Concepto y proceso de formación de las úlceras por presión (UPP)
1. Definición
Una úlcera por presión (UPP) es una lesión localizada en la piel y/o en el tejido subyacente, por lo general sobre una prominencia ósea, como resultado de la presión, o de la presión en combinación con la cizalla. Es una lesión de origen isquémico: la presión mantenida sobre los tejidos blandos entre dos planos duros (la prominencia ósea por dentro y la superficie de apoyo por fuera) comprime los capilares, dificulta el aporte de oxígeno y nutrientes, y provoca isquemia que, si se prolonga, conduce a muerte celular (necrosis).
En la nomenclatura internacional actual (NPUAP/EPUAP) también se emplea el término lesión por presión (pressure injury), que incluye los casos en los que la piel todavía está íntegra (eritema no blanqueable) pero ya existe daño tisular subyacente.
2. Úlcera por presión frente a otros tipos de úlcera
No toda úlcera o herida crónica es una UPP. El diagnóstico diferencial es clave porque condiciona la prevención y el tratamiento:
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UPP (úlcera por presión): origen en la presión/cizalla sobre una prominencia ósea. Localizaciones típicas: sacro, talones, trocánter, isquion. Bordes generalmente bien definidos; profundidad variable según el estadio.
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Lesión cutánea asociada a la humedad (LESCAH) / úlcera por humedad: causada por la exposición prolongada a la humedad (orina, heces, sudor, exudado, efluente de estoma). Aparece en zonas en contacto con la humedad (pliegues, periné, zona perianal, interglúteo), no necesariamente sobre prominencia ósea, bordes difusos/irregulares, suele ser superficial (erosión, maceración) y con frecuencia simétrica ("en espejo") a ambos lados del pliegue. Es el principal diagnóstico diferencial de la UPP Categoría I-II.
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Úlcera vascular:
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Venosa: por insuficiencia venosa crónica; típica en el tercio inferior de la pierna / región perimaleolar interna, exudativa, bordes irregulares, con signos de éstasis (edema, hiperpigmentación/dermatitis ocre).
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Arterial/isquémica: por déficit de perfusión (enfermedad arterial periférica); en zonas distales (dedos, talón, borde del pie), dolorosa, bordes netos, lecho pálido/necrótico, pulsos disminuidos.
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Úlcera de pie diabético: asociada a neuropatía y/o vasculopatía de la diabetes mellitus. Las neuropáticas se localizan en puntos de presión plantar (cabezas de 1.º y 5.º metatarsianos, calcáneo), son redondeadas, con callosidad perilesional e indoloras; las isquémicas aparecen en zonas distales (puntas de los dedos, talón, borde del pie).
3. Mecanismos de producción
Las UPP se generan por la actuación, aislada o combinada, de cuatro fuerzas/factores físicos:
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Presión: fuerza perpendicular a la piel que comprime los tejidos entre la prominencia ósea y el plano de apoyo. Es el mecanismo principal. Cuando la presión externa supera la presión de cierre capilar (≈ 16-32 mmHg) durante un tiempo prolongado, se interrumpe el flujo sanguíneo. Relación presión × tiempo: presiones bajas mantenidas mucho tiempo o presiones altas en poco tiempo pueden producir lesión.
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Fricción: fuerza paralela/tangencial a la piel producida por el roce (arrastre del paciente sobre las sábanas, movimientos de reincorporación). Lesiona las capas superficiales (epidermis) y favorece erosiones.
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Cizallamiento (cizalla): combinación de presión y fricción; se produce cuando los tejidos superficiales quedan fijos mientras los planos profundos se desplazan en sentido contrario (p. ej., paciente semisentado que se desliza hacia abajo en la cama). Estira y angula los vasos sanguíneos, agravando la isquemia profunda. Es especialmente lesivo en el sacro.
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Humedad / maceración: el exceso de humedad (sudor, orina, heces, exudado) reblandece y macera la piel, reduce su resistencia y la hace más vulnerable a la presión, la fricción y la cizalla. Por sí sola produce LESCAH; combinada con la presión favorece y agrava la UPP.
