Tema 27-29. Enfermería Pediátrica: el niño sano, el niño enfermo y la adolescencia
Introducción
La enfermería pediátrica abarca la atención integral al niño desde el nacimiento hasta el final de la adolescencia, en tres dimensiones: la promoción de la salud en el niño sano (desarrollo, alimentación, vacunación, prevención), la atención al niño enfermo (valoración y patologías prevalentes) y los cuidados en la adolescencia (hábitos saludables, trastornos alimentarios, conductas de riesgo, educación sexual). Es un enfoque biopsicosocial, centrado en la familia como unidad de cuidado, con un papel esencial de la enfermera en la educación para la salud y la detección precoz.
1. Valoración y medidas para el fomento de la salud en el niño sano
1.1 El Programa del Niño Sano
El Programa de Salud Infantil es el conjunto de actividades preventivas realizadas periódicamente desde el nacimiento hasta la adolescencia. Objetivos: vigilar crecimiento y desarrollo psicomotor; detectar precozmente enfermedades congénitas, metabólicas y sensoriales; promover hábitos saludables; completar el calendario vacunal; y apoyar a la familia en la crianza (consejo anticipatorio).
Los controles se concentran en el primer año (neonatal, 15 días, 1, 2, 4, 6, 9 y 12 meses, con variaciones autonómicas) y se espacian después (15-18 meses, 2, 3, 4, 6 años y edad escolar/adolescencia).
1.2 Parámetros de crecimiento y desarrollo
Crecimiento es el aumento cuantificable de tamaño (peso, talla, perímetro craneal); desarrollo es la adquisición progresiva de funciones y habilidades.
Parámetros antropométricos:
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Peso: en cada control, comparado con percentiles por sexo y edad.
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Talla/longitud: en decúbito hasta los 2 años; en bipedestación después.
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Perímetro craneal (PC): clave en los dos primeros años, refleja el crecimiento cerebral (cinta métrica sobre cejas y occipucio).
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IMC: a partir de los 2 años, para el estado nutricional.
Se registran en curvas de percentiles (normal entre P3 y P97), siendo más relevante el cambio de canal de crecimiento que un valor puntual.
Hitos del desarrollo psicomotor (orientativos): 1-2 m sonrisa social; 4-6 m sostén cefálico completo, prensión, volteo; 6-8 m sedestación; 9-12 m gateo, bipedestación con apoyo, pinza fina, primeras palabras; 12-18 m marcha autónoma; 2 a frases de dos palabras; 3 a control de esfínteres, lenguaje comprensible, juego simbólico. La Escala de Denver permite cribar retrasos.
1.3 Detección precoz de enfermedades congénitas y metabólicas
En el período neonatal se realizan cribados universales:
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Prueba del talón: sangre capilar (48-72 h de vida) para detectar hipotiroidismo congénito, fenilcetonuria y fibrosis quística; su diagnóstico precoz evita secuelas graves.
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Cribado auditivo (otoemisiones/potenciales evocados): detección precoz de hipoacusia.
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Cribado de cardiopatías críticas: mediante pulsioximetría antes del alta.
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Cribado oftalmológico: reflejo rojo pupilar (cataratas, retinoblastoma).
1.4 Higiene, alimentación y nutrición
Higiene: cuidado del cordón umbilical (limpio y seco hasta su desprendimiento, 1-2 semanas); baño diario/alterno con agua templada, sin dejar solo al bebé; prevención de la dermatitis del pañal con cambios frecuentes.
Alimentación:
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Lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, mantenida junto con complementaria hasta los 2 años o más (OMS): óptimo aporte nutricional e inmunológico, vínculo afectivo, protección frente a infecciones.
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Lactancia artificial: alternativa cuando no es posible o no se desea; requiere educación sobre preparación higiénica.
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Alimentación complementaria: desde los 6 meses, alimentos introducidos de uno en uno para detectar intolerancias/alergias.
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Dentición: incisivos hacia los 6 meses; dentición temporal completa (20 piezas) hacia los 2-3 años. Puede asociar irritabilidad o salivación, pero la fiebre alta no debe atribuirse sistemáticamente a la dentición.
1.5 Prevención de accidentes infantiles
Causa importante de morbimortalidad evitable; educación según edad y adquisiciones motoras:
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Caídas: barreras de seguridad.
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SMSL: decúbito supino para dormir, colchón firme, sin objetos blandos ni cama compartida.
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Quemaduras/intoxicaciones: control de temperatura del agua, almacenamiento seguro de tóxicos.
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Seguridad vial: sistemas de retención infantil homologados.
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Atragantamiento/ahogamiento: vigilancia activa, tamaño de alimentos adecuado a la edad.
1.6 Vacunación en la infancia
El calendario vacunal (Consejo Interterritorial del SNS, con variaciones autonómicas) protege frente a difteria, tétanos, tosferina, poliomielitis, Haemophilus influenzae b, hepatitis B, meningococo, neumococo, triple vírica y VPH, entre otras, en dosis escalonadas hasta la adolescencia. La enfermera es responsable de la administración, registro y educación sanitaria sobre vacunación.
1.7 Detección y protocolo de malos tratos
La enfermera, por su contacto continuado con la familia, ocupa una posición privilegiada para la detección precoz del maltrato infantil (físico, emocional, negligencia, abuso). Signos de alerta: lesiones incompatibles con el mecanismo referido, lesiones en distintos estadios evolutivos, retraso en buscar atención, discrepancias en el relato. Ante sospecha, existe obligación de notificación a los servicios de protección de menores, según protocolo del centro/comunidad autónoma.
1.8 Adquisición de hábitos saludables
La educación para la salud desde la infancia favorece hábitos que perduran: alimentación equilibrada, actividad física, higiene del sueño y bucodental, y limitación del uso de pantallas.
