📢 Convocatoria abierta para Policía Local Cádiz — Plazo de inscripción hasta el 14 de octubre de 2026 — 20 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Subalterno Ayto. Cádiz — Plazo de inscripción hasta el 14 de octubre de 2026 — 17 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Policía Local Extremadura — Plazo de inscripción hasta el 16 de octubre de 2026 — 35 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Auxiliar Educador/a Asturias — Plazo de inscripción hasta el 19 de octubre de 2026 — 13 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Aux. Enfermería Principado de Asturias — Plazo de inscripción hasta el 19 de octubre de 2026 — 49 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Administrativo Ayuntamiento de León — Plazo de inscripción hasta el 20 de octubre de 2026 — 14 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Agente Medioambiental CyL — Plazo de inscripción hasta el 20 de octubre de 2026 — 107 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Aux. Cantabria — Plazo de inscripción hasta el 21 de octubre de 2026 — 71 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Aux. Dip. Cádiz — Plazo de inscripción hasta el 29 de octubre de 2026 — 44 plazas.
📢 Convocatoria abierta para Aux. Enfermería Geriatría Dip. Cádiz — Plazo de inscripción hasta el 29 de octubre de 2026 — 31 plazas.

Unidad 12 de 28

UT12 · Tema 30 · Los soportes documentales. Tipos y causas fisicoquímicas y biológicas de alteración

Tema 30. Los soportes documentales. Tipos y causas fisicoquímicas y biológicas de alteración. Medidas de prevención y de conservación de los documentos. La restauración, medios y procedimientos

1. Los soportes documentales

El soporte documental es el medio físico sobre el cual se plasma la información, o sea, aquello que contiene la información en diversas formas, de acuerdo al material empleado: papiro, pergamino, papel, fotografías, cintas magnetofónicas, discos de vinilo, negativos fílmicos, discos ópticos… Forma parte de los caracteres extrínsecos o externos de los documentos.

Según el uso y la antigüedad, se pueden clasificar los soportes documentos en tres tipos:

  • Soportes antiguos (piedra, arcilla, madera, seda, hojas)
  • Soportes tradicionales (papiro, pergamino y papel)
  • Soportes contemporáneos.

1.1. Soportes antiguos

En Mesopotamia aparecen los pictogramas hacia 3.300 a.C. y se les considera los inventores de la escritura cuneiforme en barro como uno de los instrumentos más esenciales de los burócratas, un sistema cómodo para el escriba, la arcilla sobre una tablilla, blanda todavía, se incidía con una cuña de metal, marfil o madera y luego se secaba al sol o se cocía en el horno. Las tablillas de arcilla eran cuadradas con aristas redondeadas. El filo de la tablilla que daba la cara al archivero constituía una superficie lisa donde se gravaba el brevete indicativo del tema del documento. Era un soporte en el que se pudo utilizar el principio utilitario del máximum in minimis, es decir, acumular una gran cantidad de información en un pequeño espacio.

La escritura jeroglífica surge a partir de 3.150 a.C. en Egipto. Al igual que la anterior, los soportes eran de arcilla y la piedra y otros materiales como cuero o papiro, donde se usaba una grafía más adecuada a estos materiales que se conocía como escritura hierática. China también contaba con una escritura en el tercer milenio a.C., aunque los soportes utilizados eran el hueso, la concha de tortuga, las cañas de bambú y más tarde las tablillas de madera. Posteriormente se empezó a emplear la seda, con el inconveniente de que su precio era muy alto.

En el mundo occidental se utilizaron las tablillas de madera o marfil cubiertas de cera o blanqueadas y barnizadas sobre las que se escribía mediante un estilo o pincel. Fue el soporte más empleado en la antigua Roma, durante la República y el Imperio, aunque hay pruebas de su uso ya en tiempo del Antiguo Egipto y Frecia. Se llamaron Tabulae y sirvieron para recoger los escritos necesarios parala vida diaria del hombre civil. Para los documentos más solemnes, principalmente los que se destinaban a edictos o leyes, se blanqueaban con cal o barniz. Eran abundantes, baratos y fáciles de usar. El díptico, tríptico y políptico formaban los códices (libros manuscritos anteriores a la invención de la imprenta. se usa para denominar uno de los formatos del libro. Se compone de cuadernos plegados, cosidos y encuadernados. Habitualmente se puede escribir en ambos lados de cada hoja, denominadas páginas, que pueden numerarse. Aunque técnicamente cualquier libro moderno es un códice, el término se utiliza comúnmente para libros escritos a mano (manuscritos) en el periodo previo a la imprenta (es decir, hasta el fin de la Edad Media). El papiro, producido en Egipto desde hacía miles de años, se utilizó esporádicamente para la confección de códices en los siglos iv y v d. C, aunque se continuó usando como "material venerable" para algunos documentos solemnes durante la Alta Edad Media. Cuando se fabricaban códices de papiro, este necesitaba reforzarse por el lomo para evitar su pronta ruptura; las hojas de papiro sólo se escribían en una de sus caras (textos anapistógrafos), y para los documentos producidos por los indígenas mesoamericanos, en la época precolombina, durante la conquista y los virreinatos), cogidos por su asa que también servían para colgarlos en los Tabularia o archivos romanos.

Su utilización en la Edad Media está testiguada a través de la regla de San Benito, sin embargo, solo las tablillas romanas han llegado a nuestros días. Las más conocidas son las de las minas de oro de la región e Transilvania y las de Pompeya, que incorporan un registro material de documentos de índole administrativo, económico y militar. Estos materiales rara vez se hallan en los archivos, sino que son más propios del ámbito museístico.

1.2. Soportes tradicionales

Son los que resultaron más adecuados por sus características y composición, y que terminaron imponiéndose al resto, Son básicamente tres: papiro, pergamino y papel.

1.2.1. Papiro

Para algunos autores este tipo de material se utilizaba ya en el tercer milenio a.C. Se trata de un soporte de naturaleza vegetal que se obtiene de la planta del mismo nombre, que es abundante, fácil de obtener y de bajo coste. Asimismo, es fácil de transportar, almacenar y manipular. Se extraen de los tallos triangulares del papiro, se sacan unas lonchas finas y largas que se preparaban para formar entre sí un cañizo en 2 capas, una vertical y otro horizontal. Martilleadas, se pegaban entre sí con su propio jugo. Después se lijaba y alisaba con una herramienta abrasiva de marfil o de concha. Estas hojas o plágulas se encolaban una tras otra desde el protocolo hasta el escatocolo, hasta formar un volumen que se envolvía y desenvolvía para escribir y leer.

Para escribir empelaban un tallo de junco cortado en bisel, que se hendía en varios puntos y se machacaba para formar un pincel. Con el papiro surge el precedente más inmediato del libro, usando tanto en Egipto como en Frecia y Roma: el rollo (formato antiguo de libro, originario de Egipto, que consiste en una larga lámina de papiro unida y enrollada sobre sí misma, lo que facilitaba el transporte y su conservación). La utilización del papiro no tuvo competencia en su género hasta finales del siglo III d.C., al ser reemplazado por el pergamino, sobre todo para los códices y escritos literarios.

1.2.2. Pergamino

Tipo de soporte mucho más frecuente en los archivos. Es un material proteínico que aparece en el siglo II a.C. y que acabó por reemplazar al papiro. Su aparición se debió, según narra Plinio el Viejo, por la rivalidad que existía entre Alejandría y Pérgamo por ver quién tenía la biblioteca más grande e influyente, por lo que Ptolomeo V, rey de Egipto, decidió prohibir la exportación de papiro. En Pérgamo, por tanto, se vieron obligados a encontrar un nuevo material que pudiera sustituir al papiro como material escriptóreo. Debe su nombre a Pérgamo, aunque la palabra pergamino no la encontramos escrita por primera vez hasta el Edicto de Diocleciano del año 301. Otros autores indican que el pergamino ya existía en fechas en torno al 2.000 – 2.500 a.C. Sin embargo, puede que se refieran al uso del cuero no tratado en la forma que conocemos como pergamino en sí mismo.

Método de fabricación: para su elaboración se empleaba la dermis, desechando la epidermis y la hipodermis, de un animal, generalmente corderos, ternos o cabritos. Para ello, se desollaba al animal y se metía la piel en agua y, posteriormente, en una lechada de cal viva durante varios días. Con ello, se eliminaba la grasa y se blanqueaba la superficie. Después se raspaba eliminando la masa pilosa y el tejido subcutáneo y se tensaba en un bastidor, donde se seguía raspando hasta obtener el grosos deseado. Allí se dejaba secar para después ser pulida con piedra pómez para alisar y finalmente se frotaba con un trapo ante y polvo de yeso para conseguir un soporte más apropiado para la escritura. La piel más apreciada solía ser la de animales recién nacidos o nacidos muertos, ya que era una piel mucho más fina y suave que permitía con mayor facilidad el cosido y la escritura. Este tipo de piel se conocía como vitela. El pergamino tenía una serie de ventajas sobre el papiro:

  1. Podía ser escrito en cualquier dirección y por las dos caras.

  2. Era mucho más resistente, por lo que podía ser plegado y cosido, lo que permitió el paso del rollo al Codex (libro o códice).

Con la aparición del pergamino se fue adoptando poco a poco el formato de códice, que era un gran cuadernillo o más tarde, un conjunto de cuadernillos unidos mediante anillas de metal o cosidos y protegidos por una cubierta de cuero o de madera. La dureza y la consistencia del pergamino permitía corregir errores mediante raspado. Además, en tiempos de escasez de material, permitía su reutilización, lo que supuso, no obstante, la pérdida de gran cantidad de textos en la antigüedad. Este tipo de reutilización artificial en soportes de pergamino se conoce como palimsestos.

1.2.3. Papel

Exceptuando la existencia de un protopapel llamado fidaliz (China, 200 a.C. y de poca consistencia), la invención del papel se efectúa en China en el año 105 d.C. y se le atribuye a un oficial de la corte imperial llamado T´sa Lun, en su afán por encontrar un material menos costoso que la seda. Lo consiguió a base de mezclar agua, con restos de tejidos, cáñamo y cortezas vegetales trituradas que al secarse formaban una hoja de papel. A mediados del VIII el modelo llegó a Arabia, desde donde entró en Europa a través de la península Ibérica. Según diversos autores, en España se estaba fabricando papel ya en el siglo X, lo que sí está documentado es que el primer molino papelero de Europa del que nos han llegado noticias estaba en Játiva (Valencia) hacia el año 1150.

Hasta mediados del XIX fue el producto final de una pasta de fibras celulósicas separadas por pudrición y espelechadas y refinadas en agua aclara mediante martillos manuales (chinos); por la fuerza hidráulica (árabes); varios martillos y mazos agregados aun eje (genoveses); y por energía eólica y cilindro de cuchillas (holandeses). Esta era la primera fase de la manufactura. Una vez obtenido el licor se vertía en una tina de madera en la que se sumergía un bastidor cuadrangular de madera. Este bastidor sostenía juncos o finos hilos de latón (puntizones) cona penas distancia entre ellos. Estos eran sostenidos por otros hilos de metal, los corondeles, colocados en dirección horizontal. Sacada la formadura de la tina, el agua se filtraba entre los alambres que sedimentaban las fibrillas en un fieltro apretado que puesto sobre otro fieltro para su secado, era luego encolado. Tras el lijado el papel se convertía en un soporte apto para la escritura.

El papel manufacturado de Italia es ya en el XIII un producto de gran calidad que se convirtió en el material ordinario para la escritura en Europa. Los archivos españoles atesoran gran cantidad de papel italiano ya en el XIV. De hecho, fueron las factorías italianas las primeras que utilizaron símbolos que se observaban en este papel artesano al trasluz: las filigranas (La filigrana es una técnica artesanal de orfebrería. Consiste en manipular hilos finos de metal, generalmente de oro o de plata, para dar forma a figuras o diseños previamente elaboradas por él o la artesana. El trabajo en filigrana es un proceso cuidadoso que implica mucha dedicación. La elaboración de una sola pieza, puede tardar semanas o meses. Para conformar los hilos de metal, usados para la elaboración de piezas de filigrana, se recurre al entorchado y laminado que consiste en enroscar dos alambres, en este caso de oro o plata, para después aplanar el resultado, mediante el uso de un martillo o laminadora) producidas mediante figuras de latón colocadas en la formadera con las que cada factoría intentaba distinguir la calidad de su producto.

Durante siglos se estuvo fabricando el papel de esta manera. Sin embargo, con el paso del tiempo se hicieron variaciones sustanciales tanto en la composición del papel como en la forma de elaboración, que trajo consigo cambios en la calidad y el comportamiento del material. Con la llegada de la imprenta, se multiplicó la demanda del papel, por lo que necesariamente se produjeron cambios en el modo de producirlo. Las modificaciones más significativas incluían diversas máquinas y estrategias:

a) La pila holandesa. Máquina refinadora de cilindro que sustituyó a los mazos hidráulicos que machaban las fibras de celulosa. Da como resultado una fibra más uniforme pero de menor tamaño que hace que el papel sea más débil, lo que aligeró el tiempo de fabricación y los costes.

b) La máquina de papel continuo. Permitió la sustitución del tamiz manual del laurente, por la máquina plana de papel continuo, Esta fue inventada por el francés Louis Robert en 1798. Consistía en una cinta de tela sin fin que se iba desplazando a medida que se depositaba la pulpa sobre ella. Poco tiempo después, en 1805, se inventó la máquina redonda, una formadora en forma de cilindro semisumergida en una tina que iba formando la hoja y depositándola en unos rodillos donde se prensaba y se terminaba de confeccionar.

c) Fabricación de papel con pasta de madera. La obtención de trapos para fabricar papel supuso un problema debido a que la demanda de papel dificultó el suministro de este tipo de prendas para us confección. Así, en 1843 el sastre alemán F. Köller tuvo la idea de emplear serrín de madera en la fabricación de papel. Es lo que se conoce como papel de pasta mecánica porque para us obtención solo se emplean procesos mecánicos mediante desfibrado de la madera con discos y muelas abrasivas. Se utilizan troncos sin corteza troceados y desfibrados por muelas que los desintegran acompañados de agua. La madera, por tanto, resolvió el problema de la materia prima, pero tenía otro problema: la madera no solo tiene celulosa, sino otras impurezas como hemicelulosa, lignina y resinas que son muy perjudiciales para la conservación del papel, por lo que para preservar su calidad se debía someter esa pasta a procesos químicos que eliminasen esas impurezas y dejar solamente la celulosa, dando como resultado la pasta química. Es con esta pasta con la que se consigue fabricar papel físicamente establece y de gran calidad.

