Tema 23 (parte específica). Cinesiterapia activa-resistida y métodos de musculación
Epígrafe oficial: Cinesiterapia activa-resistida. Definición. Métodos de musculación dinámicos con cargas crecientes indirectas y directas: métodos estáticos, sus características. Indicaciones y contraindicaciones.
1. Cinesiterapia activa-resistida: definición
La cinesiterapia activa es el tratamiento mediante el movimiento que el propio paciente produce de forma voluntaria; la contracción muscular es el motor del ejercicio. Según el grado de participación muscular se distingue la activa asistida, la activa libre y la activa resistida.
La cinesiterapia activa-resistida es aquella en la que el paciente realiza la contracción muscular venciendo una resistencia externa que obliga al músculo a trabajar con más intensidad que en el movimiento libre. Su consecuencia buscada es una adaptación muscular planificada: aumento de la fuerza, de la potencia, de la resistencia a la fatiga y del trofismo (hipertrofia).
La resistencia puede ser:
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Manual: la aplica el fisioterapeuta con sus manos; permite graduarla y adaptarla al arco de movimiento y al dolor.
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Mecánica o instrumental: mediante cargas directas (pesos colocados sobre el segmento), cargas indirectas (poleas, poleoterapia), dispositivos isocinéticos, resistencias elásticas, máquinas o el medio acuático.
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Autorresistencia: el propio paciente se opone con una parte de su cuerpo al movimiento de otra.
Requisito previo: el músculo debe poder realizar el movimiento completo contra la gravedad, es decir, tener al menos un balance muscular de 3 en la escala de Daniels-Worthingham (0 a 5). Cuando el músculo alcanza el grado 5, la resistencia manual deja de ser útil para medir y progresar, y se pasa a la cinesiterapia instrumental con cargas cuantificables.
Según el tipo de contracción, el trabajo resistido puede ser dinámico (isotónico: concéntrico, en acortamiento, o excéntrico, en alargamiento) o estático (isométrico: el músculo no modifica su longitud).
2. Bases para dosificar la carga: la repetición máxima
Los métodos de musculación se dosifican a partir de la repetición máxima (RM):
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1 RM: la carga máxima que el sujeto puede mover una sola vez en todo el recorrido.
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10 RM: la carga máxima que puede mover diez veces seguidas, y no once.
Como el test de 1 RM no siempre es seguro en pacientes, puede estimarse a partir del número de repeticiones realizadas hasta el fallo con una carga submáxima (por ejemplo, fórmula de Epley: 1 RM = peso × (1 + 0,0333 × n.º de repeticiones)).
Fuente: American College of Sports Medicine, «Progression models in resistance training for healthy adults» (position stand), Medicine & Science in Sports & Exercise, 2009, PMID 19204579, https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19204579/.
3. Métodos de musculación dinámicos con cargas crecientes
Son métodos de ejercicio resistido progresivo: la carga se aumenta de forma escalonada a lo largo de la sesión y se reajusta conforme el paciente gana fuerza.
3.1. Métodos con cargas crecientes directas
La carga (peso, saco de arena, mancuerna) se fija directamente al segmento que se moviliza.
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Método de Delorme y Watkins (Thomas L. DeLorme, 1945-1948, sistematizado con Arthur Watkins en 1951). Es el método clásico de resistencias directas progresivas de modo creciente. Se determina la 10 RM y se realizan 3 series de 10 repeticiones: la primera con el 50 % de la 10 RM, la segunda con el 75 % y la tercera con el 100 %, con un breve descanso entre series. La 10 RM se reevalúa periódicamente para progresar la carga. La serie más pesada llega al final, cuando el músculo está ya calentado, pero también más fatigado.
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Método de Zinovieff o «técnica de Oxford» (A. N. Zinovieff, 1951). Es la inversa del anterior: cargas decrecientes, empezando por la 10 RM y reduciendo el peso en las series siguientes, para evitar que la fatiga impida completar la serie más exigente.
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Método de Dotte: se cita en la bibliografía clásica francesa como método de cargas directas que toma como referencia la fuerza máxima (1 RM) en lugar de la 10 RM.
Un ensayo comparativo de los métodos de DeLorme y de Oxford no halló diferencias significativas en la ganancia de 10 RM entre ambos.
3.2. Métodos con cargas crecientes indirectas
La resistencia no se aplica sobre el segmento sino a través de un sistema de poleas (poleoterapia), lo que permite orientar la tracción y modificar la resistencia efectiva cambiando el ángulo del cable respecto a la palanca ósea. En la clasificación clásica de los métodos de musculación, el método de este grupo es el de Rocher, vinculado a la jaula de Rocher (estructura en la que se fijan las poleas y los sistemas de suspensión).