2. Valoración y cuidados de enfermería del niño enfermo
2.1 Valoración integral
Adaptada a la edad e incorporando siempre a la familia:
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Triángulo de evaluación pediátrica: apariencia, trabajo respiratorio y circulación cutánea; impresión rápida de gravedad.
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Anamnesis: antecedentes perinatales, de desarrollo, familiares, motivo de consulta.
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Exploración física adaptada (dejar para el final las maniobras más molestas en lactantes).
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Constantes vitales: los valores normales varían con la edad (FC y FR más altas cuanto menor el niño; TA aumenta con la edad).
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Identificación de problemas prevalentes del niño y la familia, incluido el impacto psicosocial de la hospitalización (ansiedad de separación, miedo al dolor).
2.2 Recién nacido de bajo peso y prematuro
Bajo peso al nacer: < 2.500 g. Prematuro: < 37 semanas. Riesgos: inestabilidad térmica, dificultad respiratoria (déficit de surfactante), hipoglucemia, infección, dificultad en la alimentación.
Cuidados: ambiente térmico neutro (incubadora); monitorización continua; apoyo a la alimentación (lactancia materna o sonda nasogástrica); método canguro (piel con piel), que favorece estabilidad térmica/cardiorrespiratoria y vínculo; minimización de estímulos y cuidados centrados en el desarrollo; asepsia estricta.
2.3 Crisis convulsivas en los niños
La convulsión febril es la causa más frecuente (6 meses-5 años), asociada a fiebre sin infección del SNC.
Actuación: proteger de lesiones sin sujetar de forma forzada; decúbito lateral (evitar broncoaspiración); no introducir objetos en la boca; cronometrar la duración; oxígeno y medicación anticonvulsivante según protocolo; tras la crisis, valorar estado neurológico y controlar la fiebre.
2.4 Insuficiencia respiratoria aguda
Signos: taquipnea, tiraje, aleteo nasal, quejido, cianosis, alteración de consciencia. Causas frecuentes: bronquiolitis (VRS en lactantes), crup/laringitis, asma/broncoespasmo, neumonía.
Cuidados: valoración continua de FR y saturación; posición semiincorporada/Fowler; oxigenoterapia según prescripción; aspiración de secreciones; ambiente tranquilo (el llanto aumenta el trabajo respiratorio); hidratación y tomas fraccionadas.
2.5 Problemas gastrointestinales agudos y deshidratación
La gastroenteritis aguda es causa frecuente de consulta, con riesgo de deshidratación, especialmente en lactantes.
Signos de deshidratación: pérdida de peso, sequedad de mucosas, oliguria, fontanela deprimida (lactantes), signo del pliegue positivo, alteración de consciencia y constantes en casos graves.
Cuidados: rehidratación oral con soluciones específicas en tomas fraccionadas (de elección en casos leves-moderados); rehidratación intravenosa en deshidratación grave o intolerancia oral; control estricto de ingresos y pérdidas; mantener la lactancia materna; reintroducción precoz de la dieta habitual; educación sobre signos de alarma.
2.6 Fiebre y dolor en el niño
Fiebre (≥ 38 ºC rectal/central): mecanismo de defensa; requiere valorar el estado general más que el valor absoluto, sobre todo en lactantes pequeños. Cuidados: medidas físicas, antitérmicos según protocolo, hidratación, vigilancia de signos de alarma (letargia, rechazo del alimento, exantema petequial, convulsión).
Dolor: valoración con escalas validadas según edad (conductuales tipo FLACC en lactantes; escala de caras en niños mayores). Manejo farmacológico adaptado a intensidad/edad y no farmacológico (contención, succión no nutritiva, distracción, presencia de los padres, método canguro).
2.7 Procedimientos e intervenciones de enfermería
Preparación psicológica adaptada a la edad; técnicas de distracción y contención en procedimientos dolorosos; favorecer la presencia de los padres; adaptar técnicas (venopunción, sondajes) al niño; atención a la familia como unidad de cuidado, con información comprensible y apoyo emocional.
3. Cuidados en la adolescencia
3.1 Características de la adolescencia
Etapa de transición con cambios físicos (pubertad), psicológicos (identidad, autonomía) y sociales (grupo de iguales). El desarrollo puberal trae caracteres sexuales secundarios y el estirón puberal, con gran variabilidad individual. Es una etapa de especial vulnerabilidad para conductas de riesgo, con papel clave de la enfermería en educación para la salud.
3.2 Adquisición de hábitos saludables
Mantener y ampliar hábitos: actividad física regular, higiene del sueño, manejo del estrés, uso responsable de tecnologías, prevención del sedentarismo.
3.3 Alimentación y dieta equilibrada
Aumentan las necesidades nutricionales por el estirón puberal, con especial relevancia de energía, proteínas, calcio y hierro (este último en chicas, por pérdidas menstruales). Se recomienda dieta variada tipo mediterránea, limitando ultraprocesados y azúcares añadidos.
3.4 Alteraciones alimentarias
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Anorexia nerviosa: restricción alimentaria voluntaria, miedo a ganar peso, distorsión de la imagen corporal, pérdida de peso significativa.
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Bulimia nerviosa: atracones seguidos de conductas compensatorias (vómitos, laxantes, ejercicio excesivo), con peso normal, lo que dificulta la detección.
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Obesidad: exceso de peso por desequilibrio mantenido ingesta/gasto, con repercusiones físicas y psicosociales.
Papel de enfermería: detección precoz de signos de alarma, educación nutricional y abordaje interdisciplinar (pediatría, salud mental, nutrición).
3.5 Prevención de hábitos tóxicos
La adolescencia es etapa de riesgo para el inicio del consumo de alcohol, tabaco y drogas. La enfermería actúa en prevención primaria: información objetiva, fortalecimiento de habilidades de decisión y detección precoz de consumos incipientes.
