La consulta o lectura en sala es uno de los servicios básicos obligatorios de las bibliotecas públicas, según el artículo 13.4 de la Ley 10/2007. El libre acceso o estanterías abiertas permite al usuario acceder directamente a los fondos, y para ello requiere una ordenación sistemática de la colección por materias. Sus ventajas son que el usuario puede comparar y ojear varios documentos sin intermediario y que libera al personal de acudir al depósito; sus inconvenientes son el mayor deterioro y riesgo de hurto y la mayor necesidad de espacio y de vigilancia. En el depósito cerrado, de acceso indirecto, el usuario solicita el documento al personal, que lo recupera; ofrece mejor conservación y control, pero mayor espera. El canon por préstamo público fue fijado por la Ley 10/2007 en una cuantía por obra adquirida para préstamo, de la que quedan exentas las bibliotecas de municipios de menos de 5.000 habitantes y las bibliotecas escolares.
Extensión bibliotecaria y extensión cultural
La extensión bibliotecaria agrupa las actividades y servicios con los que la biblioteca sale de sus muros para llegar a quienes no pueden acudir a ella por cualquier razón: distancia, dispersión de la población, edad, enfermedad, discapacidad o internamiento. Se dirige tanto a las personas usuarias como a las que nunca han utilizado la biblioteca, y su idea de fondo es satisfacer las necesidades de información y lectura de la ciudadanía en cualquier tiempo y lugar.
Se suele distinguir de la extensión cultural, que es el conjunto de actividades de desarrollo cultural que la biblioteca organiza para fomentar la iniciativa y la participación de su comunidad y cuya finalidad última es reducir los desequilibrios culturales y educativos de los usuarios.
| Extensión bibliotecaria (llevar el servicio) | Extensión cultural (actividades) |
|---|---|
| Bibliobuses y otras bibliotecas móviles | Exposiciones (de pintura, bibliográficas…) |
| Préstamos colectivos regulares a hospitales, prisiones, centros de la tercera edad y similares | Presentaciones de obras, mesas redondas y debates |
| Servicios a domicilio o para quienes no pueden desplazarse | La hora del cuento, narración oral, clubes de lectura |
| Bibliotecas en espacios cotidianos de paso, como las del metro | Visitas escolares y actividades de formación de usuarios |
Conviene retener que las exposiciones y la hora del cuento son extensión cultural, que los bibliobuses pertenecen a la extensión bibliotecaria y que servicios de información local, guías de lectura o guías bibliográficas son servicios de información y orientación, no extensión.
Las bibliotecas móviles: el bibliobús
Un bibliobús es una biblioteca móvil: un vehículo acondicionado que lleva libros y otros documentos a poblaciones sin biblioteca estable. Es el servicio de extensión más adecuado para una población rural pequeña y de difíciles comunicaciones. Las bibliotecas móviles se consideran el tipo de servicio bibliotecario más flexible, porque no se limitan a un núcleo de población concreto, y deben garantizar la equidad con respecto al resto de servicios bibliotecarios.
Marco normativo y cifras básicas
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Según la Ley 7/1985 reguladora de las Bases del Régimen Local, los municipios de menos de 5.000 habitantes no están obligados a prestar servicio de biblioteca; el bibliobús es una fórmula para atender a esa población.
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El Mapa de la Lectura Pública lo considera especialmente adecuado para municipios de menos de 3.000 habitantes y propone como base de planificación un bibliobús por cada 15.000 habitantes en el ámbito comarcal; si el ámbito es inferior a 15.000, conviene valorar un servicio supracomarcal.
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En 1997 se constituyó, en el marco de la cooperación bibliotecaria entre el Ministerio y las comunidades autónomas, el Grupo de Trabajo de Bibliobuses, autor de las pautas básicas publicadas por el Ministerio en 2002 con el título El servicio de bibliobús: pautas básicas para su funcionamiento. Tratan planificación y gestión, personal, características del vehículo, equipamiento, colección, servicios, difusión y evaluación. Recomiendan una biblioteca móvil por cada 15.000 habitantes para atender a poblaciones de menos de 3.000 en las que no conviene una biblioteca fija, y fijan como colección mínima 2 documentos por habitante de la zona servida (sumando los del vehículo y los del centro de apoyo), teniendo en cuenta que un vehículo de 10 m de longitud tiene capacidad para unos 4.000 documentos.
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Entre las recomendaciones de funcionamiento figura la de contar con un sistema eficaz de peticiones anticipadas, que permite compensar el reducido tamaño de la colección que cabe en el vehículo.
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La cooperación supralocal es indispensable: el servicio necesita mantener su dimensión municipal, pero la iniciativa y la prestación deben plantearse en ámbitos supramunicipales o autonómicos, siendo las diputaciones un nivel adecuado.
Historia y datos
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El primer bibliobús que circuló por España fue el de la Generalitat de Cataluña en 1938, para atender a los soldados del frente durante la Guerra Civil.
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Los servicios regulares de bibliotecas móviles comenzaron en 1953, con los bibliobuses de la Dirección General de Archivos y Bibliotecas.
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En 2008 funcionaban en España unos 77 bibliobuses, y Castilla y León era, con 32, la comunidad con mayor número, casi la mitad del total nacional.
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Precedente histórico del servicio itinerante: durante la Segunda República, el Patronato de Misiones Pedagógicas llevó bibliotecas y lectura a los pueblos rurales.
Pautas de la IFLA sobre bibliotecas móviles (2010)
Las Mobile Library Guidelines (Informe Profesional nº 123 de la IFLA, Sección de Bibliotecas Públicas, 2010) calculan la capacidad según el vehículo (una furgoneta ronda los 1.500 ejemplares, un vehículo de hasta 7,5 toneladas unos 2.000 y los de hasta 20 toneladas entre 2.500 y 4.000) y proponen una colección inicial de unos 2.000 ejemplares con este reparto orientativo:
| Tipo de material | Ejemplares |
|---|---|
| Ficción para adultos | 500 |
| No ficción para adultos | 400 |
| Ficción infantil | 200 |
| No ficción infantil | 200 |
| Libros ilustrados | 200 |
| Juvenil | 150 |
| Alfabetización de adultos / lenguas extranjeras | 100 |
| Letra grande | 100 |
| Audio | 100 |
| Audiolibros (libros hablados) | 50 |
La ficción para adultos es la que genera mayor porcentaje de préstamos; en cambio, la no ficción abarca cientos de materias, por lo que en el vehículo solo puede ser una muestra y se apoya en el personal y en un buen fondo de reserva. Se recomienda renovar el fondo con regularidad y no mantener a bordo un documento que lleve seis meses sin usarse.
Antecedentes y modelos de referencia
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Samuel Brown (1779-1839) puso en marcha en 1817, en East Lothian (Escocia), las llamadas itinerating libraries: lotes de unos 50 volúmenes que circulaban entre aldeas. Se le considera el fundador de las bibliotecas itinerantes, antecedente de las bibliotecas móviles.
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Los Parques Biblioteca de Medellín (Colombia) son espacios urbanos que combinan biblioteca y espacio público para promover la educación, la cultura y la inclusión social en las zonas más desfavorecidas; el primero fue el Parque Biblioteca Presbítero José Luis Arroyave, en San Javier.