Junto a los tradicionales soportes de papel de trapo y de pasta de madera, encontramos otros tipos menos frecuentes como son: papel cebolla, que también se encuentra en archivos desde la introducción de la máquina de escribir. Hecho con pasta química de 15 – 25 mgrs. Papel biblia, para imprimir libros de oraciones y textos muy densos como enciclopedias. Materia muy costosa porque se extrae del óxido de titanio. Papel heliográfico. Papel couche. Papel fax.

1.2.4. Las tintas

Compuestos formados por diversas sustancias químicas que ofrecen la capacidad de teñir y fijarse sobre un soporte para mostrar una información. En la diplomática documental la tinta es la mezcla de un colorante o pigmento, un disolvente y un aglutinante, a la que se le suele añadir ácido para que actúe como mordiente y penetre en el soporte, fijándola al mismo.

A) Componentes de la tinta

a) Elementos tintóreos: pigmento y colorante, que proporcionan color a la tinta.

  1. El pigmento: elemento que queda en suspensión en la tinta, ya que nunca llega a disolverse, por lo que se debe ayudar de un aglutinante para ser fijado al soporte. El más común es negro de carbón, aunque también entran en esta categoría el cinabrio o el minio para los tonos rojos; el lapislázuli para los azules, etc.

  2. El colorante: compuesto soluble en tinta y puede ir conjuntamente con un pigmento o solo, como el caso de las tintas modernas. Ejemplos de colorante son:

  • Rojizo Planta Rubia de origen vegetal o Carmín, de origen animal.
  • Azules índigo, proviene de la planta Indigofera tinctoria.
  • Púrpura rojo intenso folium, uno de los colorantes vegetales más usados por el iluminador medieval.

b) Aglutinante o ligante: sustancia pegajosa que tiene como fin proporcionar la cohesión entre las partículas pigmentarias entre sí y a la vez fijarlas al soporte.

  • Naturales: muy comunes la goma arábiga, goma de Senegal, goma laca, almidones, gelatina, albúmina o cola de pescado.
  • Sintéticas: acrílicos.

c) Disolvente: medio líquido en que son diluidos o dispersados los ingredientes que intervienen en la composición de la tinta. El disolvente, desaparece por evaporación al secarse la tinta, permaneciendo sobre el soporte el pigmento aglutinado y fijado a la superficie. Los más habituales son:

  1. Agua: tintas de escribir.

  2. Aceite: tintas de impresión.

Aunque se han empleado otras como vino, cerveza, vinagre, etc.

d) Mordiente: sustancia química que actúa como fijador de la tinta en el soporte. Son generalmente compuestos ácidos que intervienen en la composición de las tintas metaloácidas.

B) Tipos de tintas

Desde la Edad Media, la tinta más usada fue la metaloácida, que empleaba como mordiente el sulfato de hierro. En los documentos de archivo, las tintas manuscritas más usadas son:

  • Tinta al carbón. Una de las más antiguas, pues se remonta al siglo III a.C. en China y Egipto. Se forma a partir de la combustión de materias orgánicas como maderas resinosas, cuyo producto era molido y mezclado con el hollín. El polvo se mezclaba con el aglutinante y se dejaba secar formando unas pastillas listas para obtener la tinta por la simple disolución en agua. Hoy día nos la podemos encontrar como tinta china.
  • Tinta de bistre. Se asemeja a la de carbón, ya que la materia prima para su fabricación es el hollín, pero su proceso de elaboración es diferente. El hollín se calienta en agua o vino, y posteriormente se filtra y se decanta obteniendo un líquido únicamente teñido, sin ningún tipo de pigmento.
  • Tinta de sepia. Usada como medio de escritura en Rima y para dibujos.
  • Tinta metaloácida. Colorante a base de metal y un compuesto ácido que actúa como agente de oxidación a la vez que de mordiente, es decir, de fijador químico del color sobre el soporte. De entre las tintas metaloácidas destaca la ferrogálica, que ha estado en uso alrededor de 2000 años. Durante todo este tiempo ha variado la formulación, aunque en su composición básica se pueden encontrar:
  • Un compuesto ácido que se obtenía a partir de las agallas que, al ser cocidas, se conseguía el ácido galactotánico. Sal de hierro, denominada sulfato ferroso. Éste se obtenía por la combinación del hierro y ácido sulfúrico. Un medio en el que se incorporan las sustancias pigmentarias, normalmente agua o vino blanco. Un aglutinante, normalmente goma arábiga.

Otra tinta metaloácida es la tinta verdigris, muy utilizada en los siglos XV al XVII para la coloración manual de mapas y grabados. Son pigmentos compuestos de acetato de cobre.

  • Tintas modernas para escritura manual. El desarrollo industrial y la investigación de colorantes sintéticos dio lugar a mediados del XIX a la introducción de nuevos componentes en las tintas, entre los que destacan los colorantes fabricados a base de anilinas. Se deben a Henry Perkin, quien en 1856 consiguió un tinte mediante la oxidación de la anilina, que fue llamado malveína, malva morada o, en su honor, malva de Perkin.
  • Tinta para estilográfica. Las plumas con depósito de tinta comenzaron a surgir en 1835 y fueron perfeccionados a finales del XIX.
  • Tinta de bolígrafo. Fue un invento de 1938 (Lazlo Biró). La idea era una especie de pluma que pudiese utilizar una tinta de impresión, de secado rápido. Se ideó con una minúscula bola esférica.
  • Rotulador. Los primeros rotuladores urgen en los años 50 del siglo XX. En ellos, la tinta fluye por capilaridad.
  • Cintas de máquinas de escribir. Consisten en un colorante como negro de humo o colorantes a base de nailinas en las de color, un humectante como la glicerina o el aceite de linaza y un disolvente, como alcohol.
  • Lápiz. utensilio de escritura o de dibujo consistente en una mina o barrita de pigmento (generalmente de grafito y una grasa o arcilla especial). Los lápices modernos se fabrican industrialmente mezclando el polvo de grafito y arcilla molidos finamente, agregando agua, formando minas largas que se cuecen en un horno (compartimientos térmicamente aislados). Las minas resultantes se sumergen en aceite o cera fundida, que se filtra en los agujeros minúsculos del material, dando por resultado una escritura más lisa. Un tablón de madera con varios surcos paralelos largos que se corta para formar un listón, y las tiras de grafito y arcilla se insertan en los surcos. Otro tablón acanalado se pega encima, de manera que el ensamble final es cortar todo en lápices individuales, que luego se barnizan o se pintan. En 1971 Karl Faber se encargó de perfeccionar la solidez de las barras de grafito contenidas en los lapiceros.

1.3. Soportes contemporáneos

1.3.1. Soportes fotográficos

Los procesos fotográficos se componen de un soporte y sobre éste una emulsión en la que están impregnadas las sustancias fotosensibles. Las primeras pruebas se hicieron sobre placas de peltre, luego se utilizaron láminas de cobre recubiertas de plata para la técnica del Daguerrotipo (inventada por los franceses Louis Daguerre Joseph Niépce y dado a conocer en parís en 1839), que tuvo un gran desarrollo en EE.U.. También se usó el papel, no solo para positivos fotográficos, sino también para negativos. Otros usaron delgadas palcas de hierro para los ferrotipos. Pero de los múltiples soportes que se han usado en fotografía destacan el vidrio y el plástico, tanto en positivos como en negativos.

1.3.1.1. El vidrio

Se empezó a usar a partir de 1848 con las placas a la albúmina. Sus cualidades eran: la transparencia, superficie pulida, estabilidad dimensional (no se contrae ni se dilata con los cambios de temperatura y humedad), precio.

Su uso empezó a disminuir cuando empezaron a aparecer los soportes plásticos.

1.3.1.2. El papel fotográfico

Características: solidez, relativa impermeabilidad y resistencia al lavado, exento de elementos oxidantes y resistente a productos ácidos y alcalinos.

A partir de 1866 se comienza a incorporar una capa de barita (sulfato de bario) para mejorar su opacidad y blancura, pero el papel baritado absorbía mucho los líquidos químicos del revelado, por lo que se debía invertir mucho tiempo en el lavado. Por ello, a partir de 1970 se empieza a generalizar el uso del papel RC (Resin Coated) donde la capa de barita se sustituye por un revestimiento de plástico de polietileno que evita que los químicos penetren en la fibra de papel, pero tiene el inconveniente de ser muy poco estable a los efectos de la luz.

1.3.1.3. Los plásticos

a) Plásticos de origen natural:

**-**Nitrato de celulosa o celuloide. Fabricado por Wesley Hyatt en la década de 1860. Se basa en la modificación de la celulosa con ácido nítrico, en presencia de ácido sulfúrico. Se empezó a usar como soporte en la fotografía en sustitución del vidrio y también como soporte de las películas de cine. Inconvenientes: muy inflamable y auto degradante. Se utilizó desde 1889 hasta los años 50 del XX.

  • Acetatos de celulosa. Tratamiento de la celulosa con ácido acético en presencia de ácido sulfúrico. Varios estadios que han mejorado su estabilidad: el diacetato de celulosa, muy higroscópico, y posteriormente el triacetato de celulosa, muy usado a partir de los años 50 del siglo XX y cuyo usa ha perdurado hasta nuestros días.

Ambos son aparentemente parecidos, lo que los distingue es su estabilidad, y buscar la palabra “Nitrate” en el borde del soporte, o muescas en V en las películas Kodak anteriores a 1949 (que indica que son nitrato de celulosa). En los soportes que no son de nitrato de celulosa aparece en el borde la inscripción Safety Film.

b) Plásticos de origen sintético:

  • Baquelita, usada para la fabricación de discos hacia 1912 conocidos como discos de pizarra.
  • PVC: para los discos de gramófonos a partir de los años 50, sustituyendo a la baquelita. Los famosos discos de vinilo tienen este material.
  • Polietileno: plásticos sintéticos, que se ha usado como recubrimiento de papel fotográfico RC.
  • Policarboanto; plástico rígido y transparente usado para la fabricación de los soportes ópticos como CD y DVD.
  • Poliéster: creado en 1941. Acabó sustituyendo a los plásticos de origen natural. Los microfilms están hechos de poliéster y por eso tienen un largo periodo de vida en buenas condiciones. También es utilizado para la fabricación de sobres y fundas, pues no se degrada con el tiempo, no le afectan los cambios ambientales y es muy estable dimensionalmente.

1.3.2. Los soportes magnéticos

Especial uso en el último cuarto del siglo XX e incluso en la actualidad, principalmente los discos duros. El principio en el que se basan es la capacidad que tienen algunos materiales de magnetizarse permanentemente (ferromagnéticos) cuando les ha sido aplicado un campo magnético. Los dispositivos magnéticos son aquellos dispositivos de almacenamiento de datos en los que se utilizan propiedades magnéticas de los materiales para almacenar información digital. Guardan la información en discos. Antes de ser utilizado debe ser formateado para que pueda recibir información; este procedimiento divide el disco en pistas y sectores en los que se almacenará la información.

En los años 50 aparecieron los primeros sistemas de videograbación y en los 70 salieron al mercado los sistemas de grabación y reproducción domésticos de Betamax y VHS. Los soportes magnéticos están compuestos por: un soporte o base plástica, un aglutinante y un pigmento magnético. Entre los soportes magnéticos de almacenamiento, destacan:

  • La cinta magnética. Tipo de medio o soporte de almacenamiento de datos que se graba en pistas sobre una banda plástica con un material magnético. El tipo de información que se puede almacenar en las cintas magnéticas es variado, como vídeo, audio o información.

-El tambor magnético. Cilindros con material magnético capaz de tener información. Esta se graba y lee mediante un cabezal cuyo brazo se mueve en la dirección del eje de giro del tambor.

-El disco duro. Dentro del ordenador, extraíbles o externos.

-El disquete o disco flexible. Dispositivo de almacenamiento utilizado para transportar información de un ordenador a otro. Discos ZIP y los Superdisk Ls-x. Fueron muy utilizados hasta la aparición de la memoria flash (pendrive).