3.6 Iniciación a la sexualidad, anticoncepción y prevención de ITS
Educación sexual normalizada, informativa y sin juicios de valor:
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Información sobre métodos anticonceptivos (barrera, hormonales, de emergencia), indicaciones y correcto uso.
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Promoción del preservativo como doble protección (anticoncepción + ITS).
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Educación sobre prevención de infecciones de transmisión sexual y acceso a cribado.
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Garantizar la confidencialidad, que favorece la consulta espontánea del adolescente.
4. Conclusión
El cuidado enfermero del niño y del adolescente exige una visión integral que combine la promoción de la salud (programa del niño sano, alimentación, vacunación, prevención de accidentes y de malos tratos), la atención al niño enfermo (valoración sistemática, manejo de patologías prevalentes como deshidratación, insuficiencia respiratoria o convulsiones, control del dolor y la fiebre) y los cuidados en la adolescencia (hábitos saludables, detección de trastornos alimentarios, prevención de conductas de riesgo, educación sexual). La familia es el eje del cuidado y la educación para la salud, la herramienta fundamental de la enfermería.
El recién nacido: adaptación a la vida extrauterina, valoración inicial y cuidados en el paritorio
El paso de la vida fetal a la extrauterina obliga al recién nacido a empezar a respirar y a reorganizar su circulación en pocos minutos. La enfermera participa en la valoración inicial, en los cuidados del paritorio y en la exploración y los cribados de los primeros días.
Transición respiratoria y circulatoria al nacer
Durante la vida fetal los pulmones están llenos de líquido. En el parto, la retracción elástica de las costillas y los primeros esfuerzos respiratorios arrastran aire hacia el árbol pulmonar: con la primera inspiración el aire desplaza el líquido pulmonar fetal, que se elimina sobre todo por absorción a través de las células del pulmón. Al expandirse el pulmón y subir la PaO2, la resistencia vascular pulmonar disminuye bruscamente (no aumenta), y crece el flujo de sangre hacia los pulmones. El agente tensioactivo (surfactante) reduce la tensión superficial alveolar y permite que los alvéolos se expandan y no se colapsen.
En la circulación fetal, el conducto venoso o de Arancio une la vena umbilical con la vena cava inferior (no con la superior) y permite que la sangre oxigenada que llega de la placenta evite el hígado. Tras el nacimiento deja de recibir flujo y se oblitera de forma gradual: la obliteración empieza hacia la segunda semana de vida y se completa en los meses siguientes, de modo que no está cerrado del todo al final de la segunda semana. Su resto fibroso es el ligamento venoso del hígado. El foramen oval se cierra funcionalmente cuando el septum primum es empujado contra el septum secundum, y el conducto arterioso se contrae y se cierra entre las 24 y las 72 horas de vida.
Evaluación inicial en el soporte vital neonatal
Según las guías del European Resuscitation Council 2021 (traducción oficial del Consejo Español de RCP), la evaluación inicial del recién nacido suele hacerse antes de pinzar el cordón y valora, en este orden, el tono (y el color), la respiración y la frecuencia cardiaca, manteniéndolo caliente. Un recién nacido muy hipotónico probablemente necesitará ayuda para respirar; el color es un mal indicador de la oxigenación. La respiración se valora como adecuada, anormal (jadeos, quejido) o ausente. La frecuencia cardiaca se considera satisfactoria si es de 100 lpm o más, intermedia entre 60 y 100 lpm y crítica por debajo de 60 lpm. Secar al bebé y frotarle suavemente la espalda o las plantas de los pies sirve a la vez de estimulación. Esta evaluación rápida indica si hace falta soporte o reanimación, y la reevaluación de la frecuencia cardiaca y la respiración dice si la transición va bien.
Test de Apgar
Es un examen rápido que se hace al minuto y a los 5 minutos de vida. Valora cinco signos: frecuencia cardiaca, esfuerzo respiratorio, tono muscular, respuesta a estímulos (reflejos o irritabilidad) y coloración. No incluye la presión arterial, la frecuencia respiratoria contada ni hallazgos como el ano imperforado o el reflejo de Moro. Cada signo puntúa 0, 1 o 2, nunca 3:
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Frecuencia cardiaca: ausente 0; menor de 100 lpm, 1; mayor de 100 lpm, 2.
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Esfuerzo respiratorio: ausente 0; respiración lenta, débil o irregular, 1; llanto fuerte, 2.
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Tono muscular: flácido 0; tono muscular débil (hay algo de tono, pero no movimiento activo): 1 punto; movimiento activo, 2.
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Respuesta a estímulos: sin reacción 0; mueca, 1; mueca con tos, estornudo o llanto vigoroso, 2.
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Color: azul pálido 0; cuerpo rosado con extremidades azules, 1; rosado completo, 2.
Una puntuación de 7 a 9 es normal; un 10 es raro, porque casi todos los recién nacidos pierden un punto por tener las manos y los pies azulados. Según el protocolo de la AEP, si el Apgar al minuto es mayor de 7 el niño puede seguir con su madre; si es menor de 7 se traslada a la zona de atención para valorarlo y estabilizarlo.
Cuidados del recién nacido sano en el paritorio (protocolo de la AEP)
La temperatura del paritorio debe ser de al menos 20 ºC, y el recién nacido se recibe bajo una fuente de calor radiante o directamente sobre la piel de su madre. No se debe lavar al recién nacido en el paritorio ni nada más nacer: solo se le seca con paños calientes para retirar la sangre, el meconio o el líquido amniótico, procurando no eliminar el vérnix caseoso. Se le maneja con guantes. Se puede comprobar con pulsioximetría que la adaptación es correcta (se acepta como adecuada una SatO2 del 95 % respirando aire ambiente) como parte de las actividades iniciales en el paritorio. Si el parto es una cesárea con anestesia locorregional se acerca el bebé a su madre despierta; con anestesia general hay que esperar a que el estado de la madre permita el contacto.
