El abecedario o alfabeto es la serie ordenada de las letras con que se escribe una lengua; los dos nombres significan lo mismo. El abecedario del español tiene veintisiete letras, en este orden: a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m, n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z. La ñ es una letra propia, la decimoquinta del abecedario, y ocupa su lugar entre la n y la o.
Para ordenar alfabéticamente una serie de palabras se sigue ese orden: se comparan las primeras letras y, si son iguales, la siguiente, hasta encontrar la primera letra distinta, que decide cuál va antes. Así, cana va antes que canto, porque en la cuarta letra la a precede a la t, y las dos van antes que caña, porque en la tercera letra la n precede a la ñ.
Ch y ll no son letras, sino dígrafos: combinaciones de dos letras que representan un solo sonido. El español tiene cinco dígrafos: ch, ll, gu, qu y rr. El diccionario académico trató ch y ll como letras con apartado propio desde 1803 hasta 1992, de modo que las palabras que las contenían se ordenaban después de las de c y de l. En el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, celebrado en Madrid en 1994, se acordó dejar de tratarlas como signos independientes al ordenar, y el diccionario de 2001 ya las colocó en su sitio dentro de la c y de la l. La Ortografía de 2010 las sacó definitivamente del abecedario. Por eso hoy chocolate se ordena dentro de la c, entre ceniza y cine, porque la h va antes que la i, y llave se ordena dentro de la l, entre lima y lobo.
En listados de personas, el eje de la ordenación es el primer apellido y se invierte el orden, con el nombre de pila al final tras una coma: Pérez García, José. Si el primer apellido empieza por preposición o por preposición y artículo, esas partículas no se tienen en cuenta al ordenar y se escriben en minúscula detrás del nombre: Torre Ibarra, Ramón de la. En cambio, si el apellido empieza por un artículo o por los tratamientos san y santa, ese elemento sí cuenta, como si fuera un apellido independiente: La Calle Ruiz, Carmen; San José, Ángeles. El guion y el apóstrofo de los apellidos compuestos no se tienen en cuenta. La conjunción y entre dos apellidos y las partículas con que empieza el segundo apellido sí se tienen en cuenta como segundo criterio de ordenación.