Tema 15. Epidemiología: concepto. Enfermedades transmisibles de mayor incidencia
1. Concepto de epidemiología
La epidemiología es la disciplina científica que estudia la distribución, frecuencia y determinantes de los problemas de salud en las poblaciones humanas, y la aplicación de ese conocimiento al control y la prevención de dichos problemas.
De esta definición se extraen tres elementos clave:
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Distribución: quién enferma, dónde y cuándo (variables de persona, lugar y tiempo).
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Determinantes: factores causales o de riesgo que explican por qué aparece la enfermedad.
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Aplicación: el conocimiento se pone al servicio de la salud pública (prevención, control, planificación).
1.1. Usos de la epidemiología
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Describir el estado de salud de las poblaciones (epidemiología descriptiva).
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Identificar factores de riesgo y causas de la enfermedad (epidemiología analítica).
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Evaluar la eficacia de tratamientos, programas y políticas sanitarias.
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Vigilar la evolución de las enfermedades, detectando brotes y epidemias.
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Planificar y priorizar recursos sanitarios según necesidades reales.
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Establecer la historia natural de la enfermedad: su evolución desde la exposición hasta la curación, cronificación o muerte sin intervención.
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Servir de base a la docencia e investigación en ciencias de la salud.
1.2. Ramas de la epidemiología
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Descriptiva: describe frecuencia y distribución según persona, lugar y tiempo; genera hipótesis, sin establecer causalidad.
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Analítica: contrasta hipótesis de asociación causa-efecto (cohortes, casos-controles).
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Experimental: el investigador manipula la exposición (ensayos clínicos) para comprobar su efecto.
2. La cadena epidemiológica
La cadena epidemiológica explica cómo se transmite un agente infeccioso desde una fuente hasta un huésped susceptible. Romper cualquiera de sus eslabones permite prevenir y controlar la enfermedad.
2.1. Agente causal
Microorganismo capaz de producir enfermedad: bacterias, virus, hongos, parásitos o priones. Propiedades clave: infectividad (capacidad de invadir), patogenicidad (de producir enfermedad clínica), virulencia (gravedad) e inmunogenicidad (de generar respuesta inmune).
2.2. Reservorio
Hábitat natural donde el agente vive y se multiplica: humano (enfermo o portador asintomático), animal (zoonosis: rabia, brucelosis) o ambiental (agua, suelo: Legionella, tétanos).
2.3. Puerta de salida
Vía por la que el agente abandona el reservorio: respiratoria, digestiva, genitourinaria, piel/mucosas, placentaria o sanguínea.
2.4. Mecanismo de transmisión
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Directo: contacto físico, gotas respiratorias de corto alcance, vía transplacentaria.
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Indirecto: vehículos comunes (agua, alimentos, sangre, objetos/fómites), vectores (mosquitos, garrapatas, piojos) o aire (aerosoles/núcleos de gotitas, que viajan largas distancias: tuberculosis, sarampión).
2.5. Puerta de entrada
Vía de acceso al nuevo huésped: mucosa respiratoria, digestiva, genitourinaria, piel no íntegra, parenteral o placentaria; suele coincidir con la puerta de salida anterior.
2.6. Huésped susceptible
Persona sin inmunidad suficiente frente al agente. La susceptibilidad depende de edad, estado nutricional, inmunológico, vacunal y enfermedades de base.
Aplicación práctica: el aislamiento de enfermos actúa sobre el reservorio/puerta de salida; la desinfección del agua, sobre la transmisión; la vacunación aumenta la resistencia del huésped.
3. Medidas de frecuencia: incidencia y prevalencia
3.1. Prevalencia
Casos (nuevos y antiguos) existentes en una población en un momento o periodo dado, dividido por la población total en ese momento. Puede ser de punto (un instante) o de periodo (un intervalo).
Prevalencia = (Casos existentes / Población total en ese momento) × 10ⁿ
Depende de la incidencia y de la duración de la enfermedad: aumenta si mejora la supervivencia sin curación, y disminuye si la enfermedad es muy letal o de curación rápida.
3.2. Incidencia
Mide los casos nuevos aparecidos en un periodo. Es la medida idónea para el riesgo de enfermar y la investigación causal.
- Incidencia acumulada: proporción de sanos que enferman en un periodo, respecto de la población en riesgo al inicio.
IA = (Casos nuevos en el periodo / Población en riesgo al inicio) × 10ⁿ
- Tasa de incidencia (densidad de incidencia): relaciona los casos nuevos con el tiempo real en riesgo de cada sujeto (personas-tiempo), permitiendo seguimientos desiguales.
3.3. Relación incidencia-prevalencia
Con duración estable de la enfermedad: Prevalencia ≈ Incidencia × Duración media. Explica por qué enfermedades crónicas poco letales (diabetes) tienen alta prevalencia con incidencia moderada, y procesos agudos (gripe) tienen alta incidencia y baja prevalencia puntual.
3.4. Otras medidas
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Tasa de mortalidad: defunciones por una causa respecto de la población.
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Tasa de letalidad: proporción de enfermos que fallecen (defunciones/casos); mide gravedad, no frecuencia.
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Tasa de ataque: incidencia acumulada en brotes epidémicos, en periodo corto y población bien delimitada.
4. Tipos de estudios epidemiológicos
4.1. Observacionales
El investigador no interviene, solo observa.
Descriptivos
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Casos y series de casos: descripción de uno o varios pacientes de interés.
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Ecológicos: la unidad de análisis es un grupo/población, no el individuo.
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Transversales (de prevalencia): miden exposición y enfermedad simultáneamente; rápidos y económicos, pero no permiten establecer secuencia temporal causa-efecto.
