Tema 4. Músculos de la masticación, deglución, lenguaje oral y del gesto. Enervación y vascularización bucodental.
1. Músculos de la masticación
Los músculos masticadores son cuatro pares, todos inervados por ramas del nervio mandibular (V3), tercera rama del trigémino.
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Masetero: cubre la rama mandibular, extendiéndose desde el arco cigomático hasta la cara lateral de la rama y el ángulo mandibular. Presenta dos planos: uno superficial, oblicuo (acción elevadora y protrusora) y otro profundo, vertical (acción elevadora). Su inervación "proviene del nervio maseterino (V3), que accede por la cara profunda del músculo"; su vascularización corre a cargo de ramas de la arteria facial y de la arteria transversal de la cara, además de la arteria maseterina (rama de la maxilar) en su plano profundo.
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Temporal: ocupa la fosa temporal, desde donde desciende (por debajo de la línea temporal inferior) hasta insertarse en la cara medial del proceso coronoides de la mandíbula. Sus fibras anteriores y medias participan en el cierre oral y sus fibras posteriores, en la retrusión mandibular. Inervado por los nervios temporales profundos (V3); irrigado por ramas temporales de la arteria maxilar y de la arteria temporal superficial.
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Pterigoideo lateral: tiene un fascículo superior (origen en la porción infratemporal del ala mayor del esfenoides) y uno inferior (origen en la cara lateral del ala lateral del proceso pterigoideo). Aproximadamente el 20% de las fibras del fascículo superior se insertan en la cápsula y el disco de la ATM, mientras que el 80% restante, junto con todo el fascículo inferior, se inserta en el cuello del cóndilo mandibular. Es el principal responsable de la protrusión y de la lateralidad mandibular, y participa en la fase inicial de la apertura oral. Inervado por el nervio pterigoideo lateral (V3).
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Pterigoideo medial: con un fascículo profundo (fosa pterigoidea y cara medial del ala lateral del proceso pterigoideo) y uno superficial (tuberosidad del maxilar), ambos convergentes en la cara medial de la rama y el ángulo mandibulares. Actúa como elevador y protrusor de la mandíbula. Inervado por el nervio pterigoideo medial (V3).
2. Músculos de la deglución
La deglución moviliza de forma coordinada varios grupos musculares de la región suprahioidea, la faringe y el velo del paladar.
Musculatura suprahioidea (elevan el hioides y la laringe, y colaboran en la apertura mandibular): el milohioideo y el vientre anterior del digástrico, ambos inervados por el nervio milohioideo, una rama colateral del nervio alveolar inferior (V3) que se desprende "antes de ingresar al canal mandibular"; y el vientre posterior del digástrico junto con el estilohioideo, inervados por el nervio facial (VII), al derivar del segundo arco faríngeo.
Musculatura faríngea: los tres músculos constrictores de la faringe —superior, medio e inferior— se disponen imbricados "de abajo arriba, como tejas de un tejado" y desplazan progresivamente el bolo alimenticio hacia el esófago a través de los recesos piriformes; a ellos se suma el estilofaríngeo, músculo derivado del tercer arco faríngeo e inervado por el nervio glosofaríngeo (IX), que eleva la faringe durante la deglución.
Musculatura del velo del paladar: el tensor del velo del paladar, el elevador del velo del paladar, el palatofaríngeo, el palatogloso y el músculo de la úvula cierran la nasofaringe e impiden el reflujo del bolo hacia las fosas nasales durante la fase faríngea de la deglución.
En conjunto, el control nervioso de la fase faríngea de la deglución recae sobre el glosofaríngeo (vía aferente del reflejo deglutorio) y el plexo faríngeo (vía eferente, con participación del vago), además de la contribución motora trigeminal (V3, musculatura suprahioidea) y facial (VII, vientre posterior del digástrico).
3. Músculos del lenguaje oral (fonoarticulación)
El principal órgano articulador es la lengua, "órgano muscular móvil" cuya musculatura se divide en dos grupos. Los músculos intrínsecos cambian la forma de la lengua: "la acortan, la estrechan o la curvan", permitiendo los ajustes finos de posición necesarios para diferenciar los sonidos del habla. Los músculos extrínsecos —geniogloso, hiogloso, estilogloso y palatogloso— "modifican su posición dentro de la boca", es decir, la desplazan en bloque (adelante/atrás, arriba/abajo).
Junto a la lengua intervienen en la articulación otros dos grupos musculares ya descritos: la musculatura del velo del paladar (tensor y elevador del velo, palatofaríngeo, palatogloso, úvula), que regula el paso de aire hacia la nariz o la boca y permite así distinguir los sonidos orales de los nasales; y el orbicular oral, dispuesto en forma elíptica alrededor de la hendidura labial, que "participa en el cierre de los labios y en funciones como la fonación y la masticación", modulando la salida del aire y la forma de la cavidad bucal en la emisión de los fonemas labiales.
Sobre el sonido laríngeo de base, generado en las cuerdas vocales, estos articuladores actúan modelándolo en los distintos fonemas: la lengua, cambiando de forma y posición; los labios, con su apertura y cierre; y los dientes, como punto de contacto o de paso del aire para determinados sonidos.
4. Músculos del gesto (expresión facial)
Todos los músculos de la expresión facial derivan embriológicamente del segundo arco faríngeo y comparten una misma inervación motora: el nervio facial (VII par craneal), "el nervio del segundo arco faríngeo". Organizados por regiones:
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Región frontal: el vientre frontal del músculo occipitofrontal, que eleva las cejas y la piel de la frente; inervado por el ramo temporal del facial.
