Tema 42. Valoración y cuidados de enfermería a personas con problemas en el sistema renal y urológico
1. Introducción
Las alteraciones renales y urológicas presentan alta prevalencia, especialmente en personas mayores, y requieren una valoración de enfermería sistemática, la formulación de diagnósticos NANDA y una planificación de cuidados basada en evidencia. Este tema desarrolla: incontinencia urinaria, insuficiencia renal aguda, infección urinaria, prostatitis, cáncer de próstata, litiasis renoureteral, el cateterismo vesical y los tratamientos sustitutivos de la función renal.
2. Insuficiencia renal aguda (IRA)
2.1 Concepto y clasificación
Deterioro brusco (horas/días) de la función renal, con caída del filtrado glomerular, acúmulo de urea y creatinina y alteraciones hidroelectrolíticas y ácido-base (criterios KDIGO/AKIN). Etiológicamente:
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Prerrenal (60-70%): hipoperfusión sin daño estructural (hipovolemia, shock, insuficiencia cardiaca). Reversible si se corrige a tiempo.
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Renal o parenquimatosa: lesión estructural (necrosis tubular aguda, glomerulonefritis, nefrotóxicos: AINEs, contrastes, aminoglucósidos).
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Posrenal u obstructiva: obstrucción del flujo (litiasis, HBP, tumores, vejiga neurógena).
2.2 Fases
Inicio → oligúrica (diuresis <400 ml/día; riesgo de hiperpotasemia, acidosis y sobrecarga hídrica) → diurética/poliúrica (riesgo de deshidratación e hipopotasemia) → recuperación progresiva.
2.3 Clínica
Oliguria/anuria, edemas, hipertensión, náuseas y vómitos, encefalopatía urémica, prurito, disnea, arritmias por hiperpotasemia.
2.4 Valoración de enfermería
Balance hídrico estricto (diuresis horaria, peso diario), constantes vitales, analítica (creatinina, urea, potasio, gasometría), nivel de conciencia, auscultación cardiopulmonar (crepitantes, arritmias), piel y mucosas.
2.5 Diagnósticos NANDA
Exceso de volumen de líquidos, Riesgo de desequilibrio electrolítico, Deterioro del intercambio gaseoso, Riesgo de disminución del gasto cardiaco (hiperpotasemia), Náuseas, Desequilibrio nutricional por defecto, Ansiedad.
2.6 Cuidados
Control estricto de ingresos/pérdidas y restricción hídrica; vigilancia y tratamiento de hiperpotasemia (ECG, resinas de intercambio, insulina-glucosa, gluconato cálcico); ajuste de fármacos nefrotóxicos; dieta hipoproteica, hiposódica y controlada en potasio; preparación para posible tratamiento sustitutivo renal si hiperpotasemia refractaria, acidosis grave, sobrecarga o uremia sintomática; apoyo emocional.
3. Infección del tracto urinario (ITU)
3.1 Concepto y tipos
Colonización del tracto urinario, mayoritariamente por E. coli. Se clasifica en baja (cistitis, uretritis) y alta (pielonefritis, mayor riesgo de sepsis); no complicada o complicada (alteraciones anatómicas, sondaje, diabetes, embarazo); y la ITU asociada a catéter, infección nosocomial prevenible.
3.2 Clínica
Disuria, polaquiuria, urgencia, tenesmo vesical, orina turbia/maloliente, dolor suprapúbico (cistitis); fiebre, escalofríos, puñopercusión positiva, náuseas (pielonefritis). En ancianos puede manifestarse solo como confusión aguda.
3.3 Valoración
Anamnesis y factores de riesgo, características de la orina, recogida de urocultivo con técnica aséptica, constantes vitales, signos de sepsis, puñopercusión renal.
3.4 NANDA
Deterioro de la eliminación urinaria, Dolor agudo, Hipertermia, Riesgo de infección (portadores de sonda), Conocimientos deficientes.
3.5 Cuidados y prevención
Fomentar ingesta hídrica; cumplimiento antibiótico; higiene genital de delante hacia atrás y micción tras relaciones sexuales; evitar sondajes innecesarios y, si son portadores, mantener sistema cerrado con la bolsa por debajo del nivel vesical; vigilancia de signos de alarma que sugieran pielonefritis o urosepsis.
