se complementan entre sí.

En la documentación del Poder Legislativo, se conservan los documentos de las Cortes de Cádiz. En la del Poder Judicial, fondos correspondientes a los tribunales republicanos. Y en la del Poder Ejecutivo se conservan los fondos de la AGE: Directorio Militar de Primo de Rivera, Universidad Central de Madrid y los Ministerios de Hacienda, Justicia, ultramar, Gobernación o Interior, etc. De la administración periférica se conservan fondos procedentes de las Capitanía Generales de Cuba y Filipinas, que complementa a la existente en el Archivo de Indias. Así como fondos procedentes de la empresa estatal de minas de Almadén, de índole consultiva (Consejo de Ultramar, Consejo Real, etc.) y de corporaciones (Asociación General de Ganaderos, entre otras).

1.4.2.1. Poder Legislativo

Se incluyen documentos generados por las Cortes de Cádiz (fondo).

1.4.2.2. Poder Judicial

De la administración judicial, el AHN conserva documentación procedente del tribunal Supremo, la Audiencia Territorial de Madrid, de la Fiscalía de Estado, la Causa General, etc. Este cuadro de organización está formado por los siguientes fondos:

  • Audiencia Territorial de Madrid. La documentación comprende está compuesta por procesos judiciales, criminales, civiles o contenciosos-administrativos, desde 1860 a 1942.
  • Fiscalía del Tribunal Supremo. Conserva la documentación de la denominada “Causa General”, que fue reunida en la Fiscalía del Tribunal Supremo y transferida al AHN por la Fiscalía General del Estado en 1980. Bajo la denominación de “Causa General, se recoge toda la documentación referente a la instrucción de hechos delictivos cometidos en todo el territorio nacional durante la “dominación roja”, es decir, entre 1936 y 1939 y, que, mayoritariamente, comprenden las zonas bajo control republicano durante el desarrollo del conflicto.
  • Juntas de Negocios Contenciosos.
  • Tribunal Especial de las Órdenes. Sucesor del Consejo de órdenes del Antiguo Régimen. Se custodia en la sección de órdenes Militares.
  • Tribunal Supremo. Documentación cuya cronología está comprendida desde 1874 a 1947. Responde a los recursos de casación en materia civil, penal y contencioso-administrativo referentes a los delitos de imprenta, prevaricación, tenencia de armas, rebeliones, injurias al Rey y el Ejército, y entre la que se incluyen 55 procesos especiales de alto interés político y económico del período republicano.
  • Tribunales Populares y jurados de Urgencia y de Guardia de Madrid. Los sumarios y causas de los Tribunales Populares, tras su supresión, aparecieron dentro de las Audiencias Provinciales y se incorporaron a la Causa General como prueba en las investigaciones iniciadas en 1940. Se reunió en la Fiscalía del tribunal Supremo, por lo que, posteriormente, ingresaron en los fondos del AHN en julio de 1980.

1.4.2.3. Poder Ejecutivo (cuadro de organización)

A) Administración General del Estado. Administración Central (cuadro de organización).

Se incluyen los siguientes fondos:

  • Consejo de Regencia. Establecido en enero de 1810 en sustitución de la Junta Central Suprema Gubernativa del Reino. Su documentación abarca desde 1810 a 1814. Se custodia en la sección “Consejos”.
  • Directorio Militar de Primo de Rivera. Ingresó en el AHN en 1965. Sus fondos fueron emitidos por la Presidencia del gobierno. Su documentación abarca desde 1923 a 1925 y se custodia en la sección Fondos Contemporáneos.
  • Instituto Cardenal Cisneros. Este fondo conserva expedientes de los alumnos del instituto Cardenal Cisneros que solicitaron el título de bachiller, ya que al rector de dicha Universidad le correspondía la tramitación de títulos académicos de los institutos de su distrito.
  • Ministerio de Asuntos Exteriores.
  • Ministerio de Cultura.
  • Ministerio de Fomento.
  • Ministerio de Hacienda. Este fondo está formado pro dos grandes grupos documentales. El primero se corresponde con documentación generada por las dependencias del Ministerio y pro Organismos Autónomos vinculados a Hacienda, como la Caja de Reparaciones, la Fábrica Nacional de Moneda y timbre, Comisión Interministerial liquidadora de Campsa-Gentibus y el Consejo de Administración de Minas de Almadén y Arrayanes. Y el segundo grupo hace referencia a documentación perteneciente al Fondo Histórico, es decir, aquella que fue generada antes de la reforma tributaria de 1845. Custodia series que, en su mayoría, completan a las que se custodian en el AGA: rentas, títulos de propiedades y escrituras de ventas.
  • Ministerio de Hacienda (José I)
  • Ministerio de Justicia. Este fondo está dividido en tres secciones: en la de Fondos Contemporáneos, en la que se conserva la parte fundamental que remitió el Archivo Central del ministerio de Justicia; en la sección de Clero, en la que se encuentra toda la documentación relativa a la Dotación del Culto y Clero (496 legajos que se enmarcan en el XIX): y la sección de Consejos, que fue remitida por el Ministerio de Gracia y Justicia a finales del XIX. También conserva documentación complementaria procedente de otros archivos como el Archivo Central del Ministerio de Justicia.
  • Ministerio de la Presidencia de Gobierno.
  • Ministerio de Negocios Eclesiásticos.
  • Ministerio de Negocios Extranjeros.
  • Ministerio de Obras Públicas. Este fondo aporta información de gran valor para conocer no solo la organización del ministerio, sino también para indagar en los programas o proyectos de obras públicas, el desarrollo urbano, la formación de la estructura viaria y portuaria e incluso la actividad comercial en referencia con el desarrollo de infraestructuras marítimas.
  • Ministerio de Policía General. El Ministerio de Policía, creado en 1898, se ocupaba de la seguridad general del Estado, conteniendo secciones como la Alta Policía así como reglamentos para “el buen orden y la tranquilidad pública”. En particular, conserva pasaportes, documentación expedida por los servicios de policía penitenciario y la censura de los periódicos. Entre los fondos generados por el Ministerio de Policía conservados en el AHN, destacan los libros de registro de pasaportes pertenecientes a la sección de Inquisición, que ingresó en el archivo en el año 1914 procedente de Simancas.
  • Ministerio de Ultramar. La documentación del ministerio de Ultramar (1863 – 1899) se encuentra tanto en el Archivo General de Indias, institución a al que se remitió documentación desde las secretarías existentes antes de la constitución del citado Ministerio, incluyendo parte de documentación ya generada por el órgano en cuestión, como en el AHN, en la que se conserva la documentación referente a su estructura de origen, es decir, referentes a los grandes bloques temáticos de índole colonial: Cuba, puerto Rico, Filipinas y Santo Domingo. Dentro de cada grupo, se encuentran clasificados subgrupos que hacen referencia al Gobierno, la Hacienda, Fomento y Gracia y justicia relativas a la administración de estos territorios.
  • Ministerio del Interior/Gobernación.
  • Ministerio del Interior (José I).
  • Secretaría del Despacho de la Gobernación de la Península.
  • Secretaría del Despacho de la Gobernación del Reino para Ultramar.
  • Universidad Central. La Universidad Central, que en 1970 adopta el nombre de Universidad Complutense, tuvo amplias competencias en materia educativa. Se ocupó de la gestión académica y control del alumnado de enseñanza superior, la expedición e títulos de enseñanza secundaria, la inspección de escuelas, y provisión de plazas de maestros en las provincias de Madrid, Toledo, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Segovia.

B) Administración General del Estado. Administración periférica (cuadro de organización)

Se incluyen los siguientes fondos:

  • Comisaría Regia General de las Andalucías. Con documentación comprendida entre 1810 y 1812, este fondo conserva una serie de libros registro de decretos y órdenes expedidos por el conde de Montarco, comisario regio de esta región. José Bonaparte creó, en 1809, la figura del comisario regio, que debía administrar, con el apoyo del ejército francés, el orden público en aquellas provincias españolas ocupadas por Francia.
  • Delegación Provincial de Hacienda de Madrid. Este fondo está formado por documentación que comprende desde el siglo XVII hasta comienzos del XX. Está dividido en dos grandes bloques: el primero, que lo compone documentación de a Regalía de Aposento y los libros del Catastro del Marqués de la Ensenada, incluyendo las respuestas particulares d ellos pueblos de cada provincia, y que completan el Fondo del Consejo de Hacienda; y el segundo, por la documentación sobre rentas, contribuciones e impuestos que se enmarcan en el XIX, así como pro otra documentación correspondiente a los devengos en la sucesiones y nuevas creaciones de títulos nobiliarios.
  • Gobierno de la Capitanía General de Cuba. La documentación que custodia esta sección de Ultramar ingresó en el AHN en 1899.
  • Gobierno de la Capitanía General de Filipinas. La documentación que custodia esta sección de Ultramar ingresó en el ANH en 1899.