Ya en la sala de partos se hace la profilaxis de la conjuntivitis neonatal con pomada ocular de eritromicina al 0,5 % (o terramicina al 1 %). La povidona yodada al 2,5 %, aunque es eficaz, no se aconseja de forma generalizada para no exponer al neonato al yodo. También se administra 1 mg de vitamina K intramuscular como profilaxis de la enfermedad hemorrágica del recién nacido. Para el cordón se recomiendan clorhexidina al 4 % o alcohol de 70º y se desaconsejan los antisépticos yodados, porque pueden elevar de forma transitoria la TSH y alterar el cribado del hipotiroidismo congénito.
Exploración del recién nacido: reflejo de Babinski y maniobras de cadera
El reflejo de Babinski aparece al frotar firmemente la planta del pie: el dedo gordo se extiende hacia arriba (hiperextensión) y los demás dedos se abren en abanico. Es normal en los bebés y en los niños pequeños; en un niño mayor de 2 años o en un adulto suele indicar un trastorno del sistema nervioso central.
En el recién nacido, la displasia del desarrollo de la cadera se busca con dos maniobras que investigan situaciones opuestas. La maniobra de Ortolani sirve para identificar una luxación congénita de cadera: se abduce la cadera a la vez que se presiona sobre el trocánter mayor y, si la cabeza femoral está luxada, al reducirla dentro del acetábulo produce un «clunk»; un Ortolani positivo requiere valoración inmediata por el ortopeda infantil. La maniobra de Barlow, en cambio, identifica la cadera luxable: con la cadera en flexión de 90º se tracciona hacia atrás con ligera aducción; un signo de Barlow indica que la cadera está reducida pero se luxa con facilidad. En las primeras 4-6 semanas una cadera luxable puede ser normal por la hiperlaxitud, y hay que vigilarla.
Cribado neonatal de enfermedades endocrino-metabólicas
La Orden SSI/2065/2014, de 31 de octubre, incluyó en la cartera común básica del Sistema Nacional de Salud un programa de cribado neonatal de siete enfermedades: hipotiroidismo congénito, fenilcetonuria, fibrosis quística, deficiencia de acil-CoA deshidrogenasa de cadena media (MCADD), deficiencia de 3-hidroxi-acil-CoA deshidrogenasa de cadena larga (LCHADD), acidemia glutárica tipo I (GA-I) y anemia falciforme. En esa lista de 2014 no figuraba la deficiencia de acil-CoA deshidrogenasa de cadena muy larga (VLCAD).
La cartera se ha ampliado después. En la redacción vigente del anexo III del Real Decreto 1030/2006 (apartado 3.3.1), el programa se llama «cribado neonatal de enfermedades congénitas en prueba de talón» y comprende 21 enfermedades: a las siete anteriores se suman, entre otras, el déficit de biotinidasa, la enfermedad de la orina con olor a jarabe de arce, la homocistinuria, la hiperplasia suprarrenal congénita, la tirosinemia tipo I, la acidemia propiónica, la deficiencia primaria de carnitina, la deficiencia de acil-CoA deshidrogenasa de cadena muy larga, las acidemias metilmalónicas, la acidemia isovalérica, la inmunodeficiencia combinada grave, la atrofia muscular espinal, la aciduria 3-hidroxi-3-metilglutárica y la adrenoleucodistrofia ligada al cromosoma X. La prueba se hace una vez bien instaurada la alimentación oral, generalmente a partir de las 48-72 horas de vida y antes de los 7 días.
Fuentes: Manual MSD, versión para profesionales, «Fisiología perinatal» (https://www.msdmanuals.com/es/professional/pediatría/fisiología-perinatal/fisiología-perinatal); Radiopaedia, «Ductus venosus» (https://radiopaedia.org/articles/ductus-venosus); Ruoti Cosp M. Revisión bibliográfica: ductus venoso. An Fac Cienc Méd (Asunción) 2018;51(3) (https://docs.bvsalud.org/biblioref/2019/02/980881/revision-bibliografica-ductus-venoso.pdf); European Resuscitation Council Guidelines 2021, resumen ejecutivo, traducción oficial del CERCP (https://semicyuc.org/wp-content/uploads/2021/09/RCP-Guias-ERC-2021-01-Resumen-Traduccion-oficial-CERCP.pdf); MedlinePlus, «La prueba de Apgar» (https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003402.htm); Doménech E, González N, Rodríguez-Alarcón J. Cuidados generales del recién nacido sano. Protocolos diagnóstico-terapéuticos de la AEP: Neonatología, 2008 (https://www.elpartoesnuestro.es/sites/default/files/recursos/documents/aeped_cuidados_generales_rn_sano_2008.pdf); MedlinePlus, «Reflejo de Babinski» (https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003294.htm); Pediatría Integral, «Displasia del desarrollo de la cadera y trastornos ortopédicos del recién nacido», 2019 (https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2019-06/displasia-del-desarrollo-de-la-cadera-y-trastornos-ortopedicos-del-recien-nacido/); Orden SSI/2065/2014, BOE (https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2014-11444); Real Decreto 1030/2006, texto consolidado, BOE (https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2006-16212). Consultadas el 20/10/2026.
El recién nacido prematuro y el hijo de madre diabética
Aspecto físico del recién nacido prematuro
Se considera prematuro al recién nacido que nace antes de la semana 37 del embarazo, es decir, antes de los 259 días contados desde el primer día de la última regla de la madre (245 días si se cuentan desde la fecundación).
