Tema 3 (parte específica). Intervención fisioterapéutica: objetivos y planificación. Deficiencia, discapacidad y minusvalía
Epígrafe oficial: Intervención fisioterapéutica: objetivos y planificación. Deficiencia, Discapacidad y Minusvalía: concepto.
1. La intervención fisioterapéutica
1.1. Concepto
La intervención fisioterapéutica es el conjunto ordenado de actuaciones que el fisioterapeuta lleva a cabo con un paciente para prevenir, recuperar o mantener su capacidad funcional mediante medios y agentes físicos (ejercicio terapéutico, terapia manual, electroterapia, termoterapia, hidroterapia, educación). La Ley 44/2003, de ordenación de las profesiones sanitarias (art. 7.2.b), atribuye al fisioterapeuta «la prestación de los cuidados propios de su disciplina, a través de tratamientos con medios y agentes físicos, dirigidos a la recuperación y rehabilitación de personas con disfunciones o discapacidades somáticas, así como a la prevención de las mismas».
La Orden CIN/2135/2008, que fija las competencias del Grado en Fisioterapia, exige al fisioterapeuta valorar el estado funcional del paciente «considerando los aspectos físicos, psicológicos y sociales», hacer la valoración diagnóstica de cuidados de fisioterapia con instrumentos reconocidos, diseñar el plan de intervención «atendiendo a criterios de adecuación, validez y eficiencia», ejecutarlo, dirigirlo y coordinarlo, evaluar la evolución de los resultados en relación con los objetivos marcados y elaborar el informe de alta «una vez cubiertos los objetivos propuestos».
1.2. El proceso de intervención (método de trabajo)
La intervención sigue un proceso cíclico, comparable al método científico:
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Valoración o evaluación inicial: anamnesis (antecedentes, historia del problema, dolor, actividades y participación, expectativas), exploración física (inspección, palpación, balance articular, balance muscular, sensibilidad, equilibrio y marcha, pruebas específicas) y escalas validadas.
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Diagnóstico de fisioterapia: identifica los problemas que puede tratar el fisioterapeuta, expresados en términos funcionales (deficiencias, limitaciones en la actividad, restricciones en la participación). Es distinto del diagnóstico médico.
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Pronóstico y fijación de objetivos.
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Planificación del tratamiento.
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Ejecución del plan.
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Reevaluación periódica y ajuste del plan.
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Alta con informe y recomendaciones (programa domiciliario, derivación a otros recursos).
Todo el proceso se registra en la historia clínica, que es el documento que garantiza la continuidad asistencial (Ley 41/2002, de autonomía del paciente).
Fuente: BOE, «Orden CIN/2135/2008, requisitos de los títulos de Grado en Fisioterapia», https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2008-12389.
2. Objetivos de la intervención fisioterapéutica
2.1. Tipos de objetivos
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Objetivo general: el resultado final que se busca con el tratamiento, normalmente funcional y ligado a la participación del paciente (por ejemplo, «reincorporación a su actividad laboral», «marcha independiente en domicilio»).
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Objetivos específicos: metas parciales y concretas que conducen al general (por ejemplo, «ganar 30° de flexión de rodilla», «reducir el dolor de 7 a 3 en la escala visual analógica», «subir un tramo de escaleras sin ayuda»).
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A corto, medio y largo plazo, según el tiempo previsto para alcanzarlos.
2.2. Características de un buen objetivo
Los objetivos deben ser centrados en el paciente y pactados con él, y cumplir los criterios conocidos por la regla SMART:
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Específicos (qué se quiere conseguir exactamente).
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Medibles (con una escala o una medición objetiva: grados, fuerza, metros, tiempo).
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Alcanzables (realistas según el pronóstico).
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Relevantes para la funcionalidad del paciente.
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Temporales (con un plazo definido).
2.3. Ámbitos de los objetivos
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Preventivos: evitar la aparición o progresión de una deficiencia (prevenir rigideces, úlceras, complicaciones respiratorias, caídas).
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Curativos o de recuperación: restablecer la función perdida.
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De mantenimiento o compensación: conservar la función en procesos crónicos o degenerativos y compensar lo que no se puede recuperar (ayudas técnicas, adaptación del entorno).
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Educativos: autocuidado, higiene postural, adiestramiento de cuidadores.
Fuente: BOE, «Orden CIN/2135/2008 (competencias: evaluar los resultados en relación con los objetivos marcados)», https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2008-12389.
3. Planificación de la intervención
Planificar es decidir, a partir de la valoración y los objetivos, qué se va a hacer, cómo, cuándo y con qué recursos. El plan de tratamiento recoge:
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Técnicas seleccionadas para cada objetivo y su justificación, preferiblemente basadas en la evidencia.
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Dosificación: intensidad, duración, frecuencia de las sesiones, número total de sesiones previsto.
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Modalidad: individual, grupal, domiciliaria; participación de la familia.
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Secuencia y progresión por fases (de protección a carga progresiva, de pasivo a activo y resistido, de lo analítico a lo funcional).
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Precauciones y contraindicaciones.
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Programa domiciliario de ejercicios y educación.
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Criterios e instrumentos de evaluación: qué escalas se repetirán y cuándo.
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Coordinación con otros profesionales (médico, enfermería, terapia ocupacional, trabajo social).
La reevaluación periódica permite comprobar si los objetivos se cumplen y modificar el plan si no es así. Se finaliza el tratamiento cuando se alcanzan los objetivos, cuando no hay mejoría esperable o cuando aparece una contraindicación.