1.3.3. Soportes ópticos

1.3.3.1. Tipos

Las unidades de almacenamiento óptico son aquellas capaces de escribir datos en un disco mediante un haz láser para quemar fosos (o baches) en un material especial. Este flujo de datos se coloca en un camino en espiral, como se encuentra en un disco de vinilo, pero en este caso los datos se inician en la pista interior y se abren camino hacia el borde del disco. Los datos se recuperan por un rayo láser que se refleja en el disco, detectando los pozos. Este tipo de soporte apareció a mediados de los años 80 con los primeros CD-A (Audio Compact Disc). Poco después contenían otro tipo de datos digitales para ordenadores, los llamados CD-ROM (Read Only Memory). Más tarde aparecieron otros discos que ofrecían más capacidad y otras prestaciones come:

  • El CD-R (o CD-ROM) de solo lectura de memoria óptica que puede escribirse solamente una vez.
  • El CD-RW (o regrabable) se puede escribir varias veces, de forma similar a una cinta de vídeo VHS.
  • DVD (Digital Versatile Disc) también con su versión grabable.
  • DVD-R o DVD+R solo pueden ser grabado una sola vez.
  • CD-RW, DVD-RW o DVD + RW grabables y escribibles múltiples veces.

Recientemente han aparecido nuevas generaciones como los DVD-HD (Hight Definition DVD) o los BD (Blue Ray Disc) con mayor definición para vídeo y más capacidad de almacenamiento.

1.3.3.2. Componentes

  • Policarbonato. Propiedades muy valoradas como la transmisión de la luz, estabilidad dimensional y rigidez mecánica.
  • Los metales. La capa metálica la incorporan todos los tipos de discos ópticos y su misión es reflejar la luz del láser para acceder a la información y poder reproducirla. En los CD pregrabados y algunos DVD se utiliza el aluminio, sin embargo, en los CD y DVD grabables se necesita un metal que tenga mayor capacidad de reflejar luz, como el oro o la plata.
  • Laca. Para proteger la capa metálica reflectora, es acrílica.
  • Colorantes. Para los discos regrabables. Tipo cianina.
  • Aleación de varios metales en los discos regrabables. Aleación de varios elementos que tienen la capacidad de adaptar diferentes estados, lo que permite grabar, borrar y volver a grabar.

1.3.3.3. La memoria

Uno de los componentes más importantes del Hardware y sirve para almacenar o guardar información. Almacena todo aquello que deba ser procesado por la CPU. Solo los datos almacenados en esta memoria son procesables por la CPU. Los datos almacenados en una memoria externa deben ser previamente almacenados en memoria.

Existen dos tipos de memoria en función de sus posibilidades de lectura/escritura o solo escritura: RAM o ROM.

  1. Memoria RAM. Memoria destinada a contener los programas del usuario y los datos que se vayan necesitando durante la ejecución de dichos programas. Es una memoria volátil, ya que si se corta la corriente eléctrica, la información contenida en la memoria se pierde. Es importante tener claros los conceptos de celda de memoria, dirección de memoria y palabra, que es la cantidad de información que puede introducirse en la memoria o extraerse. Se mide en bits de arquitectura. Lo común son 64 bit.

2. Memoria ROM (Read Only Memory). Memoria de solo lectura que no pueden ser reescritas y su contenido viene grabado en origen por el fabricante de la computadora. Suele utilizarse para albergar los programas fijos del ordenador, como la BIOS. El software que se guarda en memorias tipo ROM se denomina Firmware. Existen otros tipos de memorias ROM que no vienen grabadas por el fabricante:

  • PROM. Memorias tipo ROM suministradas vacías para que el usuario programe su contenido que una vez grabado se vuelve totalmente ROM.
  • EPROM (Erasable ROM). Dispone de una Ventana de cuarzo a través de la cual, mediante un fuerte rayo ultravioleta, se puede borrar el contenido.
  • EEPROM (Electrically EPROM). Pueden ser borradas y reprogramadas eléctricamente. Son las conocidas como flash.

En cuanto a la capacidad de almacenamiento digital, se ha de tener en cuenta que un carácter es cualquier símbolo del alfabeto, y que para representar un carácter se usa 1 byte (8 bits). Actualmente, la mayoría de los sistemas informáticos empelan un sistema de codificación denominado ASCII. Este sistema utilizó en un principio un código de 7 bits para representar los caracteres del alfabeto humano y algunos símbolos más, pero luego hubo que ampliarlo a 8 bits para introducir más símbolos.

2. Causas fisicoquímicas y biológicas de alteración

Los documentos de archivo, independientemente del soporte en el que se encuentren, están sometidos continuamente a agresiones tanto externas como internas que afectan a su estabilidad y conservación.

2.1. Causas exógenas

Aquellas que proceden del exterior del documento. Se pueden dividir en 4 grandes grupos: causas ambientales, causas biológicas, catástrofes y causas antropogénicas.

2.1.1. Causas ambientales

Se pueden dividir, a su vez, en 4 factores que provocan los deterioros físicos y originan las reacciones químicas al entrar en contacto con los elementos que componen el material:

A) Contaminación

  • Contaminantes atmosféricos. Sustancias que están suspendidas en el aire. Pueden proceder del exterior o del propio recinto interno del archivo.
  • Partículas sólidas. Polvo del interior de las salas de consulta, por las fibras de ropa y pape de celulosa. También se considera como polvo las esporas de hongos y bacterias.
  • Contaminantes líquidos. Gotas muy pequeñas que no llegar a ser gases y que se encuentran suspendidas en el aire. Ambientes húmedos cercanos al mar y suelen contener sales que se secan y cristalizan pasando a formar parte de las partículas de polvo.
  • Contaminantes gaseosos. La atmósfera está compuesta de nitrógeno y oxígeno, y agua en estado gaseoso principalmente. Esta última determina el nivel de humedad y otros gases como el ozono. El nitrógeno es un gas inerte, que no daña los materiales e incluso se suele utilizar en algunos tratamientos de desinfección. Sin embargo, el oxígeno sí es nocivo porque e s el principal vehículo de oxidación que provoca en el papel el amarillamiento y el aumento de la fragilidad del soporte. El ozono es otro gas dañino que en contacto con los objetos produce una gran oxidación. El dióxido de carbono se considera contaminante a partir de un 0,03% y en contacto con la humedad puede formar ácido carbónico, que, aunque es un ácido débil, también es perjudicial para los materiales.

La acidez provoca fuertes deterioros en el papel porque ataca a la molécula de la celulosa y la divide, dando lugar a un papel quebradizo (friable) que suele presentar una tonalidad amarillenta.

B) Humedad

Vapor de agua que hay en la atmósfera, y que se encuentra en suspensión con el aire. Se puede distinguir entre:

  • Humedad absoluta: cantidad de vapor de agua que contiene un volumen de aire determinado y se mide en g/m3.
  • Humedad relativa: la que indica realmente si un ambiente es seco o húmedo y, por tanto, la que medimos en depósitos de archivo. Se expresa en % donde:
  • 0% es la ausencia total de vapor de agua en el ambiente.
  • 100% es el punto de condensación o punto de rocío, momento en el que el vapor de agua se convierte en agua líquida.

Así, la humedad relativa es la cantidad de vapor de agua que puede contener un volumen determinado de aire a determinada temperatura. Ante la misma cantidad de vapor de agua, la HR cambiará si varía la temperatura, a mayor temperatura, menor HR y viceversa.

  • Humedad de equilibrio: todos los materiales orgánicos tienen un porcentaje determinado de humedad que forma parte de sus características constitutivas. Este % es el que se conoce como humedad de equilibrio. El material desprende humedad o la absorberá para mantener su nivel de equilibrio interno, pues cuando este se rompe, se producen cambios en la estructura del soporte, dilataciones y deformaciones, disolución de tintas, etc. El papel sitúa su humedad de equilibrio entre el 5-10%.
  • Además, la humedad ambiental favorece el crecimiento biológico, especialmente de hongos y bacterias. Con una humedad del 70% se desarrollan colonias de hongos, incluso con temperaturas bajas. Otra consecuencia de la humedad es la deformación de los soportes, cercos de suciedad arrastrada por el agua, solubilidad de las tintas y reblandecimiento de colas y adhesivos.

Si la HR es muy baja, los materiales se deshidratan, generando un papel más frágil y friable. El pergamino puede contraerse y deformarse. Las tintas también pueden verse afectadas, pues pierden consistencia y se vuelven quebradizas, se agrietan y se desprenden.

Es frecuente encontrar en la bibliografía especializada unas condiciones ambientales óptimas para la conservación de los distintos soportes tales como: 18-20ºC de temperatura y 45-60% de humedad relativa para el papel; entre 35-58% HR para el pergamino y entre 25-35% para fotografías en color.

C) Temperatura

La temperatura puede ser un acelerador de los factores de deterioro, Kas temperaturas elevadas favorecen el desarrollo biológico de hongos, bacterias e insectos. Las temperaturas bajas suelen ser más beneficiosas para la conservación documental. Sin embargo, las peores consecuencias para la adecuada conservación de las obras la ocasionan las oscilaciones bruscas de temperatura, lo que provoca la dilatación y contracción de los materiales

El clima óptimo para los documentos es de 18-21º C y 35-55% de humedad relativa (HR), manteniendo siempre unos valores constantes. Los cambios bruscos de humedad y temperatura dilatan y contraen los documentos, provocando daños físicos y un deterioro químico mucho más rápido. Ambos afectan enormemente a nuestros archivos, por el tipo de material que custodiamos en ellos. El papel, pergamino y cuero son altamente higroscópicos, es decir, tienen gran capacidad para absorber y ceder la humedad. También los documentos fotográficos y fílmicos son muy sensibles a la humedad. Es muy importante controlar ambos valores, ya que están estrechamente relacionados y se afectan mutuamente. Por ejemplo, la aparición de hongos se produce tanto con un 70% de HR (humedad relativa) y 20º C, como con 53% de HR y 25º C.

La combinación de valores altos de humedad y temperatura fomenta las reacciones químicas perjudiciales, el envejecimiento de los materiales, el crecimiento de hongos y la actividad de insectos. Es cierto que el papel necesita un determinado grado de humedad para que las fibras conserven su flexibilidad, pero un exceso de humedad producirá la descomposición del papel y las tintas, mientras que la falta de ella provocará la deshidratación y friabilidad (fragmentación) del papel. En cuanto a la temperatura, es aconsejable mantener valores bajos, sobre todo en las áreas de depósito donde las personas no permanecen mucho tiempo. En estos casos para evitar que se produzca condensación, al pasar documentos de una zona más fría a otra más cálida, se recomienda una aclimatación gradual de los materiales.

D) Luz

La luz puede ser un factor de deterioro si no se utiliza correctamente, pero hay que tener en cuenta que su uso, en las condiciones adecuadas, resulta beneficiosa porque ayuda aprevenir el desarrollo de microorganismos e insecto. Es una fuente de energía que al chocar contra los objetos los altera y los degrada porque parte de la energía que contiene la luz, al llegar al objeto, es absorbida por él, lo que provoca alteraciones en su estructura química y su aspecto físico. La luz puede venir de dos fuentes:

  • La radiación solar, que es la más perjudicial porque contiene indas de luz ultravioleta (las más perjudicial por su mayor poder de penetración); la luz visible (la única franja del espectro a la que nuestros ojos son sensibles y que también causa deterioro; y la luz infrarroja, que produce calor, por lo que, al aumentar la temperatura de los materiales, aumentan las reacciones químicas de deterioro.
  • La luz artificial, que la podemos dividir en dos grupos: luz de descarga (como las fluorescentes. Apenas emiten calor, pero sí una gran cantidad de radiación UV y, por lo tanto, la más perjudicial, a no ser que lleve filtros incorporados o se protejan las obras igualmente con filtros UV. La luz UV se puede eliminar, ya que nuestros ojos no son sensibles a ella y no influye en la mejor o peor forma de apreciar o consultar obras; y la luz incandescente, que es la más rica en radicación infrarroja y, pro ello, emite calor, pero es menos perjudicial porque emite menos UV.

Las alteraciones que provoca la luz a nivel moléculas son la fotolisis y la fotoxidación que se perciben a simple vista con la pérdida de color de algunas tintas, blanqueo del papel de buena calidad rico en celulosa, mientras que el de mala calidad rico en lignina se oscurece, se agrieta o se deshidrata. Una característica destacable de la luz es que sus efectos son acumulativos y que produce el mismo daño una fuerte cantidad de luz en poco tiempo que una luz tenue durante un tiempo más prolongado, y, además, el daño producido es irreversible.

2.1.2. Causas biológicas

Tanto el papel como el pergamino son materiales orgánicos y, por tanto, hay una serie de organismos vivos que los utilizan como alimento o como sustrato para desarrollarse.

A) Microorganismos

Hongos, bacteruas, que se alimentan de materia orgánica y se reproducen por esporas que se encuentran durante años en estad9o altente esperando que existan las condiciones favorables para desarrollarse. Estas condiciones son: una HR por encima del 65% (por debajo del 60% los hongos no son capaces de absorber el alimento a base de papel). Una temperatura de entre 20 y 35º, aunque cada especie tiene un margen propio. Condiciones de oscuridad y falta de ventilación.

El daño lo ocasionan sobre el material del soporte, el papel queda en estado frágil y algodonoso y al pergamino con una estructura debilitada. A la vez que se alimentan del material, segregan sustancias que dejan manchas de diferentes colorares, lo que provoca la decoloración de la documentación. Los colores más comunes para identificar la causa de este deterioro por microrganismos son las tonalidades rosáceas, azules, verdosas, marrones y negras.

