Fuente: INSST (INSHT), «Medidas de prevención y protección contra incendios», 2015, apartado 7 «Evacuación», págs. 59-60.
En cuanto a la accesibilidad a un edificio, deben tenerse en cuanta dos aspectos importantes. Por un lado se debe permitir poner a salvo al personal y por el otro, permitir la intervención de los equipos de socorro.
En cualquier caso, se debe tener en cuenta que para que la evacuación se pueda realizar de forma correcta se tendrá que:
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Detectar el incendio y activar la alarma con rapidez.
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Los ocupantes reconocerán la señal de alarma.
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Los ocupantes se dirijan a las salidas de manera eficiente y ordenada.
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Las vías de ocupación sean adecuadas al número de ocupantes.
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Las vías estén diseñadas, construidas y mantenidas correctamente.
Aunque se tendrá en cuenta que ciertas situaciones pueden hacer mucho más complejas las labores de evacuación:
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Incapacidad física para abandonar el edificio. Es el ejemplo de los hospitales, centros geriátricos, etc.
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Impedimientos físicos. Por ejemplo, el caso de las cárceles, donde es necesario desbloquear puertas para realizar la evacuación.
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Aglomeración de público en entornos con los que no se está familiarizado. Los ocupantes de los lugares de pública concurrencia no conocen generalmente las vías de evacuación y el gran número de personas que utilizarán las vías harán además más difícil la evacuación.
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Incendio cuando los ocupantes duermen. En ese caso hay que contar con que se requerirá más tiempo para llevar a cabo toda la evacuación.
La evacuación se efectuará por un itinerario prestablecido y se designará unos responsables de la misma. La reglamentación existente impone el número y dimensiones de las vías de evacuación (vigentes el CTE, para los edificios y el RSCIEI). Cada vía debe tener una anchura y longitud mínima proporcional a la ocupación existente. Está prohibido el uso durante la evacuación de ascensores, montacargas y escaleras mecánicas. Todas la vías de evacuación estarán libres de objetos, mercancías o cualquier material que sea un obstáculo a la circulación de personas.
En cualquier caso, de forma general, los pasos a seguir para definir los elementos de evacuación son:
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Hacer un cálculo de la ocupación. Para ello se utiliza la densidad de ocupación (según la legislación que le sea de aplicación), es decir, el número de personas por metro cuadrado, cuyo valor depende del uso previsto y de la zona o tipo de actividad.
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Definir el número de salidas y la longitud de los recorridos de evacuación, que dependen del tipo de uso del edificio. Los recorridos de evacuación peritidos son del orden de 15, 25, 35 o 50 m.
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Definir los anchos de los pasillos de evacuación, de las puertas, de las rampas y de las escaleras. Los anchos mínimo suelen ser de 0,80 m y 1 m.
Además se hará uso de una señalización y balizamiento. Estas señales, además de tener que estar bien situadas, deben tener unos tamaños adecuados para poder ser vistas en caso de emergencia.
Su colocación será tal que puedan ser visualizadas tanto con alumbrado normal como de emergencia. Se colocarán según las características arquitectónicas del edificio y siempre a una altura comprendida entre 2 y 2,5 m (nunca a menos de 30 cm del techo).
La eficacia de las normas estará garantizada por su certificación según norma UNE 23.035:2003-4 y para las fotoluminiscentes la UNE 23.035-1 y 4.