Registro de visitas y confidencialidad
El registro de visitas proporciona información fiable sobre quién ha estado en el edificio, y por eso debe completarse con la entrada y con la salida. Contiene datos personales, así que su gestión exige cautelas.
Registro en papel: no se deja el libro abierto a la vista, se impide que cada persona lea los datos anteriores, se custodia en zona restringida, se usan campos predefinidos para evitar excesos y se respeta el plazo de conservación fijado por el responsable. Si un visitante puede ver nombres anteriores en el libro, se cierra o se protege el registro y se comunica la exposición si procede.
Registro digital: cada usuario tiene su identificación personal y permisos según su función, se bloquea la pantalla al ausentarse, no se comparten las contraseñas y se evita que el visitante vea datos ajenos. Los listados de visitas solo se muestran a quien está autorizado y tiene necesidad funcional de conocerlos.
Si se detecta un acceso indebido al registro de visitas, se comunica inmediatamente por el cauce de seguridad o de protección de datos previsto, sin alterar las evidencias. Lo mismo se hace ante pérdidas o fallos del sistema.
Protección de datos desde el mostrador
Los principios del tratamiento se aplican de forma concreta en recepción: informar de la finalidad y del responsable por el medio previsto, usar los datos únicamente para el control y la seguridad autorizados, recoger solo los necesarios, corregir los errores relevantes, suprimir los datos al vencer el plazo fijado y evitar accesos, pérdidas o divulgaciones. Quien trata los datos debe cumplir las medidas establecidas y comunicar los incidentes.
Prácticas de privacidad: orientar la pantalla para que nadie más la vea, guardar los listados, hablar a volumen moderado, destruir de forma segura los borradores, no utilizar aplicaciones personales para datos de visitas y no fotografiar ni compartir pantallas o listados.
Verificar visualmente un documento no equivale a copiarlo. La copia íntegra del documento de identidad por rutina suele ser excesiva y solo se realiza con base jurídica, necesidad y procedimiento autorizado.
Biometría y videovigilancia
Los datos biométricos usados para identificar de forma unívoca pertenecen a las categorías especiales de datos, y su uso para el control de acceso es de alto riesgo. Exige una base jurídica suficiente, una evaluación de impacto y superar el análisis de idoneidad, necesidad y proporcionalidad. Que un sistema sea eficaz técnicamente no lo hace lícito, y el consentimiento no legitima por sí solo un sistema innecesario.
La videovigilancia requiere una finalidad legítima de seguridad, una captación proporcionada y limitada, información mediante distintivo o medio adecuado y acceso a las imágenes solo por personal autorizado. Está prohibido usar o difundir las imágenes por curiosidad, y las incidencias se comunican al responsable de seguridad.
Alarma y evacuación
Si suena una alarma, el registro permite saber quién está dentro. Cuando el registro indica que dos visitantes no han salido, se comunica al responsable de emergencia sin retrasar la evacuación. El personal de recepción no retrasa la salida de nadie para completar anotaciones.
Situaciones difíciles
| Situación | Respuesta |
|---|
| No se identifica | Denegar con educación y avisar |
| Documento dudoso | Solicitar otra forma de acreditarse o elevar la consulta, sin acusar |
| No consta la cita | Llamar a la unidad y mantener la espera |
| Insiste en entrar | Recordar la regla con serenidad y solicitar ayuda |
| Agresividad | Mantenerse a distancia, buscar apoyo y limitarse a hechos objetivos |
| Alega urgencia | Verificar por canal oficial |
| Prensa o grabación | Derivar a comunicación o a la autoridad competente |
Quien se niega a identificarse cuando el protocolo lo exige no accede: se deniega con educación, se avisa y se registra la incidencia si procede.
Intrusión y objetos sospechosos
Ante una posible intrusión no hay que acercarse ni enfrentarse. Se observa desde un lugar seguro sin asumir riesgos, se avisa de inmediato a seguridad y se registran la hora, el lugar, la descripción y la dirección de desplazamiento. Los objetos sospechosos no se tocan ni se trasladan; se aleja a las personas y se sigue el plan de emergencia.
El personal administrativo no encierra, sujeta ni impide físicamente que una persona abandone la recepción. Ante un riesgo, mantiene la distancia y solicita apoyo.
Regla general ante la duda
Ante una duda no resuelta por el protocolo inmediato, la regla general es verificar, mantener el control y escalar al responsable competente. No se improvisan medidas coercitivas ni se permite el paso para evitar incomodidades.
El parte de incidencia
Un parte debe contener fecha, hora y lugar, los hechos observables con su cronología, las medidas adoptadas, las personas o unidades avisadas y el estado o cierre. Debe evitar opiniones o adjetivos, intenciones atribuidas, rumores o causas supuestas, datos irrelevantes y culpables no acreditados.
El objetivo final del control de visitas es permitir accesos autorizados de forma segura, accesible, confidencial y trazable. Ninguno de esos cuatro atributos se sacrifica por los otros: no se pretende dificultar las visitas, ni recoger el máximo de datos posibles, ni sustituir al servicio de seguridad, sino aplicar un control proporcionado que deja constancia de quién ha entrado y salido. En coherencia con ello rige la minimización de datos: la minimización de datos implica recoger únicamente datos adecuados, pertinentes y necesarios para la finalidad del control. No se anota información personal por si resulta útil en el futuro, ni se conservan copias de documentos sin necesidad.
La documentación personal de quien accede no puede ser retenida, ni siquiera cuando el control lo realizan vigilantes de seguridad. Lo que sí puede hacerse es impedir el acceso a quien no la exhiba, porque sin identificación no se verifica la autorización. Por tanto, retener el documento hasta la salida, tratarlo como propiedad temporal del centro o fotocopiarlo siempre son prácticas incorrectas: el documento se examina, se contrasta y se devuelve de inmediato.
La visita autorizada a una zona restringida utiliza el pase previsto para esa zona y permanece acompañada cuando lo exija el protocolo. El pase es personal, temporal y limitado a las zonas indicadas, de modo que no se entrega una llave maestra, no se presta la tarjeta del empleado visitado y llevar el documento de identidad no da derecho a circular libremente por el edificio.
Ante un objeto sospechoso en recepción, como una mochila abandonada junto al control, el personal no lo toca, no lo abre, no lo mueve a otro despacho ni lo lleva personalmente a ningún sitio. Lo correcto es no tocarlo, alejar a las personas de su proximidad y avisar por el cauce de emergencia, según el protocolo del centro. Guardarlo en objetos perdidos o trasladarlo a una zona menos visible equivale a manipularlo y puede aumentar el riesgo.
Las vías de evacuación deben permanecer libres y señalizadas durante todo el tiempo de ocupación del edificio. No se usan como almacén temporal, ni siquiera de forma provisional, no se cierran con llave para evitar accesos y no se ocupan aunque exista otra salida cercana, porque en una emergencia cada recorrido previsto ha de poder utilizarse sin obstáculos.