Quién y cuándo. Suelen encargarse empresas contratistas de cada estación. Los trenes se limpian antes del servicio; durante este, por lo común, solo se retiran residuos o se atienden emergencias. La estación, en cambio, se limpia de forma continua.
Horario. Se prefiere la noche, para evitar molestias a los viajeros y no transmitir en la estación una imagen de trabajo, aunque rinde menos: se aprecia peor la suciedad y cuesta más comprobar el resultado. Hay zonas, como típicamente los aseos, donde la limpieza debe hacerse con mucha frecuencia, en las que es imposible la limpieza nocturna.
Medios. Se combina mano de obra y tecnología específica, con la que el mismo personal limpia más y mejor. Hay que asegurar el cumplimiento de la normativa medioambiental, porque los productos son degradantes y abrasivos; además, los medios técnicos han de respetar la normativa de seguridad y de ruidos.
Plan de Limpieza. La gestión parte de un Plan de Limpieza desarrollado en fichas. Cada ficha describe un elemento de la estación (áreas generales como vestíbulos, andenes u oficinas; zonas; locales; elementos específicos como luminarias, monitores o barandillas) e indica con qué frecuencia se limpia (anual, trimestral, mensual, etc.) y de qué manera (aspirado, barrido, limpiado, etc.).
Lo que aporta la empresa. Todos los medios técnicos y de comunicación necesarios para localizar al personal que trabaja en la estación, además de consumibles de limpieza, papeleras y productos de aseo para los baños.
Control de calidad. Es muy importante para impedir que baje la calidad y corregirla pronto si baja.
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La comprobación es diaria: se acude a un elemento concreto y se mira si se limpió con la frecuencia y la forma previstas. Siempre se hace con un responsable de la empresa de limpieza presente. El control puede ser programado o no.
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Modalidades: la más habitual usa formatos escritos preestablecidos (un guion donde se anotan conformidades y disconformidades); otra emplea una aplicación informática que propone elementos al azar, lo que evita revisiones largas y sistemáticas de muchos elementos.
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Además se necesita un control de presencia que verifique que se cumple la dotación de personal que la empresa fijó en el plan.
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Según la frecuencia y gravedad de los incumplimientos, hay penalizaciones económicas para la empresa y, en casos extremos, puede resolverse el contrato.
Situaciones excepcionales. Los contratos de limpieza contemplan estos casos (goteras, cristales rotos, obras, grafitis, etc.), incidencias habituales que el personal debe poder resolver sin alterar la programación normal. Del mismo modo, se deben prever refuerzos cuando la estación tiene mucha demanda y uso.
📌 Lo esencial para el examen
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La limpieza de la estación es continua; la de los trenes se hace antes del servicio.
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Se prefiere el horario nocturno, salvo zonas como los aseos.
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La gestión se basa en un Plan de Limpieza desarrollado en fichas.
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Cada ficha fija la frecuencia (anual, trimestral, mensual, etc.) y la manera de limpiar.
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El control de calidad es diario y con presencia de un responsable de la empresa de limpieza.
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Se comprueba con formatos escritos preestablecidos o con una aplicación informática al azar.
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Los incumplimientos acarrean penalizaciones económicas y, en casos extremos, la resolución del contrato.