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Región palpebral: el músculo orbicular del ojo (porciones orbitaria, palpebral y lacrimal) y el músculo superciliar (frunce el entrecejo); el ramo temporal del facial inerva el superciliar y la porción superior del orbicular, y el ramo cigomático, la porción inferior.
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Región nasal: el músculo nasal (su porción transversal comprime la abertura nasal y su porción alar la dilata) y el músculo prócer.
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Región labial: el orbicular oral (cierre de los labios, fonación, masticación), los músculos dilatadores de la comisura —cigomático menor y mayor, risorio y depresor del ángulo oral— y, en profundidad, el buccinador, relevante en la planificación de rehabilitaciones protésicas; la región labial superior la inerva el ramo bucal del facial y la inferior, el ramo mandibular.
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Región geniana (mejilla): cigomático mayor y risorio en superficie, buccinador en profundidad; inervados por los ramos cigomáticos y bucal del facial.
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Región mentoniana: el músculo mentoniano, insertado junto al reborde alveolar inferior, en relación con los incisivos.
Del plexo intraparotídeo surgen los ramos terminales del nervio facial: temporal, cigomático, bucal, marginal de la mandíbula (mandibular) y cervical, que se distribuyen por las regiones anteriores.
5. Inervación bucodental: resumen por nervio craneal
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Trigémino, rama mandibular (V3): motora para los cuatro músculos masticadores (maseterino, temporales profundos, pterigoideo lateral, pterigoideo medial) y, a través de su colateral el nervio milohioideo, para el milohioideo y el vientre anterior del digástrico; también inerva el tensor del velo del paladar. Por su rama sensitiva, el nervio lingual da sensibilidad general a los dos tercios anteriores de la lengua, y recibe además la cuerda del tímpano del nervio facial (VII), que aporta a esa misma zona la sensibilidad gustativa. El nervio alveolar inferior discurre por el conducto mandibular dando sensibilidad a los dientes inferiores.
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Facial (VII): motor de toda la musculatura de la expresión facial (músculos del gesto), del vientre posterior del digástrico y del estilohioideo; sensitivo gustativo, por la cuerda del tímpano, de los dos tercios anteriores de la lengua.
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Glosofaríngeo (IX): motor del músculo estilofaríngeo; vía aferente del reflejo deglutorio. A través del ganglio ótico —situado "en el extremo exocraneal del foramen oval" y que recibe fibras preganglionares parasimpáticas del glosofaríngeo (núcleo salival inferior)—, aporta la inervación secretora postganglionar de las glándulas bucales, labiales y de la glándula parótida; esas fibras postganglionares, ya cerca de sus glándulas diana, viajan junto a ramas del nervio mandibular (V3), lo que explica que el ganglio ótico se describa en relación topográfica con el foramen oval, por donde discurre precisamente el V3.
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Vago (X), vía el plexo faríngeo: eferencia principal del reflejo deglutorio sobre los músculos constrictores de la faringe.
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Hipogloso (XII): nervio motor asociado a la lengua; su trayecto discurre, junto con el nervio lingual y la vena lingual superficial, a través del hiato submandibular, en estrecha relación con la glándula submandibular.
6. Vascularización bucodental: arterias
El aporte sanguíneo principal de las estructuras bucodentales profundas procede de la arteria maxilar, rama terminal de la carótida externa, que en su recorrido por la fosa infratemporal y pterigopalatina da varios grupos de ramas:
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Ramas ascendentes: la arteria timpánica (oído medio) y la arteria meníngea media (atraviesa el foramen espinoso), además de las arterias temporales profundas (anterior y posterior), que pasan por el hiato cigomático.
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Ramas descendentes: la arteria alveolar inferior (acompaña al nervio homónimo por el conducto mandibular, irrigando los dientes inferiores), la arteria maseterina, la arteria bucal (irriga la región inferior de la mejilla) y la arteria palatina descendente (llega al paladar a través del canal palatino mayor).
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Ramas anteriores: la arteria alveolar superior (sobre la tuberosidad del maxilar, irriga el hueso y las piezas dentarias superiores) y la arteria infraorbitaria.
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Rama terminal: la arteria esfenopalatina, que cruza la fosa pterigopalatina y, a través del foramen esfenopalatino, alcanza la fosa nasal.
La región más superficial de la cara y el labio recibe, en cambio, el aporte de la arteria facial, rama de la carótida externa, de la que derivan en el plano subcutáneo la arteria nasal lateral, la arteria labial superior, la arteria labial inferior y la arteria angular (en la región geniana, la arteria facial discurre con un trayecto "más tortuoso y más anterior" que la vena homónima).
7. Vascularización bucodental: venas
El drenaje venoso de la cara sigue, en líneas generales, "el mismo camino que las arterias": la vena facial acompaña a la arteria facial, recogiendo la sangre de los territorios labial y geniano. En su extremo superior, la vena angular se anastomosa con las venas oftálmicas, que transitan por la órbita y drenan hacia el seno cavernoso intracraneal; esta comunicación explica la relevancia clínica de las infecciones de la región centrofacial (nasolabial), con riesgo de propagación retrógrada hacia el seno cavernoso.
Las infecciones odontogénicas pueden además diseminarse siguiendo planos musculares concretos: las originadas en las raíces vestibulares de los dientes superiores drenan hacia la tabla ósea externa del maxilar, mientras que las de origen palatino lo hacen hacia la bóveda palatina; y en la mandíbula, el punto de inserción del músculo milohioideo separa las vías de drenaje lingual: por encima de esa inserción, hacia el suelo de la boca, y por debajo, hacia los espacios suprahioideos.