📢 Convocatoria abierta para Policía Local Cádiz — Plazo de inscripción hasta el 14 de octubre de 2026 — 20 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Subalterno Ayto. Cádiz — Plazo de inscripción hasta el 14 de octubre de 2026 — 17 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Policía Local Extremadura — Plazo de inscripción hasta el 16 de octubre de 2026 — 35 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Aux. Enfermería Principado de Asturias — Plazo de inscripción hasta el 19 de octubre de 2026 — 49 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Auxiliar Educador/a Asturias — Plazo de inscripción hasta el 19 de octubre de 2026 — 13 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Agente Medioambiental CyL — Plazo de inscripción hasta el 20 de octubre de 2026 — 107 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Administrativo Ayuntamiento de León — Plazo de inscripción hasta el 20 de octubre de 2026 — 14 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Aux. Cantabria — Plazo de inscripción hasta el 21 de octubre de 2026 — 71 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Aux. Enfermería Geriatría Dip. Cádiz — Plazo de inscripción hasta el 29 de octubre de 2026 — 31 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Aux. Dip. Cádiz — Plazo de inscripción hasta el 29 de octubre de 2026 — 44 plazas.

Unidad 8 de 8

UT8 · Los espacios físicos de la biblioteca universitaria en el nuevo ecosistema de aprendizaje

La biblioteca como espacio de aprendizaje y como lugar

Desde el inicio de la era digital se cuestiona la sostenibilidad de los espacios físicos de la biblioteca (Jager, 2015). Desde mediados de los años 90 el interés por ellos ha crecido por el cambio que las tecnologías han producido en las funciones bibliotecarias. Destacan dos conceptos (Mehtonen, 2016):

  • la biblioteca como espacio de aprendizaje, más propia de las universitarias;
  • la biblioteca como lugar, más propia de las públicas, aunque no de forma exclusiva.

El término «tercer lugar», acuñado por Ray Oldenburg, describe cualquier entorno fuera de la casa y del trabajo (primer y segundo lugar) donde la gente se reúne para una conexión interpersonal más profunda. La biblioteca es ese tercer lugar: un espacio de encuentro y de aprendizaje en distintas modalidades (Gallo León, 2016).

Los espacios en los planes estratégicos

  • En el estudio de Saunders (2015), las áreas prioritarias de los planes estratégicos eran colecciones, espacios físicos, colaboración y formación. El espacio físico era prioridad en el 94,2 % de los planes, tras las colecciones, y muchos planes buscaban reducir el espacio de las colecciones para ampliar el trabajo en grupo, llevando lo poco usado a compactos o depósitos externos.
  • REBIUN, en su Plan estratégico 2020, plantea crear nuevos servicios personalizados y espacios bibliotecarios.
  • Según un informe de Primary Research Group sobre rediseño de bibliotecas académicas, aproximadamente el 70 % de las bibliotecas había reducido un 10 % el espacio de la colección impresa, el 25 % lo había mantenido y un 5 % lo había aumentado.

Los espacios se dimensionaron para albergar grandes colecciones físicas; se llegó a calcular el crecimiento de la colección a 25 años vista, y a comienzos de los 90 esa previsión frenó muchas construcciones por los metros cuadrados que exigía. Hoy la mayor parte de los recursos está en línea y los dispositivos son la puerta de acceso a la biblioteca en cualquier tiempo y lugar (Andrews y Wright, 2016). En España esta tendencia se representa con el CRAI (Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación), impulsado por REBIUN, que exige «un cambio más profundo que la mera adaptación terminológica» (Casal Reyes, 2011). La encuesta de REBIUN sobre servicios innovadores mostró que muchas bibliotecas adaptaban sus espacios al modelo CRAI, aunque con un gran desequilibrio entre bibliotecas.

Las cinco causas del cambio

  1. Cambios en el modelo de aprendizaje: aprendizaje más activo, en grupo, flipped classroom; la biblioteca ofrece espacios de apoyo al aprendizaje fuera del aula.
  2. Aumento de la colección digital mientras la impresa se estanca o disminuye: la impresa es cara y voluminosa, y el expurgo reduce su espacio.
  3. Cambios en el uso de la colección impresa por estudiantes y profesores: los recursos en red reducen las visitas; los estudiantes necesitan espacios para estudiar y trabajar en grupo, y los docentes usan la biblioteca sobre todo a través de la red.
  4. Desplazamiento de la colección impresa a zonas marginales o a depósitos externos (caso de la Universidad de Edimburgo, que llevó colecciones a compactos en los extremos de las plantas).
  5. La crisis y la falta de inversión: las bibliotecas que se renovaron antes de la crisis afrontan mejor el cambio, y se produce una brecha entre bibliotecas.

Las bibliotecas universitarias transforman sus espacios en Information commons o Learning commons (Beagle, 2010), que en España son los CRAI.

Consecuencia 1: almacenar la colección física

Mantener un libro no es barato si su uso no justifica el espacio que ocupa. Surgen iniciativas para almacenar fuera de la biblioteca o del campus lo que no cumple criterios de expurgo, sin limitar el acceso. El proceso no es sencillo: tras el expurgo, los depósitos secundarios suelen encontrar resistencia de profesores, alumnos y personal. Se impone el almacenamiento compartido en consorcio, en el que cada miembro almacena y suministra documentos a los demás sin duplicar colecciones. Ejemplos:

  • ReCAP (Research Collections and Preservation Consortium): Columbia University, New York Public Library y Princeton University; almacenamiento de alta densidad con suministro diario; 13 millones de volúmenes.
  • Minnesota Library Access Center: University of Minnesota y un consorcio de pequeñas bibliotecas.
  • Northern y Southern Regional Library Facilities de la University of California: 13 millones de volúmenes.
  • HathiTrust: archivo de millones de libros escaneados de una coalición de bibliotecas universitarias.