Analíticos
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Cohortes: parten de expuestos y no expuestos, libres de enfermedad, y se sigue su evolución en el tiempo; pueden ser prospectivos o retrospectivos. Permiten calcular incidencia directamente y el riesgo relativo (RR). Adecuados para exposiciones poco frecuentes.
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Casos y controles: parten de enfermos (casos) y sanos (controles), indagando retrospectivamente su exposición previa. Rápidos y económicos; idóneos para enfermedades raras o de larga latencia. Medida de asociación: odds ratio (OR).
4.2. Experimentales
El investigador asigna deliberadamente la exposición.
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Ensayo clínico aleatorizado (ECA): asignación al azar a grupo de intervención y grupo control (placebo o tratamiento estándar). Máximo nivel de evidencia científica, minimiza sesgos gracias a la aleatorización y, con frecuencia, al doble ciego.
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Ensayos comunitarios (de campo): la intervención se aplica sobre comunidades enteras (fluoración del agua, campañas de vacunación masiva).
5. Vigilancia epidemiológica y Enfermedades de Declaración Obligatoria (EDO)
5.1. Vigilancia epidemiológica
Proceso sistemático y continuo de recogida, análisis, interpretación y difusión de datos de salud, orientado a la planificación y evaluación de medidas de salud pública. Su objetivo esencial es detectar precozmente cambios en la tendencia de una enfermedad (brotes, epidemias) para una respuesta rápida.
Funciones: detectar brotes y alertas; conocer magnitud y tendencia de los problemas de salud; evaluar programas de prevención (vacunación); orientar la planificación sanitaria; generar hipótesis de investigación.
En España se articula mediante la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE), coordinada por el Centro Nacional de Epidemiología (Instituto de Salud Carlos III), junto con las comunidades autónomas y el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES).
5.2. Enfermedades de Declaración Obligatoria (EDO)
Enfermedades transmisibles que, por su capacidad de propagación, gravedad o interés de salud pública, deben ser notificadas obligatoriamente por los profesionales sanitarios a las autoridades sanitarias.
Modalidades de declaración, según urgencia:
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Urgente (individualizada, en menos de 24 h): enfermedades de alto riesgo de propagación o gravedad (cólera, difteria, sarampión, meningitis meningocócica, fiebres hemorrágicas, poliomielitis).
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Numérica semanal: enfermedades de menor gravedad/transmisibilidad (varicela, gripe, escarlatina).
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Con estudio epidemiológico individualizado: recogida detallada por caso (tuberculosis, VIH/sida, hepatitis víricas, enfermedad meningocócica).
El profesional sanitario que atiende al paciente es responsable de la notificación, que llega a los servicios de epidemiología autonómicos y se integra en la RENAVE y en los sistemas europeos (ECDC) e internacionales (OMS, Reglamento Sanitario Internacional).
Ejemplos de EDO en España: tuberculosis, hepatitis A/B/C, sarampión, rubéola, parotiditis, tos ferina, meningitis, enfermedad meningocócica, VIH/sida, sífilis, gonococia, brucelosis, legionelosis, paludismo, varicela, gripe, COVID-19, botulismo, cólera, fiebre tifoidea, rabia y tétanos, entre otras.
6. Enfermedades transmisibles de mayor incidencia en la población española
6.1. Principios generales de prevención
Siguiendo la cadena epidemiológica, las medidas se dirigen a tres niveles:
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Fuente/reservorio: diagnóstico precoz, aislamiento, tratamiento de enfermos y portadores.
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Mecanismo de transmisión: higiene de manos, medidas de barrera (mascarilla, preservativo), desinfección, potabilización del agua, control de vectores, seguridad alimentaria.
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Huésped susceptible: vacunación (inmunización activa), quimioprofilaxis, inmunoglobulinas (inmunización pasiva), educación para la salud.
6.2. Tuberculosis (TBC)
Producida por Mycobacterium tuberculosis (bacilo de Koch).
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Transmisión: vía aérea, por gotas y aerosoles al toser, hablar o estornudar un enfermo bacilífero.
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Clínica: tos persistente >2-3 semanas, febrícula, sudoración nocturna, pérdida de peso, astenia; formas extrapulmonares posibles.
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Diagnóstico: baciloscopia/cultivo de esputo, prueba de la tuberculina (Mantoux), radiografía de tórax, IGRA.
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Prevención: tratamiento precoz combinado (mínimo 6 meses), estudio de contactos, aislamiento respiratorio del enfermo bacilífero. EDO con estudio individualizado.
6.3. Hepatitis víricas
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Hepatitis A: transmisión fecal-oral (agua/alimentos contaminados, contacto persona-persona). Cursa aguda y autolimitada; existe vacuna.
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Hepatitis B: transmisión parenteral, sexual y vertical. Puede cronificar (cirrosis, hepatocarcinoma); vacuna en calendario infantil.
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Hepatitis C: transmisión fundamentalmente parenteral (material de inyección compartido). Alta cronificación; sin vacuna, con antivirales muy eficaces.
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Prevención: vacunación (A y B), cribado de donantes, material de un solo uso, prácticas sexuales seguras. Todas EDO.
6.4. VIH/sida e ITS
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VIH: ataca linfocitos CD4; su fase avanzada sin tratamiento es el sida.
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Transmisión: sexual sin protección, sangre/fluidos contaminados, transmisión vertical.
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Prevención: preservativo, no compartir material de inyección, cribado en embarazadas, profilaxis pre/post-exposición (PrEP/PEP), tratamiento antirretroviral precoz.
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Otras ITS relevantes: sífilis, gonococia y clamidiasis, en aumento en jóvenes; prevención mediante prácticas sexuales seguras y diagnóstico-tratamiento precoz de casos y contactos. Todas EDO.
6.5. Gripe (influenza)
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Agente: virus influenza A y B, con variabilidad antigénica estacional.
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Transmisión: respiratoria (gotas) y por contacto con superficies contaminadas.