C) Administración General del Estado. Administración consultiva (cuadro de organización)

Formada por los siguientes fondos:

  • Consejo de Estado (1812 – 1814). Fue creado por las Cortes de Cádiz y suprimido por Fernando VII al restituir los Consejos a su antigua planta. La documentación del Consejo de Estado ingresó de forma fragmentaria en el AHN a finales del XIX.
  • Consejo de Estado (1845 -).
  • Consejo de Filipinas y de las Posesiones del Golfo de Guinea. Este fondo se custodia en la sección de Ultramar. En 1900 se transfirieron, con carácter provisional, todos los fondos del Archivo del Ministerio de Ultramar, cuyo destino debía ser el Archivo General de Indias, pero, por falta de espacio, la documentación e quedó, finalmente, en el AHN de forma definitiva.
  • Consejo Real de España e Indias. Este fondo se custodia en la sección de Consejos.

D) Administración corporativa. Integrada por la Asociación de Ganaderos del Reino

Este cuadro de organización se custodia en la sección de Diversos. En 1836, se creó la Asociación General de Ganaderos del Reino (fondo que integra este cuadro de organización), que estuvo vigente hasta su disolución por la creación del Sindicato Vertical de Ganadería.

1.4.3. Instituciones eclesiásticas

Sus fondos, que constituyeron el núcleo fundacional del archivo, conservan la documentación más antigua, con un amplio arco cronológico que comprende los siglos IX al XIX. El ingreso se produjo como consecuencia de las leyes desamortizadoras. Dividida en Clero Regular, Secular e Instituciones Pías y Asistenciales. Esta copiosa documentación se custodia en las secciones de Clero, Órdenes Militares, Códices y Cartularios y Sigilografía.

  • Clero regular. Del clero regular se conservan 2.090 fondos documentales (1.382 de órdenes masculinas y 708 de femeninas) correspondientes a 26 órdenes religiosas. Destaca la documentación de órdenes tan importantes como la de los franciscanos o jesuitas. Un conjunto documental, este último, formado con parte de los archivos de las casas y colegios que dirigía la Compañía de Jesús en España, América y Extremo Oriente en el momento de su expulsión, y aquellos fondos producidos por la administración central que se refieren a la incautación de los bienes a la citada orden. Se distinguen los siguientes cuadros de organización: órdenes y congregaciones religiosas masculinas y órdenes y congregaciones religiosas femeninas.
  • Órdenes y congregaciones religiosas masculinas. Formado por los siguientes grupos de fondos: Agustinos, Basilios, benedictinos, Canónigos regulares de San Agustín, Canónigos Regulares del Sacti Spiritu, Canónigos regulares del Santo Sepulcro, Capuchinos, Carmelitas, Cartujos, Cistercienses, Caracciolos, clérigos regulares o Ministros de los Enfermos (Camilos), Clérigos Seculares o Misioneros del Salvador del Mundo, Dominicos, Escolapios, Franciscanos, Hospitalarios de San Juan de Dios, jerónimos, Jesuitas, Mercedarios, Mínimos, oratorianos, Premonstratenses, Servitas, teatinos y Trinitarios. Dentro de cada uno de estos grupos de fondos, se despliegan monasterios o conventos en los que ejercieron su actividad.
  • Órdenes y congregaciones religiosas femeninas. Formado por el siguiente grupo de fondos: agustinas, beaterios, benedictinas, brígidas, canonesas regulares de San Agustín, Canonesas Regulares de Sancti Spiritus, Canonesas regulares del Santo Sepulcro, Capuchinas, Carmelitas, Cistercienses, Compañía de María nuestra Señora, Dominicas, Franciscanas, jerónimas, Justinianas, Mercedarias, Mínimas, Premonstratenses, Salesas, Trinitarias y Ursulinas.
  • Clero secular. Del clero secular el archivo custodia 96 fondos de catedrales y 2.011 de iglesias parroquiales, colegiatas y ermita: catedrales y colegiatas, iglesias parroquiales, ermitas y santuarios.
  • Instituciones asistenciales. Grupo de fondos integrado por Instituciones Pías y Asistenciales que conforman 110 fondos de hospitales.
  • Órdenes militares. Los archivos propios de órdenes militares, tanto españolas como extranjeras, conformaban junto a la documentación del Consejo de las órdenes, la antigua sección del archivo denominada “órdenes Militares”. Este grupo de fondos está formad por los siguientes cuadros de organización:
  • Orden de Santiago. Formado por fondos relativos a conventos en los que ejerció su actividad.
  • Orden de Calatrava. “”
  • Orden de Alcántara. “”
  • Orden de Montesa. “”
  • Orden de San Juan de Jerusalén. “”
  • Orden del Temple. “”

1.4.4. Archivos privados

  • Archivos de asociaciones, fundaciones, proyectos de investigación (cuadro de organización). Formado por los siguientes fondos:
  • Archivo de la Asociación Cultural “La Poza” de Pozuelo de Alarcón.
  • Archivo de la Fundación Dinastía Vivanco.
  • Archivos personales y familiares (cuadro de organización)
  • En el apartado de los archivos privados hay 60 (en la web indica 40, pero en el cuadro de clasificación sí que aparecen 60 fondos relativos a personalidades del mundo científico, político, literario, etc.) archivos personales y familiares de personalidades correspondientes al ámbito científico (Isaac Peral y Caballero, entre otros), político (Margarita Nelken, Marcelino Pascua, Pedro Sainz de Baranda, Antonio Cánovas del Castillo, Andrés Borrego Moreno, Antonio Pérez del Hierro, Diego Martínez Barrio, Niceto Alcalá-Zamora y Torres, Emilio Castelar Ripoll, Manuel Ruiz Zorrilla, José Echegaray y Ezizaguirre, José Giral Pereira, Pedro Jacinto de Álava Sáenz, gobernador de Vitoria, Salvador Damato y Philips, diputado a cortes por Santander y Almería, Pedro Rico López, político republicano y alcalde de Madrid en dos ocasiones [1931 – 1934], se exilió, Luis Araquistáin, Manuel Azaña Díaz, etc.), literario (Luis Rosales Camacho, Juan Ramón Jiménez, Armando Palacio Valdés, Eduardo Zamacois y Quintana, Jacinto Benavente, Juana María de la Vega y Martínez, condesa de Espoz y Mina, esposa del famoso guerrillero, fue activista y escritora liberal, Luis Rosales Camacho, poeta d ela generación del 36, etc.), diplomático (Juan Antonio Rascón Navarro, Jerónimo Vich y Valterra, Marcelino Pascua Martínez, Máximo Cajal López etc.), militar y político (Miguel Luciano de la TORRE Y Pando, conde de Torrepando, militar que luchó en las guerras de independencia americanas, siendo leal a al corona española, Juan Prim, Vicente Rojo Lluch, Valeriano Weyler y Nicolau, Joaquín Baldomero Fernández Espartero, Joaquín Sánchez de Toca y Calvo, José de Palafox y Melzi, etc.), arquitectos (Antonio Ruiz de Salces), periodistas (Eduardo Gasset Artime), periodista y deportista (Elia María González-Álvarez y López-Chicheri “Lili Álvarez”, siendo tenista, patinadora, esquiadora), maestra y deportista (Esperanza Villellas Pina), ingeniero y cartógrafo (Federico de Botella y de Hornos), financiero, coleccionista, empresario y abogado (José Lázaro Galdiano), escritor y anarquista (José Martínez Guerricabeitia), archivera y escritora (Vicenta Cortés Alonso) que comprenden desde los siglos XV al XX. Se custodian en las secciones de Diversos y Estado. Asimismo, destacan los archivos de las siguientes personalidades políticas y literarias: archiduque Carlos de Austria, María Cristina de Borbón – Dos Sicilia, Reina Gobernadora, María de los Dolores de Borbón y de la Torre (aristócrata y escritora e hija de Francisco de Paula y de Borbón), Juan Ramón Jiménez, Martínez Barrio, Vicente Rojo, José Antonio Caballero, el archivo Casa de Borbón y Parma (Isabel Fernando de Borbón y Borbón—Dos Sicilias), Archivo de la familia Bardají, Archivo de la Familia Bonelli, Archivo de la familia Caballero, Archivo de la familia Cabarrús, Archivo de la familia Cobos, Archivo de la familia Coronel, Archivo de la familia Larrinaga, Archivo de la familia López Salazar, Archivo de la familia Romero Tinoco, Archivo de la familia Sánchez-Guerra, Archivo de la familia Sotomayor y Gelo, Archivo de Leopoldo Matos Massieu y Archivo de María Telo Núñez, actvisita por los derechos de la mujer, doctora y jurista.