B) Los insectos

Existen 3,5 millones de especies de insectos, aunque solo unos pocos constituyen un peligro para los documentos, pues no todos los insectos se alimentan de materiales celulósicos y proteicos. Existen alrededor de 70 especies que pertenecen a 7 órdenes diferentes:

  • Orden Thysanaura. A este orden pertenecen los lepismas o pececillos de plata (Zygentoma), que se alimentan de papel celulósico y de material proteico, por lo que afectan tanto al papel como al pergamino. Pueden llegar a vivir 3 años y, a lo largo de us ciclo vital, son capaces de incubar hasta 120 huevos. El daño que produce es muy visible porque se come estratos, sin llegar a perforar el soporte, pero dejando una superficie muy fina, casi translúcida. Propagan hongos y bacterias y son capaces de digerir la celulosa porque su cuerpo produce una enzima conocida como celulosa. Poseen una naturaleza nocturna, lo que dificulta su identificación, y una gran facilidad para introducirse entre las hojas de papel de los documentos. Recomendaciones: reducir la HR del aire al 50% o menos.
  • Orden Dictyoptera. Son las cucarachas (Blattaria). Aunque suelen comer de todo, prefieren los alimentos que contienen almidón y proteína como el pergamino. El deterioro que producen es parecido al de la lepisma, pero de tamaño mayor. En general, raspan etiquetas de los dorsos de los libros comen cartón, la encuadernación, destruyen las letras doradas de los cueros y ensucian la documentación con sus excrementos. Actividad nocturna y también pueden propagar hongos y bacterias.
  • Orden Psocopetra. El piojo del libro. Prefieren los ambientes húmedos, cálidos y oscuros por encima de 25 -30º, ya que se alimentan de hongos y es muy común que aparezcan después de que se haya producido un ataque por hongos. En general, son fitófagos, es decir, insectos que se alimentan de algas, hongos, polen y materia en descomposición. Pueden actuar de agente primario, permitiendo, después de roer el papel, la entrada de destructores secundarios como hongos u otro tipo de microorganismos que se quedan en su sistema.
  • Orden Coleoptera. Están incluidos los escarabajos y, especialmente, los escarabajos araña o anobidos (Ptinidae). El daño producido por ellos se conoce como carcoma. Lo verdaderamente dañino de los escarabajos son las larvas, que pueden durar ene se estado varios años y suelen comer el papel, lo que provoca pequeñas galerías en interior de las obras para evitar salir al exterior, ya que no soportan la luz. Las galerías son diminutas, de entre 1 y 1,5 mm de diámetro. Solo salen al exterior una vez se han convertido en adultos. Producen graves daños tanto en el papel como en cuero de las encuadernaciones, y destruyen materiales de la naturaleza proteica, esencialmente sedas, cueros, pergaminos, momias, plumas, adhesivos empelados en la restauración, etc.
  • Orden Isoptera. Están incluidos los insectos xilófagos, es decir, que comen madera, como las termitas. Dieta a base de celulosa de plantas vivas o muertas, de papel y madera. También de cuero y del pergamino. Presentan una baja tolerancia al aire y a la luz y necesitan de un determinado frado de humedad para desarrollarse. Cuando una colonia ocupa un volumen termina pro destruirlo por completa, ya que devoran rápido, sin que se note por fuera, porque nunca salen al exterior al no gustarles la luz.
  • Orden lepidóptera. A este orden pertenecen las polillas (Lyctus linearis). Viven en lugares oscuros y resguardados. No les atrae la luz. Tienen también un estado de larva que se alimenta de material con queratina como la lana o el pelo, pero también de telas, pieles y adhesivos. Suelen hacer galerías no tan extensas, pero si más gruesas, que las de los anobidos o escarabajos.
  • Orden Hymenoptera. Pertenecen las hormigas, abejas y avispas. No suelen dañar directamente el papel, sino que suele afectar a libros y documentos por la construcción de nidos. Los adultos, cuando emergen, perforan todo lo que obstaculice su camino, ya sea papel, plomo, metal, plástico… El papel daño por estos insectos, principalmente avispas, aparece perforado, como si se tratara de un disparo. Algunas abejas, como las carpinteras, efectúan cámaras de incubación en madera blanda o descompuesta, o construida a través de varios libros. Las avispas cavadoras pueden adherirse a los lomos de dos o tres libros, provocando deterioros por cada de la humedad del barro que pueden transportar para la construcción de sus nidos y la adhesión del papel.

C) Los vertebrados

Principalmente los roedores, ya que se reproducen muy rápidamente y empelan los documentos para roerlo y para construir nidos. Los daños que producen a la documentación o a los fondos son fáciles de identificar, pues suelen ser pequeñas mordidas Además del orín y las heces que pueden llegar a impregnar el papel, ocasionando manchas que deterioraran los fondos.

2.1.3. Catástrofes

Pueden suponer la pérdida total o el deterioro de un gran numero de documentos. Aquí se engloban accidentes, robos, incendios, inundaciones, etc. En estos casos, el tiempo de reacción y la falta de organización ante estos eventos son causa directa de las dimensiones de la catástrofe. La improvisación y la utilización de productos y sistemas inapropiados para intentar solucionar el problema pueden terminar agravando la situación. Los fenómenos mas agresivos son las inundaciones y los incendios. Los incendios se suelen convertir en inundaciones por la accion de los equipos de extinción.

Los efectos mas comunes de las inundaciones son: solubilidad de las tintas, solubilidad de encolantes, solubilidad de aditivos (como el caolín de los papeles, que provoca el apelzamiento de las hojas), debilidad del papel, cercos en el papel por arrastre de la suciedad, manchas de barro, etc. El problema de las inundaciones, además del año de la acción del agua, es la proliferación de microorganismos. En una caja de documentos mojados, empiezan a proliferar los hongos y bacterias a partir de las primeras 72 horas, por lo que hay que actuar lo antes posible.

2.1.4. Causas antropogénicas

Deterioros causados por el hombre por la falta de medios, previsión, dejadez, irresponsabilidad, desconocimiento o falta de cuidado en la manipulación. Listado de causas:

  • Instalaciones inadecuadas y en mal estado, acumulaciones de documentos mal colocados que causan deformaciones, roturas y pliegues.
  • La simple manipulación (frecuente) y el roce.
  • La apertura de libros más de 120º.
  • Manipulación de obras en mal estado de conservación.
  • Manipulación sin uso de guantes, que resulta perjudicial por los residuos grasos que quedan en los soportes y que pueden ser muy perjudiciales, sobre todo ene l caso de la manipulación de fotografías.
  • Uso de cintas autoadhesivas que contienen un adhesivo inestable que con el tiempo se oxida y amarillea y con el calor se funden con el soporte imposibilitando su eliminación.
  • Los clips y grapas que terminan por oxidarse y dejan manchas en el papel.
  • Mutilaciones, etc.

2.2. Causas de deterioro endógenas

Directamente relacionadas con el modo de fabricación y la materia prima de los soportes y los elementos sustentados.

2.2.1. Soporte celulósico

Se ha de tener en cuenta el origen, la calidad y el tipo de materia prima empleada para la confección del papel. En el caso del papel de trapos, este era de muy buena calidad y se conserva muy bien. En cambio, los papeles fabricados con pasta mecánica de madera, que contienen otro tipo de sustancias parte de la celulosa como lignina, resultan en papeles más frágiles y menos estables. Estos elementos determinaron que muchos papeles producidos entre el siglo XIX y XX estén actualmente ácidos y friables. La resistencia de los distintos tipos de papel varía también en función el proceso de fabricación. El papel de trapo fabricado con bastantes es más resistente ya que posee fibras más largas. En el caso de la fabricación mediante la pila holandesa, las fibras resultantes son más cortas, lo que produce un entrelazado más débil y un papel menos resistente al rasgado y la tensión. En cuanto a los aditivos, existen sustancias que han perjudicado la conservación del material, como encolantes, alumbre o la colofonia, que tienden a acidificar el papel, así como los blanqueadores.

El foxing es un tipo de deterioro provocado por la presencia de elementos metálicos en la apsta de papel, que pueden provenir bien del agua con que se fabrica o del desgaste de la propia maquinaria con que se fabricaba el papel. Estas partículas metálicas se oxidan y dejan manchas moteadas de color marrón rojizo. Pueden estar presentes en todo tipo de papeles, tanto de trapo como de pasta de madera. También se ha llegado a relacionar el foxing con la presencia de hongos dentro de las partículas metálicas.

Según el libro, los documentos en soporte de papel deberían estar ubicados en entornos con temperaturas que oscilen entre 15 y 21º, y valores de humedad relativa en torno al 45 – 60%.

2.2.2. Soporte proteico

La calidad del pergamino depende del tipo de animal del que se extrajo la piel para la confección del soporte, pero también de la habilidad y la destreza del pergaminero. El pergamino es un material muy resistente, de los más duraderos que existen, ya que puede soportar más de 1.000 años, a no ser que haya sido dañado por ataques biológicos. La alcalinidad que le aportan los materiales usados en su confección, como la cal, es muy beneficiosa para su conservación porque contrarresta la acidez a la que puede estar expuesta por la acción de otros elementos ácidos o de las tintas metaloácidas. Una de las características de este soporte es su higroscopicidad (propiedad de algunas sustancias de absorber y exhalar la humedad según el medio en que se encuentran)., lo que le ocasiona alabeos, deformaciones u ondulaciones. La deshidratación causada por un ambiente de HR baja lo contrae, arruga y encoge. Esto provoca una pérdida de flexibilidad notable, aunque una hidratación excesiva puede dilatarlo y reblandecerlo. En general, todos los documentos en papel y pergamino deberían conservarse y/o almacenarse en un ambiente térmico que oscile entre los 16 y 22ª, y en cuyos valores de humedad relativa se mantengan en torno al 45 – 55% (según indicaciones del Ministerio de Cultura y de recomendaciones de archivos de la Comunidad Valenciana).

2.2.3. Las tintas

Las tintas al carbón, a pesar de ser muy estable químicamente, pueden presentar problemas de solubilidad al agua (que esas tintas no se disuelven bien en agua, pro lo que no se dispersa homogéneamente en el agua, lo que favorece la aparición de grumos sin que se aprecie una solución uniforme. Esto provoca que al plasmarlo en un soporte de escritura no tenga la consistencia necesaria, y que haya líneas o saltos interrumpidos) y poca resistencia al uso y al roce.

Las tintas metaloácidas, como las ferrogálicas o la verdigris, debido a la gran cantidad de fórmulas que existen, pueden dar lugar a varios grados de deterioro. Al estar elaboradas a partir de ácido gálico y tánico, al reaccionar con el sulfato ferroso producen ácido sulfúrico que perfora el papel allí donde se ha depositado la tinta.

En cuanto a las tintas modernas, su estabilidad depende de la calidad d ellos productos utilizados:

  • La inyección de tinta (Ink Jet) no es muy estable ante la luz. La humedad es otro inconveniente, por la solubilidad al agua, Una exposición directa al agua provoca emborronamiento e incluso desaparición completa de la imagen.
  • Copias electrostáticas con impresoras de láser. Es un sistema más resistente a los deterioros ocasionados por el agua, por los materiales de tinción y por las resinas que en contacto con el calor se funden con el soporte. La luz puede afectarles especialmente.

3. Medidas de prevención y de conservación de los documentos

Según DTA de la Subdirección General de Archivos Estatales, la prevención es el “conjunto de procedimientos intelectuales y mecánicos destinados a asegurar la perdurabilidad de los documentos”.

La conservación preventiva es una disciplina que pretende evitar el deterioro de los bienes culturales por la interrelación con su entorno. Es un proceso de trabajo que se anticipa a los procesos de degradación de los bienes culturales con el estudio sistemático de los objetos y colecciones la relación con su entorno y su uso, el análisis de los riesgos de deterioro y los métodos para su control.

La elaboración de un plan escrito e integral de conservación preventiva es el mejor instrumento para garantizar la protección de los fondos, ya que trata de anticiparse a los procesos de degradación, deteniéndose en el estudio pormenorizado de sus causas: microclima, limpieza, depósito, manipulación, seguridad, biodeterioro, siniestros, etc.

El contenido del Plan ha de estar sujeto a cuatro reglas básicas: qué hay que hacer, cómo, cuándo y quién tiene que llevarlo a cabo.

Ante la ausencia de un Plan de Conservación Preventiva, lo que se debe establecer es una serie de controles de seguridad tanto en lo referente a incendios e inundaciones como actos vandálicos o robos.

3.1. El Plan Integral de Conservación Preventiva

Para la realización del Plan es recomendable seguir las recomendaciones del Ministerio de Cultural en su manual de “Conservación preventiva y Plan de Gestión de Desastres en Archivos y Bibliotecas”. En todo archivo, ya sea grande o pequeño, debe existir un Plan de Preservación que debe contemplar los posibles problemas derivados bien de la estructura del edificio, de las instalaciones del mobiliario, etc.

Para crear el Plan, lo primera que ha de establecerse es un equipo multidisciplinar no demasiado grande (con tres miembros más el director del proyecto sería suficiente) que aborde la confección del Plan mediante la realización de un estudio previo en que se analicen variables como: medio ambiente, depósito, elementos de protección y materiales, seguridad, prevención el biodeterioro y la reacción y recuperación tras un siniestro.

3.1.1. Medio ambiente

Controlar las condiciones medioambientales requiere contemplar la institución como si se tratara de un ecosistema:

  • Se debe diseñar un calendario de revisión de mantenimiento de edificio y de sus instalaciones.
  • La temperatura y la humedad relativa están interrelacionadas y el cambio de una supone la alteración de la otra. Los niveles óptimos no son universales y no deben extrapolarse a todos los materiales. Actualmente se tiene a considerar que lo óptimo es lograr unos valores estables, evitando fluctuaciones acusadas. Aunque se pueden crear microclimas especiales para almacenamiento de materiales especialmente inestables o frágiles.
  • Ventilación. Una ventilación constante es el mejor instrumento para reducir las fluctuaciones de HR y Temperatura y es esencial para reducir el crecimiento microbiano.
  • Iluminación. Se debe emplear una iluminación fluorescente con filtros UV o luminarias incandescentes suficientemente separadas de los fondos. Además, se deben instalar filtros y estores en ventanas para filtrar la luz solar.
  • Contaminación. Es sitios con mucha contaminación es preferible prescindir de la ventilación natural procurando una renovación de aire a través de sistemas de ventilación forzada.