El prematuro es pequeño, en general de menos de 2,5 kg, y tiene la piel delgada, brillante y rosada, a través de la cual se ven con facilidad las venas (transparencia venosa). Tiene escasa grasa subcutánea (escaso panículo adiposo) y poco vello, la cabeza es grande en proporción al cuerpo, los huesos del cráneo son finos y débiles (cráneo blando, que se deforma con facilidad: por eso es típica la cabeza alargada del pretérmino que reposa apoyada de lado), las orejas son blandas y con poco cartílago, hay pocos pliegues en las plantas de los pies y el tejido mamario, la areola y el pezón están poco desarrollados. En los varones el escroto tiene pocos pliegues y puede haber criptorquidia; en las niñas los labios mayores no cubren del todo a los menores. Su actividad espontánea y su tono muscular están disminuidos: los miembros no adoptan la flexión típica del recién nacido a término. Por tanto, el predominio de la flexión, el panículo adiposo presente, el cartílago auricular formado y el pezón bien definido son rasgos de madurez, no de prematuridad.
Patologías asociadas a la prematuridad
La incidencia y la gravedad de las complicaciones aumentan cuanto menores son la edad gestacional y el peso. Las más características son el síndrome de dificultad respiratoria o enfermedad de la membrana hialina, la hemorragia de la matriz germinal-intraventricular (peri-intraventricular), la enterocolitis necrosante, la retinopatía del prematuro, la hiperbilirrubinemia y las infecciones.
La enfermedad de la membrana hialina se debe a la deficiencia o inactivación del agente tensioactivo (surfactante) en el pulmón inmaduro. Sus signos —respiración rápida y trabajosa con quejido, aleteo nasal, retracciones supraesternales y subesternales— aparecen poco después del nacimiento, en las primeras horas de vida; si progresa aparecen cianosis, letargo, respiración irregular y apneas.
La retinopatía de la prematuridad es una vasculopatía retiniana secundaria a la inmadurez: un trastorno bilateral de vascularización anormal de la retina en recién nacidos pretérmino. No es una malformación ocular ni una catarata o ceguera congénitas. La vascularización de la retina avanza desde la papila hacia la periferia y no se completa hasta las semanas 37-40 de gestación; al nacer antes de tiempo, el ambiente hiperóxico (a menudo con oxígeno añadido) frena el factor de crecimiento vascular (VEGF) y la vascularización se detiene. Su principal factor de riesgo es la inmadurez, junto con la oxigenoterapia excesiva o prolongada; por eso se criba a los recién nacidos de 1.500 g o menos o de 30 semanas de gestación o menos. Las formas moderadas regresan con poca afectación visual; las graves pueden causar pérdida de visión e incluso ceguera, que en la mayoría de los casos se previene con tratamiento láser a tiempo, por lo que se hace cribado oftalmológico a los prematuros de riesgo.
Hipoglucemia y otros problemas del hijo de madre diabética
La glucemia materna elevada llega al feto a través de la placenta y el páncreas fetal responde produciendo mucha insulina. Por eso la hipoglucemia neonatal de estos niños se debe a un hiperinsulinismo fetal transitorio, no a una disminución de la producción de insulina: el protocolo de hipoglucemia de la AEP incluye a los hijos de madre con diabetes entre las causas de hiperinsulinismo transitorio. La hipoglucemia es muy probable en las primeras horas tras el parto, porque al pinzar el cordón se interrumpe bruscamente el aporte de glucosa materna mientras persiste el hiperinsulinismo; por eso estos niños necesitan controles de glucemia precoces. Los efectos anabólicos de la insulina fetal elevada explican también la macrosomía.
Además, los niveles elevados de insulina disminuyen la producción de surfactante y retrasan la maduración pulmonar, de modo que el síndrome de dificultad respiratoria puede aparecer incluso si el niño nace a término o casi a término: tienen más distrés respiratorio por menos surfactante, no por más.
Fuentes: Manual MSD, versión para profesionales, «Recién nacidos prematuros» (https://www.merckmanuals.com/es-us/professional/pediatr%C3%ADa/problemas-perinatales/reci%C3%A9n-nacidos-prematuros); Manual MSD, versión para público general, «Características físicas de un recién nacido prematuro» (https://www.msdmanuals.com/es/hogar/multimedia/table/caracter%C3%ADsticas-f%C3%ADsicas-de-un-reci%C3%A9n-nacido-prematuro); Hinojosa J. Trastornos del tamaño y la forma del cráneo. Pediatría Integral 2015;XIX(9) (https://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/2015/xix09/02/n9-591-599_JoseHinojosa.pdf); Cabañas F, Pellicer A. Lesión cerebral en el niño prematuro. Protocolos AEP/SENeo, 2008 (https://seneo.es/images/site/publicaciones/protocolos/27.pdf); Manual MSD, versión para profesionales, «Síndrome de dificultad respiratoria en recién nacidos» (https://www.msdmanuals.com/es/professional/pediatría/problemas-respiratorios-en-recién-nacidos/síndrome-de-dificultad-respiratoria-en-recién-nacidos); Manual MSD, versión para profesionales, «Retinopatía de la prematurez» (https://www.msdmanuals.com/es/professional/pediatr%C3%ADa/defectos-y-enfermedades-oculares-en-los-ni%C3%B1os/retinopat%C3%ADa-de-la-prematurez); Camba Longueira F, Perapoch López J, Martín Begué N. Retinopatía de la prematuridad. Protocolos AEP/SENeo, 2008 (https://www.seneo.es/images/site/publicaciones/protocolos/46.pdf); Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica. Hipoglucemia. Protocolos AEP, 2019 (https://static.aeped.es/11_hipoglucemia_9d0018cf55.pdf); Manual MSD, versión para profesionales, «Recién nacido grande para la edad gestacional» (apartado hijos de madre diabética) (https://www.msdmanuals.com/es-cr/professional/pediatr%C3%ADa/problemas-perinatales/reci%C3%A9n-nacido-grande-para-la-edad-gestacional-geg). Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS/MeSH) de BIREME-OPS/OMS, «Nacimiento prematuro» (https://decs.bvsalud.org/es/ths/resource/?id=38640), consultado el 24/10/2026. Consultadas el 20/10/2026.
