PILAR I. Salud integral
Criterio 1. Valoración y atención integral. El centro/servicio realiza valoraciones integrales a cada persona, incluyendo mediciones periódicas de su calidad de vida. Se realizan planes personalizados de atención contemplando las distintas esferas y necesidades/capacidades de las personas (física/corporal, psicológicas, sociales, emocionales, espirituales y medioambientales). Las propuestas de apoyos y atenciones contemplan también recursos de la comunidad y se coordinan actuaciones.
Criterio 2. Cuidados básicos de calidad. El centro/servicio ofrece cuidados personales básicos siguiendo criterios de buena praxis basados en la evidencia científica y se controla periódicamente la calidad de los mismos.
Criterio 3. Autocuidado y prevención de la dependencia. El centro/servicio lleva a cabo programas preventivos, realizados por iniciativa propia o en coordinación con otros sistemas (salud, educación, etc.) dirigidos al autocuidado, a la promoción de la actividad y a la prevención de la dependencia.
Criterio 4. Apoyo a cuidadores/as (familiares, profesionales y otros/as). El centro/servicio pone en marcha actuaciones en apoyo a profesionales y familiares cuidadores/as para mejorar su capacitación en el cuidado de personas, así como para mejorar el autocuidado de quienes cuidan.
Criterio 5. Continuidad de la atención y coordinación de los apoyos. El centro/servicio asegura la continuidad de la atención coordinando sus actuaciones, tanto entre profesionales del propio servicio, como con quienes trabajan desde otros sistemas y servicios de la comunidad, especialmente cuando se produzcan tránsitos, se requiera la atención de otros sistemas o el acceso a recursos de la comunidad.
PILAR II. Seguridad
Criterio 6. Espacios seguros y prevención de riesgos colectivos. Los espacios del centro son seguros, existen apoyos que facilitan la independencia y la autonomía de las personas, incluyendo medidas que minimizan posibles riesgos.
Criterio 7. Prácticas seguras y basadas en la evidencia. En el centro/servicio se realizan prácticas de cuidados e intervenciones profesionales seguras y basadas en la evidencia. Las atenciones que se dispensan son eficaces para lograr los beneficios buscados y minimizan los posibles y diversos riesgos.
Criterio 8. Prevención y actuación ante la mala praxis y el mal trato. El centro/servicio y sus profesionales expresan tolerancia cero al mal trato. Se promociona el buen trato y se actúa ante las prácticas inadecuadas y la sospecha de mal trato.
Criterio 9. Prevención de riesgos individuales. En el centro/servicio se identifica para cada persona los riesgos individuales en relación a distintas esferas (física, social, psicológica y emocional) que pueden provocar daños y se consensúan medidas para su prevención.
Criterio 10. Equilibrio entre seguridad, autonomía y bienestar emocional. En el centro/servicio se busca el equilibrio entre seguridad, autonomía y bienestar emocional tanto en las actuaciones colectivas como en las individuales, evitando que el riesgo que pretende eliminar o reducir, no produzca otro tipo de daños (psicológicos, emocionales, sociales o morales).
PILAR III. Atención centrada en la persona
Criterio 11. Conocimiento y reconocimiento. El centro/servicio y sus profesionales respetan a cada persona dando importancia a los aspectos biográficos, a sus valores y a sus preferencias en la vida cotidiana. Se respeta y protege la identidad de cada persona y se busca su bienestar emocional, con independencia de sus características, grado de dependencia o necesidades de apoyo.
Criterio 12. Apoyo a la autodeterminación. El centro/servicio, los y las profesionales y las familias, apoyan procesos de autodeterminación individual. Se fomenta y apoya que las personas tomen sus propias decisiones, participen en la atención y tengan control sobre las elecciones y cuestiones de su vida cotidiana.
Criterio 13. Trato respetuoso, adulto y comunicación empoderadora. El centro/servicio y sus profesionales se esmeran en mantener una comunicación respetuosa, adulta y potenciadora. Los y las profesionales logran comunicarse con las personas comprendiendo y teniendo en cuenta la perspectiva de estas incluso cuando tienen un importante deterioro cognitivo o necesidades generalizadas de apoyo.
Criterio 14. Individualización para el bienestar. El centro/servicio y sus profesionales atienden con flexibilidad y se adaptan a las necesidades y preferencias de cada persona buscando tanto su bienestar físico como emocional.
Criterio 15. Protección de la intimidad. El centro/servicio y sus profesionales protegen la intimidad de las personas en las atenciones corporales, en su espacio vital, así como en la confidencialidad de su información personal y de sus asuntos más íntimos (problemas de salud, ideología, espiritualidad, afectividad, necesidades/orientación sexual, etc.).
PILAR IV. Entorno facilitador
Criterio 16. Accesibilidad, promoción de la independencia y de la percepción de control sobre el entorno. El espacio del centro (o del domicilio) es accesible y permite y apoya la independencia funcional de las personas en entornos seguros donde estas puedan realizar elecciones y tener control sobre los mismos.
Criterio 17. Actividad cotidiana con sentido. El servicio/centro, sus profesionales, familias y voluntarios/as facilitan, permiten y proponen la realización de actividades estimulantes, agradables y con sentido para las personas.
Criterio 18. Espacio físico hogareño, significativo y agradable. El espacio físico del centro está orientado a las personas, éstas participan en su diseño y ofrece un ambiente confortable y hogareño.
Criterio 19. Familia y relaciones sociales. El centro/servicio y sus profesionales se preocupan porque las personas mantengan y desarrollen relaciones sociales significativas. El centro/servicio y sus profesionales fomentan la presencia y participación de las familias y personas significativas en el cuidado, reconociendo el importante papel de las mismas en la calidad de la vida cotidiana.
Criterio 20. Rol y vida en la comunidad. El centro/servicio estimula y facilita el contacto y la vida de la persona en su comunidad, para que pueda sentirse parte de ella, evitando el aislamiento en casa o una vida segregada en centros. Se ofrecen apoyos para que las personas puedan utilizar servicios de la comunidad y así mantener roles significativos, acudir a actividades del entorno, desarrollar su sentido de pertenencia y mantener relaciones sociales basadas en la reciprocidad.
PILAR V. Diseño y organización de los centros y servicios
Criterio 21. Elementos clave en el diseño y organización interna de los servicios. El centro/servicio contempla y desarrolla criterios de organización interna que facilitan una atención alineada con el modelo orientador propuesto.
Criterio 22. Liderazgo transformacional y desarrollo organizacional afín al modelo orientador. El centro/servicio explicita y lidera un modelo de salud integral y atención centrada en las personas, liderado por valores y apostando por estilos de liderazgo que avanzan hacia relaciones más horizontales, basadas en la autogestión, la confianza y el desarrollo de las capacidades y la creatividad de las personas.
Criterio 23. Reconocimiento y apoyo a profesionales y a equipos de trabajo. El centro/servicio pone en valor, o en su caso la entidad a la que pertenece, forma y apoya a sus profesionales, acompañando procesos de mejora individual y facilitando el desarrollo de equipos efectivos.
Criterio 24. Coordinación con otros sistemas y entorno comunitario. El centro/servicio, o en su caso la entidad a la que pertenece, mantiene acuerdos y acciones coordinadas con otros sistemas, entidades y recursos de la comunidad.
Criterio 25. Evaluación y participación en la mejora continua del servicio. El centro/servicio mantiene un sistema participativo donde los distintos actores (personas usuarias, familias y profesionales) toman parte en la evaluación del centro/servicio, así como en la toma de decisiones vinculadas a la mejora de la atención de forma continuada.