Este tema sigue las recomendaciones de la American Heart Association (AHA) de 2020 sobre soporte vital básico, que es lo que pide el epígrafe del temario de Bombero/a-Conductor/a del Ayuntamiento de Zaragoza. Conviene no mezclarlas con las del Consejo Europeo de Resucitación (ERC): en varios puntos (cadena de supervivencia, edades, secuencia en el niño, técnica en el lactante, atragantamiento del adulto) dicen cosas distintas.
Por qué importa la RCP. El paro cardíaco súbito sigue siendo una de las primeras causas de muerte, casi la mitad ocurre sin testigos y de los adultos con paro no traumático a los que asisten los servicios de emergencias médicas (SEM), apenas uno de cada diez (10 %) sale vivo del hospital. La RCP se aplica a quien no responde, no respira con normalidad y no tiene pulso, y sus dos pilares son las compresiones torácicas y las ventilaciones.
La cadena de supervivencia. Resume las acciones que dan a la víctima la mejor oportunidad de sobrevivir; cada eslabón depende del anterior y del siguiente, y si uno falla empeora el resultado. Lo que hay que hacer cambia según dónde se produce el paro (dentro o fuera del hospital) y la edad de la víctima (adulto o pediátrica). En 2015 la AHA definió dos cadenas, intrahospitalaria y extrahospitalaria, distinguiendo en cada una adulto y niño; en 2020 añadió un eslabón a todas, que quedan con seis eslabones cada una.
El temario describe así los elementos de la cadena extrahospitalaria:
-
Prevención y preparación: la base del reconocimiento temprano y de una respuesta rápida. Incluye mejorar la salud de las personas, los programas públicos que enseñan a reconocer el ataque y el paro cardíaco, la RCP asistida por teleoperador (RCP-T), las aplicaciones de móvil que avisan a reanimadores legos cercanos o localizan el DEA más próximo y los programas de desfibrilación de acceso público (DAP), que colocan DEA en lugares públicos y forman a personas sin experiencia.
-
Activación del sistema de respuesta a emergencias: gritar pidiendo ayuda o llamar al número local de emergencias. Cuanto antes se active, antes llega el siguiente nivel de asistencia (el soporte vital avanzado). En el trabajo, cada empleado debe saber cómo activarlo.
-
RCP de alta calidad, incluida la desfibrilación temprana: son lo que más pesa en que la reanimación salga bien; hacer RCP de alta calidad justo después del paro junto con una desfibrilación temprana puede duplicar o triplicar la supervivencia. Quien no tiene formación debe hacer al menos RCP solo con las manos (solo compresiones), si hace falta guiado por teléfono.
-
Intervenciones de soporte vital avanzado: las hace personal sanitario (acceso vascular, fármacos, dispositivo avanzado de vía aérea, ECG de 12 derivaciones…). Los reanimadores legos siguen con RCP y DEA hasta que un equipo avanzado se hace cargo.
-
Cuidados posparo cardíaco: tras el retorno de la circulación espontánea (RCE), empiezan en el terreno y siguen durante el traslado (ventilación mecánica, control de la tensión arterial).
-
Recuperación: la recuperación tras un paro continúa mucho después del alta hospitalaria.
Cuando alguien identifica un paro cardíaco, lo fundamental es: activar de inmediato el sistema de respuesta a emergencias, hacer una RCP de alta calidad y temprana y desfibrilar con un DEA.
En los niños, el paro suele deberse a un problema respiratorio y no cardíaco, por eso la prevención es el primer eslabón de las cadenas pediátricas: detectar a tiempo un problema respiratorio o circulatorio puede evitar que llegue el paro.
Definiciones de edad (AHA 2020):
-
Lactante: menor de 1 año (salvo el recién nacido en la sala de partos).
-
Niño: desde 1 año hasta los 8 años.
-
Adulto: a partir de los 8 años.
Esta frontera de los 8 años es la que decide, por ejemplo, qué parches del DEA se usan.