Tema 212 — Soportes documentales, conservación y restauración
1. Soportes documentales
1.1 El papel
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Es el soporte documental más común en los archivos históricos y administrativos.
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Pasta de madera frente a pasta de trapo. El papel fabricado industrialmente a partir de pasta de madera contiene más lignina que el papel artesanal de pasta de trapo. La lignina es un componente ácido que, con la acción de la luz, genera ácidos y acelera el amarilleamiento y la fragilización del papel.
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Encolantes ácidos. Los encolantes tradicionales —el alumbre (sal de ácido sulfúrico, utilizado con la pila holandesa) y la colofonia— liberan ácido sulfúrico y son responsables de buena parte de la acidificación histórica del papel.
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El amarilleamiento del papel se debe a la oxidación de la lignina y de los encolados a base de alumbre y colofonia.
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Tintas ferrogálicas. Son una mezcla de sulfato ferroso y taninos vegetales, empleadas mayoritariamente desde el siglo XII hasta finales del XIX. Corroen el papel por la combinación de dos fenómenos:
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hidrólisis ácida, por la acidez propia de la tinta, y
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oxidación catalizada por los iones de hierro.
El daño puede llegar a la carbonización o perforación del soporte y a la transminación (migración del texto al reverso o a las hojas contiguas).
- La estabilidad de un documento escrito con tinta ferrogálica depende del grosor del papel, del espesor de la tinta, de la acidez de la tinta y del estado de corrosión que ya presente.
1.2 El pergamino
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Está compuesto principalmente por colágeno y gelatina: es piel animal preparada, no curtida químicamente como el cuero. Su estructura molecular es relativamente ordenada, y el agua forma parte de ella mediante enlaces débiles con las macromoléculas de colágeno.
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Es un material higroscópico: cede o absorbe humedad en función de la humedad relativa del ambiente y reacciona de forma extrema a los cambios de humedad y temperatura (deformaciones, ondulaciones, pérdida de planeidad).
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La oxidación del colágeno (por peróxidos y aldehídos procedentes del envejecimiento de los lípidos) provoca pérdida de resistencia y de elasticidad, disminución de la temperatura de contracción y mayor vulnerabilidad a la humedad.
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Tratamiento habitual: humidificación controlada en cámara y secado-alisado por tensión perimetral, para reequilibrar su estructura.
1.3 Soportes fotográficos
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Los negativos de nitrato de celulosa son químicamente inestables y inflamables, incluso autoinflamables, al degradarse.
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Los negativos de acetato de celulosa sufren el llamado «síndrome del vinagre»: liberan ácido acético (olor a vinagre), lo que provoca contracción y deformación del soporte y exudación de plastificantes, y puede dañar los materiales colindantes.
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Como los negativos de nitrato y de acetato en descomposición emiten gases dañinos, se guardan en sobres individuales de papel con reserva alcalina —no en fundas de plástico, que atrapan los gases y aceleran el deterioro— y separados del resto del fondo.
1.4 Soportes magnéticos, ópticos y electrónicos
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Magnéticos: cintas de carrete abierto, cintas en casete, disquetes, discos duros. Se consideran poco fiables para la conservación a largo plazo.
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Ópticos: CD y DVD. Son más fiables que los magnéticos, pero exigen un almacenamiento adecuado y una buena manipulación.
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Factores de degradación de los soportes magnéticos y ópticos: internos (composición de los materiales del soporte) y externos (fluctuaciones de temperatura y humedad).
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En los soportes electrónicos y digitales el reto principal no es solo el deterioro físico del soporte, sino la obsolescencia tecnológica: el hardware y el software necesarios para leer el formato dejan de existir. Hay dos estrategias:
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conservar el entorno tecnológico original, o
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establecer programas de migración periódica a soportes y formatos vigentes.
2. Factores o agentes de deterioro
2.1 Factores intrínsecos
Ligados a la composición y naturaleza propia del material: acidez del papel (lignina, encolantes ácidos), calidad y composición química de las tintas (las ferrogálicas, especialmente agresivas) y calidad de la materia prima de fabricación.