3.1.2. Depósito

Es el corazón del archivo. No debe ubicarse en zonas potencialmente expuestas a fluctuaciones térmicas o inundaciones. Los espacios de depósito deben separarse por muros y puertas cortafuegos sin obstáculos que impidan su función. Respecto a la luz solar, es especialmente dañina `para los materiales de archivo, por lo que debe haber ventanas que cuenten con filtros o estores que absorban los rayos UV. En cuanto al mobiliario, este debe ser sólido y estable, que no retenga la humedad. Se recomiendan los acabados en aluminio anodizado con superficies lisas y con bordes romos (que carezcan de punta o filo).

Cada formato de documento necesita de un mobiliario adecuado. Las estanterías deben estar separadas de las paredes y no deben llegar al techo. Los entrepaños (estantes o baldas dispuestas en horizontal) inferiores deben contar con, al menos, una separación de 15 cm con respecto al suelo. Realizado el estudio, el equipo deberá valorar los resultados obtenidos para, a partir de ellos, elaborar un plan de preservación que contemple cómo resolver los problemas detectados en cada apartado.

3.1.3. Elementos de protección y materiales

La protección individual también es imprescindible para la preservación de los documentos y su elección dependerá de las características del documento y de su estado de conservación. Es conveniente utilizar:

  • Cajas, carpetas, envoltorios, etc., sin lignina, libres de ácidos y con un pH (El potencial de hidrógeno (pH) es un índice utilizado ampliamente en química, que expresa el grado de acidez o alcalinidad de una disolución acuosa. Se mide de 0 a 14). aproximado de 8,5.
  • Encapsulados, sobres, etc. De materiales inertes, como el poliéster.

3.1.4. Seguridad

Contra el robo y los actos vandálicos, se debe disponer de un buen sistema de vigilancia, así como de un mínimo equipo de seguridad externo, es decir, tanto electrónico como humano. Respecto a los incendios, el control de seguridad para por tener un buen sistema de detectores y de alarma. Los detectores deben estar repartidos pro todo el edificio, especialmente por los depósitos, y cuidando de que se encuentren en buen estado y que funcionen, lo que implica que las revisiones sean periódicas. Los más comunes son:

  • Ópticos: los que detectan humos.
  • Iónicos: los que detectan tanto gas como humo.
  • De llama: los que detectan la radiación luminosa.
  • Termoestáticos: los que detectan la temperatura.
  • Termovelocímetros: los que miden la variación de temperatura en relación con la velocidad.

En lo relativo a las labores de extinción, se be procurar disponer de extintores manuales en todo el edificio. Estos deberían situarse estratégicamente, pues a menudo pequeños conatos de incendio pueden ser sofocados con un extintor manual sin depender de las autoridades competentes. Hay muchos tipos de extintores con diferentes cargas en su interior, desde los que tienen agua, a CO2, gas inergen (indicado para fuegos eléctricos y estancias cerras como archivos o bibliotecas), gases inertes, espuma, etc. Para la zona de depósitos, lo más recomendable es situar extintores que no generen residuos, como los de polvo o espuma.

En los grandes archivos es imprescindible contar con un sistema automático de extinción de incendios y que funcione mediante la operatividad de extintores a base de gases inertes, pues los de agua a menudo causan más daños a los fondos que el propio incendio. El gas inerte que más e h usado ha sido el gas halón, pero, actualmente, está prohibido por la UE por ser perjudicial para la capa de ozono. Por este motivo, se tuvo que recurrir a un sustituto que es el NAF SIII.

3.1.5. Prevención del biodeterioro

El biodeterioro es la alteración de las propiedades físicas y químicas del material debido a la acción de organismos biológicos. Las actuaciones contra hongos y bacterias no deben basarse en el uso de productos tóxicos biocidas, sino en métodos de control y prevención que eviten su multiplicación celular, manteniéndolos por debajo de su umbral de tolerancia. La ventilación y renovación el aire junto a la limpieza es la mejor medida para combatirlo. Frente a los insectos, se han de aplicar tratamientos de desinsectación ene l marco de un programa de control de plagas. En el edificio, se pueden aplicar insecticidas de barrera en forma de lacas o geles en paredes y puertas. La colocación de madera de cedro (contiene aceites naturales y compuestos aromáticos que actúan como repelentes naturales contra plagas como polillas, termitas y otros insectos xilófagos, a lo que les resulta desagradables o tóxicos el olor) en pequeños espacios cerrados previene el ataque de insectos y actúa como repelente. Contra roedores, lo más apropiado es colocar cebos (o ¿trampas?).

3.1.6. Reacción y recuperación tras un siniestro (accidentes que, en principio, están cubiertos por las aseguradoras)

Las actuaciones que se deben efectuar para volver a la situación anterior a la que se produjo el siniestro.

A) Salvamento de material dañado por el fuego

Recuperar el material dañado por el fuego es muy complejo, pues los materiales podrían estar muy deterioradas y, por ende, ser muy frágiles. En caso de estar mojados, su manipulación es casi imposible si no se quiere empeorar la situación los fondos. Por lo tanto, se ha de proceder, en la mayoría de los casos, a las siguientes medidas:

  • Documentar fotográficamente.
  • Retirar del área los obstáculos y documentos que se hayan caído o estén afectados por el incendio.
  • No abrir las cajas o legajos hasta el momento de su recuperación.
  • Evitar limpiar la documentación en el lugar del siniestro.
  • Lo primero será evacuar los materiales mojados.
  • Para manipular documentos con partes carbonizadas es recomendable el uso de cajas para ser restaurados o reproducidos cuando sea el momento.
  • Para el material mojado, se deben proveer soportes rígidos donde apoyarlos para evitar su manipulación directa.

Una vez evacuados y trasladadas a la zona de tratamiento se deberá, en primer lugar, examinar las oras o los documentos para separar las no afectadas de aquellas que sí hayan sufrido daños o deterioro por la acción de las llamas, o de aquellas afectadas solo por el agua.

La actuación se deberá centrar en la limpieza del material carbonizado y del hollín depositado en la documentación no afectada por el fuego.

  • La limpieza del humo adherido se deberá acometer mediante un proceso de aspiración controlada a través de filtros de tipo HEPA.
  • No se debe añadir ningún producto líquido.
  • El hollín se puede eliminar mediante el uso de gomas de borrar amasables o pinceles de cerdas finas.

B) Salvamento de material dañado por el agua

Lo más importante es actuar con rapidez para evitar la proliferación de hongos y bacterias, un proceso que puede desatarse a partir de las 72 horas.

  • Documentación fotográfica de los daños.
  • Proceder al control ambiental del espacio, controlando la ventilación, la humedad y la temperatura del local del siniestro evitando índices o valores de HR superiores al 60% y temperaturas superiores a 25º.
  • Ajustar el sistema de climatización del local a una temperatura baja, nunca alta, para evitar la proliferación de microorganismos.
  • Utilización de deshumidificadores portátiles.
  • Para evacuar y trasladar el material afectado se ha de proceder de forma ordenada y segura para evitar deteriorar aun más la documentación. Esta ha de ser examinada en una zona segura para emprender las labores de tratamiento y restauración. Para ello, lo más recomendable es emplear cajas de plástico con rejillas o de tipo fruta.
  • Si hay barro, se puede intentar eliminar mediante chorros de agua clara o dejarlo secar para, posteriormente, eliminarlo mediante diversos procedimientos:
  • Secado por oreo. El más sencillo. Es un método de secado natural que consiste en dejar que un material se seque ala aire libre o en condiciones controladas de temperatura, humedad y ventilación, sin aplicar calor artificial, que podría provocar deformaciones en el papel. El aire actúa como agente secante, evaporando el agua contenida en el material. Solo se necesita superficie y tiempo. Se debe colocar un aislante protector a las obras como el papel Kraft. También se pueden instalar tendederos con cuerdas o hilo de plástico.
  • Secado por empaquetado al vacío. Consiste en colocar la documentación mojada dentro de una bolsa o recipiente de plástico, del cual se extrae el aire contenido en su interior. La bolsa o papel secante se coloca en el exterior de los documentos, no entre sus folios. En caso de ser necesario, se debe repetir la operación varias veces hasta que en un lapso de tiempo que oscila entre los 4 o 5 días se produzca el secado completo del documento. Es adecuado para materiales delicados que no soportarían un calor intenso, reduciendo, así, el riesgo de deformaciones o deterioros en la documentación
  • Secado por congelación. Consiste en el secado paulatino de los documentos dentro de un congelador especial. Para ello, habría que introducir la documentación envuelta en papel tipo Kraft a una temperatura de aproximadamente -12º. A partir de esa temperatura, el hielo se evapora sin pasar por el estado líquido.
  • Secado por vacío. Basado en la posibilidad de acelerar la evaporación del agua modificando la presión atmosférica. Se realiza en cámaras especiales industriales. En general, se coloca el documento húmedo en una cámara hermética. Se genera un vacío reduciendo la presión, normalmente a valores entre 0,03 y 0,006 atmósferas. Al bajar la presión, el agua contenida en el material hierve o sublima a temperaturas más bajas (entre 25 – 30º en lugar de 100º, facilitando la evaporación sin necesidad de aplicar calor intenso. El agua pasa a estado gaseoso directamente.
  • Secado por congelado y vacío: liofilización (también llamada deshidrocongelación o criodesecación. Consiste en pasado del estado sólido del agua congelada al estado gaseoso sin que se genere la fase líquida. Se realiza en una cámara especial. El objetivo es eliminar el agua mediante un proceso de congelación muy rápido (-40 - -80º) para, posteriormente, aplicar calor suave para reducir la presión del hielo, lo que provoca la sublimación o el paso del estado sólido a gaseoso sin pasar por el estado líquido.

4. La restauración, medios y procedimientos

Según el DTA de la Subdirección General de los Archivos Estatales, la restauración es el “Conjunto de procedimientos técnicos destinados a devolver al papel sus condiciones primigenias, que comportan desde operaciones básicas como el lavado, oreo, secado, blanqueo, nebulización, alisado, etc., hasta aquéllas más complejas que exigen la utilización de equipamiento específico (reintegración, laminación, fumigación, etc.).”

En ocasiones, a pesar de todas las medidas de prevención, es necesaria llevar a cabo un proceso de restauración para devolver un documento deteriorado a su estado original. La restauración es la disciplina que interviene directamente en la obra documento con la finalidad de detener o corregir las degradaciones que pueda sufrir, estabilizarla y devolverle su funcionalidad. Para ello se recurre a técnicas basadas en el estudio científico que deben ser ejecutadas por especialistas para garantizar una buena praxis.

El Real Decreto 1708/2011, de 18 de noviembre, por el que se establece el Sistema Español de Archivos y se regula el Sistema de Archivos de la AGE y de sus OO.PP. y su régimen de acceso, en su artículo 16 establece que

“El Ministerio de Cultura garantizará la conservación para generaciones futuras del patrimonio documental que custodia, mediante:

a) El establecimiento de políticas de prevención del deterioro de los documentos de archivo utilizando sistemas de instalación adecuados y con especial atención sobre los documentos con formatos y soportes más vulnerables.

b) El fomento de la creación y dotación de talleres de restauración en los centros de Archivo que se estime conveniente con el fin de abordar la conservación activa de los documentos.

c) El desarrollo de planes de preservación, restauración y criterios de cooperación entre los Archivos del Sistema en materia de conservación”.

Antes de intervenir sobre una obra es preciso realizar un triple proceso de identificación:

  • Identificación tempo-espacial.
  • Identificación de los daños y su origen.
  • Identificación de las causas de deterioro.

Realizar correctamente este análisis es el proceso más difícil, ya que la mayor parte de los errores cometidos se producen por no establecer un diagnóstico adecuado. El grado de intervención lo define el estado de conservación, el grado de deterioro de la obra y, finalmente, su futuro uso. La falta de medios técnicos, conocimientos, tiempo o medios económicos no puede o no debería condicionar la restauración.

Teniendo en cuenta la importancia de la obra, la gravedad de los daños y los medios disponibles se deben considerar, como mínimo, tres posibles soluciones o propuestas de actuación:

  • La restauración.
  • La estabilización. Una opción intermedia entre la no intervención de la obra o documento y su restauración. En general, se trata de intervenciones leves, cortas y de menor coste que las restauraciones especializadas o integrales. Esta opción permite atender a un mayor número de obras, ya que se trata de actuaciones puntuales con el fin de detener el deterioro o ralentizar los procesos que conllevan su degradación. Se centran en los puntos o zonas de mayor riesgo o exposición, pero estas acciones deben ser limitadas para no dificultar una intervención más completa en el futuro.
  • La no intervención. Cuando se desconoce el problema o no se tiene capacidad o medios para llevarla a cabo, o simplemente los métodos disponibles no ofrecen unas garantías mínimas para una restauración que garantice su pervivencia.
  • La restauración de mínima intervención.