1.4.5. Colecciones

Con documentos que comprenden los siglos X al XX que ingresan por compra o donación y que, en ocasiones, ha organizado el propio archivo por cuestiones de conservación, las coleccione superan la treintena y están presentes en todas las secciones del archivo. Destacan las colecciones de documentos de los territorios españoles en América, los de diplomática, códices o la sigilográfica y las cartográficas. En general, se agrupan en dos categorías:

  • Documentos textuales. Conformado por las siguientes colecciones: Colección Bellas Artes, Colección Códices y Cartularios, Colección Cortes de los antiguos Reinos de Castilla y León, Colección de autógrafos de Claudio Rodriguez Porrero, Colección de autógrafos de Concepción Sarto Jaquotot, Colección de autógrafos de Eugenio Alonso Sanjurjo, Colección de autógrafos de Juan Antonio Álvarez Estrada, Colección de autógrafos del Archivo Histórico Nacional, Colección de documentos para difusión, Colección de pergaminos y documentos de Consejos.
  • Documentos figurativos. Conformado por las siguientes colecciones: Colección de improntas de sellos, Colección de objetos del Consejo de Órdenes, Colección dibujos de sellos, Colección mapas, planos y dibujos de Clero, Colección mapas, planos y dibujos de Consejos, Colección mapas, planos y dibujos de Diversos, Colección mapas, planos y dibujos de Estado, Colección mapas, planos y dibujos de Fondos contemporáneos, Colección mapas, planos y dibujos de Órdenes militares, Colección mapas, planos y dibujos del Ministerio de Asuntos Exteriores, colección de objetos, colección de sellos de lacre, colección de sellos en tinta, colección de sellos pendientes y de placa.

1.4.6. Reprografía de complemento

Cuadro de organización con documentos del Komintern y del archivo del conde de Campomanes.

1.4.7. Archivo del Archivo Histórico Nacional

El archivo del AHN constituye en sí mismo un fondo con valor histórico y administrativo. Reúne la documentación generada por la institución desde 1866 hasta la actualidad. No obstante, entre sus fondos, destacan o se incluyen algunos grupos documentales procedentes de otras instituciones vinculadas con la gestión archivística. Algunas de ellas son la Junta Facultativa de Archivos o el extinto Archivo Histórico de Toledo. Esto es así debido a una motivación de índole personal a nivel instituciones o personal entre los directores y archiveros que alcanzaron una posición profesional relevante. Asimismo, se deben considerar fondos complementarios a este los custodiados en la Real Academia de la Historia y en el Archivo de la BNE.

2. El Archivo Histórico de la Nobleza

2.1. Introducción: funciones y patronato del AHNO

El Archivo Histórico de la Nobleza es un archivo de titularidad estatal, gestionado por el Ministerio de Cultura y dependiente de la Subdirección general de Archivos Estatales (Dirección general de Patrimonio Cultural y bellas Artes).

Se trata de una institución cultural en el que se conservan y difunden documentos generados y reunidos por las principales familias nobiliarias españolas, y que han fueron adquiridos por el Estado, depositado so donados por sus propietarios de forma voluntaria para su difusión y su acceso con fines ligados a la investigación.

El AHNOB es una institución cultural única y pionera en su género dedicada a la conservación y difusión de los archivos generados por la nobleza española desde la Edad Media a nuestros días.

Custodiamos archivos nobiliarios de carácter histórico que constituyen la memoria de las familias que lo integran y en los que han quedado reflejadas las actividades personales de sus miembros, la administración de su patrimonio, el ejercicio de sus prerrogativas señoriales y jurisdiccionales y las trascendentales funciones públicas que desempeñaron en los ámbitos político, militar, cortesano, religioso y artístico. Un importante patrimonio documental que abarca varios siglos y generaciones que, frecuentemente, se ha conservado en el ámbito privado, y por tanto, ha sido de difícil acceso para ciudadanos e investigadores.

Actualmente, el centro alberga más de tres kilómetros de documentos, con fechas comprendidas entre los siglos X y XXI: más de 150 archivos nobiliarios que incluyen 2.050 títulos y mayorazgos, algunos de ellos repartidos en diversos fondos. No obstante, es un archivo en permanente crecimiento que sigue recibiendo los archivos personales y familiares de la nobleza titulada de todo el territorio nacional.

Las funciones del Archivo Histórico de la Nobleza son las propias de los archivos históricos del Sistema Español de Archivos, y están recogidas en el art. 2 del Real Decreto 836/2017:

  • La conservación de los fondos de carácter nobiliario que custodia con independencia de su propiedad estatal o privada (fondos en depósito o comodato).
  • La descripción de los fondos de acuerdo con las normas recomendadas por el Consejo Internacional de Archivos y las normas nacionales existentes, para facilitar su consulta tanto presencial como a través de portales en línea nacionales e internacionales.
  • La difusión de su patrimonio documental, de forma libre y gratuita, para que pueda ser accesible a los investigadores y usuarios, de manera que el Archivo, como centro de estudios y transmisión del Patrimonio Documental Español de origen nobiliario, acreciente el desarrollo de la cultura y el conocimiento de nuestra historia.
  • El fomento de la investigación sobre la nobleza española y sus fondos documentales y la contribución a la difusión de sus resultados mediante la cooperación, la colaboración y el incremento de la participación de instituciones educativas y culturales nacionales o internacionales.

Ejerce como órgano rector del archivo su patronato.

Composición:

  • Una presidencia, que es ejercida por la persona titular del ministerio de Cultura. En su ausencia, puede ser reemplazada por los titulares de la vicepresidencia.
  • Dos vicepresidencias:
  • La vicepresidencia primera, que es ejercida por la persona titular de la Secretaría de Estado de Cultura.
  • La vicepresidencia segunda, que es ejercida pro la persona titular de la Consejería de Cultura de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha.
  • 7 vocalías natas:
  • La persona titular de la alcaldía de la ciudad de Toledo.
  • La persona que ejerce la titularidad del rectorado de la Universidad de Castilla-La Mancha.
  • La persona titular de la dirección de la Real Academia de la Historia.
  • La persona titular de la presidencia de la Fundación Cultural de la Nobleza Española.
  • La persona titular de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes.
  • La persona titular de la Subdirección general de los Archivos Estatales.
  • La persona titular de la Dirección de la División de Derechos de Gracia y otros Derechos del Ministerio de Justicia.
  • Hasta 7 vocalías por designación reservada a la persona titular del Ministerio de Cultura, entre personalidades relevantes en el ámbito de la cultura, la investigación histórica y el mecenazgo. Una de estas vocalías ha de ser designado a propuesta de la Junta de Castilla -La Mancha. Los vocales designados han de desempeñar sus funciones por un período de tres años, a contar desde la fecha de sus respectivos nombramientos.
  • La secretaría, que es ejercida por la persona titular de la dirección del Archivo Histórico de la Nobleza, con voz pero sin voto, y que, en su ausencia, podrá ser reemplazada por un funcionario adscrito a la Subdirección general de los Archivos Estatales.

El patronato puede ejercer sus funciones en Pleno o en Comisión Permanente.

El pleno está integrado por todos sus miembros, a saber: el Presidente, los vicepresidentes, los vocales natos por razón de su cargo, los vocales designados por el titular del Ministerio de Cultura y por la Junta de Castilla-La Mancha y el secretario.

La Comisión Permanente está compuesta por el Presidente, los Vicepresidentes, el Director General de Bellas Artes y Patrimonio Cultural, el Subdirector General de los Archivos Estatales, que actuará como secretario con voz y voto, y cuatro vocales designados por el Pleno de entre los vocales por designación, hasta la finalización de su mandato.

  • Las funciones del pleno son:

a) Efectuar el seguimiento del grado de cumplimiento de los planes y programas de actuación, así como llevar a efecto las actividades que se precisen de apoyo institucional al Archivo Histórico de la Nobleza.

b) Conocer e informar los planes y programas de actividades y adquisiciones.

c) Informar la memoria anual de actividades que elabore la persona titular de la dirección del Archivo Histórico de la Nobleza y el anteproyecto de presupuesto que deberá presentar la Subdirección General de los Archivos Estatales.

d) Fomentar e impulsar la participación de la sociedad en el enriquecimiento, preservación, conservación y difusión de los fondos y colecciones documentales del Archivo Histórico de la Nobleza, formulando las correspondientes propuestas.

e) Emitir preceptivamente informe sobre cualquier propuesta de salida definitiva de fondos documentales del Archivo.

f) Estudiar fórmulas y, en su caso, gestionar la obtención de recursos extraordinarios de instituciones públicas y privadas.

g) Velar por la integridad y el enriquecimiento de los fondos, colecciones y medios del Archivo Histórico de la Nobleza.

  • Las funciones de la Comisión Permanente son:

a) Estudiar, deliberar e informar las propuestas que se deban someter a la aprobación del Pleno.

b) Cuidar del cumplimiento, desarrollo y ejecución de los acuerdos adoptados por el Patronato.

c) Asumir cuantas otras funciones les sean encomendadas por el Pleno.

d) Dar cuenta al Pleno del Patronato de los acuerdos adoptados en el ejercicio de las funciones anteriores

Sesiones del patronato.

Las sesiones del Pleno del Patronato son ordinarias y extraordinarias. Las ordinarias se celebrarán, al menos, una vez al año, y las extraordinarias, previa convocatoria del presidente del Patronato, por propia iniciativa o a petición de una tercera parte de sus miembros.

La Comisión Permanente se ha de reunir, en sesión ordinaria, al menos una vez al semestre, y, en sesión extraordinaria, por convocatoria del presidente, por propia iniciativa o a petición de una tercera parte de sus miembros.