2.2 Factores extrínsecos ambientales
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Humedad relativa excesiva: reblandece las fibras del soporte, favorece la formación de ácidos en papel y tintas y la aparición de mohos y hongos. Humedad insuficiente: deshidratación y friabilidad (fragmentación) del papel.
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La humedad es el factor principal a controlar; la temperatura influye en la capacidad del aire para contener vapor de agua, por lo que ambos factores se contemplan de forma conjunta. La temperatura actúa sobre todo acelerando las reacciones químicas y favoreciendo la actividad biológica.
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Oscilaciones: las fluctuaciones bruscas de temperatura y humedad causan dilataciones y contracciones que producen daños físicos (pérdida de resistencia, fragilidad) y aceleran el deterioro químico. Por eso la pauta es evitar los niveles demasiado altos o demasiado bajos y garantizar la mayor estabilidad posible.
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Luz y radiación ultravioleta: provocan decoloración, debilitamiento y fragilización del papel; la radiación UV es especialmente dañina por su alta energía. El daño de la luz es acumulativo (depende de la intensidad por el tiempo de exposición), por lo que se evitan los niveles altos manteniendo la iluminación mínima necesaria para ver. Medidas de protección: evitar la luz directa y colocar filtros UV en ventanas y claraboyas.
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Contaminación atmosférica: los contaminantes de mayor concentración en el exterior son el dióxido de azufre (SO₂), los óxidos de nitrógeno (NOx), el ozono (O₃) y las partículas en suspensión. El SO₂ causa, entre otros efectos, la acidificación del papel y el debilitamiento del cuero; el dióxido de nitrógeno contribuye a la degradación del papel y del cuero. El polvo, además de su efecto químico, puede servir de hábitat a los insectos.
Fuente: Ministerio de Cultura – Plan Nacional de Conservación Preventiva, Manual de seguimiento y análisis de condiciones ambientales (Herráez, Enríquez de Salamanca, Pastor Arenas y Gil Muñoz).
2.3 Factores extrínsecos biológicos
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Hongos: proliferan en ambientes húmedos y se alimentan de la celulosa del papel, debilitándolo; además suponen un riesgo sanitario (alergias, enfermedades cutáneas y respiratorias por contacto o inhalación).
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Insectos bibliófagos: carcoma (anóbidos), piojos de los libros, lepismas (Lepisma saccharina, «pececillo de plata», que se alimenta de colas, gelatinas, almidones y adhesivos de lomos y encuadernaciones, erosionando superficies y márgenes), termitas (xilófagas: destruyen tanto el maderamen de los edificios como los libros y documentos) y cucarachas. Producen perforaciones y galerías, y se ven favorecidos por la humedad alta y la oscuridad.
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Roedores: dañan el papel al morderlo (desgaste de los dientes), con pérdidas importantes de material documental.
2.4 Factores antropogénicos
Manipulación inadecuada, vandalismo, robo, negligencia en el manejo y el transporte, y errores de almacenamiento (incluida la elección de materiales de conservación inadecuados).
2.5 Catástrofes
Inundaciones, incendios y otros desastres, de origen natural o antrópico. Por ellos todo archivo debe contar, además de con su programa de conservación preventiva, con un plan de gestión de riesgos y emergencias. En el ámbito estatal existe el Plan Nacional de Gestión del Riesgo y Emergencias en Patrimonio Cultural.
Fuente: Ministerio de Cultura, Planes Nacionales de Patrimonio Cultural (cultura.gob.es/planes-nacionales).
3. Conservación preventiva y restauración
3.1 Conceptos
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Conservación (Diccionario de Terminología Archivística): «Conjunto de procedimientos y medidas destinadas a asegurar, por una parte, la preservación o prevención de posibles alteraciones físicas en los documentos, y, por otra, la restauración de éstos cuando la alteración se ha producido.»