Vía aérea del niño, bronquiolitis, asma, coartación de aorta y quemaduras sospechosas de maltrato
Por qué el lactante se obstruye con facilidad
En los lactantes y niños pequeños las vías respiratorias tienen un diámetro muy pequeño (son de pequeño calibre), de modo que la inflamación y el moco pueden estrecharlas de forma importante y provocar dificultad respiratoria. En el crup, por ejemplo, la tumefacción y los exudados inflamatorios estrechan sobre todo la región subglótica y producen estridor inspiratorio y tos perruna.
Cuidados en la bronquiolitis
Además de la valoración respiratoria general, el protocolo de la AEP y la revisión de la AEPap (FAPap) recogen como medidas de soporte:
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Mantener permeable la vía aérea con lavados nasales con suero fisiológico y aspiración de secreciones, sobre todo antes de las tomas y antes de dormir (o a demanda).
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Posición semiincorporada: cabecera de la cuna elevada unos 30º, en decúbito supino.
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Tomas fraccionadas, «poco y a menudo», desobstruyendo antes la nariz. Lo que se recomienda es fraccionar la alimentación en tomas pequeñas y frecuentes, no espaciar las comidas; si el niño rechaza de forma mantenida la ingesta o se deshidrata, se valora sonda nasogástrica o vía intravenosa.
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Evitar el humo del tabaco (tabaquismo pasivo) y mantener una temperatura ambiente de unos 20 ºC.
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Informar a los padres de que los casos leves pueden empeorar y de los signos de alarma.
Educación al alta del niño asmático
Lo más importante al alta es que el niño y su familia identifiquen los factores que pueden precipitar una crisis asmática (desencadenantes) para evitarlos: pelo o caspa de animales, polvo, moho y polen, humo del tabaco, químicos en el aire, ciertos medicamentos como el ácido acetilsalicílico, el frío, el ejercicio, las emociones fuertes y las infecciones víricas. Eliminar el humo del tabaco de la casa es de lo más importante que puede hacer una familia. Se acuerda con el niño un plan de acción que explica cómo evitar los desencadenantes, vigilar los síntomas, medir el flujo máximo y tomar la medicación, y se le enseña a usar bien el inhalador. Con un tratamiento apropiado, la mayoría de los niños con asma pueden llevar una vida normal; cuando el asma no está bien controlada aparecen el absentismo escolar y los problemas para practicar deporte.
Coartación de la aorta: pulsos femorales
En la coartación de la aorta (un estrechamiento de la aorta), en la valoración se buscan pulsos femorales ausentes o disminuidos: el pulso de la ingle (femoral) o de los pies es más débil que el de los brazos o el cuello, y a veces el femoral no se palpa en absoluto. La presión arterial suele ser menor en las piernas que en los brazos. Por eso en la exploración se comparan el pulso y la presión arterial de los brazos con los de las piernas.
Quemaduras por inmersión sospechosas de maltrato
Ante una escaldadura, la enfermera debe sospechar maltrato cuando el patrón no encaja con un accidente. La quemadura por inmersión forzada (voluntaria por parte de un adulto) tiene una distribución simétrica, que afecta de modo simétrico a ambos lados del cuerpo; no tiene salpicaduras; muestra límites netos entre la piel quemada y la sana (patrón «en guante» y «en calcetín»), con respeto de los pliegues de flexión; su profundidad es homogénea; y puede localizarse en perineo y nalgas («signo de la rosquilla»). Son también signos de alarma el retraso en buscar atención médica, la afectación de la espalda y la nuca y las quemaduras con la forma de un objeto. En cambio, las quemaduras por salpicadura son frecuentes en los accidentes.
Fuentes: Manual MSD, versión para público general, «Introducción a las infecciones de las vías respiratorias en niños» (https://www.msdmanuals.com/es-mx/hogar/salud-infantil/infecciones-v%C3%ADricas-frecuentes-en-lactantes-y-ni%C3%B1os/introducci%C3%B3n-a-las-infecciones-de-las-v%C3%ADas-respiratorias-en-ni%C3%B1os); Manual MSD, versión para profesionales, «Laringitis estridulosa (crup)» (https://www.msdmanuals.com/es/professional/pediatr%C3%ADa/trastornos-respiratorios-en-ni%C3%B1os-peque%C3%B1os/laringitis-estridulosa-crup); Protocolos AEP, «Bronquiolitis aguda», 2020 (https://static.aeped.es/05_bronquiolitis_26d6c3bae7.pdf); FAPap, «Bronquiolitis aguda: diagnóstico y tratamiento» (https://fapap.es/files/639-404-RUTA/552fbfbb3be432c169b592a100605699.pdf); MedlinePlus, «Asma en niños» (https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000990.htm); MedlinePlus, «Coartación de la aorta» (https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000191.htm); SEUP, Protocolos diagnósticos y terapéuticos en Urgencias de Pediatría, «Quemaduras», 4.ª ed. (https://seup.org/wp-content/uploads/2024/04/21_Quemaduras_4ed.pdf); Actas Dermo-Sifiliográficas, «Signos cutáneos del maltrato infantil» (https://www.actasdermo.org/en-signos-cutaneos-del-maltrato-infantil-articulo-S0001731011002754). Consultadas el 20/10/2026.