El Patronato puede constituir en su seno Comisiones para asuntos determinados, designando a los presidentes y vocales que las formen y acordar que asistan a determinadas sesiones expertos cuya presencia se estime de interés en razón a los asuntos a tratar.

2.2. Antecedentes e historia del archivo

Los archivos nobiliarios se han conservado de una manera muy desigual. Una de sus principales características es que son archivos complejos que existen como resultado de la evolución histórica de la familia, sus alianzas matrimoniales, sus épocas de gloria o sus bancarrotas. Además, en no pocas ocasiones han sido objeto de expurgos y de dispersiones ocasionadas por diversas causas. Pese a que la nobleza, como grupo social privilegiado, existe desde tiempo inmemorial, sus archivos no comienzan a acumularse de forma permanente hasta los siglos XIII y XIV, en especial a partir de la concesión de los primeros títulos de nobleza con carácter hereditario y no vitalicio en época de los primeros Trastámara en Castilla.

Durante la Edad Media, los archivos de los nobles estaban bajo el cuidado de los camareros o de los alcaides de las fortalezas donde se custodiaban; desde el Renacimiento fueron los secretarios quienes gestionaron tales fondos y, a partir de finales del siglo XVII, comenzaron a proliferar los archiveros, dedicados a su conservación, limpieza, orden, inventario y copia. A lo largo del XVIII se acometieron labores de reorganización temática siguiendo criterios historicistas y catalogándose lo que consideraban más importante. Muchos archivos se trasladaron a la corte.

Durante los últimos años del XVIII y principios del XIX se realizaron los grandes inventarios de los archivos, se organizaron por estados nobiliarios y se instalaron en legajos, tal y como han llegado hasta la actualidad muchos de ellos.

Los procesos liberales del siglo XIX, la abolición del Antiguo Régimen, de los señoríos jurisdiccionales, los vínculos y los mayorazgos en diferentes cambios legislativos entre 1820 y 1841 supusieron una ruptura en el proceso de acumulación de estos archivos, tal y como venía sucediendo de forma continuada desde el siglo XIV.

Durante los siguientes lustros aparecieron los registros públicos de la propiedad y civil, se vertebró la administración pública y se codificó el Derecho, asumiendo el Estado, definitivamente, el papel de justificar propiedades y derechos, hasta el punto de negarse valor jurídico a los documentos que permanecían en manos privadas.

La supresión de vínculos y mayorazgos en 1841 y la posibilidad de disponer libremente de los bienes ocasionó durante la segunda mitad del siglo XIX sonados casos de quiebra de grandes casas nobiliarias, como las de Altamira y Osuna, y la dispersión y el expolio de sus archivos. La situación llegó a tal nivel que, en 1871, en vísperas de la I República, el abogado, heraldista y archivero público Antonio Rodríguez Villa, futuro académico de la Historia y archivero de la Casa de Osuna, llamó la atención desde la prensa acerca de la situación de estos dos archivos de la aristocracia.

A inicios del siglo XX, coincidiendo con las primeras políticas orientadas a la protección del patrimonio histórico-artístico, tanto monumental como mueble, el primer Reglamento de los Archivos del Estado (1901) incluyó por primera vez la medida legal de poder realizar depósitos en los archivos públicos de fondos de carácter privado, al que dedica el capítulo sexto (artículos 103 a 107). En 1917 la comisión de obligacionistas de la Casa de Osuna depositó los fondos documentales de la Casa de Osuna que estaban en su poder en el Archivo Histórico Nacional, en esa época radicado en el Palacio de Archivos, Bibliotecas y Museos Nacionales. En ese contexto comienzan algunas voces a proponer medidas de mayor calado.

En 1920 el abogado y facultativo de archivos, Clemente Calvo Iriarte, a cargo de la Sección Títulos y Grandezas del archivo del Ministerio de Gracia y Justicia, publicó un artículo donde reclamaba la creación de un archivo general de la nobleza, una iniciativa que no cristalizó por la convulsa situación política del país. Sin embargo, y pese a este panorama tan desalentador, a fines de 1927 un mecenas de la Real Academia de la Historia que quiso permanecer en el anonimato, adquirió el Archivo Ducal de Osuna por un precio simbólico y se lo donó al Estado. Tiempo después, con motivo de la Exposición Universal de Sevilla (1929), el Estado español compró, mediante suscripción popular, parte de una colección nobiliaria: el denominado Archivo Colombino de la Casa Ducal de Veragua, destinado al Archivo General de Indias.

Durante la II República se prohibió la venta o enajenación de bienes del patrimonio, salvo si eran destinados a archivos, bibliotecas o museos y vio la luz la Ley de Defensa del Patrimonio Histórico-artístico, que permanecerá vigente hasta 1985, y con ella la creación de las Juntas del Tesoro Artístico. A pesar de la crispación sociopolítica del momento, se respetó la titularidad privada de los archivos nobiliarios, pero la Guerra Civil trastocó la situación, primando los criterios bélicos y la propaganda. Sin embargo, en ambos bandos se concibieron instrumentos de recuperación y salvamento de bienes del patrimonio que estaban siendo afectados, entre ellos bastantes archivos nobiliarios. Así, el Gobierno de la República creó, entre julio y agosto de 1936, la Junta de Incautación del Tesoro Artístico, mientras que la Junta Técnica del Estado en Burgos creaba paralelamente el Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional.

La mayoría de los archivos nobiliarios se concentraron en Madrid y muchos fueron por primera vez catalogados o inventariados por funcionarios del Cuerpo Facultativo de Archivos. Poco después de terminar la contienda, entre 1939 y 1941, se procedió a la devolución de estos bienes incautados o recuperados, previa reclamación justificada de sus propietarios, algunos de los cuales nunca fueron reclamados. Paralelamente, en 1948 se facilitaron ayudas para la reconstrucción de los archivos particulares patrimoniales dañados durante la guerra.

El Decreto de 24 de julio de 1947 sobre Organización de los Archivos y Bibliotecas y del Tesoro Histórico-documental y Bibliográfico contempló en la clasificación de los archivos históricos la existencia de archivos de particulares, citándose expresamente aquellos pertenecientes a la nobleza (art. 4) y declarándolos además integrantes de pleno derecho del patrimonio histórico-documental patrio (art. 49).

En 1952, tras el I Congreso Iberoamericano y Filipino de Archivos y Propiedad Intelectual, se redactaron una serie de recomendaciones, entre las cuales se proponía la ayuda y el asesoramiento técnico del Estado a las casas nobiliarias para la conservación de sus archivos, facilitar la investigación en ellos y realizar un censo de los mismos. Incluso algunos representantes de la nobleza española, como el marqués de Palmerola o el conde de San Miguel, propusieron la tutela pública como su tabla de salvación, dentro de un delicado equilibro entre propiedad privada e interés público. Fue entonces cuando la Administración del Estado y la Diputación de la Grandeza de España proyectaron la creación de un centro para preservar los fondos de la aristocracia, iniciativa que no llegaría a cristalizar. Si bien varios archivos señeros de la alta aristocracia (ducados de Alba y Medinaceli) comenzarona catalogar adecuadamente sus fondos con criterios modernos.

Mientras tanto, el Archivo Histórico Nacional, ubicado en su nueva sede de la calle Serrano de Madrid desde 1953, siguió canalizando la mayor parte de las actuaciones sobre los archivos nobiliarios, recogiendo algunos y ofreciendo apoyo técnico para la descripción de otros, como el de la Casa de Frías, catalogado por archiveras del Estado entre los años 1955 y 1973. En 1951, el Estado compró el Archivo Condal de Bornos, que pasaría a integrarse en la Sección Diversos del Archivo Histórico Nacional, en la agrupación Títulos y Familias, que reunía los archivos nobiliarios donados, legados o adquiridos, además de aquellos procedentes de recuperación que no fueron reclamados tras la guerra y que pasaron a titularidad del Estado en 1961. En 1958 la Guía del AHN confeccionada por su director, Luis Sánchez Belda, incluyó por primera vez Osuna como una sección propia. En 1985 el artículo 49.4 de la Ley de Patrimonio Histórico Español (LPHE) incluye como parte del patrimonio documental español los documentos de particulares de más de cien años de antigüedad, entre los que se incluyen los archivos nobiliarios. Por su parte, en el art. 52 se dice que todos los poseedores de bienes del patrimonio documental están obligados a conservarlos, protegerlos, destinarlos a un uso que no impida su conservación y mantenerlos en lugares adecuados. Esta obligación se puede sustituir por el depósito temporal en un centro que reúna las condiciones adecuadas para preservar su seguridad y permitir su investigación. En estas condiciones y en el contexto de desarrollo de la LPHE, el Ministerio de Cultura, por el convenio suscrito en 1989 con la Fundación Casa Ducal de Medinaceli para establecer su sede en el Hospital de Tavera (Toledo), crea en el seno del Archivo Histórico Nacional la Sección Nobleza (SNAHN) con los fondos de carácter nobiliario pertenecientes al AHN o depositados en él, fondos que podrán ampliarse mediante la constitución de depósitos de carácter análogo, conforme a la citada LPHE. Así, el archivo comenzó a funcionar en 1993, una vez que el Ministerio de Cultura rehabilitó parte del Hospital de Tavera (Toledo) como archivo, entre 1990 y 1992.