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Clínica: fiebre brusca, mialgias, cefalea, tos, malestar general; grave en mayores, embarazadas e inmunodeprimidos.
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Prevención: vacunación anual, sobre todo en grupos de riesgo y personal sanitario; higiene respiratoria y de manos. Vigilancia centinela con declaración numérica.
6.6. COVID-19
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Agente: SARS-CoV-2.
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Transmisión: respiratoria (gotas y aerosoles); contacto con superficies, menos relevante.
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Clínica: espectro desde asintomático hasta neumonía grave y distrés respiratorio; mayor riesgo en mayores y comorbilidades.
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Prevención: vacunación, higiene de manos, mascarilla en situaciones de riesgo, ventilación, aislamiento de casos y cuarentena de contactos. EDO desde el inicio de la pandemia.
6.7. Gastroenteritis agudas (transmisión alimentaria e hídrica)
Grupo de mayor incidencia, sobre todo en meses cálidos.
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Agentes: virus (norovirus, rotavirus), bacterias (Salmonella, Campylobacter, E. coli), y parásitos con menor frecuencia.
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Transmisión: fecal-oral, por agua/alimentos contaminados o contacto persona-persona (norovirus).
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Clínica: diarrea, vómitos, dolor abdominal, a veces fiebre; riesgo de deshidratación en niños y ancianos.
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Prevención: higiene alimentaria (cadena de frío, cocción, lavado de manos), potabilización del agua, control de manipuladores de alimentos, estudio de brotes ante agregación de casos.
6.8. Otras enfermedades transmisibles relevantes
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Meningitis/enfermedad meningocócica: transmisión respiratoria por gotas; gravedad elevada; declaración urgente y quimioprofilaxis de contactos.
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Sarampión: muy contagioso por vía aérea; control mediante coberturas vacunales elevadas (triple vírica) e inmunidad de grupo.
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Tos ferina: transmisión respiratoria, grave en lactantes; prevención con calendario vacunal (incluida vacunación de embarazadas, estrategia "nido").
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Legionelosis: inhalación de aerosoles de agua contaminada (torres de refrigeración, agua caliente sanitaria); sin transmisión persona-persona; prevención por mantenimiento y desinfección de instalaciones.
7. Ideas clave para recordar
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La epidemiología estudia distribución y determinantes de la salud/enfermedad en poblaciones, con fin de prevención y control.
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La cadena epidemiológica (agente-reservorio-puerta de salida-transmisión-puerta de entrada-huésped susceptible) es el modelo base para diseñar medidas de control.
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La incidencia mide casos nuevos (riesgo de enfermar); la prevalencia mide casos existentes en un momento dado (carga de enfermedad).
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Los estudios observacionales (transversales, cohortes, casos-controles) describen y analizan sin intervenir; los experimentales (ensayo clínico) manipulan la exposición y ofrecen el mayor nivel de evidencia.
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La vigilancia epidemiológica y el sistema EDO permiten detectar brotes precozmente, con modalidades de declaración (urgente, numérica, individualizada) según gravedad y transmisibilidad.
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Las enfermedades transmisibles de mayor incidencia en España combinan transmisión respiratoria (gripe, COVID-19, tuberculosis, sarampión), fecal-oral (hepatitis A, gastroenteritis), parenteral y sexual (hepatitis B/C, VIH, otras ITS) y ambiental (legionelosis), cada una con estrategias preventivas específicas.
Brotes epidémicos, infección nosocomial y otras enfermedades transmisibles
Qué es un brote epidémico
El Real Decreto 2210/1995, que crea la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, considera brote o situación epidémica (artículo 15):
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El incremento significativamente elevado de casos en relación con los valores esperados. La simple agregación de casos de una enfermedad en un territorio y en un tiempo comprendido entre el mínimo y el máximo del período de incubación o de latencia podrá ser considerada, asimismo, indicativa.
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La aparición de una enfermedad, problema o riesgo para la salud en una zona hasta entonces libre de ella.
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La presencia de cualquier proceso relevante de intoxicación aguda colectiva, imputable a causa accidental, manipulación o consumo.
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La aparición de cualquier incidencia de tipo catastrófico que afecte, o pueda afectar, a la salud de una comunidad.
Es decir, para la norma brote y situación epidémica son lo mismo, y la agregación de casos en el territorio y el tiempo de incubación es indicativa de brote. La declaración de brote epidémico es obligatoria y urgente para todos los médicos en ejercicio y los centros sanitarios, públicos y privados, que lo detecten (artículo 16).
La lista legal de enfermedades de declaración obligatoria
El anexo I del Real Decreto 2210/1995 (en su texto consolidado) recoge la lista de enfermedades de declaración obligatoria. Entre ellas figuran, por ejemplo, la gripe («Gripe/Gripe humana por un nuevo subtipo de virus»), el tétanos («Tétanos/Tétanos neonatal»), la triquinosis, el paludismo, la tuberculosis, la infección por VIH/sida, la legionelosis, la varicela o el herpes zóster. Las enfermedades no transmisibles, como las cardiopatías, no forman parte de esa lista. Todas las enfermedades del anexo I son de declaración numérica semanal, que se complementa según el grupo con declaración urgente, datos epidemiológicos básicos o informe anual (artículo 13).
La cadena epidemiológica en la infección nosocomial
La OMS define la infección nosocomial como cualquier enfermedad microbiológica o clínicamente reconocible que afecta al paciente como consecuencia de su ingreso en el hospital, o al personal sanitario como consecuencia de su trabajo. Afecta al 5-10 % de los pacientes ingresados y se estima que alrededor del 32 % son evitables, de modo que sí se pueden prevenir.
