Una fuerza es cualquier acción capaz de cambiar el estado de reposo o de movimiento de un cuerpo, es decir, de comunicarle una aceleración que modifique la rapidez, la dirección o el sentido de su velocidad.
Dos ejemplos ayudan a verlo:
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Un patinador que se desliza sobre hielo a velocidad constante solo irá más deprisa si se impulsa con sus músculos o si alguien lo empuja. En ese caso cambia la rapidez, pero no la dirección ni el sentido.
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Un vehículo que toma una curva necesita estar sometido a una fuerza; esa fuerza produce una aceleración que se nota en el cambio de dirección de la velocidad, no en la rapidez.
La relación fundamental de la dinámica dice que una fuerza F aplicada a una masa m le produce una aceleración a con la misma dirección y el mismo sentido que la fuerza. Cuanto mayor es la fuerza, mayor es la aceleración (proporcionalidad directa), y cuanto mayor es la masa, menor resulta (proporcionalidad inversa):
F = m · a
La fuerza se mide en newton (N): un newton es lo que se necesita para que 1 kg adquiera una aceleración de 1 m/s².
Algunas fuerzas actúan a distancia, sin contacto: un imán que atrae un clavo de hierro, o la gravedad con la que la Tierra obliga a la Luna a describir una trayectoria curva.
De todas ellas destaca el peso (P), que es la fuerza con la que la Tierra atrae a cualquier masa situada en su superficie:
P = m · g
siendo g = 9,81 m/s² la aceleración gravitatoria.