Entre 1993 y 2017 la Sección Nobleza del AHN (SNAHN) se ha consolidado como un centro especializado en la conservación y tratamiento archivístico de los archivos nobiliarios, y en ella han ido ingresando nuevos fondos.

En virtud de lo establecido en la disposición adicional tercera del Real Decreto 1708/2011, de 18 de noviembre, por el que se establece el Sistema Español de Archivos y se regula el Sistema de Archivos de la AGE y de sus OO.PP. y su régimen de acceso, y de acuerdo con lo estipulado en el art. 61, apartado 2, de la ley 16/1985, de 25 de junio, que establece la potestad de la AGE para crear archivos mediante RD si se trata de archivos de titularidad estatal y de carácter nacional, por Real Decreto 836/2017, d e8 de septiembre, se crea el Archivo Histórico de la Nobleza.

Se ha de recordar que la Ley 16/1985, de 25 de junio, del patrimonio Histórico Español, en el art. 49, incluye a los archivos familiares y nobiliarios con una antigüedad de más de 100 años dentro del patrimonio documental, aunque con la salvedad de declarar como constitutivo del mismo a cualquier otro que no alcance la citada antigüedad en los casos en que merezcan dicha consideración. Y el art. 52, que establece que todos los poseedores de bienes del patrimonio documental están obligados a conservarlos, protegerlos, destinarlos a un so que no impida su conservación y mantenerlos en lugares adecuados. Esta obligación se puede sustituir por el depósito temporal en un centro que reúna las condiciones adecuadas para preservar la documentación y permitir su acceso y consulta con fines destinadas a la investigación.

2.3. El edificio

El Archivo Histórico de la Nobleza tiene su sede en el Hospital de Tavera, en Toledo, de acuerdo con el convenio suscrito en 1989, entre la Fundación Casa Ducal de Medinaceli y el Ministerio de Cultura, de cesión de uso de espacios en el Hospital San Juan Bautista para la creación de la Sección Nobleza del AHN.

El edificio es de estilo renacentista y está considerado una de las principales construcciones civiles españolas del siglo xvi. El hospital fue fundado bajo la advocación de San Juan Bautista por Juan Pardo de Tavera (1472-1545), arzobispo de Toledo, presidente del Consejo de Castilla e inquisidor general, queriendo emular a su antecesor, el cardenal Mendoza, y su Hospital de Santa Cruz. Es también conocido con el nombre de Hospital de Afuera por encontrarse extramuros de la ciudad. Su localización, entre la Puerta de Bisagra y el Hospital de San Lázaro, obedecía por una parte a las ordenanzas de la ciudad que prohibían la construcción de más conventos y hospitales intramuros de la ciudad por motivos de higiene y para evitar el contagio de enfermedades a la población, pero a su vez la nueva construcción era resultado del ideal de renovación urbanística promovido por los humanistas de la corte del emperador Carlos V (1500-1558) para adecuar la imagen de la ciudad de Toledo a su papel como capital del imperio. Las obras se iniciaron en 1541 con el beneplácito del emperador y del papa Paulo III (1468-1549), con una doble finalidad: por un lado, asistencial y benéfica para enfermos de todo tipo, y por otro, de carácter sepulcral, como panteón del fundador y de su familia.

El primer diseño de la fábrica corrió a cargo de Alonso de Covarrubias (1488-1570), maestro de obras, quien trabajó hasta 1551 junto a Bartolomé de Bustamante, secretario personal del cardenal y, desde 1541, encargado de la obra del hospital. Covarrubias abandona la estructura cruciforme de los hospitales al uso, diseñando un doble patio comunicado por una galería abierta que dirige a la iglesia-panteón cada uno de los patios elevados en dos pisos, el inferior de orden dórico y el superior jónico, con decoración sobria mediante triglifos y metopas, con espejos de pizarra gris en las enjutas en el piso inferior y rosetones en el superior.

Su construcción se prolongó durante más de setenta y cinco años, agregándose diversas dependencias al proyecto original de la mano de maestros de obras de la talla de Hernán González, Nicolás de Vergara, «el Mozo», y Juan Bautista Monegro. El resultado fue un formidable edificio en el que participaron diferentes artistas de la época, como el Greco y su hijo, que intervinieron en la iglesia y capilla; Juanelo Turriano, artífice del originario reloj de la torre, o Alonso de Berruguete, autor del sepulcro del cardenal, situado frente al altar de la iglesia. La iglesia fue inaugurada en 1624.

El cardenal Tavera, en su testamento, instituye un patronato perpetuo del hospital en su sobrino Antonio Ares Pardo Tavera (¿-1571), mariscal de Castilla y señor de Malagón, casado con Luisa de la Cerda, hija de II duque de Medinaceli. El linaje Pardo-Tavera, de la casa de Malagón, luego marqueses, se extingue en 1622. Diversos entronques posteriores acabarán por enlazarlo con los duques de Santisteban del Puerto, a través de quienes recae el patronato del hospital en la casa ducal de Medinaceli, actual propietaria del edificio.

El Ministerio de Cultura rehabilitó entre 1989 y 1992 los antiguos cuartos de San Lázaro del Hospital de Tavera, manteniendo su estructura y distribución original, pero adecuándola a los usos que precisaba el archivo según las normativas técnicas.

Tiene una superficie útil de 6.315 m2, con una capacidad de 7 km. de estanterías. Los depósitos cuentan con sistemas de climatización y control ambiental para garantizar una temperatura y humedad óptima y estable. Dispone de sistemas de seguridad antintrusión y antincendios, de detección y de extinción manual y automática, así como con salas de trabajo, con más de 50 puestos, talleres de restauración y digitalización, sala de consulta de documentos, sala de exposiciones y salón de actos.

2.4. Fondos documentales

El AHNO custodia 250 fondos de archivo que han ingresado en la colección mediante compra, legado, donación o depósito. Estos archivos comprenden, a su vez, un número mayor de títulos nobiliarios que se han incorporado a los linajes principales por matrimonio o herencia. En la actualidad, se han identificado más de 1.200 archivos de títulos nobiliarios.

Los archivos nobiliarios son la expresión de la historia y la memoria de una familia noble. Familia extensa, en su sentido más amplio, que incluye tanto a generaciones vivas como a los antepasados (el linaje) y con un fuerte arraigo territorial (el solar). En ellas, el individuo señalado, que posee el título, ejerce el papel de jefe de la familia o de la casa, que incluye estados, vasallos y rentas de un señor, así como a los ascendientes y descendientes del linaje en el que se incluyen las propiedades vinculadas o mayorazgos que, antes des de aplicarse las leyes desamortizadoras y de supresión señorial y de desvinculación, pertenecían al linaje sin que pudieran enajenarse o venderse. En sus archivos han quedado reflejadas las actividades personales y públicas de sus miembros, la administración de su patrimonio y el ejercicio de sus prerrogativas señoriales y jurisdiccionales. Los linajes nobles han acumulado con el paso de las generaciones un importante patrimonio documental que, tradicionalmente, ha estado disperso y ha permanecido inaccesible para la mayoría de sus coetáneos.

La institución que genera los archivos familiares no es la familia actual, sino la familia en sentido amplio, como la define María Moliner: “conjunto de las personas unidas por parentesco de sangre o político tanto vivas como muertas”.

Desde la Edad Media, la nobleza española, tanto en los reinos de Aragón, Castilla o Navarra, como en los diferentes territorios de la Monarquía Hispánica durante la época moderna y en el Estado contemporáneo, mantuvo un papel predominante en el ejercicio del poder sobre el territorio y en los diferentes ámbitos de la vida política, administrativa o militar. Por su cercanía a la Corona, eran los pares del rey y miembros de su corte. Recibían del rey prebendas en forma de cargos públicos, que acabaron patrimonializándose en las familias, y privilegios en forma de concesiones de jurisdicción sobre territorios –los llamados señoríos–, que llevaban implícito el ejercicio del gobierno y de la justicia, y el dominio efectivo sobre la población, la producción y la economía. La institución del mayorazgo y las políticas matrimoniales de la nobleza dieron como resultado la acumulación de importantes patrimonios vinculados, cuyas actividades y funciones han quedado reflejadas en los documentos custodiados hoy en día en sus archivos.

Con el paso del tiempo estos archivos han adquirido la condición de históricos y, dado el protagonismo social y político de la nobleza española, su interés ha transcendido al de la propia familia. Su conocimiento desde un punto de vista científico, a través de su apertura a la investigación, contribuye a su engrandecimiento y concierne no solo a las familias propietarias o al conjunto de la nobleza, sino también a toda la sociedad española. Los archivos nobiliarios son reflejo de las actividades personales y públicas de sus miembros, la administración de su patrimonio y el ejercicio de sus prerrogativas señoriales y jurisdiccionales. Familia y patrimonio son inseparables y no tienen existencia histórica por separado. Son fuente de investigación para una gran variedad de disciplinas y de cuestiones historiográficas, y aportan datos desde un punto de vista diferente al de los documentos de origen público, a los que a la vez complementan.