Lo peculiar de su cadena epidemiológica es que, en el hospital, concurren a la vez todos sus eslabones:
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Fuentes de infección múltiples: el propio enfermo, portador asintomático o portador de flora saprofita (fuente endógena), y otros pacientes, el personal sanitario y las visitas (fuente exógena); y fuentes inanimadas como el agua, los fluidos o el instrumental diagnóstico. El paciente no es solo reservorio: es también huésped susceptible.
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Mecanismos de transmisión variados, no solo el contacto directo: contacto directo (manos; gotitas al toser o estornudar), aire (núcleos goticulares —tuberculosis, varicela, sarampión—, polvo, aerosoles de Pseudomonas o Legionella) y transmisión indirecta por fómites o vehículo común (alimentos, equipos, antisépticos).
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Huéspedes especialmente susceptibles, por factores intrínsecos (edad —más del 50 % en mayores de 65 años—, estado nutricional, gravedad, enfermedad de base) y extrínsecos propios del hospital: técnicas invasivas (sondaje, catéteres, intubación, drenajes), duración de la estancia y estancia en UCI, cirugía, fármacos (corticoides, antibióticos) y riesgo de colonización por microorganismos hospitalarios resistentes.
Enfermedad de Lyme
Es una infección transmitida por garrapatas y causada por bacterias del género Borrelia, principalmente Borrelia burgdorferi; estas bacterias en forma de espiral se denominan espiroquetas. Su signo inicial característico es el eritema migratorio en el lugar de la picadura. Sin tratamiento, la bacteria puede diseminarse al cerebro, el corazón y las articulaciones, por lo que no afecta exclusivamente al sistema musculoesquelético. El diagnóstico se basa en la clínica, la exposición y los análisis de anticuerpos, a veces con análisis de líquido articular o de líquido cefalorraquídeo.
Triquinosis
Es una enfermedad parasitaria causada por el nematodo Trichinella spiralis, que se adquiere por el consumo de carne cruda o mal cocinada que contiene sus quistes (larvas). El parásito puede estar en la carne de cerdo, oso, morsa, zorro, rata, caballo o león; los animales salvajes carnívoros u omnívoros son fuente potencial. Se previene cocinando completamente la carne de cerdo y de caza; congelar la carne de cerdo a –15 °C o menos durante 3-4 semanas mata el parásito, pero la congelación no siempre lo mata en la carne de animales salvajes, y ahumar, secar o salar no son métodos fiables. La triquinosis es una enfermedad de declaración obligatoria en España.
Paludismo (malaria)
Lo causan parásitos del género Plasmodium (cinco especies afectan al ser humano; las más peligrosas son P. falciparum y P. vivax). En la mayoría de los casos se transmite por la picadura de hembras infectadas del mosquito Anopheles; también puede transmitirse por transfusiones de sangre y agujas contaminadas, pero no se transmite de persona a persona.
Rinovirus y resfriado común
El resfriado común es una infección viral aguda, autolimitada y en general afebril, que causa síntomas respiratorios altos (rinorrea, tos, odinofagia). Alrededor del 50 % de los resfriados se deben a alguno de los más de 100 serotipos de rinovirus. Los rinovirus se diseminan con mayor eficiencia por contacto interpersonal, aunque también pueden transmitirse por partículas grandes aerosolizadas. En la infección por rinovirus el esputo purulento o los síntomas importantes de las vías respiratorias inferiores son inusuales, aunque el resfriado puede exacerbar el asma y la bronquitis crónica.
Mononucleosis infecciosa
Está causada por el virus de Epstein-Barr (un virus herpes) y se propaga sobre todo por la saliva y el contacto cercano («enfermedad del beso»). Sus síntomas aparecen con más frecuencia en adolescentes y adultos jóvenes, tras una incubación de unos 30-50 días. La mayoría de los pacientes presentan la tríada de fiebre, faringitis y adenopatías: la faringitis puede ser intensa y exudativa, y las adenopatías suelen ser simétricas, en particular en las cadenas cervicales anterior y posterior. Pueden aparecer también esplenomegalia (en torno al 50 %), hepatomegalia leve y, con menor frecuencia, erupciones; la ictericia es rara.
Fuentes: Real Decreto 2210/1995, por el que se crea la red nacional de vigilancia epidemiológica, texto consolidado, arts. 13, 15 y 16 y anexo I (https://www.boe.es/eli/es/rd/1995/12/28/2210/con) · I. Gómez Acebo, Universidad de Cantabria (OCW), Medicina Preventiva y Salud Pública, Tema 35: Infección nosocomial (https://ocw.unican.es/pluginfile.php/821/course/section/435/TEMA35_INFECCION_HOSPITALARIA.pdf) · Manual MSD (versión para público general), Enfermedad de Lyme (https://www.msdmanuals.com/es/hogar/infecciones/infecciones-bacterianas-espiroquetas/enfermedad-de-lyme) · MedlinePlus, Enfermedad de Lyme (https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001319.htm), Triquinosis (https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000631.htm) y Mononucleosis (https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000591.htm) · OMS, Paludismo, nota descriptiva (https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/malaria) · Manual MSD (versión para profesionales), Resfriado común (https://www.msdmanuals.com/es/professional/enfermedades-infecciosas/virus-respiratorios/resfriado-com%C3%BAn) y Mononucleosis infecciosa (https://www.msdmanuals.com/es/professional/enfermedades-infecciosas/virus-herpes/mononucleosis-infecciosa). Consultadas el 22/10/2026.
Concepto de salud, determinantes de la salud e indicadores
La definición de salud de la OMS
La Constitución de la Organización Mundial de la Salud, adoptada el 22 de julio de 1946 y en vigor desde el 7 de abril de 1948, define la salud así: «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades».
Entre las innovaciones que aportó esta definición destaca su carácter positivo: considera la salud no solo como la ausencia de enfermedades e invalideces, sino como un estado óptimo positivo, el «completo bienestar». Además, por primera vez incorpora las áreas mental y social junto a la física, lo que da un carácter multidimensional al concepto. Multidimensionalidad y carácter positivo son dos rasgos presentes en la mayoría de las definiciones recientes de salud.
