Las pautas siguientes concretan la secuencia general en los casos más frecuentes dentro de un edificio administrativo. En todos ellos, la actuación real debe ajustarse al plan de emergencia y a las instrucciones del centro.
Accesos, llaves y posibles intrusiones
Son anomalías de acceso las puertas forzadas o que no cierran, las tarjetas, llaves o pases perdidos, las personas sin acreditación en zonas internas, el acceso por arrastre detrás de otra persona, los lectores, cámaras o cerramientos dañados y los objetos abandonados en zonas sensibles.
Las llaves, los pases o las tarjetas prestados para realizar un encargo son medios de acceso y de seguridad sujetos a inventario. Deben mantenerse controlados y devolverse al finalizar el encargo, y si se pierden hay que comunicarlo de inmediato. No se prestan a otra persona para ahorrar tiempo ni se conservan para gestiones futuras, porque la autorización no se prolonga más allá del encargo.
Ante una posible intrusión no se debe uno acercar para confirmarla ni enfrentarse a nadie. Se avisa a seguridad, se indica la ubicación y una descripción, y se registra la anomalía.
Vías de evacuación y alarmas
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Puerta de emergencia bloqueada: se avisa a seguridad, se controla la zona y se registra.
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Vía ocupada por cajas: se señaliza y se comunica; solo se retiran si son ligeras, si es seguro y si está autorizado.
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Luz de emergencia apagada o señal dañada: se comunica para su revisión.
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Barandilla o escalón roto: se aísla o señaliza y se comunica.
Una alarma se trata siempre como real, aunque no haya humo visible. Se interrumpe la actividad, se siguen las instrucciones, no se investiga por cuenta propia, se usan las rutas señalizadas, no se vuelve a por objetos y, salvo procedimiento específico, no se usan los ascensores. Se acude al punto de reunión y se informa de los visitantes y de las personas que necesiten apoyo.
Emergencia general
Si se produce una emergencia general cuando se está realizando un encargo, se sigue el plan de emergencia y la persona se pone a salvo antes de continuar con la gestión. Las emergencias suspenden la prioridad ordinaria del encargo, y que algo sea urgente no lo hace prioritario frente a la seguridad. Un trámite oficial no se termina mientras dure la emergencia.
Fugas de agua
Ante una fuga la primera actuación segura es proteger frente a caídas y frente a la electricidad, señalizar y avisar. No se camina por el agua para localizar el origen ni se conectan equipos para comprobar daños, y tampoco se limpia sin haber identificado antes el riesgo.
Si hay agua junto a enchufes o cuadros eléctricos, se aleja a las personas, no se toca el agua ni la instalación y se avisa con urgencia, porque la zona debe tratarse como riesgo eléctrico. No se improvisan maniobras con humedad.
Cerrar una llave de agua solo es adecuado cuando la llave es conocida y accesible, la maniobra es segura y el protocolo lo permite. Que sea posible no significa que sea obligatorio si la maniobra resulta peligrosa. Los demás riesgos de una fuga se tratan así: el paso resbaladizo se señaliza y se restringe, los documentos mojados se retiran solo si no hay riesgo y el agua cerca de un ascensor lleva a no usarlo y a avisar a mantenimiento y a seguridad.
Fallos eléctricos
Ante chispas o un olor a quemado en una instalación eléctrica, se aleja a las personas, no se toca la instalación y se avisa a mantenimiento y a seguridad. Son signos compatibles con un riesgo de incendio o de contacto eléctrico, y el personal usuario no repara cuadros.
Una protección eléctrica que vuelve a dispararse no debe rearmarse repetidamente: se deja fuera de uso y se comunica. La repetición indica un fallo pendiente de diagnóstico, y restablecer el servicio no justifica anular protecciones, ni puentearlas, ni taparlas.
Un cable con el aislamiento dañado, por ejemplo un cable pelado, obliga a retirar el equipo de uso, evitar el contacto y comunicar la incidencia. Una solución casera con cinta no convierte el equipo en seguro, y el cable no se prueba con la mano.
Equipos, ascensores y estructura
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Humo u olor a quemado en un equipo: se detiene su uso, se desconecta si es seguro, se aleja a las personas y se avisa.
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Ruido o vibración anormal: se para y se solicita revisión.
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Carcasa rota o mueble inestable: se retira de uso o se aísla.
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Cristal roto: se aísla y se avisa.
Si una persona queda atrapada en un ascensor, se usa el sistema de aviso, se contacta con asistencia y se tranquiliza a la persona sin forzar las puertas. El rescate corresponde al personal autorizado, y forzar las puertas puede agravar el riesgo.
Cuando se observa un falso techo abombado o material suelto, se aísla la zona, nadie permanece debajo y se avisa a mantenimiento y a seguridad, porque existe riesgo de desprendimiento. Tampoco se hacen pruebas destructivas para comprobarlo. Las grietas y los cascotes no se tocan y se comunican.
Higiene y plagas
Ante indicios de plaga, el personal registra el lugar y avisa al servicio responsable, sin aplicar biocidas por iniciativa propia, porque los tratamientos requieren producto y personal adecuados. Informar no equivale a fumigar. Un derrame biológico se aísla y se comunica a limpieza especializada, y el moho o la humedad se registran con su extensión y sus condiciones.
Emergencias sanitarias
Cuando una persona sufre un malestar repentino o pierde el conocimiento, la situación es de nivel crítico y se trata como una emergencia. Una persona inconsciente requiere llamar al 112, comprobar su respiración y seguir las instrucciones del servicio de emergencias. Mientras llega la ayuda, el personal sin formación sanitaria no mueve a la persona sin necesidad, no le da de beber ni de comer, no la incorpora para sentarla ni la deja sola, y mantiene despejado el entorno para facilitar el acceso de los equipos. Quien llama facilita la ubicación exacta, el estado de la persona y su respiración, y permanece al teléfono mientras se lo indiquen. Se avisa además al responsable del centro y, cuando exista, a la persona designada en primeros auxilios, y se anotan la hora, el lugar y las actuaciones realizadas. La ayuda básica solo la presta quien cuenta con formación, y nunca se retrasa la llamada para intentar otras actuaciones.