Cuando el AHN se traslada a la calle Serrano de Madrid, en 1953, se iniciaron una serie de actuaciones sobre los archivos nobiliarios en las que se procedió a la descripción de los citados fondos. Los archivos o la nueva documentación que ingresaba en el AHN se integraron en la sección Diversos del AHN, concretamente en la agrupación Títulos y Familias que reunía los archivos nobiliarios donados, legados o adquiridos, además de aquellos procedentes de recuperación que no fueron reclamados tras la Guerra Civil y que pasaron a titularidad del Estado en el año 1961. En 1958, la guía del AHN que fue confeccionada por su director, Luis Sánchez Belda, incluyó al ducado de Osuna como una sección propia.

Cuando en 1993 nació la Sección nobleza del AHN, con sede en el hospital Tavera de Toledo, sus fondos fundacionales fueron todos aquellos de carácter nobiliario que se conservaban en las secciones de Osuna Y Diversos (Títulos y Familias) que se trasladaron a Toledo desde el AHN entre 1994 y 1995.

El AHNO es una institución abierta que puede recibir nuevos fonos a través de donaciones particulares o depósitos efectuados por entes o personas privadas, así como pro adquisiciones efectuadas por el Ministerio de Cultura. Por su volumen e interés destacan los siguientes fondos:

  • Ducado de Osuna. El Archivo de la Casa de Osuna es un conjunto de siete archivos diferentes reunidos con motivo de la acumulación de títulos en la familia Téllez Girón especialmente durante el siglo XVIII. Este grupo de fondos es el más numeroso del archivo. Cuenta con 7.581 unidades de instalación, que contienen abundante información sobre temas y lugares de España de todo tipo, además de otros tantos territorios y países, -entre los que cabe destacar Italia- debido al poder que llegó a acumular esta familia a lo largo del tiempo. Es un archivo básico para la historia en general desde los siglos XII al XIX. La Casa de Osuna surge con la figura de Pedro Girón, Maestre de Calatrava, bajo la protección y el favor de Enrique IV, de quien recibe las villas de Ureña, Tiedma, y Peñafiel entre otras, a las que se añadirán por compra o permuta, las de Olvera, Morón, El Arahal, Archidona y Osuna. En 1562 Pedro Girón de la Cueva, V Conde de Ureña, recibe el título de Duque de Osuna. Su hijo, obtiene en 1568 el de Marqués de Peñafiel, que desde entonces será utilizado por los primogénitos de la Casa de Osuna. En 1771 el matrimonio entre Pedro de Alcántara Téllez Girón y Pacheco, IX Duque de Osuna, y María Josefa Alfonso Pimentel, ocasiona que se incorporen a la Casa de Osuna los títulos ducales de Arcos, Béjar, Benavente y Gandía. En 1836, por resolución de pleito sucesorio, recae en Pedro de Alcántara Téllez Girón y Beaufort, XI Duque de Osuna, el título de Duque de Medina de Rioseco. Esta misma persona recibe en herencia el título y patrimonio de los Duques del Infantado, tras la muerte sin sucesión de su tío Pedro de Alcántara Toledo, XIII Duque del Infantado. Al morir a finales del siglo XIX D. Mariano Téllez Girón, Duque de Osuna, se formó una Comisión Ejecutiva de Obligacionistas de aquella casa que se incautó de todos los bienes incluido el archivo, por sentencia de 1894. En 1917, la citada comisión, por propia iniciativa y ante el riesgo de que se desmembrara y perdiera este archivo, lo ingresó en depósito en el Archivo Histórico Nacional. Gracias a la aportación de un mecenas anónimo, el Archivo de Osuna fue adquirido por el Estado, el 1 de diciembre de 1927. En marzo de 1995 el archivo de la Casa de Osuna se traslada a la Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional.
  • Ducado de Frías. Adquirido por el Estado a Doña María de Silva y Azlor, duquesa viuda de Frías, entre 1988 y 1997, procedente de Montemayor (Córdoba). Fue catalogado por el cuerpo de archiveros del Estado entre los años 1955 y 1973. Entre los archivos nobiliarios de España, el de Frías es uno de los que poseen mayor riqueza documental, ya que en él se reúnen documentos de algunas de las Casas Nobles que tuvieron mayor influencia política y social. El archivo es una fuente de investigación de primer orden, no sólo para la historia de los señoríos y territorios de la familia, sino que además es reflejo de la actividad de gobierno y proyección exterior del Reino de España desde la Edad Media, y en especial para la Edad Moderna. Custodia un considerable volumen de documentación de índole político, entre la que destacamos la correspondiente a la época del reinado de Juan II y Enrique IV, Carlos V y la época de los Austrias. El título de Duque de Frías se concede el 20 de marzo de 1492 por los Reyes Católicos a Don Bernardino Fernández de Velasco, II Condestable de Castilla, III Conde de Haro y Capitán General y Virrey de Granada. El archivo se articula en torno a la familia principal, los Fernández de Velasco, que desde el S. XV ocupan sucesivamente, algunos de los cargos más relevantes del Reino, como Merino Mayor de Castilla, Mayordomo del Rey o Justicia Mayor. En 1430 Pedro Fernández de Velasco, conocido como "el buen conde", recibe de Juan II el título y las tierras del Condado de Haro. Su hijo Pedro Fernández de Velasco Camarero Mayor de Enrique IV, obtiene la dignidad de Condestable de Castilla, vinculado desde entonces a la familia hasta el S. XVIII. En 1492, Bernardino Fernández de Velasco, obtiene de los Reyes Católicos el título de Duque de Frías.
  • Condado de Luque. Archivo donado al Estado por D. Luis de la Puerta Salamanca, Conde de Luque**,** en enero de 2001. La familia Venegas o Egas, pertenece a un linaje cuyas genealogías se remontan a los primeros reyes asturleoneses en los territorios de Galicia y Potugal, y que se asienta en Castilla en tiempos de Fernando III. Sus miembros participan activamente en la reconquista de Córdoba, recibiendo diversos lugares y señoríos como recompensa a sus hechos de armas. El infante Don Sancho de Aragón concede a Lorenzo Venegas la villa de Talavera; Pedro Venegas, su hijo, recibe de Fernando III los oficios de Alcaide de los Alcázares de Córdoba y Alcalde Mayor de dicha ciudad, cargos que mantiene la familia durante varias generaciones. Egas Venegas, su hijo, privado del Pedro I, después se cambiará de bando, al servicio de Enrique II de Trastámara, de quien recibe el título de Señor de la Casa Luque. Sus descendientes tomarán parte en diferentes acciones de armas en Andalucía, desde la toma de Antequera a la de Granada, y otras posteriores durante los reinados de Carlos V, Felipe II y Felipe IV. En 1624 Felipe IV concede el título de Conde de Luque a Egas Salvador Venegas de Córdoba, IX Señor de Luque, alférez mayor perpetuo de Granada y caballero de Santiago. El Señorío de Valenzuela fue comprado el 2 de diciembre de 1502 con facultad real por Diego Fernández de Córdoba, III Conde de Cabra, y su esposa Francisca de Zúñiga Castañeda a Alonso de Valenzuela, y lo heredó su segundo hijo, Álvaro Fernández de Córdoba y Zúñiga, de quien continúa la línea de los marqueses de Valenzuela. Pasó en 1625 a Antonio Domingo Fernández de Córdoba y Lasso de Castilla, IV señor de Valenzuela. Se unió a la Casa Luque mediante el matrimonio de Carlos Venegas, hijo del II conde de Luque, con Ana Fernández de Córdoba, primogénita y heredera del marqués de Valenzuela. Su nieta, María Vicenta Egas Venegas, hereda además el título de Valenzuela, el Condado de Luque, (V Condesa de Luque). Esta familia pertenece a la misma línea de la familia Fernández de Córdoba que los Duques de Sessa y Baena, con los que mantienen bastante relación, y no pocos pleitos, que han quedado reflejados en sus documentos. En junio de 2017, se adquiere un árbol genealógico de los condes de Luque en la casa de Subastas Alcalá, que se integra con el resto del archivo de los condes de Luque. Se conservan en el archivo varias historias de la familia Venegas, entre ellas, una manuscrita de Luis Salazar y Castro. Aunque estas "historias" retrotraen los orígenes de la familia a épocas remotas, la documentación original más antigua que conserva este fondo data del siglo XIV. Es este un fondo de gran interés para documentar el final del siglo XV, en especial para la historia de la incorporación a Castilla del Reino de Granada y su evolución posterior. Destacamos la documentación de la conquista de Granada, así como la conservada de las actividades de Luis Fernández de Córdoba, como paje y posteriormente, caballerizo mayor de Don Juan de Austria, con quien participó en la campaña contra los moriscos de Granada, o documentos referentes a Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán. El archivo ha conservado la documentación de forma bastante completa, tanto del título principal, Luque, como de todos aquellos otros que fue acumulando en el tiempo: Cardeñosa, Valenzuela, Algarinejo y todos los mayorazgos y títulos que a su vez estos habían integrado anteriormente. Es de reseñar, por su volumen y continuidad en el tiempo, las series referentes a la administración de propiedades y señoríos, además de otras como fundaciones de mayorazgos y obras pías, testamentos, y títulos de propiedad en especial de bienes en la ciudad de Granada, además de los Estados y Señoríos de Marbella, Estepona, Benahavis, Luque, Gibraltar, Écija, Antequera y Génova (Italia), desde el siglo XV hasta el XIX, entre lo que destacamos las series de la administración de cortijos, ingenios de azúcar, molinos de aceite y fábricas de paños. Se ha conservado también los documentos relativos a los cargos y oficios públicos que desempeñaron los miembros de la familia, algunos de carácter hereditario como los regimientos de Córdoba, Granada o Gibraltar, u otros a título personal: Corregidores en Toledo, Gentil-hombre de Boca de S.M, regidores de las ciudades de Zamora o Toro, o cargos militares, entre los que destacamos la figura de Cristóbal de Villalba, Alférez de los Reyes Católicos, destacado en Jaca y los Pirineos, del que se conserva un cedulario completo de cerca de 70 cédulas originales de Fernando el Católico entre 1505 y 1513.
  • Ducado de Fernán Núñez. Ingresa en el Archivo Histórico Nacional en depósito suscrito en 1981 entre Don Manuel Falcó y Anchorena, duque de Fernán Núñez y el Ministerio de Cultura. En marzo de 1995 se traslada a la Sección Nobleza del AHN. El archivo es uno de los más voluminosos que se conservan en esta Sección Nobleza, y conserva documentación de numerosos títulos y áreas geográficas. Como ejemplo véanse los títulos nobiliarios en los que se ha clasificado el fonso. Destacan por su volumen los archivos de Cervellón y Barajas, y por su antigüedad además de los anteriores, los de Alburquerque, Roa y Siruela. El título de Duque de Fernán Núñez se concede en 1817 a D. Carlos José Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento Sotomayor, VII Conde de Fernán Núñez, por Fernando VII como premio a los servicios prestados a su causa. Fue hombre de confianza de Fernando VII, durante la guerra de independencia, participando como diplomático en las jornadas de Bayona, frente a Manuel Godoy, y posteriormente como Embajador en Inglaterra y plenipotenciario en el Congreso de Viena. También fue responsable en las negociaciones que dieron lugar a la intervención de los "cien mil hijos de San Luis" contra Riego. El título de Conde había sido concedido por Felipe V en 1639 a Alonso Estacio Gutiérrez de los Ríos y Angulo. La Casa de Fernán Núñez entroncará con varios grandes títulos por diversos matrimonios. A principios del siglo XIX, doña María del Pilar Osorio Gutiérrez de los Ríos, III Duquesa de Fernán Núñez, ostentaba además los títulos siguientes: Duquesa del Arco, y Montellano, Marquesa de Castel Moncayo, la Alameda, Castilnovo, Pons, Plandogan y Miranda de Auta, Condesa de Barajas, de Frigiliana, de Molina de Herrera, de Montehermoso y Puertollano, Princesa del Sacro Romano Imperio, de Aremberg y Barbazón, Vizcondesa de Dave, Baronesa de Anueva, Serra, Monsalavén . Por su matrimonio en 1852, con Manuel Falcó d'Adda, Marqués de Almonacir, se integran en Fernán Núñez las casas de Cervellón, Condado de Elda, Anna y Puñonrostro entre otros, y entroncan también con la Casa de Alburquerque y Cuéllar. Posteriormente el con el matrimonio en 1896 entre el IV Duque de Fernán Núñez con Doña Silvia Álvarez de Toledo y Gutiérrez de la Concha, se agregan entonces los títulos de Duque de Bivona y Duque de Xiquena
  • Baena. El archivo ingresa en la Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional en el año 1994 de acuerdo con el comodato suscrito con su propietario, José María Ruiz de Arana, XVII duque de Baena. La denominación del fondo documental "Ducado de Baena" se mantiene por ser el nombre del fondo con el que ingresa, y con la denominación que le dio su propietario. Sin embargo, por el contenido de dicho fondo y la historia conocida del mismo, y por los resultados que nos fue aportando el proceso de identificación de los títulos y las familias que lo componen, debería denominarse “Archivo de los Condes de Altamira”. Es un interesantísimo archivo familiar, que conserva documentación de muy diversos títulos y familias, así como de zonas geográficas muy extensas, desde los señoríos andaluces de Cabra o Iznajar, a los territorios italianos pertenecientes a los títulos de Sessa o Terranova. Era uno de los títulos que formaron parte del Archivo de los condes de Altamira, que fuera dispesado en la segunda mitad del siglo XIX, por lo que no se conserva íntegro y sus documentos proceden además de otros títulos de la antigua Casa de Altamira. Título concedido en 1566 a Gonzalo Fernández de Córdoba, VII Señor de Baena, V conde Cabra, V Vizconde de Iznajar y III Duque de Sessa. Pertenece a una rama (5ª) de la Familia Córdoba, cuya rama principal son Señores de Aguilar, Montilla y Priego. Esta quinta rama de los Córdoba desciende de Diego Fernández de Córdoba, I Señor de Baena, tercer hijo de Gonzalo Fernández de Córdoba, I Señor de Aguilar, Montilla y Priego y de María García Carrillo, Señora de Villaquirán. Tras la muerte sin sucesión del XIV Conde de Cabra, D. Francisco Javier Fernández de Córdoba, el título recae en su hermana, Ventura Fernández de Córdoba, que estaba casada con el conde de Altamira, Casa que asumirá los títulos y propiedades de la Casa de Baena.
  • Marqueses Mendigorría. Este archivo ha sido adquirido por el Estado a su propietario, Rafael Fernández de Córdoba, Marqués de Mendigorría y Torrelaguna en 1999. Es una familia de destacados marinos y militares, desde la época de Carlos III. Conserva documentación propia de archivos familiares (capitulaciones matrimoniales, dotes, testamentos, partidas sacramentales, censos y documentación económica, concesiones de títulos y hábitos de caballeros de Ordenes militares -Alcántara-, etc..) Aunque es escasa y la mayoría se trata de copias o traslados de fechas posteriores. Conserva los títulos nobiliarios originales (de gran valor artístico), además de numerosos títulos y condecoraciones, de diversas órdenes tanto españolas como extranjeras. Muy interesante es la correspondencia privada, ya que en ella se tratan asuntos políticos y sociales de la época, en especial sobre la guerra de Independencia y la emancipación de las colonias americanas y la piratería inglesa del XVIII. El verdadero valor de la documentación se encuentra en la conservada por los miembros de la familia que desempeñaron determinados cargos militares y políticos especialmente durante los reinados de Carlos III, Carlos IV, Regencia de María Cristina, Isabel II, Amadeo I y Alfonso XII y durante el llamado sexenio revolucionario. El núcleo principal del archivo lo constituye la documentación del II marqués de Mendigorría, Fernando Fernández de Córdoba, (1809-1883) del que se conservan 180 cajas en total. Perteneció al partido liberal, a su ala moderada, y fue, entre otras personalidades de la época, muy amigo y colaborador de Narváez, de quien se conserva también correspondencia. Escribió numerosas obras sobre temas militares, y unas memorias, "Mis memorias íntimas", que son sistemáticamente utilizadas como obra de referencia obligada por historiadores especialistas en esta época como José Fontana, José María Jover, o Miguel Artola. Entre su documentación, hay referencias de primera mano para el estudio de las guerras carlistas, la época de la regencia de Espartero, las cuestiones de rivalidades entre los partidos políticos -liberales y moderados-, las cuestiones de la Guerra en Santo Domingo y Cuba, la caída de Isabel II, el sexenio revolucionario, " La interinidad ", el reinado de Amadeo etc... Incluso referencias a otras cuestiones interesantes como los masones, etc., y la historia de la expansión del ferrocarril - en especial en Italia- en donde se ocupó de la compañía de Ferrocarriles Romanos, con el Marqués de Salamanca. Destaca, además, el Archivo personal del General Pavía. El archivo personal del general Manuel Pavía y Rodríguez de Alburquerque fue entregado por la reina gobernadora María Cristina a Fernando Fernández de Córdoba Valcárcel, II marqués de Mendigorría, con el fin de que lo utilizase como apoyo a su actividad literaria. De su dilatada actividad tanto como militar como político, se ha conservado una interesante documentación, en especial correspondencia, así como órdenes, croquis y mapas militares, escritos y obras personales, además de gran cantidad de recortes de prensa. Conserva además su hoja de servicios, así como sus nombramientos, títulos y condecoraciones. Además de la documentación de la familia Fernández de Córdoba, se conserva en su archivo documentación de las familias que han ido enlazando como consecuencia de diversos matrimonios, aunque en general es muy dispersa y se ha conservado en cantidad muy desigual. Estas familias son las siguientes: De la Puente, Domínguez Caso, Domontes Verastegui, Esteban, Falias, Guerrero de Torres, Laso de La Vega, Pineda, Ramos de Garay, Rojas, Velázquez, Zambrano y Zarco.
  • Ducado de Feria. Procede de la Sección Diversos del AHN, en donde ingresa por compra en 1982. Se traslada a la Sección Nobleza en 1995. El título de Duque de Feria se concede en 1567 a Don Gómez Suarez de Figueroa, V Conde de Feria. El título de conde había sido creado en 1450 a favor de Lorenzo Súarez de Figueroa. Posteriomente el título recae en la familia Fernández de Córdoba y luego en la familia Medina, Duques de Medinaceli.
  • Condado de Bornos. Archivo de titularidad estatal que ingresa en el A.H.N. por compra en 1951. Se traslada a la Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional en marzo de 1994. El grupo de fondos que aglutina la documentación relativa al condado Bornos reúne un total de 829 cajas. El título de Conde de Bornos fue concedido en 1640 a D. Diego Ramírez de Haro y Gaytán de Ayala. La Grandeza de España de segunda clase, se concede el 7 de julio de 1780 al VII Conde de Bornos, D. Onofre Ramírez de Haro y Córdoba, Conde de Montenuevo. Francisco Ramírez "de Madrid", Secretario de los RR.CC. y Beatriz Galindo, "la Latina", fundaron en 1504 el mayorazgo de Ramírez, en cabeza de su primogénito Hernán Ramírez Galindo, y un segundo mayorazgo, en cabeza de su segundo hijo, Nuflo Ramírez Galindo, que será el núcleo del Marquesado de Rivas (título creado en 1637; en 1793 será Duque de Rivas). El título de Conde de Bornos fue concedido a Diego Ramírez de Haro por Felipe IV, por la Real Cédula de 22 de junio de 1644. El Fondo Bornos está constituido por cuatro subfondos, que se corresponden con los títulos principales que son: Bornos, Murillo, Villanueva de Duero y Villaverde de Madrid. Estos subfondos han integrado a su vez diversos títulos, mayorazgos y familias entre las que destacamos los títulos de Condes de Villariezo, Condes de Peñarrubias, familias Ramírez y Losada, el Señorío de Alerri, o la Familia Butrón. Los Ramírez de Arellano, origén del linaje, proceden de Francisco Ramírez "de Madrid", secretario de los Reyes Católicos y Beatriz Galindo, "la Latina", quienes fundaron en 1504 el mayorazgo de Ramírez, en cabeza de su primogénito Hernán Ramírez Galindo. El archivo debido a su volumen conserva documentación muy variada. Muy abundante es la documentación referente a patrimonio y la administración de propiedades, así como la referente a mayorazgos. Destacamos como interesante la documentación perteneciente a Beatriz Galindo "La Latina", además de las series relativas al Hospital de la Latina (Madrid), al Hospital de Nuestra Señora del Prado de Talavera, y la documentación de las minas de Ojos Negros y Guadalcanal. Se conserva también documentación de las fábricas de artillería de Lierganes y la Cabada, en Santander, y del lavadero de Rojas (Toledo). El área geográfica es muy extensa, aunque predominan las propiedades en Granada, Motril y Salobreña, en Talavera y Toledo, además de Zamora, Arévalo, Logroño, Guadalajara y Madrid.