La definición también ha recibido críticas (Breslow, Terris, Piédrola), que la consideran:
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Utópica: rara vez o nunca se alcanzará el grado de completo bienestar físico, mental y social.
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Estática: solo considera con salud a quien tiene un completo bienestar, sin tener en cuenta que existen grados de salud.
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Subjetiva: no habla del aspecto objetivo, de la capacidad de funcionar.
Piédrola añade otra crítica: equipara bienestar a salud, lo que no es del todo exacto, porque no siempre el bienestar es equiparable a salud (una persona drogodependiente puede tener sensación de bienestar sin que su estado sea saludable). Equiparar bienestar y salud, ser utópica o ser estática son, por tanto, críticas, no ventajas de la definición.
El informe Lalonde (Canadá, 1974) y el concepto de «campo de la salud»
En 1974 Marc Lalonde, ministro de Sanidad y Bienestar Nacional de Canadá, publicó el documento A New Perspective on the Health of Canadians («Una nueva perspectiva sobre la salud de los canadienses»), presentado en la Cámara de los Comunes el 1 de abril de 1974 y conocido como informe Lalonde. En él se expone el concepto de campo de la salud (Health Field Concept), según el cual el campo de la salud se divide en cuatro grandes elementos, identificados al examinar las causas y factores subyacentes de enfermedad y muerte en Canadá:
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Biología humana: los aspectos de la salud, física y mental, que se desarrollan dentro del cuerpo humano como consecuencia de la biología básica y la constitución orgánica del individuo; incluye la herencia genética, los procesos de maduración y envejecimiento y los sistemas internos del organismo.
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Medio ambiente: los factores relacionados con la salud que son externos al cuerpo humano y sobre los que el individuo tiene poco o ningún control (seguridad de alimentos, medicamentos y agua; contaminación del aire, del agua y acústica; prevención de las enfermedades transmisibles; eliminación de basuras y aguas residuales; entorno social).
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Estilo de vida (estilos y hábitos de vida): el conjunto de decisiones individuales que afectan a la salud y sobre las que la persona tiene más o menos control; los malos hábitos crean riesgos autoimpuestos.
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Organización de la atención sanitaria (sistema de asistencia sanitaria o servicios de salud): cantidad, calidad, ordenación, naturaleza y relaciones de personas y recursos en la prestación de la atención (medicina, enfermería, hospitales, medicamentos, servicios de salud pública y comunitaria, etc.). Es lo que habitualmente se llama sistema sanitario.
El informe sostiene que la mayor parte del esfuerzo y del gasto se había dirigido a la organización de la atención sanitaria, mientras que las principales causas de enfermedad y muerte estaban arraigadas en los otros tres elementos. Por eso eleva la biología humana, el medio ambiente y el estilo de vida a una importancia igual a la del sistema sanitario. El concepto es además comprensivo: cualquier problema de salud puede atribuirse a uno o a una combinación de los cuatro elementos, que se analizan en su interacción. Por eso se considera a Lalonde uno de los pioneros en reconocer el carácter multifactorial de la salud: un modelo en el que la salud de las personas está condicionada por la interacción del medio ambiente, los estilos de vida, el sistema sanitario y la biología humana.
El modelo de Dever (Estados Unidos, 1976)
G. E. Alan Dever publicó en 1976 An epidemiological model for health policy analysis (revista Social Indicators Research), aplicando los cuatro determinantes de Lalonde para analizar las tres primeras causas de muerte en Georgia (Estados Unidos) con las estadísticas de 1973. Su estudio asignó un peso del 43 % al estilo de vida como causa fundamental de ese conjunto de muertes. Las compilaciones sobre determinantes de la salud que adaptan los modelos de Lalonde (1974) y Dever (1976) recogen el reparto de los cuatro factores según su peso en la mortalidad y en el gasto sanitario: estilos de vida 43 % (1,2 % del gasto), biología humana 27 % (6,9 %), medio ambiente 19 % (1,5 %) y sistema de asistencia sanitaria 11 % (90,6 % del gasto). Es decir, el factor que menos contribuía a la mortalidad era el que concentraba casi todo el gasto.
Indicadores Clave del Sistema Nacional de Salud (INCLASNS)
Los INCLASNS son la relación de indicadores con la que el Ministerio de Sanidad ofrece una imagen del estado de salud de la población española y de su sistema sanitario. Se organizan en dimensiones y, dentro de ellas, dominios:
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En el marco conceptual de 2016 (248 INCLASNS), la dimensión Estado de salud tenía los dominios Bienestar, Morbilidad y Mortalidad; la dimensión Determinantes no sanitarios tenía los dominios Sociales, Condiciones de vida y trabajo, Estilos de vida, Biológicos y Medioambientales; y la dimensión Sistema sanitario agrupaba los de calidad, accesibilidad y sostenibilidad.
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En el marco de 2025 (186 INCLASNS), el dominio Morbilidad pasa a denominarse Enfermedad, y la dimensión de determinantes pasa a llamarse Determinantes sociales de la salud.
En el dominio de morbilidad/enfermedad se encuentran indicadores como la prevalencia de diabetes mellitus, la prevalencia de trastornos mentales y la tasa (ajustada) de hospitalización por infarto agudo de miocardio por 10.000 habitantes. En cambio, la prevalencia de consumo (diario) de tabaco en población adulta no es un indicador de morbilidad: pertenece al dominio de Estilos de vida (en las fichas técnicas de 2010, al apartado «Comportamiento y salud» de los Determinantes), junto al consumo de alcohol, la obesidad o el sedentarismo.