Fuente: Guía de prevención y tratamiento de UPP (Osakidetza).
4. Fisiopatología: de la isquemia a la necrosis
La secuencia fisiopatológica es:
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Presión mantenida → compresión capilar → isquemia (déficit de O₂ y nutrientes) y acúmulo de metabolitos.
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Si la presión cesa pronto, aparece hiperemia reactiva (enrojecimiento que blanquea a la digitopresión y desaparece): es reversible.
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Si la presión persiste, el eritema no blanquea a la presión (Categoría I): ya hay daño tisular aunque la piel esté íntegra.
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La isquemia prolongada provoca muerte celular y necrosis tisular, con destrucción progresiva de epidermis, dermis, tejido subcutáneo, fascia, músculo y, en los grados avanzados, hueso.
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El daño suele ser mayor en profundidad que en superficie (afecta antes al músculo, más sensible a la isquemia, que a la piel): de ahí las lesiones de tejidos profundos que afloran tardíamente.
5. Estadios / Categorías (clasificación GNEAUPP-NPUAP/EPUAP)
La clasificación describe la profundidad del tejido dañado. Una UPP no "retrocede" de categoría (no se reclasifica una IV en curación como III).
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Categoría / Estadio I — Eritema no blanqueable en piel íntegra: piel intacta con eritema que no palidece a la digitopresión, habitualmente sobre prominencia ósea. Puede acompañarse de cambios de temperatura (calor), de consistencia (edema, induración) y/o de dolor o escozor. En pieles oscuras el eritema puede no ser evidente: valorar calor, edema, induración y cambios de coloración. Es el primer signo de alarma.
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Categoría / Estadio II — Pérdida parcial del espesor de la piel: afecta a epidermis y/o dermis (pérdida de espesor parcial). Se presenta como úlcera superficial con lecho rojo-rosado, sin esfacelos, o como flictena (ampolla) intacta o rota con contenido seroso o serohemático. No hay tejido subcutáneo visible.
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Categoría / Estadio III — Pérdida total del grosor de la piel: destrucción de todo el espesor de la piel con afectación o necrosis del tejido subcutáneo (grasa visible), pudiendo extenderse hacia abajo sin llegar a fascia, músculo, tendón ni hueso. Puede haber esfacelos, así como cavitaciones y tunelizaciones. La profundidad varía según la localización (en zonas con poco tejido subcutáneo, como el puente nasal o el occipucio, puede ser superficial).
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Categoría / Estadio IV — Pérdida total del espesor de los tejidos: pérdida con exposición de hueso, tendón o músculo. Puede haber esfacelos y/o escara, así como cavitaciones y tunelizaciones extensas. Mayor riesgo de osteomielitis y de complicaciones graves.
Categorías adicionales (no asignables a un número)
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Lesión de tejidos profundos (LTP) / sospecha de lesión de tejidos profundos: área localizada de piel intacta de color púrpura o marrón, o flictena/ampolla llena de sangre, debida al daño de los tejidos blandos subyacentes por presión y/o cizalla. Puede evolucionar rápidamente exponiendo capas profundas.
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No clasificable / no estadiable (profundidad desconocida): pérdida total del espesor de los tejidos en la que la base de la úlcera está cubierta por esfacelos y/o escara que impiden determinar la profundidad real. Hasta que no se retire suficiente tejido desvitalizado para visualizar el lecho, no puede asignarse categoría (sería, como mínimo, III o IV).
6. Tejidos del lecho de la herida
La valoración del lecho ulceral identifica el tipo de tejido presente (clave para el tratamiento y el desbridamiento):
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Tejido de granulación: tejido rojo brillante, húmedo y de aspecto granular; es tejido nuevo y viable, signo de cicatrización en marcha.
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Tejido de epitelización: tejido rosado que avanza desde los bordes; fase final de cierre.
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Esfacelo: tejido desvitalizado blando, de color amarillo/blanquecino/grisáceo, húmedo, adherido al lecho. Debe retirarse (desbridar) porque favorece la infección y frena la curación.