Los últimos ingresos recibidos en el archivo han sido los siguiente: archivo de los marqueses de Perales del Río, el de los marqueses de Monterrón y marqueses de Santa Cruz y Duques de San Carlos (2016), el de los duques de Arión (2017), capitulaciones matrimoniales de Hugo de Cardona, XIII señor de la Baronía de Bellpuig y Anglesola, con Elfa de Perelló. Acompañan tres documentos posteriores que contienen la concordia entre ambos esposos con el arzobispo de Zaragoza y dos averiguaciones para el cumplimiento de dichas capitulaciones. Años 1451-1454 (compra, 2018), colección de documentos de la familia Salas (compra, 2018), crónica de armería llamada Selva y vergel de los nobles (Diego de Noguerol, guarda mayor de la Catedral de Zamora, escribe esta obra para la formación y educación en nobiliaria, heráldica y genealogía, de la joven condesa María de Urrea Toledo. Año 1558 (probable) [adquirida mediante compra en 2018], Escritura otorgada por Heriberto Arthopeus, Abad del Monasterio benedictino de Browyler, por la que entrega varias reliquias al gobernador de Kerpen para su traslado a España. El abad Herber Arthopaeus, junto con Dionisius Lyeck, coadjutor y administrador, y Pillopeus prior del monasterio de Browyler, de la Orden de San Benito, en Colonia, debido a los peligros por la guerra, hacen entrega al capitán de caballería de su majestad Católica, Fernando López de Vilanova, gobernador de Kerpen, varias reliquias para trasladar a España. Año 1599 (adquirido por compra, 2019). Archivo de los condes de Óbedos (ingreso mediante comodato, 2019), archivo de los marqueses de Aguilar de Campo (adquirido mediante compra en 2019), archivo de los duques de Pastrana (adquirido mediante compra en 2021), título de caballero de las espuelas doradas otorgado por Carlos V a favor de Juan Jordán de Arteaga con acrecentamiento de su escudo de armas (compra, 2021), carta de hermandad dada por Juan de Berrio, Provincial de la Orden de Predicadores, a los condes-duques de Olivares (2021, compra), título de marqués de Ugena, concedido por Felipe V a favor de Juan Francisco de Goyeneche (compra, 2021), Título de marqués de San Clemente, otorgado por Felipe V a favor de Francisco Matías de Busto Moya (compra, 2021), testamentos de los señores de la Casa de Medina Sidonia (compra, 2022), Privilegio de Felipe IV por el que otorga el señorío de Villariezo (Burgos) a favor del licenciado Diego de Riano y Gamboa, caballero de la Orden de Santiago (compra, 2022), certificado de armas y genealogía de Mateo O´Callaghan otorgado por James Terry, rey de armas de Jacobo III (compra, 2022).

Los archivos familiares y señoriales se caracterizan por la gran riqueza y variedad de tipologías documentales que contienen. La riqueza documental o el volumen documental es mayor cuanto más elevada era la posición de la familia nobiliaria dentro del estamento o cuanto más activa fuese la trayectoria policía o social de sus miembros, así como el patrimonio acumulado. Los archivos familiares, dentro de su organización, se caracterizan por contener o agrupar, a grandes rasgos, las siguientes temáticas:

  • Documentación puramente familiar. Genealogías, títulos honoríficos, contabilidad, títulos y diplomas académicos, autobiografías y memorias, hojas de servicios, capitulaciones matrimoniales, testamentos, etc.
  • Documentación señorial. Procesos de la corte baronial, libros de derechos señoriales, banalidades, derechos de patronaje eclesiástico, registros de homenaje feudal, feudos, cabrevaciones, etc.
  • Documentos dominicales. Títulos de propiedad, documentos relativos a la administración de fincas rústicas y urbanas, compraventas, etc.
  • Documentación de sus funciones. Provienen del ejercicio de cargos por parte de los individuos de la familia. Se distinguen funciones privadas (cargo dentro de una asociación privada o dentro de una empresa o consejo de administración) y las funciones o cargos públicos. También destacan los generados a partir de cargos de índole religiosa, como aquellos miembros que ostentaban obispados.

📌 Lo esencial para el examen

  • El AHN es de titularidad estatal, gestionado por el Ministerio de Cultura a través de la Subdirección General de Archivos Estatales, y A diferencia de otros archivos estatales, no tiene encomendada su gestión a un patronato.
  • Lo crea el Real Decreto de 28 de marzo de 1866 como Archivo Público General del Reino, con el núcleo fundacional de los documentos desamortizados.
  • Sedes: Academia de la Historia hasta 1896, luego la Biblioteca Nacional y, desde 1953, la calle Serrano (edificio de Manuel Chumillas, inaugurado el 13 de octubre de 1953).
  • Ingresos destacados: fondos catedralicios en 1869, Consejo de Órdenes Militares en 1872, la Inquisición desde Simancas en 1914 y el ducado de Osuna en 1927.
  • Por el artículo 12 del RD 1708/2011 ejerce las funciones de archivo histórico de la Administración General del Estado, y desde la creación del AGA en 1969 perdió su carácter administrativo.
  • Sus fondos se articulan en 7 grandes apartados y se le considera un "archivo de archivos" por su heterogeneidad, volumen y amplitud cronológica.
  • Custodia el documento más antiguo conservado en los archivos estatales españoles: una carta de venta en pergamino fechada en el año 857, entre más de 200.000 pergaminos de origen medieval.
  • El Archivo Histórico de la Nobleza se crea por Real Decreto 836/2017, tras funcionar desde 1993 como Sección Nobleza del AHN en el Hospital de Tavera (Toledo), por convenio de 1989 con la Fundación Casa Ducal de Medinaceli.
  • La sede del AHNO tiene 6.315 m2 útiles y capacidad para 7 km de estanterías; custodia 250 fondos de archivo y más de 1.200 archivos de títulos nobiliarios.

De un vistazo

AHNAHNO
Norma de creación1866Real Decreto 836/2017
Sedecalle Serrano (Madrid)Hospital de Tavera (Toledo)
Patronatonosí
Arco cronológicosiglos IX al XXsiglos X y XXI