Áreas específicas de la salud ambiental
En los programas universitarios de salud pública, la salud ambiental (factores ambientales determinantes de la salud) se estudia por áreas específicas: la contaminación atmosférica (contaminación del aire), el agua (los recursos hídricos, la calidad del agua de consumo, su abastecimiento, desinfección y las aguas residuales), los residuos sólidos (clasificación y gestión de los residuos sólidos urbanos) y las radiaciones, tanto ionizantes (efectos sobre la salud y protección radiológica) como no ionizantes. Las clases sociales, la educación, la economía o la herencia genética no son áreas de la salud ambiental.
Dentro de las radiaciones no ionizantes, la radiación ultravioleta (UV) del sol es la principal radiación actínica: el término clásico actinodermatosis agrupa las enfermedades cutáneas inducidas o agravadas por la radiación actínica, «principalmente la radiación ultravioleta del sol». La piel y los ojos son los órganos más sensibles a los rayos UV. Una exposición excesiva produce efectos agudos (desde quemaduras hasta fotoqueratitis) y crónicos en la piel, los ojos y el sistema inmunitario: envejecimiento prematuro de la piel, cáncer de piel y, en el ojo, cataratas.
Coordinación sociosanitaria
El Libro Blanco de la Coordinación Sociosanitaria en España (Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, 2011) establece que la finalidad del modelo es una atención integral y de calidad, y que las necesidades del usuario son biológicas, psicoafectivas y sociales. Por ello, «el objetivo del modelo de coordinación sociosanitaria ha de ser la atención a las necesidades biopsicosociales de los individuos en función de su particular red social y de apoyo familiar». La valoración y el tratamiento de esas necesidades ha de hacerlos un equipo multidisciplinar formado por los profesionales pertinentes del sector social y del sector sanitario, que determinarán qué cantidad y tipo de recursos de cada sector hay que dedicar.
Fuentes: OMS, Constitución (https://www.who.int/es/about/governance/constitution) · M. Lalonde, A New Perspective on the Health of Canadians, Ottawa, abril de 1974 (https://www.phac-aspc.gc.ca/ph-sp/pdf/perspect-eng.pdf) y Health Canada, ficha del informe (https://www.canada.ca/en/health-canada/services/health-care-system/commissions-inquiries/federal-commissions-health-care/new-perspective-health-canadians-lalonde-report.html) · Universidad de Granada, repositorio Digibug, tesis doctoral 10481/4405, capítulo «Introducción» (concepto de salud) (https://digibug.ugr.es/bitstream/handle/10481/4405/3%20INTRODUCCION.pdf?sequence=3) · Poma López et al., Boletín de Malariología y Salud Ambiental 2022;62(4):631-646 (https://docs.bvsalud.org/biblioref/2023/01/1411910/537-1660-3-pb.pdf) · Medicentro 2005;9(4 Supl 1), El paradigma biopsicosocial (https://medicentro.sld.cu/index.php/medicentro/article/download/1092/1101) · G. Dever, An epidemiological model for health policy analysis, Social Indicators Research 1976;2(4):453-466 (https://ideas.repec.org/a/spr/soinre/v2y1976i4p453-466.html) · M. L. Dávalos, Diagnóstico de salud. Determinantes de la salud (https://www.binasss.sa.cr/opac-ms/media/digitales/Diagn%C3%B3stico%20de%20salud.%20Los%20determinantes%20de%20la%20salud.pdf) · Ministerio de Sanidad, Metodología INCLASNS V2 (https://inclasns.sanidad.gob.es/doc/Metodologia_INCLASNS_V2.pdf?v=2.2) y Fichas técnicas INCLASNS 2010 (https://www.sanidad.gob.es/estadEstudios/estadisticas/sisInfSanSNS/iclasns_docs/FIchas_INCLASNS.pdf) · Universidad de La Laguna, guía docente de Salud Pública (https://www.ull.es/apps/guias/guias/view_guide/17059/) · Clínica Universidad de Navarra, Diccionario médico: actinodermatosis (https://www.cun.es/diccionario-medico/terminos/actinodermatosis) · AEMET, Rayos UV (https://www.aemet.es/es/noticias/2001/rayosUV) · Ministerio de Sanidad, Libro Blanco de la Coordinación Sociosanitaria en España, 2011, p. 274 (https://www.sanidad.gob.es/novedades/docs/Libro_Blanco_CCS_15_12_11.pdf). Consultadas el 22/10/2026.
Tuberculosis: prueba de la tuberculina, isoniazida y fin de la contagiosidad
Técnica de la prueba de la tuberculina (Mantoux)
Según la ficha técnica de la tuberculina PPD RT 23 (AEMPS-CIMA):
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Dosis y vía: se usa siempre la presentación de 2 UT/0,1 ml, con una dosis de 0,1 ml en todos los casos (también en niños), por vía intradérmica. No es una inyección subcutánea ni intramuscular.
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Material y lugar: jeringa graduada de 1 ml con aguja de bisel corto (25 o 26 G), en el tercio medio de la cara anterior del antebrazo; cerca de la muñeca o del codo la reacción puede disminuir.
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Técnica: se extiende ligeramente la piel y se introduce la aguja casi paralela a la superficie, con el bisel hacia arriba, en la capa superficial de la dermis, según el eje longitudinal del antebrazo; la aguja debe verse a través de la epidermis.
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Comprobación: al inyectar lentamente aparece una pequeña pápula de 8-10 mm de diámetro, que desaparece en unos 10 minutos. Si no aparece la pápula, la solución se ha inyectado demasiado profunda (subcutánea) o demasiado superficial, y la prueba debe repetirse en el otro brazo (o, en el mismo, a 4 cm como mínimo).
Lectura e interpretación de la tuberculina
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La reacción se evalúa a las 48-72 horas de la inyección (pasadas unas 72 horas, el tamaño de la induración tiende a disminuir). En personas de edad avanzada la respuesta puede aparecer tarde, a las 72 horas, sin que eso invalide la lectura.
