Flexibilidad y distribución
Según el principio de flexibilidad hay que conseguir la mayor permeabilidad entre los sectores, e incluso entre la biblioteca y la calle; pero es necesario distribuir el espacio en atención a los servicios que prestará la biblioteca, y esa distribución depende del tipo de biblioteca.
Distribuir según el tipo de usuario
Muchos autores recomiendan distribuir el espacio según el tipo de usuarios. Este criterio solo es válido para las bibliotecas públicas, que son las que de verdad tienen distintas clases de usuarios (niños y adultos, presentes y ausentes…).
- La IFLA recomienda que la separación entre niños y adultos se reduzca al mínimo.
- Dentro de la sala general de adultos puede crearse, sin forzar una división física, una zona juvenil con colecciones agrupadas por centros de interés.
- Conviene prever espacios para investigación y una sala polivalente para actividades colectivas y culturales.
Las cinco zonas de Bisbrouck
En las bibliotecas universitarias solo se diferencian tipos de puestos de lector según el uso, no por categorías de usuario. M. F. Bisbrouck propone 5 zonas funcionales para bibliotecas universitarias, fácilmente aplicables a las públicas:
- Espacios de entrada.
- Espacios de consulta/trabajo y puesta a disposición de la documentación.
- Espacios de búsqueda de información.
- Espacios para depósitos de libros.
- Espacios de servicios internos.
Hay que contar además con espacios para trabajos técnicos, servicios higiénicos y comunicaciones horizontales y verticales.
Alturas y plantas
- Bibliotecas pequeñas: solo dos alturas, o una más la entreplanta.
- Bibliotecas grandes: no más de cuatro, siendo la última para el personal.
- La primera planta acoge los servicios de cultura e información: recepción, orientación, información, catálogos, control de circulación, préstamo personal, actos colectivos, exposiciones, sala de reuniones y conferencias, proyección o tertulias y puestos audiovisuales.
- La zona de trabajo abarca la selección y recepción de fondos, catalogación, restauración y encuadernación, y los despachos del personal directivo.
- En el sótano: talleres, instalaciones de agua, luz, climatización y seguridad, almacenes para materiales especiales y laboratorios de fotografía, microfilmación o grabación.
Cuánto espacio para cada servicio
Asignar la cantidad de espacio de cada servicio es necesario aunque la concepción sea abierta y flexible, pero no existen normas preceptivas universales: la propia IFLA, en sus Guidelines, orienta sobre proporciones y medidas y advierte de la escasa validez universal de las normas cuantitativas.
- Las bibliotecas nacionales y especiales no son fácilmente normalizables.
- En las escolares y universitarias no es difícil calcular de antemano el número de usuarios, qué clase de usuarios son y qué servicios demandarán.
Dentro de un mismo servicio las necesidades también cambian:
- un depósito cerrado necesita menos espacio pero más resistencia al peso que uno abierto;
- el personal directivo necesita despachos individuales y el técnico comparte espacios;
- las mesas de lectura, individuales o colectivas, ocupan más o menos según la sala.
Las salas públicas deben diseñarse para poder vigilarse y atenderse con el menor número de funcionarios.
📌 Lo esencial para el examen
- Distribuir por tipo de usuarios solo vale en las bibliotecas públicas.
- La IFLA pide que la separación entre niños y adultos se reduzca al mínimo.
- M. F. Bisbrouck: 5 zonas funcionales para bibliotecas universitarias.
- Bibliotecas pequeñas: dos alturas; grandes: no más de cuatro, la última para el personal.
- En el sótano: talleres, instalaciones y laboratorios.
- No existen normas preceptivas universales: la IFLA advierte de la escasa validez universal de las normas cuantitativas.
- Salas públicas vigilables con el menor número de funcionarios.