Fuente: BOE, «Orden CIN/2135/2008 (competencias 7 a 10: diseñar, ejecutar y evaluar el plan de intervención; informe de alta)», https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2008-12389.
4. Deficiencia, discapacidad y minusvalía: concepto
4.1. La CIDDM de la OMS (1980)
En 1980 la Organización Mundial de la Salud publicó la Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías (CIDDM), que describe las consecuencias de la enfermedad en tres planos sucesivos:
Enfermedad → Deficiencia → Discapacidad → Minusvalía
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Deficiencia: «toda pérdida o anormalidad de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica». Se sitúa en el plano del órgano (exteriorización de la enfermedad). Ejemplo: amputación de una pierna, pérdida de fuerza del cuádriceps, rigidez de rodilla.
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Discapacidad: «toda restricción o ausencia (debida a una deficiencia) de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para un ser humano». Se sitúa en el plano de la persona (objetivación de la deficiencia). Ejemplo: no poder caminar o subir escaleras.
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Minusvalía: «una situación de desventaja para un individuo determinado, consecuencia de una deficiencia o de una discapacidad, que limita o impide el desempeño de un rol que es normal en su caso (en función de su edad, sexo y factores sociales y culturales)». Se sitúa en el plano social (socialización). Ejemplo: no poder trabajar en su profesión o participar en la vida social.
La relación no es siempre lineal. La propia CIDDM advierte que la minusvalía puede derivar de una deficiencia sin pasar por una discapacidad: su ejemplo es la desfiguración, que puede suponer una desventaja social real sin que haya ninguna discapacidad intermedia. Y la secuencia puede interrumpirse en cualquier punto: se puede tener una deficiencia sin estar discapacitado, y una discapacidad sin estar en situación de minusvalía.
4.2. De la CIDDM a la CIF (2001)
La CIDDM fue criticada por su enfoque negativo y unidireccional. En 2001 la OMS aprobó la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF), con un modelo biopsicosocial:
| CIDDM (1980) | CIF (2001) – aspecto positivo | CIF (2001) – aspecto negativo |
|---|---|---|
| Deficiencia | Funciones y estructuras corporales | Deficiencias |
| Discapacidad | Actividad | Limitaciones en la actividad |
| Minusvalía | Participación | Restricciones en la participación |
La CIF añade los factores contextuales (ambientales y personales) que actúan como barreras o facilitadores. En la CIF, «discapacidad» pasa a ser un término genérico que engloba deficiencias, limitaciones en la actividad y restricciones en la participación. La fisioterapia utiliza este modelo para formular el diagnóstico y los objetivos en términos funcionales.
4.3. Terminología legal en España
El término «minusválido» está en desuso: la Ley 39/2006 (disposición adicional octava) estableció que las referencias normativas a «minusválidos» se entiendan hechas a «personas con discapacidad». El Real Decreto Legislativo 1/2013 (Ley General de derechos de las personas con discapacidad, art. 4.1) define a las personas con discapacidad como aquellas que presentan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales, previsiblemente permanentes, que, al interactuar con diversas barreras, pueden impedir su participación plena y efectiva en la sociedad en igualdad de condiciones; y, a los efectos de esta ley, tienen también esta consideración quienes tengan reconocido un grado de discapacidad igual o superior al 33 % (art. 4.2). En la redacción vigente, la misma norma considera además con un grado igual o superior al 33 % a los pensionistas de la Seguridad Social con incapacidad permanente total, absoluta o gran invalidez, y a los pensionistas de clases pasivas por incapacidad permanente para el servicio o inutilidad. La Ley 4/2026, de 1 de octubre, con efectos del 23/10/2026, añade la asimilación de la dependencia reconocida en grado I a un 33 % de discapacidad, y en grados II y III a un 65 %.
Fuente: Organización Mundial de la Salud, «International classification of impairments, disabilities, and handicaps» (1980), https://iris.who.int/handle/10665/41003; Organización Mundial de la Salud, «Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF)», https://www.who.int/standards/classifications/international-classification-of-functioning-disability-and-health; BOE, «Real Decreto Legislativo 1/2013, Ley General de derechos de las personas con discapacidad», https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2013-12632; BOE, «Ley 39/2006, de dependencia (disposición adicional octava)», https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2006-21990.
Lo esencial para el examen
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El proceso de intervención: valoración → diagnóstico de fisioterapia → objetivos → planificación → ejecución → reevaluación → alta.
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El diagnóstico de fisioterapia es funcional y distinto del diagnóstico médico.
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Objetivos: general y específicos, a corto/medio/largo plazo, pactados con el paciente y SMART (específicos, medibles, alcanzables, relevantes, temporales).
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El plan fija técnicas, dosificación, modalidad, progresión, precauciones, programa domiciliario y criterios de evaluación.
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CIDDM, OMS, 1980: enfermedad → deficiencia → discapacidad → minusvalía.
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Deficiencia: toda pérdida o anormalidad de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica (plano del órgano).
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Discapacidad: toda restricción o ausencia de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para un ser humano (plano de la persona).
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Minusvalía: situación de desventaja, consecuencia de una deficiencia o discapacidad, que limita o impide el desempeño de un rol normal según edad, sexo y factores sociales y culturales (plano social).
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CIF (2001): funciones/estructuras, actividad y participación, más factores contextuales; «discapacidad» es el término paraguas.
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Persona con discapacidad a los efectos del RDL 1/2013 (art. 4.2): grado ≥ 33 % reconocido.