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Se valora únicamente la induración, no el eritema. El diámetro de la induración, en milímetros, se mide de forma transversal al eje longitudinal del antebrazo, con una regla de plástico transparente y flexible.
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Una reacción positiva es una induración plana, desigual, ligeramente elevada, de al menos 5 mm de diámetro. En no vacunados se considera positiva toda induración igual o mayor a 5 mm; en vacunados con BCG hace menos de 10 años debe ser igual o mayor a 15 mm. Una induración de 4 mm no es, por tanto, una reacción positiva.
Isoniazida: indicaciones y hepatotoxicidad
La isoniazida está indicada en el tratamiento curativo de la tuberculosis activa pulmonar o extrapulmonar y de la primoinfección tuberculosa sintomática —tratamiento que se basa en una asociación de antibióticos activos— y en la quimioprofilaxis de la primoinfección tuberculosa asintomática, donde la ficha técnica pauta la isoniazida sola («300 mg al día, durante seis meses como mínimo»).
Su efecto adverso más relevante es la hepatotoxicidad:
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Aparece en particular durante los tres primeros meses de tratamiento, sobre todo cuando se asocia a rifampicina y pirazinamida, por lo que se vigilan las transaminasas semanalmente el primer mes y mensualmente después. Una elevación moderada (menos de 3 veces el valor normal) no obliga a interrumpir el tratamiento; si es mayor, se suspende de inmediato.
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El índice de acetilación se correlaciona con la hepatotoxicidad; el metabolito responsable procede de la hidrólisis de la acetilisoniazida.
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El riesgo de hepatitis está relacionado con la edad. Las tasas aproximadas por edad que recoge la ficha estadounidense del fármaco son: menos de 1 por 1.000 en menores de 20 años, 3 por 1.000 entre 20 y 34 años, 12 por 1.000 entre 35 y 49, 23 por 1.000 entre 50 y 64 y 8 por 1.000 en mayores de 65. Es decir, en los menores de 20 años la hepatopatía por isoniazida es rara. El riesgo aumenta también con el consumo diario de alcohol.
Cuándo deja de ser contagioso el enfermo tuberculoso
El tratamiento correcto es la mejor medida de control. Según la normativa SEPAR sobre prevención de la tuberculosis, en tres semanas la mayoría de los pacientes que toman rifampicina, isoniazida y pirazinamida dejan de ser contagiosos, aunque hasta el segundo mes puede persistir un riesgo bajo. Por eso se aconseja que a las 3 semanas de tratamiento se retiren las medidas de aislamiento a los enfermos que ya tengan baciloscopia negativa, y que a los que aún la tengan positiva se les mantengan, de forma menos estricta, hasta su negativización. Con otras pautas de tratamiento no se retira el aislamiento hasta demostrar la negativización de la baciloscopia, que puede tardar meses. No basta, por tanto, con haber iniciado el tratamiento.
Fluoroquinolonas, lácteos y diarrea
Las fichas técnicas de las fluoroquinolonas no dan la misma indicación para todos los fármacos del grupo:
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Ciprofloxacino: los comprimidos no deben tomarse con productos lácteos (por ejemplo, leche o yogur) ni con zumos enriquecidos en minerales, porque se disminuye su absorción; el calcio que forma parte de la dieta habitual no la afecta significativamente. Los antiácidos y preparados con magnesio, aluminio o calcio se separan: ciprofloxacino 1-2 horas antes o al menos 4 horas después.
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Levofloxacino: no deben tomarse preparados con cationes divalentes o trivalentes (sales de hierro o zinc, antiácidos con magnesio o aluminio) durante las 2 horas anteriores o posteriores; las sales de calcio tienen un efecto mínimo en su absorción.
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Moxifloxacino: no presenta interacción clínicamente significativa con los alimentos, incluidos productos lácteos.
La diarrea es una reacción adversa descrita de las fluoroquinolonas. Si es intensa, persistente o sanguinolenta, durante el tratamiento o semanas después, puede ser síntoma de enfermedad asociada a Clostridium difficile, y en ese caso se suspende el fármaco y están contraindicados los medicamentos que inhiben el peristaltismo.
Fuentes: AEMPS-CIMA, ficha técnica de Tuberculina PPD RT 23 (https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/58281/FT_58281.html) · AEMPS-CIMA, ficha técnica de Cemidon B6 300 mg/50 mg (isoniazida) (https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/63335/FT_63335.html) · DailyMed (NLM), ficha de Isoniazid Solution, recuadro de advertencia (https://dailymed.nlm.nih.gov/dailymed/drugInfo.cfm?setid=8a6fa0b2-48e3-4c06-97c5-9ec3d6475a7c) · SEPAR, Normativa sobre la prevención de la tuberculosis, Arch Bronconeumol 2002;38(9):441-51 (https://archbronconeumol.org/es-download-pdf-S0300289602752599) · AEMPS-CIMA, fichas técnicas de Ciprofloxacino Cinfa 500 mg (https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/62765/FT_62765.html), Levofloxacino Cinfa 500 mg (https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/75614/FT_75614.html) y Moxifloxacino Cinfa 400 mg (https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/77662/FT_77662.html). Consultadas el 22/10/2026.
VIH: ciclo, vías de transmisión, riesgo laboral y efectos del tratamiento
Cómo infecta el VIH a la célula
El VIH infecta sobre todo a los linfocitos CD4 (linfocitos T colaboradores), que tienen en su superficie un receptor llamado CD4 que permite al virus unirse a ellos. El VIH es un retrovirus: almacena su información genética como ARN. Su ciclo, de forma simplificada:
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El VIH se une a su célula diana y se fusiona con ella, y libera su ARN dentro.