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Tejido necrótico / escara: tejido muerto, negro o marrón oscuro, duro y seco (escara) o más blando; impide la cicatrización y favorece la infección. Requiere desbridamiento.
7. La UPP como evento adverso evitable
Las UPP se consideran, en su gran mayoría, un evento adverso EVITABLE y un indicador de calidad asistencial y de cuidados de enfermería. Su aparición refleja, con frecuencia, deficiencias en la prevención (cambios posturales, manejo de la presión, higiene, nutrición e hidratación, valoración del riesgo). Por ello:
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Constituyen un problema de seguridad del paciente de notable repercusión sanitaria, económica y legal.
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La prevención (identificar al paciente de riesgo y actuar sobre los factores) es prioritaria y compete de forma muy directa al equipo de enfermería, incluido el TCAE.
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Se estima que un porcentaje muy elevado de las UPP podría prevenirse con cuidados adecuados.
La limpieza de la úlcera: técnica correcta
Irrigar con suero fisiológico, no frotar con gasa
Para limpiar el lecho de una úlcera por presión ya formada, la técnica recomendada es la irrigación con suero fisiológico, aplicado con la presión suficiente para arrastrar los restos de exudado y el tejido desvitalizado sin dañar el tejido sano. Se busca siempre la mínima fuerza mecánica posible sobre la lesión. Por eso se desaconseja limpiar frotando o arrastrando gasas directamente sobre el lecho: al ser un material rugoso, el roce puede lesionar el tejido de granulación y de epitelización que ya se está formando, y además redistribuye la carga bacteriana en vez de retirarla.
Por qué no se toca el lecho con la mano, aunque se lleve guante estéril
La cura se realiza siempre con material estéril, para no aumentar la contaminación de la herida. El guante estéril protege al profesional y evita contaminar el material que se maneja, pero no sustituye el uso de instrumental: cuando hace falta sujetar una gasa o una torunda sobre o dentro del lecho, se coge con pinzas, nunca directamente con la mano, ni siquiera enguantada —el contacto manual, aunque sea con guante estéril, no ofrece el mismo control que el instrumental y aumenta el riesgo de ejercer una presión o una fricción no deseada sobre un tejido ya frágil—. Tampoco deben emplearse de forma habitual antisépticos locales como povidona yodada, clorhexidina, agua oxigenada, ácido acético o soluciones de hipoclorito: son citotóxicos para el tejido de granulación y su absorción mantenida puede dar problemas sistémicos.
Las úlceras iatrogénicas: un tipo más de lesión cutánea a diferenciar de la UPP
Qué son y por qué aparecen
Las úlceras iatrogénicas no se producen por el apoyo prolongado del cuerpo sobre una superficie, sino por el roce o la presión del propio material sanitario: sondas (vesical, nasogástrica), tubos, mascarillas o gafas de oxigenoterapia, férulas, yesos y sistemas de fijación o sujeción empleados con fines diagnósticos o terapéuticos. El dispositivo comprime o fricciona de forma continuada la piel o la mucosa que está en contacto con él, y la lesión suele reproducir la forma del propio material. Comparten con la UPP clásica el mecanismo físico (presión y fricción mantenidas), pero aquí el origen no es la postura del paciente sobre la cama, sino el instrumental que lleva puesto.
Localización y por qué se consideran evitables
Las zonas donde aparecen con más frecuencia son la nariz, las orejas, la boca, los pómulos, las muñecas, los tobillos y la uretra, coincidiendo con los puntos donde se fijan sondas, mascarillas y sujeciones. Igual que la UPP convencional, se encuadran entre los eventos adversos mayoritariamente evitables: surgen cuando la vigilancia del dispositivo, su correcta fijación o la protección acolchada de la zona de contacto no se mantienen en el tiempo. Las medidas de prevención son, por tanto, las de cuidado del propio dispositivo: rotar el punto de apoyo cuando sea posible, proteger la zona de contacto y revisar a diario la piel que queda debajo.