4.1. Criterios de la restauración

Las intervenciones se realizan bajo unas directrices o normas de carácter internacional. El objetivo básico de la restauración es eliminar las causas de deterioro, realizándolo de manera que garantice su conservación y legarlo a las generaciones del futuro. Un documento de archivo debe ser restaurado solo cuando el nuevo tratamiento sea eficaz, permanente, compatible, inocuo estable y, por fin, reversible al estado de la restauración. Y esto último es muy importante: el efecto de una restauración de se ser reversible y evidente; debe poder regresar al estado anterior y, además, debe distinguirse, aunque sea moderadamente, lo que es originario del documento y lo que es producto de una restauración. Para ello, es recomendable seguir una serie de indicaciones:

  • Abstenerse de manipulaciones que impliquen la modificación (real o aparente) de los auténticos y privativos valores documentales de la obra. Se deben desechar o rechazar las intervenciones que sugieran o entrañen dudas sobre la eficacia o el método a seguir.
  • Eliminación de aquellos enmascaramientos que, ajenos a la integridad de la obra, imposibilitarían o desvirtuarían su interpretación documental, histórico o artística. Se refiere no solo a la lógica de limpieza de suciedad o reparación de las zonas deterioradas, sino que con el proceso se anulen elementos o partes que conlleven el desmerecimiento de la obra. Así, habría que respetar aquellos aditamentos que forman parte de la propia evolución histórica del documento y que no interfieren en su degradación.
  • Estabilización y consolidación o neutralización de los elementos desgradado, evitando prescindir de ellos o sustituirlos pro otros.
  • Reincorporar los fragmentos desprendidos de la obra cuando sea evidente que pertenecen al conjunto.
  • Reconstruir los elementos perdidos que, aun siendo no existentes ene l momento de efectuar la restauración, sean identificables gracias ala documentación disponible que pruebe que forman parte del conjunto, incluyendo las grafías según el estilo de escritura original, pero incorporando técnicas y materiales diferentes para que, al integrar esas grafías (por ejemplo), se pueda reconocer fácilmente su carácter no original.
  • Se ha de optar por la reintegración de los elementos desconocidos sin posibilidad de identificación, siempre y cuando su presencia sea necesaria para la comprensión de la obra y no desvirtúe su contexto histórico o físico, y con un estilo neutro junto a el uso de materiales diferentes a los originales para que no se pueda interpretar que pertenecen al original.

La reconstrucción y reintegración de soportes o grafías presentan una importante problemática tanto por la dificultad de reunir los elementos precisos para llevar a cabo un proceso de reconstrucción acertado como por intervenciones en las que no queda establecida de forma precisa la diferencia, lo que puede desvirtuar la restauración hasta el punto de que se asemeje más a una falsificación.

4.2. Principales procesos de restauración sobre papel y pergamino

4.2.1. Documentación y análisis

Lo primero que hay que hacer es reconocer la obra y determinar las alteraciones que ha sufrido. Todo estudio previo debe quedar documentado en una ficha documental o memoria de restauración. En ella se indicarán cuestiones relativas a la época, estilo, autor y valor documental, así como apreciaciones codicológicas sobre filigranas, verjuras o composición de los cuadernillos. También se han de indicar los resultados que arrojen los análisis científicos elaborados que, en todo caso, no deben ser destructivos y cunado sea necesario tomar muestras, estas no se tomen de una parte notoria y que tengan el menor tamaño posible (micras). Los análisis pueden ser de tres tipos:

  • Análisis físicos:
  • Dirección de las fibras.
  • Diferencias entre anverso y reverso.
  • Espesor y gramaje.
  • Colorimetría.
  • Rayos UV.
  • Análisis químicos:
  • Análisis de pH: para conocer la alcalinidad o acidez del material.
  • Análisis de pastas.
  • Análisis de cargas: para saber qué tipos de cargas se añadieron al papel.
  • Análisis de adhesivos.
  • Análisis de tintas: para determinar pigmentos o colorantes, así como los aglutinantes empleados.
  • Solubilidad de las tintas: para determinar su solubilidad en medios acuosos, así como su resistencia a los disolventes que puedan ser empleados en el proceso de restauración (alcohol, tolueno, acetona, etc.).
  • Análisis microbiológicos:
  • Índice de contaminación ambiental: para determinar la contaminación que exista en los distintos espacios de los depósitos donde se haya detectado la infección.
  • Identificación de especies: identificar las bacterias u hongos hallados en el cultivo de las muestras.

4.2.2. Desinfección

En los depósitos de archivos las infecciones microbiológicas pueden afectar agrades volúmenes o solo a una determinada caja o un determinado documento, por lo que el tratamiento diferirá en función de la cantidad o el volumen de documentación afectado y el tipo de infección que causa el deterioro o la degradación. Los métodos más habituales para efectuar la desinfección son:

  • Agua y alcohol al 70%: altamente efectivo, pero requiere valorar la estabilidad de las tintas. Se aplica en cantidades reducidas en la documentación que sufre una infección determinada. Su eficacia no radica en la eliminación de los hongos, sino en impedir su desarrollo. Es importante no empapar el papel, sino aplicar la cantidad mínima necesaria para evitar daños adicionales. El alcohol al 70% funciona como un fungicida que permite eliminar a los hongos por deshidratación, lo que evita su propagación en soportes celulósicos como el papel. Para evitar empapar el papel, es recomendable utilizar hisopos de algodón ligeramente humedecidos con esa solución para limpiar cuidadosamente la superficie afectada del documento.
  • Fumigación micronebulización: En archivos y bibliotecas, la micronebulización se emplea principalmente como tratamiento especializado para combatir plagas (como insectos y hongos) que pueden dañar libros, documentos y fondos antiguos. Este método consiste en dispersar productos químicos seguros para el papel en forma de microgotas, permitiendo que el producto llegue a zonas de difícil acceso y trate grandes volúmenes de material de forma uniforme. El área tratada suele sellarse para evitar la dispersión del producto y garantizar su eficacia, y después del tratamiento se ventila y limpia cuidadosamente el espacio y los documentos. En general, permite el control y la eliminación de plagas como carcoma, termitas, pececillos de plata y hongos, que pueden destruir libros y documentos. Desinfección de libros contemporáneos y antiguos, especialmente en situaciones de brotes de hongos o infestaciones localizadas. Precauciones y recomendaciones: La micronebulización debe formar parte de un plan integral de conservación preventiva y manejo de plagas, priorizando siempre métodos no químicos y el control ambiental (humedad, limpieza, ventilación).
  • Óxido de etileno en cámara de vacío: eficacia muy probada. Se introduce la documentación en una cámara de vacío. Posteriormente, se incluye, en forma de gas, el óxido de etileno, que es un poderoso fungicida y bactericida. Sin embargo, conlleva riesgos para la salud, ya que es muy tóxico e inflamable, por lo que el proceso ha de estar sometido a férreas medidas de seguridad.
  • Atmósferas controladas: la documentación es introducida en una cámara cuya atmósfera contiene bajas tasas de humedad relativa, lo que supone la eliminación dl oxígeno, que es reemplazado por un gas inerte, como el nitrógeno. De este modo, se inhibe el crecimiento y la proliferación de los hongos, aunque no los elimina. En este sentido, es ineficaz contra los microrganismos, pero resulta especialmente efectivo si se pretende neutralizar insectos en todas sus fases (huevo, larva, pupa y adulto), ya que la ausencia de oxígeno provoca su muerte. Dado que lo hongos y bacterias no llegan a ser eliminados por completo, sería recomendable complementar este método con otro que asegurase su neutralización, en caso de ser necesario.

4.2.3. Limpieza

Es el principal y uno de los primeros procesos de la restauración. Existen diversos métodos que se dividen en procesos en seco, procesos acuosos y procesos con disolventes.

  • Limpieza en seco:
  • Se empieza usando pinceles, brochas, microaspiradoras, etc.
  • A continuación, se emplean métodos abrasivos, con gomas de borrar de diferentes durezas, bisturís, etc.
  • Es imprescindible seguir estos pasos en el caso de que haya que proseguir con una limpieza de carácter húmeda.
  • Limpieza húmeda:
  • Después de la limpieza en seco.
  • Comprobar la estabilidad de las tintas.
  • Aplicar el siguiente método, que es el más habitual:
  • Se coloca el documento entre dos láminas de material flexible (Reemay o Hollytex) y se sumerge en agua templada a la que se le puede añadir jabón neutro.
  • Desacidificar el documento.
  • Dejar secar por oreo.
  1. Los pergaminos se limpian en húmedo solo en superficie mediante mezcla de agua y alcohol, que se aplica pro frotación con un algodón y siempre por la cara no escrita, dejando secar posteriormente bajo peso.

4.2.4. Desacidificación

La acidificación del papel es un proceso degradatorio grave que provoca el amarilleamiento del papel, lo vuelve más frágil y puede llegar a destruirlos por completo. Para contrarrestar la acidez, se emplean o se aplican productos químicos alcalinas que frenan ese proceso mediante e incluso permiten dejar una reserva alcalina que contrarreste nuevos procesos de acidificación. Por regla general, los pergaminos no suelen estar sometidos a un proceso de acidificación, ya que debido a su proceso de fabricación (cal) cuentan con un alto nivel de alcalinidad. Los métodos más empleados para la desacidificación de los documentos son:

  • Inmersión:
  • Se suele aprovechar el último baño de la limpieza húmeda, preparado con agua y una proporción de hidróxido cálcico u otro producto alcalino.
  • Después se deja secar por oreo.
  • Pulverización:
  • Cuando hay tintas o pigmentos solubles al agua.
  • Se pulveriza con óxido de magnesio disuelto en alcohol o cualquier otro producto específico ya comercializado.
  • No se humedece el documento, puestos productos se secan rápidamente.
  • En cámara: para grandes cantidades de documentos se usan cámaras que actúan por gases o por líquidos, pero se debe valorar su conveniencia, pue son todos los materiales der archivo lo soportan.

4.2.5. Tratamientos de manchas y eliminación de cintas adhesivas

  • Manchas:
  • Uno de los errores más habituales es querer quitar todas las manchas del documento (aceite, agua, óxido, pigmentos, tintas…), pero antes de proceder a quitarlas se debe considerar si realmente merece la pena, pues muchas de ellas no afectan a la integridad del documento, es decir, no impiden su legibilidad, y solo se pretenden eliminar por estética.
  • Por lo tanto, solo hay que intervenirlas si la mancha dificulta la lectura.
  • La técnica empleada para ello es la limpieza en húmedo con disolventes.
  • Cintas adhesivas:
  • Usadas durante años de forma indiscriminada para sujetar fragmentos y desgarros.
  • Es muy difícil eliminarlas y se precisan varios productos químicos para recomer el adhesivo. Incluso así, dejan manchas tan profundas que resulta casi imposible eliminarlas completamente.

4.2.6. Blanqueo

Proceso que se aplica para facilitar la lectura de un documento extremadamente oscurecido, aunque es poco aconsejable porque puede afectar a su durabilidad. El blanqueo es un proceso químico que se emplea para reducir las manchas, el oscurecimiento o el amarilleamiento en documentos de papel, con el objetivo de mejorar su legibilidad y aspecto visual. Consiste en aplicar agentes blanqueadores (como peróxidos, hipocloritos o agentes reductores) que modifican o eliminan los compuestos responsables de la coloración del papel.

¿Por qué es poco aconsejable?

Aunque puede facilitar la lectura de documentos muy oscurecidos, el blanqueo es una técnica controvertida y generalmente desaconsejada en restauración por varias razones:

  • Riesgo de deterioro: Los agentes blanqueadores pueden debilitar las fibras de celulosa, reducir la resistencia mecánica del papel y acortar la vida útil del documento.
  • Alteraciones químicas: El proceso puede dejar residuos o modificar la composición química del papel, haciéndolo más susceptible a futuros daños por humedad, luz o contaminantes.
  • No garantiza la conservación: El objetivo de la restauración es preservar tanto la materia como el valor informativo y estético del documento, y el blanqueo puede comprometer estos principios.

¿Cómo se realiza técnicamente?

El blanqueo puede realizarse por diferentes métodos, entre los que destacan:

  • Blanqueo por oxidación: Uso de peróxido de hidrógeno u otros oxidantes para eliminar manchas y cromóforos.
  • Blanqueo por reducción: Uso de agentes reductores para modificar compuestos coloreados.
  • Blanqueo por luz (solar o artificial): Exposición controlada a la luz para aclarar el papel.

El proceso suele ir precedido de una limpieza y lavado del documento, y debe realizarse con extremo cuidado, evaluando siempre la compatibilidad de los materiales y la estabilidad de tintas y soportes.

4.2.7. Tratamiento de deformaciones

Causas: Las deformaciones como pliegues y arrugas suelen originarse por la manipulación inadecuada de los documentos o por sistemas de almacenamiento inapropiados que generan tensiones en el papel.

Tratamiento:

  • Aplicación de humedad controlada: Se humedece ligeramente el documento para flexibilizar las fibras del papel. Esta humedad debe ser controlada para evitar daños por exceso de agua o aparición de mohos.
  • Uso de espátula caliente o plancha térmica: Sobre las zonas arrugadas o plegadas, se aplica calor moderado mediante una espátula térmica o una plancha especial para restauración, que ayuda a alisar el papel sin quemarlo ni dañarlo.
  • Secado bajo peso: Tras la humectación y el alisado, el documento se seca bajo peso o entre hojas absorbentes para evitar que se formen nuevas arrugas y para que recupere su forma plana. El secado bajo peso es una técnica habitual en la restauración documental para secar documentos húmedos o tratados con humedad controlada, evitando que se deformen o arruguen durante el proceso de secado. ¿En qué consiste? Se coloca el documento húmedo entre hojas absorbentes (secantes) que retienen la humedad. Sobre estas hojas y el documento se pone un peso uniforme y moderado que ejerce presión constante. Esta presión ayuda a que el papel o pergamino se seque plano, evitando que se formen arrugas, ondulaciones o deformaciones. Ventajas: Permite obtener una superficie más lisa y estable tras la humectación o tratamientos húmedos. Reduce el riesgo de deformaciones permanentes. Es un método sencillo y económico que no requiere equipos especiales.