Desarrollo psicomotor y afectivo, sueño del lactante, niño adoptado y salud del adolescente
Signos de alerta en el desarrollo psicomotor
El desarrollo psicomotor sigue una secuencia similar en todos los niños, pero con un ritmo variable: la adquisición de funciones no es rígida, y hay variaciones individuales que dificultan distinguir un cambio madurativo de un retraso. Por eso la Guía de algoritmos de la AEPap insiste en que un signo de sospecha aislado no presupone una patología, pero obliga a examen y seguimiento. Son signos de sospecha el retraso significativo en adquisiciones globales o de un área, la persistencia de patrones que deberían haber desaparecido y los signos anómalos a partir de cierta edad, como los movimientos repetitivos en mayores de ocho meses.
La misma guía recoge, por trimestres, lo normal y lo anormal:
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Segundo trimestre (3-6 meses): es anormal no alcanzar objetos a los 5-6 meses, la hipotonía cervical y del tronco o la ausencia de sedestación con apoyo; el niño todavía no se sienta solo, solo inicia la sedestación con cifosis dorsal.
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Tercer trimestre (6-9 meses): lo normal es la sedestación sólida; es anormal la ausencia de sedestación sin apoyo, la hipotonía axial o la ausencia de pinza.
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Cuarto trimestre (9-12 meses): lo normal es la bipedestación y el inicio de la marcha independiente; son anormales la ausencia de bipedestación, la ausencia de lenguaje (no repite los sonidos que oye), la empatía pobre (escasa comunicación) y la manipulación repetitiva, torpe o asimétrica. Por eso un niño que a los 12 meses no se sostiene de pie apoyándose, no se comunica y no maneja juguetes sencillos necesita una evaluación más exhaustiva del desarrollo.
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12-18 meses: son anormales la ausencia de marcha autónoma, no emitir ninguna palabra o la manipulación torpe y estereotipada.
Las estereotipias (patrones de movimiento anómalos y repetitivos) figuran entre los signos anormales del desarrollo y, entre los 1 y los 5 años, son un comportamiento que exige valoración. No lo es, en cambio, que el control nocturno de esfínteres tarde: según la SEPEAP, entre los 2 y los 3 años la mayoría de los niños consiguen el control diurno, y el nocturno puede retrasarse más sin que sea motivo de alarma.
El apego y sus tipos
Mary Ainsworth, con el procedimiento de laboratorio de la «situación extraña» (separaciones y reencuentros del niño con su figura de apego), describió tres estilos: apego seguro, apego inseguro evitativo (huidizo-evitativo o elusivo) y apego inseguro ansioso-ambivalente (resistente); Main y Solomon añadieron después el apego inseguro desorganizado.
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Seguro: el niño se dirige con rapidez a la madre cuando vuelve y se siente a gusto con ella.
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Evitativo: no muestra malestar al quedarse solo y evita o ignora a la madre en el reencuentro.
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Ansioso-ambivalente: el niño no se aleja de la madre, protesta enérgicamente por la separación y no llega a calmarse en el reencuentro; busca la proximidad en exceso (aferramiento) y a la vez se resiste al contacto, con exageración de los afectos negativos como la cólera. Es el niño que, al volver la figura de apego, la rechaza y enseguida la busca con desesperación.
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Desorganizado: conductas conflictivas, desorientadas o contradictorias.
El apego seguro es un factor de protección para el desarrollo.
La etapa preescolar
La SEPEAP sitúa la etapa preescolar desde los 2 años (la describe de los 2 a los 5). En ella el niño busca su autonomía, aunque le gusta saber que hay un adulto cerca; su lenguaje pasa de unas 50 palabras a los 2 años a unas 2.000 a los 5, y el juego pasa de solitario a paralelo y luego cooperativo. Fomentar su autonomía (vestirse, pequeñas tareas) desarrolla su motricidad fina, le da responsabilidad y aumenta su autoestima al dejar de tratarlo como a un bebé. En el control de salud del adolescente, en cambio, sí siguen haciéndose la valoración del desarrollo físico y psicomotor y la somatometría (ver más abajo).
Sueño del lactante, colecho seguro y fármacos
Es habitual que un bebé amamantado se despierte varias veces por la noche: el amamantamiento genera despertares nocturnos de la madre y el bebé. La forma más segura de dormir para los menores de seis meses es en su propia cuna, boca arriba, cerca de la cama de los padres, compartiendo habitación pero no cama; compartir la habitación durante los primeros 6 meses es un factor protector frente al síndrome de muerte súbita del lactante. El bebé debe dormir boca arriba, sobre un colchón firme y sin almohada. El riesgo del colecho se multiplica cuando quien comparte la cama fuma o ha consumido alcohol, y con factores de riesgo, sobre todo en menores de 3 meses, se aconseja la cohabitación con cuna adosada (tipo sidecar).
Ante un lactante que duerme mal no se aconsejan fármacos para dormir. La Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos del Sueño en la Infancia y Adolescencia del SNS establece que no se recomienda el tratamiento farmacológico ni como primera opción ni como estrategia exclusiva del insomnio pediátrico: primero van las medidas de higiene del sueño y las técnicas conductuales con educación de los padres, y la medicación queda para casos seleccionados, siempre combinada con ellas y a corto plazo.
Problemas de salud del niño adoptado en el extranjero
Los niños procedentes de adopción internacional o de familias inmigrantes de países en desarrollo pueden haber carecido de casi todo (alimento, ropa, educación, afecto), tanto si han estado institucionalizados como si han vivido en familias en condiciones desfavorables, lo que los hace más susceptibles a diversas patologías. Entre los factores que hay que considerar según el país de origen están las deficientes condiciones higiénico-sanitarias y sociosanitarias, que se asocian a más infecciones respiratorias y diarreas, y las enfermedades propias de la zona geográfica de procedencia.