Fuente: J. S. Todd, J. P. Shurley y T. C. Todd, «Thomas L. DeLorme and the science of progressive resistance exercise», Journal of Strength and Conditioning Research, 2012, PMID 22592167, https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22592167/; A. N. Zinovieff, «Heavy-resistance exercises: the "Oxford technique"», British Journal of Physical Medicine, 1951, PMID 14839228, https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/14839228/; D. E. Fish et al., «Optimal resistance training: comparison of DeLorme with Oxford techniques», American Journal of Physical Medicine & Rehabilitation, 2003, PMID 14627926, https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/14627926/.
4. Métodos estáticos (isométricos): características
En los métodos estáticos el músculo se contrae sin desplazamiento articular (contracción isométrica): no cambia su longitud y no hay movimiento.
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Método de Hettinger y Müller (1953): demostraron que contracciones isométricas breves (unos 6 segundos) a una fracción elevada (alrededor de dos tercios) de la fuerza máxima, repetidas a diario, producen ganancias de fuerza.
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Método de Troisier: trabajo estático intermitente; contracción mantenida 6 segundos seguida de 6 segundos de reposo, con una carga del 50 % de la fuerza máxima, repitiendo el ciclo muchas veces en la sesión.
Características comunes de los métodos estáticos:
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Se pueden aplicar con el segmento inmovilizado (yeso, ortesis) o cuando el movimiento es doloroso o está contraindicado, por lo que son muy útiles en las primeras fases tras un traumatismo o una cirugía.
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La ganancia de fuerza es específica del ángulo articular en que se trabaja; para que se transfiera hay que repetir el ejercicio en varios ángulos.
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No mejoran la coordinación dinámica ni el recorrido articular.
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Durante la contracción isométrica intensa el paciente tiende a bloquear la respiración (maniobra de Valsalva), con subida de la presión arterial: hay que enseñarle a respirar durante el esfuerzo.
Fuente: T. Hettinger y E. A. Müller, «Muskelleistung und Muskeltraining», Arbeitsphysiologie, 1953, PMID 13125384, https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/13125384/.
5. Indicaciones y contraindicaciones
5.1. Indicaciones
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Atrofias e hipotonías musculares por inmovilización, desuso o de origen miogénico o neurógeno, una vez que el músculo vence la gravedad.
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Secuelas de traumatismos osteoarticulares y fases avanzadas de recuperación tras cirugía.
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Paresias periféricas o centrales en recuperación, para aumentar la fuerza.
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Artropatías, discopatías y deformidades vertebrales, para estabilizar articulaciones y columna.
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Prevención de lesiones y reacondicionamiento tras inmovilización prolongada.
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Los métodos isométricos están indicados especialmente cuando el segmento está inmovilizado o el movimiento es doloroso.
5.2. Contraindicaciones
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Procesos infecciosos o inflamatorios agudos en plena actividad (artritis aguda, miositis).
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Dolor que aparece o aumenta con el ejercicio resistido.
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Fracturas no consolidadas o con retraso de consolidación y suturas tendinosas o musculares recientes en el segmento afectado.
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Cardiopatías o miocardiopatías descompensadas e hipertensión no controlada; en este caso son especialmente desaconsejables los esfuerzos isométricos intensos por la maniobra de Valsalva.
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Hemopatías graves y enfermedad tumoral avanzada o metastásica.
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Falta de colaboración del paciente o trastornos que impidan elaborar el movimiento.
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Músculo con balance inferior a 3 (no vence la gravedad): hay que trabajarlo antes con cinesiterapia asistida.
Lo esencial para el examen
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La cinesiterapia activa-resistida exige que el paciente venza una resistencia externa; requiere un balance muscular ≥ 3 de Daniels.
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La resistencia puede ser manual, directa (peso sobre el segmento), indirecta (poleas) o autorresistencia.
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Delorme-Watkins: resistencias directas progresivas de modo creciente: 3 series de 10 repeticiones al 50 %, 75 % y 100 % de la 10 RM.
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Zinovieff (Oxford): el mismo esquema pero decreciente (empieza por la 10 RM).
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Rocher: cargas crecientes indirectas mediante poleas (jaula de Rocher).
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Dotte: referencia a la 1 RM.
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Troisier: estático intermitente, 6 s de contracción y 6 s de reposo al 50 % de la fuerza máxima.
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Hettinger y Müller: contracciones isométricas breves (~6 s) a unos dos tercios de la fuerza máxima.
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Los isométricos sirven con el segmento inmovilizado; su ganancia es específica del ángulo y conllevan riesgo de Valsalva.
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Contraindicaciones clave: inflamación o infección aguda, dolor, fractura no consolidada, cardiopatía descompensada.