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Una enzima producida por el propio virus, la transcriptasa inversa (retrotranscriptasa), convierte el ARN del VIH en ADN. El virus muta con facilidad en este paso, porque la transcriptasa inversa es propensa a cometer errores.
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El ADN del VIH entra en el núcleo y, con la ayuda de otra enzima viral, la integrasa, se integra con el ADN de la célula.
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La maquinaria de la célula produce ARN vírico y proteínas; se ensambla un virus inmaduro que sale envolviéndose en un fragmento de la membrana celular.
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El virus madura cuando otra enzima viral, la proteasa, rompe sus proteínas estructurales.
Los antirretrovirales se diseñaron sobre este ciclo: inhiben las tres enzimas (transcriptasa inversa, integrasa y proteasa) o la adhesión y entrada en la célula.
Vías de transmisión del VIH y transmisión vertical
La transmisión exige el contacto con un fluido corporal que contenga el virus: sobre todo sangre, semen, flujo vaginal, fluidos rectales y leche materna. El VIH no se transmite por alimentos, agua o aire; por tocar o usar los mismos objetos (ropa, muebles, pomos, asientos de inodoro); por abrazar, toser, besar o dar la mano, ni por insectos. No se ha documentado ningún caso de transmisión por la tos o los estornudos.
La transmisión vertical es la de una madre infectada a su hijo, y puede producirse en tres momentos:
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durante el embarazo, al feto a través de la placenta;
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durante el parto, en el paso por el canal del parto;
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después del nacimiento, a través de la leche materna: está demostrado que el VIH se transmite por la lactancia materna, que por eso está contraindicada en España; los hijos de madre con VIH se alimentan exclusivamente con fórmula artificial.
La transmisión por factores de coagulación, por compartir material de inyección o por relaciones sexuales sin protección son vías distintas (sanguínea o sexual), no vertical.
Prácticas sexuales de mayor riesgo
El riesgo de transmisión sexual del VIH es mayor en el coito vaginal o anal sin preservativo (o con un uso incorrecto), con o sin eyaculación; el sexo oral tiene menor probabilidad de transmisión. Dentro del coito anal, ser la parte receptiva («tener el pene de la pareja dentro del recto», según los CDC) es lo que más aumenta la probabilidad de infectarse: por eso el coito anal receptivo sin preservativo es una práctica de riesgo alto.
Riesgo de infección tras un accidente laboral
Tras una exposición accidental (pinchazo) en el ámbito sanitario, el riesgo depende del virus de la fuente:
| Virus de la fuente | Probabilidad de transmisión tras exposición percutánea |
|---|---|
| VHB (fuente HBsAg+ y HBeAg+) | seroconversión del 37-62 % |
| VHB (fuente HBsAg+ y HBeAg−) | seroconversión del 23-37 % |
| VHC | 1,8 % |
| VIH | en torno al 0,3 % (0,09 % tras exposición de mucosas) |
El riesgo de adquirir el VIH es, por tanto, mucho más bajo que el riesgo por el virus de la hepatitis B, aunque no es nulo. El Manual MSD lo expresa como una probabilidad de aproximadamente 1 entre 400 para el profesional que se pincha con una aguja contaminada, que se reduce con tratamiento precoz y aumenta si la aguja penetra profundamente o es una aguja hueca con sangre. Frente al VHB existen vacuna e inmunoglobulina específica; frente al VHC, no.
Efectos secundarios del tratamiento antirretroviral
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Exantema: con nevirapina el exantema es un efecto muy frecuente (12,5 %), y las reacciones cutáneas graves (síndrome de Stevens-Johnson, necrólisis epidérmica tóxica) se concentran en las primeras semanas; por eso se empieza con una dosis única diaria los primeros 14 días, lo que reduce la frecuencia de exantema.
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Redistribución de la grasa (lipodistrofia): la lipodistrofia asociada al VIH se caracteriza por lipoatrofia de extremidades, cara y glúteos, lipohipertrofia del área visceral, cervical y dorsocervical, o ambas; el VIH y la terapia antirretroviral combinada desempeñan un papel fundamental en su origen. La zidovudina, por ejemplo, se asocia a pérdida de grasa subcutánea (cara, extremidades y nalgas) relacionada con toxicidad mitocondrial.
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El sarcoma de Kaposi, en cambio, no es un efecto del tratamiento: es una manifestación asociada al VIH avanzado.
Fuentes: Manual MSD (versión para público general), Infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) (https://www.msdmanuals.com/es/hogar/infecciones/infecci%C3%B3n-por-el-virus-de-la-inmunodeficiencia-humana-vih/infecci%C3%B3n-por-el-virus-de-la-inmunodeficiencia-humana-vih) · CDC, How HIV Spreads (https://www.cdc.gov/hiv/causes/index.html) · Sociedad Española de Infectología Pediátrica, An Pediatr (Barc) 2012;76(6):360.e1-360.e9 (https://www.analesdepediatria.org/en-download-pdf-S1695403312000252) · Asepeyo, Procedimiento de actuación postexposición accidental a riesgos biológicos (VHB, VHC, VIH) en el ámbito laboral, con datos de los CDC (https://instmand.asepeyo.es/aoc/instman.nsf/9a981eafa256282ec1256bb1003ee901/628eac333a42eebac12585e9006f35b2/$FILE/RIESGOS%20BIOLOGICOS%202016.pdf) · AEMPS-CIMA, fichas técnicas de Nevirapina Normon 200 mg (https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/76844/FT_76844.html) y Retrovir 250 mg (zidovudina) (https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/57486/FT_57486.html) · Rodríguez Venegas y Martínez Fernández, Rev Cubana Med Trop 2022;74(2):e813 (https://medigraphic.com/pdfs/revcubmedtro/cmt-2022/cmt222j.pdf). Consultadas el 22/10/2026.