4.2.8. Reapresto y estabilización higroscópica del soporte

Después de un proceso de limpieza húmeda y de desacidificación por inmersión, el documento pierde su apresto y hay que restituirlo mediante cola metilcelulósica muy diluida y aplicada con brocha, a la que después se ha de dejar secar al aire. Los pergaminos se tratan solo con agua o agua y alcohol, según el resultado que se quiera obtener.

¿Qué es el reapresto?

El reapresto es un tratamiento que se aplica para devolver la consistencia físico-mecánica al soporte documental, especialmente al papel o pergamino, después de procesos como la limpieza húmeda o la desacidificación, que pueden eliminar el apresto original (la capa o tratamiento superficial que da cuerpo y resistencia al material). Se suele emplear una cola muy diluida (como metilcelulosa o almidón) aplicada con brocha, que refuerza el soporte sin alterar su flexibilidad.

¿Qué es la estabilización higroscópica?

La estabilización higroscópica es un tratamiento específico para soportes como el pergamino, cuyo comportamiento frente a la humedad es muy sensible. Consiste en someter el material a condiciones controladas de humedad relativa para que recupere un equilibrio higroscópico estable, es decir, que no absorba ni pierda agua de forma brusca, evitando así deformaciones, tensiones o daños estructurales. Este proceso puede realizarse en cámaras de humidificación o mediante el uso de soluciones hidroalcohólicas.

Tratamiento de pergaminos: agua y agua-alcohol

  • Solo agua: Se utiliza para rehidratar y flexibilizar el pergamino, permitiendo su manipulación, alisado o reintegración. Es el método más conservador y menos agresivo.
  • Agua y alcohol: La mezcla de agua y alcohol (por ejemplo, etanol al 50%) se emplea para controlar la velocidad de absorción de la humedad y evitar la proliferación de hongos o bacterias. Además, el alcohol reduce la tensión superficial del agua y puede ayudar a que el pergamino se seque más rápido y de forma más uniforme, disminuyendo el riesgo de nuevas deformaciones.

El resultado que se busca obtener depende de la necesidad de mayor flexibilidad, rapidez de secado o control de riesgos microbiológicos. Por ejemplo, si se quiere un secado más rápido y menos propensión a la aparición de hongos, se opta por la mezcla agua-alcohol.

4.2.9. Consolidación del soporte

¿Qué es la consolidación del soporte?

La consolidación del soporte es una técnica fundamental en la restauración de documentos y obras gráficas que consiste en reforzar o estabilizar el material base (papel, pergamino, etc.) cuando está debilitado, desgarrado, fragmentado o presenta pérdidas, para que pueda ser manipulado, tratado y conservado sin riesgo de daños adicionales. Su objetivo es devolver la cohesión y resistencia mecánica al documento, permitiendo su manejo seguro y prolongando su vida útil.

¿Cómo se realiza?

  • En papel: Se utiliza papel japonés de distintos gramajes (según la fragilidad y el grosor del original), que se adhiere con colas reversibles y estables como la metilcelulosa. El secado puede hacerse bajo peso para evitar deformaciones, o con una espátula caliente para asegurar la adhesión y el alisado.
  • En pergamino: Se emplean materiales compatibles como tripa natural o fragmentos de pergamino, adheridos con gelatina o colas neutras (como el acetato de polivinilo de pH neutro), y también se seca bajo peso para mantener la planitud y evitar nuevas deformaciones.

¿Por qué es importante?

La consolidación es esencial antes de aplicar otros tratamientos (limpieza, desacidificación, etc.), ya que un soporte inestable puede romperse o perder información durante el proceso. Además, garantiza que el documento pueda ser manipulado y consultado en el futuro sin peligro.

4.2.10. Reintegración del soporte

La reintegración del soporte consiste en reponer las partes perdidas de un documento con materiales compatibles, mediante técnicas manuales, semimecánicas o mecánicas, y utilizando adhesivos de conservación y representado la integridad física y estética del original. Es fundamental valorar si la reintegración es necesaria desde el punto de vista de la conservación y la legibilidad, o si puede dejarse el documento tal cual sin comprometer su integridad o uso futuro. En cualquier caso, esta debe ser mínima y reversible siempre que sea posible.

Si el soporte presenta lagunas por agujeros o fragmentos que se han desprendido y han desparecido, se debe valorar si reintegrar las partes perdidas con nuevo papel, pergamino o cuero, dependiendo del material con el que esté fabricado el soporte documental afectado. La reintegración se hace rellenando el faltante con un nuevo soporte de las mismas características que se adhiere mediante una cola de conservación. Los procedimientos más habituales son:

  • Reintegración manual:
  • Papel:
  • Se utiliza papel japonés de diversos gramajes.
  • Se adhiero con cola metilcelulósica.
  • Se seca con espátula caliente.
  • Pergamino:
  • Se utiliza pergamino o papel.
  • Se adhiere con gelatina o acetato de polivilino de Ph neutro.
  • Se deja secar bajo peso.
  • Reintegración semimecánica:
  • Papel:
  • Pulpa de papel obtenida de las pastas que usan los fabricantes de papel combinándolas según convenga y dependiendo de las fibras originales del documento.
  • Se coloca el documento sobre mesa de succión de aire y mediante jeringuillas (sin la aguja) se deposita la pula sobre los faltantes.
  • Después se seca el documento bajo prensa (entre Reemay y secantes).
  • Pergamino. No suele utilizarse esta técnica.
  • Reintegración mecánica: es un proceso muy similar al anterior, pero realiza a través de una máquina reintegradora en la que se mezcla la pulpa cona gua y mediante un mecanismo de succión, que absorbe todo el volumen de agua, la pulpa se deposita en las lagunas de toda la hoja a la vez.

4.2.11. Laminación

La laminación es una técnica de conservación y restauración documental cuyo objetivo principal es reforzar y estabilizar documentos frágiles, especialmente de papel, para facilitar su manipulación y protegerlos del deterioro. Consiste en adherir una capa fina de material (como papel japonés, tejidos o, en el pasado, polímeros sintéticos) sobre una o ambas caras del documento, utilizando adhesivos reversibles y compatibles con el soporte original.

¿En qué consiste la laminación?

  • Preparación: Antes de laminar, el documento se limpia y, si es necesario, se estabiliza químicamente para evitar que se fijen contaminantes o productos de degradación2.
  • Aplicación del material de refuerzo: Se coloca sobre el documento una hoja muy fina de papel japonés u otro material apropiado. En técnicas tradicionales, también se han utilizado tejidos o polímeros, aunque hoy se prefieren los materiales naturales y reversibles.
  • Adhesión: El material de refuerzo se adhiere con colas de conservación, como gelatina o metilcelulosa, aplicadas de manera uniforme5.
  • Secado: El documento laminado se seca bajo presión (peso) o con ayuda de una espátula caliente, para asegurar la adhesión y evitar arrugas o burbujas5.
  • Finalización: Una vez seco, el documento adquiere mayor resistencia mecánica y puede ser manipulado con menor riesgo de daños.
  • Papel: se refuerza toda la superficie del soporte con una lámina de papel japonés. Jamás se debe laminar un documento por la parte escrita, salvo cuando lo esté por las dos caras. Si se da esta circunstancia se empelará un papel japonés de gramaje no superior a 5gr/m2, que es extremadamente transparente y no dificultaría su lectura.
  • Pergamino: rara vez se hace, pero si se hace, se utiliza tripa.

Los métodos más habituales son:

  • Laminación manual: se impregna la superficie con cola metilcelulósica y se aplica el papel japonés. El conjunto se coloca entre láminas antiadherentes y papel secante y se deja bajo peso.
  • Laminación manual con termofusible: es el procedimiento más adecuado cuando el soporte no admite humedad por la inestabilidad de las tintas o pigmentos. Se usa papel japonés impregnado en cola sintética que reacciona al calor y se adhiere pasando una plancha caliente. El resultado es bueno si se hace por la parte no escrita, porque su transparencia es mucho menor.
  • Laminación mecánica: cuando el documento no admite humedad la mejor forma es la laminación termofusible mediante una máquina especial que aplica calor y presión al mismo tiempo, lo que ofrece como resultado una gran transparencia. Hay que tener mucho cuidado si se usa este método en tintas ferrogálicas que presentan craquelaciones. El manual advierte sobre el uso de la laminación mecánica (especialmente con calor y presión) en documentos con tintas ferrogálicas que presentan craquelaciones porque este tipo de tintas y su estado físico son especialmente vulnerables a los tratamientos térmicos y a la presión. ¿Por qué hay que tener mucho cuidado? Tinta ferrogálica: Es una tinta histórica muy común en manuscritos antiguos, compuesta principalmente por sales de hierro y ácido gálico. Con el tiempo, esta tinta puede volverse quebradiza y sufrir procesos de craquelación (formación de grietas o fisuras). Craquelación: Cuando la tinta está craquelada, las letras o trazos presentan pequeñas grietas, lo que indica que la tinta está frágil y poco adherida al papel. Riesgos de la laminación mecánica en estos casos:
  • Calor y presión: La laminación mecánica implica aplicar calor y presión simultáneamente para adherir el papel japonés al soporte. Este proceso puede provocar que las partículas de tinta craquelada se despeguen, se desprendan o incluso se difuminen, perdiéndose parte de la información escrita.
  • Adhesión deficiente: Si la tinta está suelta y se aplica presión, las grietas pueden abrirse más, y fragmentos de tinta pueden quedar atrapados entre el papel japonés y el soporte, o directamente desprenderse.
  • Alteración visual: Además, la transparencia lograda con este método puede hacer más evidentes las pérdidas o desplazamientos de la tinta.

4.2.12. Encuadernación

Tradicionalmente se han empleado para las encuadernaciones materiales a base de cuero, pergamino o una combinación de ambos junto a papeles marmoleados o de aguas. Lo más habitual es restaurar las encuadernaciones originales, pero no siempre resulta factible. Enel caso de que haya que elaborar una encuadernación nueva se efectuará con los mismos materiales que los originales para procurar que imiten o reflejen todos sus aspectos.

La información de tu manual sobre la restauración de encuadernaciones es correcta en lo esencial, pero puede ampliarse y matizarse para reflejar la complejidad y los criterios actuales de la restauración profesional.

Aspectos clave sobre la restauración de encuadernaciones

  • Materiales tradicionales: las encuadernaciones históricas suelen estar hechas de cuero, pergamino, papeles marmoleados y otros materiales nobles. Estos materiales se eligen por su durabilidad y valor estético, y su restauración requiere conocer sus propiedades y técnicas específicas.
  • Restaurar la encuadernación original: Es la opción preferente, ya que preserva la autenticidad, el valor histórico y la integridad del libro. El proceso puede incluir limpieza, reintegración de partes faltantes, cosido manual, consolidación de tapas, reparación del lomo y aplicación de adhesivos naturales o reversibles.
  • Reencuadernación: Solo se realiza cuando la restauración de la encuadernación original no es viable por su grado de deterioro. En ese caso, se procura reproducir los materiales, técnicas y estilos originales para mantener la coherencia histórica y estética.
  • Criterios actuales:
    • Se priorizan intervenciones mínimas, reversibles y documentadas.
    • Se utilizan materiales libres de ácidos y compatibles con los originales para evitar daños futuros.
    • La restauración puede ser integral (incluyendo desmontaje, limpieza, restauración de cubiertas y remontaje) o parcial, según el estado y las necesidades del libro.
  • Materiales y técnicas adicionales: Además del cuero y el pergamino, se emplean cartón, tela, papel de guardas, hilos de lino o algodón, colas naturales y papeles especiales para injertos y refuerzos.

4.2.13. Sistemas de protección

Tras la restauración, el documento restaurado se debe proteger para ser guardado de nuevo en el depósito. Los documentos de tamaño estándar pueden ir en carpetillas de conservación o en cajas de archivo der conservación (ambos, materiales especialmente diseñados para preservar los documentos, libres de ácidos y contaminantes, y que favorecen soporte físico y protección contra polvo, luz y la manipulación, mientras que los de gran formato se deben guardar en cilindros de conservación, hechos a medida (permiten enrollar los documentos sin dañarlos y facilitar su transporte almacenamiento).

En cualquier caso, los sistemas de protección deben ser compatibles con el material del documento y el ambiente de almacenamiento (control de humedad, temperatura, luz). Además, se recomienda etiquetar y organizar adecuadamente los documentos para facilitar su localización ye vitar manipulaciones innecesarias. En algunos casos, se emplean fundas de poliéster o sobres de papel libre de ácido para protección individual adicional.

4.3. El taller de restauración

Debe situarse en el Área Reservada (depósitos y zonas de trabajo), cuya entrada esté vedada al público. Preferentemente en zona independiente, cerca de la zona de entrada y clasificación y distanciada de oficina, salas de consulta y depósitos, con el fin de facilitar el desplazamiento de las obras y no producir molestias a los usuarios del archivo (según el manual de recomendaciones sobre la edificación de archivos del Misterio de Cultura elaborado por la Subdirección General de los Archivos Estatales).

