Los cojines elevadores son bolsas que, hinchadas con aire a presión, mueven cargas. Su presión de trabajo determina su forma:
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Alta presión: cuadrados o rectangulares, de polímeros de alta resistencia en varias capas con una trama de hilo de acero o aramida. Trabajan normalmente a 8 bar (algunos a 6 o 10 bar). Su tamaño fija su altura y capacidad.
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Baja presión: cúbicos o cilíndricos, de poliamidas resistentes con refuerzo en las caras de apoyo. Trabajan a 0,5 y 1 bar. Son mucho más grandes, por lo que elevan más alto pero cargan menos.
Equipo complementario:
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Suministro de aire: normalmente botellas de aire comprimido; con acoples se pueden usar compresores, frenos de aire o bombas de pie, siempre que la presión de suministro no supere la de trabajo del cojín.
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Manorreductor con dos manómetros (botella y trabajo), llave de ajuste, y una manguera de salida que tiene su propia llave de paso.
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Órgano de mando (consola o grifería) para inflar y desinflar: entrada, manómetro de trabajo, válvula de seguridad, paso de aire y salidas a los cojines.
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Mangueras: los cojines de alta presión usan racores rápidos macho-hembra; los de baja, racores simétricos de dos patillas (como los de compresor de obra) y mangueras de mayor diámetro, por el caudal que necesitan.
Instrucciones de seguridad:
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Usar solo los adaptadores del equipo y revisar cojines y accesorios antes y después de cada uso.
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Meter el cojín entero bajo la carga o, al menos, el 75 % de su superficie, con el máximo contacto posible para que no se desplace.
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No superar 30º entre el apoyo y la carga, o el cojín puede salir disparado.
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Para ganar altura se pueden apilar dos cojines como máximo y solo de alta presión, nunca de baja: el de arriba, más pequeño y si es posible con un soporte intermedio. La altura es la suma de los dos, pero la fuerza es la del cojín pequeño. Se infla primero el inferior al máximo y luego, con cuidado, el superior (nunca el superior sin haber inflado el inferior); se desinfla en orden inverso.
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No apoyarlos directamente sobre superficies blandas ni sobre aceites o productos resbaladizos.
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Evitar cargas puntuales sobre salientes, tornillos, bordes afilados o piezas calientes.
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Nunca ponerse bajo una carga elevada ni delante del cojín.
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Como fuerza = presión × superficie, si no se conoce el peso, usar el cojín más grande posible.
Mantenimiento:
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Limpiar con agua templada y jabón, secar a temperatura ambiente y no usar hidrocarburos.
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Tras un largo almacenamiento, inflar con cuidado a 0,5 bar y buscar daños; si no los hay, subir como máximo a 4 bar. Si un pinchazo o fisura deja ver la trama de acero o aramida, se desecha.
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Por envejecimiento natural, desecharlos a los 10 años de su compra aunque parezcan perfectos, salvo que el fabricante haga pruebas que prolonguen su uso.
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Mando y reductor, siempre a reparar por el fabricante o empresa autorizada. Guardar las mangueras sin dobleces.
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Los de baja presión, revisión anual: inflarlos y mojarlos con agua jabonosa. Si hay burbujeo evidente o pierden más del 10 % de aire en una hora, se reparan. El usuario puede reparar pinchazos y fisuras pequeñas con el kit del fabricante (y repetir después la prueba); cada cinco años, ensayo por el fabricante.