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Prevención (mismo diccionario): «Conjunto de procedimientos intelectuales y mecánicos destinados a asegurar la perdurabilidad de los documentos.»
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Conservación preventiva según el IPCE: «estrategia basada en un método de trabajo sistemático cuyo objetivo es evitar o minimizar el deterioro de un bien cultural mediante el seguimiento y control de los riesgos de deterioro que le están afectando o pueden hacerlo en un futuro».
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Conservación preventiva según el Plan Nacional de Conservación Preventiva: se aborda «como estrategia de identificación, detección y control de los factores de deterioro de los bienes culturales, con el fin de minimizar sus efectos en los mismos. Consiste en una actuación continuada en el entorno de los bienes para evitar, en la medida de lo posible, la intervención directa sobre los mismos.»
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Restauración (Diccionario de Terminología Archivística): «Conjunto de procedimientos técnicos destinados a devolver al papel sus condiciones primigenias, que comportan desde operaciones básicas como el lavado, oreo, secado, blanqueo, nebulización, alisado, etc., hasta aquéllas más complejas que exigen la utilización de equipamiento específico (reintegración, laminación, fumigación, etc.).»
3.2 Diferencia entre conservación preventiva y restauración
| Conservación preventiva | Restauración (conservación curativa) | |
|---|---|---|
| Sobre qué actúa | Sobre el entorno del documento | Directamente sobre el documento |
| Cuándo | De forma continuada, para evitar el deterioro | Cuando el documento ya está deteriorado |
| Objetivo | Minimizar los riesgos y evitar, en lo posible, la intervención directa | Reparar los daños causados por el uso, el tiempo u otros factores y recuperar la funcionalidad y legibilidad |
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Hay dos corrientes terminológicas: la anglosajona distingue preservation (medidas preventivas) de conservation (tratamiento de documentos ya deteriorados); la latina, que es la de la terminología española, usa «conservación» como disciplina única que engloba tanto la prevención como la restauración (así lo define el Diccionario de Terminología Archivística).
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Consecuencia práctica: «la restauración es el resultado de la ineficacia o la ausencia de políticas y programas de conservación preventiva»; cuanto mejor es la conservación preventiva, menos hay que restaurar.
Fuente: Diccionario de Terminología Archivística (Subdirección General de los Archivos Estatales, 2.ª ed., 1995), cultura.gob.es/cultura/areas/archivos/mc/dta; IPCE, «Conservación preventiva» (ipce.cultura.gob.es); Plan Nacional de Conservación Preventiva, «Definición» (cultura.gob.es).
3.3 Condiciones ambientales
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La norma internacional de referencia sobre almacenamiento de archivos y bibliotecas es la ISO 11799, Information and documentation — Document storage requirements for archive and library materials (versión vigente: ISO 11799:2024, que anuló la de 2015). Su antecedente español, la UNE 54110:2000 «Información y documentación. Requisitos en el almacenamiento de documentos para materiales de archivos y bibliotecas», está anulada desde 2015.
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Principio general: la estabilidad importa más que el valor exacto. Las oscilaciones bruscas de temperatura y humedad producen dilataciones y contracciones que fragilizan físicamente el soporte y aceleran su deterioro químico.
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Referencias orientativas de riesgo que recoge el Manual del Plan Nacional de Conservación Preventiva:
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Deterioro físico (deformación y rotura de materiales orgánicos): probable por debajo del 40 % y por encima del 70 % de humedad relativa; el debilitamiento de adhesivos y ceras aumenta a más de 30 °C.
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Biodeterioro: la probabilidad de plagas en materiales orgánicos aumenta a partir del 60-70 % de humedad relativa.
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Climatización: el sistema debe mantener la humedad relativa con una oscilación máxima de ±5 % y la temperatura con una oscilación máxima tolerable de ±2 °C.
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Iluminación: 50 lux como nivel máximo para los materiales más sensibles. Según la clasificación de la Comisión Internacional de la Iluminación (CIE 157:2004), los manuscritos, grabados, dibujos y acuarelas son de sensibilidad media (categoría R2): máximo 50 lux y 150.000 lux·h al año. Para la radiación ultravioleta, la CIE fija como límite 10 µW/lumen.
