Mantenimiento:
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Buscar golpes, arañazos o deformaciones que puedan causar pérdidas de aire, lentas o repentinas, durante la marcha.
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Revisar y limpiar el interior de los cubos tras circular por barro, nieve, sal o sepiolita.
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Revisar latiguillos, la cara interior de la rueda, ballestas, barras de torsión y grapas, y hacer una inspección visual de amortiguadores y muelles.
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Observar las deformaciones del conjunto de neumáticos, que pueden delatar un reparto de carga incorrecto, golpes o cortes.
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Comprobar que el desgaste es igual en los neumáticos de un mismo eje y revisar los testigos de desgaste, si existen.
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Medir la presión según el manual del fabricante o del carrocero, que suele indicarla en un lugar visible teniendo en cuenta la carga que soporta cada neumático.
La falta de presión casi nunca se aprecia a simple vista: cuando se nota, la diferencia ya es grande y, si la pérdida ha sido lenta, es probable que el neumático esté dañado. La presión insuficiente es, en general, la principal causa de deterioro de los neumáticos.
La presión se mide en frío: con el vehículo parado varias horas o tras recorrer menos de tres kilómetros. Medida en ruta o con el neumático caliente da una lectura falsamente alta; en ese caso no hay que desinflar.
Seguridad:
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Comprobar la estanqueidad de las válvulas y conocer los límites de carga y velocidad del neumático montado. No conviene escatimar en neumáticos: la seguridad depende en gran medida de ellos.
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Verificar el apriete de la rueda tras un cambio o reparación.
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Un desgaste irregular en el eje directriz revela rápidamente problemas de dirección o suspensión.
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Antes de probar los frenos hay que calentar los neumáticos, para evitar desgastes, abrasiones y daños estructurales. Para comprobar su eficacia no es necesario llegar al bloqueo, y menos aún sobre asfalto rugoso. Si se sospecha que el vehículo frena mal, lo correcto es comprobarlo en taller o en la inspección técnica con los equipos de medida adecuados.
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Al circular por zonas a alta temperatura tras un incendio, los difusores de protección de bajos y ruedas sirven para resguardar neumáticos y conducciones hidráulicas y neumáticas.
Dotación que debe revisarse: rueda de repuesto, barra y cables de arrastre, eslingas, pernos de enganche, herramientas para cambiar ruedas, calzos, cadenas para barro y nieve, triángulos de avería, chalecos reflectantes, manómetros y latiguillos de inflado.