Escala de Tanner
La escala de Tanner clasifica el desarrollo puberal en cinco estadios, del infantil (1) al adulto (5). En los varones valora el desarrollo de los genitales (pene, escroto y testículos) y el vello púbico; en las mujeres, el desarrollo de las mamas y el vello púbico. En el varón:
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Estadio 2: agrandamiento del escroto y de los testículos; la piel del escroto se vuelve más roja, delgada y arrugada; vello púbico escaso, lacio y ligeramente pigmentado en la base del pene.
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Estadio 3: agrandamiento del pene, sobre todo en longitud, y continúa el desarrollo testicular y escrotal; el vello púbico es rizado, oscuro y claramente pigmentado aunque todavía escaso.
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Estadio 4: aumenta el diámetro del pene y se desarrolla el glande; aumenta la pigmentación (oscurecimiento) de la piel escrotal; vello de tipo adulto, sin extenderse a los muslos.
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Estadio 5: genitales y vello de tipo adulto.
El examen de salud en la adolescencia
En el Programa de Salud Infantil y Adolescente de Andalucía, la revisión de los 12-14 años incluye la evaluación del desarrollo físico y psicomotor, peso y talla con sus percentiles, el desarrollo sexual (Tanner) y la menarquia, la exploración visual y la exploración bucodental, además de las vacunas y los consejos de salud (alimentación, actividad física, hábitos tóxicos, sexualidad, accidentes). Pediatría Integral recoge además que en la adolescencia la evaluación auditiva debe hacerse una vez en cada etapa (inicial, media y tardía), porque en esta edad suele aparecer pérdida de audición de alta frecuencia. Así, el examen de salud del adolescente incluye una exploración bucodental, visual y auditiva.
Fuentes: García Cruz JM, García Pérez MA. Retraso psicomotor. Guía de Algoritmos en Pediatría de Atención Primaria, AEPap, 2018 (https://algoritmos.aepap.org/adjuntos/retraso_psicomotor.pdf); SEPEAP, «La etapa preescolar en los niños», 2021 (https://sepeap.org/etapa-preescolar-en-los-ninos/); Galán Rodríguez A. El apego. Más allá de un concepto inspirador. Rev Asoc Esp Neuropsiq 2010;30(108) (https://www.redalyc.org/pdf/2650/265019471003.pdf); Lecannelier F, et al. Evaluación de patrones de apego en infantes durante su segundo año. Rev Argent Clín Psicol (https://www.redalyc.org/pdf/2819/281921795001.pdf); Pediatría Integral, «Teoría del apego», 2014 (https://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/2014/xviii10/09/n10-774-780_Int-Especial.pdf); AEP Continuum, «Apego y experiencias adversas en la infancia» (https://continuum.aeped.es/files/guias/social/Material_descarga_unidad_1.pdf); SEPEAP, «Colecho, SMSL y lactancia materna. Recomendaciones actuales de consenso» (https://sepeap.org/colecho-smsl-y-lactancia-materna-recomendaciones-actuales-de-consenso/); Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos del Sueño en la Infancia y Adolescencia en Atención Primaria, GuíaSalud/Ministerio de Sanidad, 2011 (https://www.adolescenciasema.org/wp-content/uploads/2015/07/GPC-sobre-Trastornos-del-Sue%C3%B1o-en-la-Infancia-y-Adolescencia-en-Atenci%C3%B3n-Primaria.pdf); Hernández Merino A. Niños de familias inmigrantes y procedentes de adopción internacional, AEPap (https://www.aepap.org/sites/default/files/documento/archivos-adjuntos/inmigracion_madrid.pdf); SEMA, «Anexo 4. Estadios puberales de Tanner» (https://cdn.adolescenciasema.org/usuario/documentos/A4.pdf); AEPap, «Supervisión del crecimiento físico y desarrollo puberal» (https://aepap.org/wp-content/uploads/2024/02/PSI-Supervision-del-crecimiento-fisico-y-desarrollo-puberal.pdf); Programa de Salud Infantil y Adolescente de Andalucía, «12.ª revisión: de los 12 a los 14 años» (https://si.easp.es/psiaa/actividades/actividades-individuales/12a-revision-de-los-12-a-los-14-anos/); Pediatría Integral, «Exámenes de salud en la adolescencia», 2017 (https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2017-06/examenes-de-salud-en-la-adolescencia/). Consultadas el 20/10/2026.
Gasometría arterial en la insuficiencia respiratoria: la acidosis respiratoria
La gasometría arterial mide el pH de la sangre, la presión parcial de dióxido de carbono (PaCO₂) y el bicarbonato (HCO₃⁻). En la insuficiencia respiratoria del recién nacido o del niño, si la ventilación no consigue eliminar el CO₂, este se acumula y aparece una acidosis respiratoria, que en la gasometría se reconoce así:
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pH bajo (acidosis), aunque puede acercarse a la normalidad si hay compensación.
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Dióxido de carbono elevado: el aumento de la PaCO₂ por hipoventilación es la alteración primaria.
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Bicarbonato normal o algo elevado: el riñón lo retiene para compensar. En la fase aguda sube poco; durante los 3 a 5 días siguientes los riñones aumentan la reabsorción de bicarbonato y la acidosis pasa a ser crónica.
Eso la distingue de la acidosis metabólica (pH bajo con bicarbonato bajo), de la alcalosis respiratoria (pH elevado con dióxido de carbono bajo) y de la alcalosis metabólica (pH elevado con bicarbonato elevado).
Fuente: Manual MSD, versión para profesionales, «Acidosis respiratoria» (J. L. Lewis III, revisión de marzo de 2025): «La acidosis respiratoria es el aumento primario de la presión parcial de dióxido de carbono (Pco2) con incremento compensador de la concentración de bicarbonato (HCO3−) o sin este mecanismo compensador; el pH suele ser bajo, pero puede aproximarse a un valor normal».