Fuente: Ministerio de Cultura – Plan Nacional de Conservación Preventiva, Manual de seguimiento y análisis de condiciones ambientales; catálogo de normas de AENOR (ISO 11799, UNE 54110:2000).
4. La restauración: concepto, principios y tratamientos básicos
4.1 Concepto
La restauración se basa en análisis previos (estudios tecnológicos, biológicos y fisicoquímicos) que identifican la composición de los materiales del documento; a partir de ellos se elabora una propuesta de intervención específica para cada caso. No existe un tratamiento único válido para todos los documentos.
4.2 Principios
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Mínima intervención: especialmente crítica en la limpieza, porque lo que se retira no se puede reponer: es irreversible.
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Reversibilidad: los materiales y técnicas empleados deben ser compatibles con el original y su eliminación debe estar garantizada sin dañar lo preexistente.
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Documentación de la intervención y estabilidad de los productos empleados.
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Las reintegraciones (volumétricas o cromáticas) solo se hacen cuando hay una referencia clara y está en juego la lectura de la obra, y con materiales inocuos, reversibles y reconocibles frente al original, para no confundir lo añadido con lo original.
4.3 Tratamientos básicos
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Limpieza (mecánica o química): nunca debe alterar los materiales de la obra, ni su estructura ni su aspecto original; debe ser homogénea.
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Desacidificación: estabiliza químicamente el papel neutralizando los productos ácidos presentes e introduciendo un compuesto alcalino tampón (reserva alcalina) que retrasa la descomposición química futura.
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Reintegración: restitución de la parte perdida del soporte o del texto con materiales inocuos, reversibles y reconocibles.
5. El Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE)
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Es el organismo del Ministerio de Cultura especializado en conservación y restauración. Se creó en 1961 como Instituto Central de Conservación y Restauración (ICCR); en 1971 pasó a ser el ICROA, en 1985 el ICRBC, en 1996 el Instituto del Patrimonio Histórico Español (IPHE) y desde 2008 tiene su denominación actual. En 2021 celebró su 60.º aniversario.
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Funciones que le atribuye el Real Decreto 323/2024, de 26 de marzo, de estructura orgánica básica del Ministerio de Cultura (entre otras):
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la conservación preventiva y restauración de los bienes del patrimonio histórico español adscritos al Ministerio y de cuantos otros de cualquier titularidad se consideren procedentes, y la colaboración con los centros nacionales e internacionales de investigación en bienes culturales;
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la elaboración de planes, programas, proyectos e informes en materia de investigación, formación, conservación de bienes culturales y difusión de los métodos, técnicas, procedimientos y criterios de conservación preventiva y restauración;
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la elaboración y ejecución de los planes de conservación y restauración de los bienes muebles e inmuebles y de los fondos que constituyen el patrimonio documental y bibliográfico;
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la investigación sobre criterios, métodos y técnicas de conservación y restauración y la formación de técnicos y especialistas.
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Cuenta con un Área de investigación y formación; en ciencias aplicadas al patrimonio trabaja en análisis de materiales, biodeterioro, conservación preventiva, estudios físicos y estudios fotogramétricos. Sus laboratorios realizan «el diagnóstico, tratamiento y prevención de las alteraciones producidas en los bienes culturales por agentes externos, ya sean factores climáticos o antrópicos».
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Plan Nacional de Conservación Preventiva: aprobado por el Consejo de Patrimonio Histórico (Burgos, marzo de 2011); su coordinación se encomienda a la Sección de Conservación Preventiva del IPCE.
Fuente: IPCE, «Funciones» e «Historia» (ipce.cultura.gob.es/presentacion); Ministerio de Cultura, «El IPCE celebra su 60 aniversario» (16/11/2021); texto del Plan Nacional de Conservación Preventiva (cultura.gob.es/planes-nacionales).