Consecuencia 2: variedad de espacios de aprendizaje

Choy y Goh (2016) describen cuatro tipos de espacio que necesitan los estudiantes; un learning commons debe ofrecer varios:

TipoRasgos
Colaborativostrabajo en grupo, ruido medio y alto; gestionados por bibliotecarios; mobiliario modular (pizarras con ruedas) y tecnología adecuada; conviene poder reservarlos y controlar su ocupación
De silencio y estudio individualreflexión y trabajo individual, lejos del tránsito y bien señalizados; se evitan espacios cómodos que inviten a conversar; cubículos y cabinas
De interacción con recursos y expertosconsulta de recursos, ayuda del bibliotecario de referencia, formación; incluyen Makerspaces y Labs
Comunitariosespacios neutrales para todos: charlas, presentaciones de libros, cafés, entretenimiento
  • Las tecnologías complejas no siempre se desean, por la tendencia BYOD (bring your own device): según Primary Research Group (2017), el 57 % de los usuarios de bibliotecas universitarias usa sus propios dispositivos.
  • Tevaniemi, Poutanen y Poutanen (2015) llaman a los colaborativos espacios «de interacción social o de aprendizaje social».
  • Contra el ruido: zonas de silencio, muebles apropiados, cabinas y dispositivos como NoiseSign, que proyecta una luz cuando se supera el nivel de ruido (Lange, Miller-Nesbitt y Severson, 2016).
  • Head (2016), en Planning and designing academic library learning spaces, describe cómo deben ser: colaborativos, interdisciplinares, flexibles, funcionales, para el aprendizaje activo, amables, abiertos, sociales, transparentes y ágiles.

La evaluación de los nuevos espacios

Los datos tradicionales (sistema de gestión, contadores de entrada, preguntas de referencia) no dicen dónde están los usuarios ni cómo usan cada espacio. Se usan:

  • encuestas: en York y Loughborough (Burn et al., 2016) los estudiantes iban a la biblioteca a estudiar solos, a sacar o devolver préstamos y a trabajar en grupo, y muchos llevaban su propio portátil;
  • encuestas, fotos y observación en la Universidad de Cornell (Andrews y Wright, 2016): necesidad de espacios individuales y de grupo, tecnología flexible, mobiliario variado, niveles de ruido definidos, luz natural y reserva en línea de los espacios colaborativos;
  • mapas de calor combinados con encuestas (Khoo, Rozaklis y Kusunoki, 2016);
  • sensores y programas basados en GIS que registran de forma no intrusiva el uso de los puestos de lectura (Mandel, 2016).

Ejemplos

  • Universidad de Edimburgo: cientos de nuevas plazas de estudio tras el verano de 2016, llevando parte de las colecciones a compactos en las esquinas.
  • Moffitt Undergraduate Library (UC Berkeley): de sus cinco plantas, solo la quinta es de estudio y silencio; el resto, trabajo colaborativo con paredes móviles, café y laboratorio de aprendizaje.
  • Sterling Memorial Library (Yale): pasó a llamarse Center for Teaching and Learning (CTL).
  • Universidad de Auburn: preguntó a estudiantes y profesores por sus preferencias para apoyar el trabajo fuera de clase.
  • University of Salford: sustituyó paredes de obra por cristales que dejan ver los despachos de los bibliotecarios.
  • Universidad de Harvard, la mayor biblioteca universitaria del mundo: el Library Test Kitchen Group diseñó un espacio híbrido digital y analógico, con talleres de edición y un laboratorio de productos comestibles hechos con impresoras 3D.
  • University of Michigan (campus Dearborn): un learning commons y un active learning classroom.
  • La web Designing Libraries recoge proyectos de bibliotecas del Reino Unido e Irlanda.

Conclusiones

El objetivo de la biblioteca ya no es solo el acceso a los recursos: es promover y dar soporte al aprendizaje, la enseñanza y la investigación de la universidad. Para la Association of Research Libraries (ARL), en su visión estratégica hacia 2033, la biblioteca pasará de proveedora de conocimiento a colaboradora del ecosistema de aprendizaje e investigación. Los espacios de trabajo en grupo de los learning commons son hoy la cara más visible de las bibliotecas. Tras rediseñar los espacios hay que evaluar su uso y adaptarlos a las necesidades cambiantes.

📌 Lo esencial para el examen

  • «tercer lugar»: Ray Oldenburg.
  • Saunders (2015): espacio físico prioritario en el 94,2 % de los planes.
  • Primary Research Group: 70 % redujo un 10 % la colección impresa, 25 % la mantuvo, 5 % la aumentó.
  • CRAI: Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación, impulsado por REBIUN.
  • En otros países: Information commons o Learning commons (Beagle, 2010).
  • Choy y Goh (2016): cuatro tipos de espacio.
  • BYOD: el 57 % usa sus propios dispositivos.
  • Association of Research Libraries (ARL): la biblioteca pasa a ser colaboradora hacia 2033.