Se descartan la ocupación de locales sin luz natural ni ventilación directa, así como su emplazamiento sobre los depósitos. Los accesos que conduzcan hasta el taller deben disponer de una altura y anchura mínimas de 2 y 1,5 metros, respectivamente, y ángulo de giro suficiente para permitir la introducción de maquinaria de gran volumen y peso (1,5 x 1,25 x 1 m y 600 kg). Si el taller da a fachada y se sitúa en planta accesible, se podrá adecuar uno de los huecos al exterior para facilitar esta operación.

De acuerdo con las características del local es conveniente que dispongan de salidas de emergencia, con puerta antipánico, debidamente señalizadas, así como con sistemas de detección, y extinción de incendios.

4.3.2. Características constructivas y acabados

El forjado (estructura horizontal que se utiliza para cubrir y cerrar los espacios entre los diferentes niveles de un edificio) debe disponer de una resistencia de 1000 a 1500 kg/m. Todos los materiales de construcción, vistos u ocultos, deben ser anticorrosivos, ignífugos e hidrófugos o haber recibido tratamiento para adquirir estas cualidades. Los recubrimientos de paredes y suelos serán anticorrosivos, hidrófugos y antideslizantes.

Los suelos, techos, paredes o sus recubrimientos no deben facilitar la condensación ni la retención de agua. Los suelos pueden ser de material cerámico (terrazo o similiar) o sintético. En lugar del pavimento continuo es preferible el uso de losetas de mediano o gran tamaño que facilitan la reposición parcial del solado. Las uniones de las losetas deben procurarse con pasta impermeable o soldadura que impidan la retención o filtración del agua. Se descartan las moquetas y maderas. El acabado de techos y paredes debe ser liso, claro y mate. Preferiblemente de color blanco para el techo y crema o azulado-verdoso para las paredes.

4.3.3. Instalaciones

En general, todas las conducciones de agua, electricidad, gas, fontanería (tubería inoxidable o de cobre de material de PVC), etc., deben ser vistas, accesibles y diferenciadas según colores para facilitar su localización, mantenimiento y nuevas conexiones. Cada uno de estos servicios contará con llaves o interruptores, generales y sectorizados, para anular, según convenga, el suministro del fluido correspondiente:

  • Agua:
  • Caliente y fría, con caudal equivalente a unos 10 litros/minuto y presión de 3 kg/cm2. Si el calentamiento del agua no es central, es preferible el sistema eléctrico instantáneo (calotermo). Se descarta el uso de calentadores por gas y no se recomiendan los eléctricos por acumulación, salvo que estos últimos hagan uso de depósitos con capacidad superior a los 5O litros y dispongan de calderín inoxidable. El agua potable es la más adecuada para los tratamientos habituales de restauración. Si su suministro presenta deficiencias o aporta impurezas, es aconsejable disponer de un depósito propio con equipo depurador. Los desmineralizadores, desionizadores y similares son más apropiados para laboratorios analíticos o áreas de tratamientos muy específicos como el tratamiento de materiales fotográficos. La instalación de fontanería se efectuará con tuberías inoxidables o de cobre y las conducciones de desagüe serán del diámetro máximo posible, con buena pendiente y material (preferible de PVC) que no favorezca obstrucciones. Dispondrá de arquetas o registros situados en lugar de fácil accesibilidad y limpieza.
  • Electricidad:
  • Disponible para alumbrado y fuerza, según tendidos de 220 v. y 380 v. trifásica. Por lo general, la potencia total necesaria para un taller de restauración es de unos 15 Kw - 20 Kw, a 50 Hz. Es necesaria la toma de tierra y que la instalación de la línea de fuerza esté sectorizada, con diferenciales, guardamotores o elementos de protección y seguridad apropiados al uso. Asimismo, es preferible que su trazado discurra en anillo, a unos 50 cm del suelo, con puntos de enchufe cada 2 o 3 metros, para facilitar la conexión de máquinas y aparatos eléctricos.
  • Iluminación:
  • Siempre es preferible la iluminación natural, previa anulación, tamizado o filtrado de las radiaciones solares directas. Se complementará con luminarias de tubos fluorescentes, provistos de pantallas difusoras y filtro de radiaciones UVA que facilitan la máxima distribución de la luz sin producir sombras fuertes. La intensidad de iluminación ambiental debe situarse entre 250 y 500 lux (lumen/m2), según de trabajos que requieren luz ambiental o puntual. Debe tener la mayor cantidad posible de luz con 400 lux de ambiente y de 800 a 1000 de iluminación puntual. Es muy recomendable la iluminación antideflagrante, especialmente en las zonas donde se hace uso de productos inflamables.
  • Ventilación y extracción de gases:
  • La renovación del aire en los talleres debe producirse entre 6 y 10 veces a la hora. El sistema de ventilación, natural o artificial, debe contar con el filtrado adecuado, cuando los índices de contaminación lo exijan. Este filtrado debe extremarse en las instalaciones de aire acondicionado para evitar que se convierta en medio difusor de contaminantes. En las áreas de trabajo con productos tóxicos o malolientes se potenciarán los sistemas de renovación de aire y se dispondrá de campanas, vitrinas o conductos especiales para la extracción de gases directamente al exterior.
  • Climatización:
  • Es recomendable la aplicación de sistemas naturales (emplazamiento, orientación, aislamientos, ventilación...) para lograr que el taller disponga de un clima óptimo en el que la temperatura se sitúe entre 18 y 2 4C y la humedad entre 45 y 60%. En el caso de tener que recurrir a sistemas artificiales, deben evitarse las interrupciones de servicio que ocasionen cambios bruscos, con perniciosos resultados para las obras en tratamiento.
  • Detección y extinción de fuego:
  • A nivel general, los sistemas más apropiados son los detectores de ionización y los extintores rociadores/pulverizadores de agua. Para afrontar pequeños incendios se debe contar con la instalación, en los lugares más estratégicos, de extintores portátiles de polvo polivalente A, B, C y E.

4.3.4. Áreas

El taller de restauración agrupa cinco áreas bien definidas, cuyo porcentaje de ocupación dentro la sala se indica también a continuación:

A) Desinsectación/desinfección y limpieza: 5%. Es conveniente que se sitúe en una zona aislada, próxima a la de recepción y clasificación de nuevos materiales y que disponga de dos salas:

  • La sala dedicada a la desinsectación/desinfección:
  • Debe contar con una superficie de 6 a 9 m2 y altura de 2, 5 metros; y el suelo, techo y paredes serán de material impermeable, con acabado liso, para facilitar limpieza.
  • Dispondrá de cerramiento hermético, con puerta de seguridad, que en todo momento posibilite la salida, pero impida la apertura y entrada incontroladas.
  • Además, deberá disponer de un sistema de extracción de gases con filtros anticontaminación. Los conductos de extracción se elevarán hasta la cubierta del edificio o zona donde sur vertidos no puedan ocasionar daños o molestias.
  • Deberá, además, contar con suministro de agua y, al menos, con un sumidero en el suelo para recoger residuos oxidantes y corrosivos, por lo que dispondrá de capacidad de recepción y de sifón apropiado para impedir la salida de olores.
  • La sala dedicada a la limpieza: dispondrá de equipo exterior de aire, dotado de filtro anticontaminación. La expulsión de gases de la cámara de limpieza atenderá a las normas sobre residuos tóxicos. Igualmente, deberá contar con una campana extractora de polvo.

B) Tratamientos acuosos: 20%: Dispondrá de pilas con grifería con desagües que se complementan con mobiliario cubierto de encimeras. Esta zona de trabajo requiere la instalación de sumideros situados en el suelo en la zona más apropiada para la recogida del vertido ocasional de aguas. El pavimento debe ser antideslizante, especialmente en estado húmedo o mojado.

C) Tratamientos manuales: 35%: Esta zona requiere instalación eléctrica para iluminación ambiental y puntual en las mesas de trabajo, así como puntos de conexión para diferentes aparatos e instrumental. El trazado de líneas de alumbrado y fuerza pueden ser continuo o en anillo. Las mesas de trabajo dispondrán de negatoscopio con regulador de iluminación y conexión para instrumental eléctrico.

D) Tratamientos mecanizados: 20%: se agrupan en dos áreas destinadas a trabajos de reintegración y laminación:

  • Sala de reintegración. En la zona de reintegración se utiliza maquinaria que precisa el uso continuado de agua. Por lo tanto, se hace necesaria la instalación de pilas con grifería y desagüe, además de otro punto de toma, a 1 m. de altura y salida de agua a sumidero en el suelo donde se sitúa cada máquina reintegradora. Estas máquinas suelen tener una potencia y consumo aproximados de 4 HP y 4 Kw (En el contexto del texto que proporcionas, la sigla HP significa "horsepower" en inglés, que se traduce como caballo de vapor en español. Es una unidad de medida de potencia utilizada para indicar la capacidad de trabajo de motores y maquinaria. Por ejemplo, cuando se dice que una máquina reintegradora tiene "4 HP y 4 Kw", se está indicando que su potencia es de 4 caballos de vapor y, en unidades del Sistema Internacional, 4 kilovatios. Ambas son formas de expresar la potencia de los motores eléctricos de las máquinas mencionadas) y necesitan conexión eléctrica de 380 v. trifásica. Otras máquinas complementarias son: prensa hidráulica (1,5 HP y 1,5 Kw), disgregadora (0,5 HP) y troceadora (2 HP y 1,8 Kw).
  • Sala de laminación. se emplea distinta maquinaria que requiere suministro eléctrico de 220 o 380 v. trifásica y potencia variable que puede alcanzar hasta 7 Kw.

E) Encuadernación y montaje: 20%. Precisa suministro eléctrico para conexión de prensas, guillotinas e instrumental diverso (con una potencia total aproximada de 3HP, 3 Kw). Es conveniente la instalación de pila o pileta con agua o, en su defecto, situada en lugar próximo a la sala.

4.3.5. Mobiliario

En general, será preferentemente metálico, modular para facilitar la instalación inicial y futuras modificaciones, construido con chapa de 1 mm de grosor que haya recibido tratamiento anticorrosivo. Los módulos se cubrirán con encimera conformada antiácida. En el caso que se opte por muebles de madera vista deberá tenerse en cuenta la incidencia de la acidez que puede transmitir, por lo que deberá optarse por mobiliario con recubrimiento impermeabilizante y aislante de probada eficacia. En principio, se descarta el empleo de muebles de madera en las zonas donde se aplican tratamientos acuosos debido al deterioro que les ocasiona el agua, especialmente en el mobiliario construido con aglomerado y similares.

4.3.6. Almacenes

Todo taller precisa del almacenamiento de diversos materiales y productos de uso habitual en las tareas restauradoras. El almacén en donde se depositen estos elementos de trabajo debe disponer de dos zonas bien limitadas en donde respectivamente se ordenen los materiales (papeles, secantes, instrumental pequeño...) y los productos que en algunos casos requieren especial colocación, por incompatibilidad con otros productos o necesidad de ventilación para evitar acumulación de los gases que desprenden. Los armarios y estanterías, deben ser metálicos, con tratamiento antioxidante. Según las características del taller, es fácil que requiera otro almacén o zona destinado a las obras que están en espera de ser restauradas y ser retiradas una vez concluida la intervención. El mobiliario idóneo para depositarlas será, igualmente, metálico inoxidable o de madera con recubrimiento impermeabilizante.

Su aislamiento de los depósitos y salas es imprescindible por los productos tóxicos que se puedan utilizar y también porque es una medida de prevención fundamental contra incendios y filtraciones de humedad. Es importante que cuenten con vestuarios, sanitarios, duchas e instalaciones de calefacción o refrigeración.

📌 Lo esencial para el examen

  • Tres tipos de soporte: antiguos, tradicionales (papiro, pergamino y papel) y contemporáneos.
  • Papiro: soporte vegetal sin competencia hasta finales del siglo III d.C.; pergamino: material proteínico del siglo II a.C., palabra no escrita hasta el Edicto de Diocleciano del año 301 (la piel más fina es la vitela y su reutilización, los palimsestos).
  • Papel: China, 105 d.C., T´sa Lun; primer molino europeo en Játiva (Valencia) hacia el año 1150; pila holandesa, papel continuo de Louis Robert en 1798, máquina redonda en 1805 y pasta de madera de F. Köller en 1843.
  • Tintas: la más usada desde la Edad Media es la metaloácida (mordiente de sulfato de hierro) y, entre ellas, la ferrogálica, en uso alrededor de 2000 años.
  • Fotografía: Daguerrotipo en 1839, vidrio desde 1848, barita desde 1866 y papel RC (Resin Coated) desde 1970; el nitrato de celulosa se usó desde 1889 hasta los años 50 y el Poliéster se creó en 1941.
  • Ambiente: el clima óptimo es 18-21º C y 35-55% de humedad relativa; la humedad de equilibrio del papel está entre el 5-10% y con una humedad del 70% se desarrollan colonias de hongos.
  • Los hongos piden una HR por encima del 65% y una temperatura de entre 20 y 35º; hay alrededor de 70 especies de insectos dañinos en 7 órdenes y la carcoma deja galerías de entre 1 y 1,5 mm de diámetro.
  • El foxing son manchas moteadas de color marrón rojizo por partículas metálicas oxidadas; el pergamino puede soportar más de 1.000 años.
  • Prevención: cajas y carpetas sin lignina con pH aproximado de 8,5, entrepaños a 15 cm del suelo y, contra incendios, el gas halón está prohibido por la UE y su sustituto es el NAF SIII.
  • Secados tras una inundación: oreo, empaquetado al vacío, congelación (unos -12º), vacío y liofilización (congelación de -40 a -80º y sublimación).

De un vistazo

SoporteCondiciones recomendadas
Papel18-20ºC y 45-60% de humedad relativa
Pergamino35-58% HR
Fotografías en color25-35% HR