4. Prostatitis
Inflamación prostática clasificada (NIH) en bacteriana aguda, bacteriana crónica, síndrome de dolor pélvico crónico/no bacteriana y prostatitis inflamatoria asintomática. En la forma aguda: fiebre, escalofríos, dolor perineal/suprapúbico, disuria, próstata dolorosa (contraindicado el masaje prostático por riesgo de bacteriemia). En la crónica: dolor pélvico persistente, síntomas irritativos y disfunción sexual.
Cuidados: valoración del dolor y la fiebre; educación sobre el tratamiento antibiótico prolongado (4-6 semanas en formas crónicas); hidratación abundante, evitar irritantes vesicales (cafeína, alcohol, picantes); calor local y analgesia; apoyo psicológico por el impacto en la esfera sexual.
5. Hiperplasia benigna de próstata y cáncer de próstata
5.1 Hiperplasia benigna de próstata (HBP)
Crecimiento no maligno prostático (>50 años) que obstruye el tracto urinario inferior: síntomas obstructivos (chorro débil, esfuerzo miccional, retención) e irritativos (polaquiuria, urgencia, nicturia), valorados con el cuestionario IPSS. Tratamiento: vigilancia, alfabloqueantes, inhibidores de la 5-alfa-reductasa o RTU-P. Cuidados: educación farmacológica, prevención de la retención aguda de orina y, si cirugía, vigilancia del lavado vesical continuo, hematuria y balance de líquidos irrigados.
5.2 Cáncer de próstata
Neoplasia maligna más frecuente en el varón (factores de riesgo: edad, antecedentes familiares, raza). Cribado con PSA y tacto rectal; diagnóstico por biopsia. Puede ser asintomático o cursar con STUI, hematuria y, en fase avanzada, dolor óseo metastásico. Tratamiento según estadio: vigilancia activa, prostatectomía radical, radioterapia, hormonoterapia o quimioterapia.
Cuidados: apoyo emocional ante el diagnóstico oncológico; información sobre efectos secundarios (incontinencia y disfunción eréctil tras cirugía, síndrome vasomotor con hormonoterapia); manejo de la sonda vesical postoperatoria; educación para el seguimiento del PSA.
NANDA comunes: Retención urinaria, Deterioro de la eliminación urinaria, Disfunción sexual, Ansiedad, Temor, Déficit de conocimientos.
6. Litiasis renoureteral
6.1 Fisiopatología y tipos
Formación de cálculos por precipitación de sales cuando su concentración supera el producto de solubilidad, favorecida por baja diuresis, pH urinario alterado, infecciones o trastornos metabólicos. Tipos: cálcicos (los más frecuentes), de ácido úrico, de estruvita (asociados a infecciones ureasa-positivas) y de cistina.
6.2 Clínica: cólico nefrítico
Dolor súbito, intenso, unilateral en fosa renal irradiado a flanco/ingle/genitales, tipo cólico (el paciente no encuentra postura antiálgica), con náuseas, vómitos, sudoración y hematuria. La fiebre asociada sugiere complicación infecciosa (pionefrosis) y es urgencia.
6.3 Valoración
Valoración del dolor (localización, irradiación, EVA), constantes (temperatura, para descartar infección), hematuria, diuresis y balance hídrico, antecedentes litiásicos y hábitos dietéticos.
6.4 NANDA
Dolor agudo, Deterioro de la eliminación urinaria, Náuseas, Ansiedad, Riesgo de infección, Conocimientos deficientes sobre prevención de recidivas.
6.5 Cuidados y tratamiento
Analgesia (AINEs de primera elección, opioides si refractario) y antieméticos; ingesta hídrica abundante para favorecer expulsión (cálculos <5-6 mm); filtrado de la orina para recuperar el cálculo; vigilancia de complicaciones (fiebre, anuria) que exijan derivación urgente; colaboración en litotricia extracorpórea (LEOC), ureteroscopia, catéter doble J o nefrostomía percutánea; educación sobre hidratación (2-3 l/día) y dieta según composición del cálculo.
7. Incontinencia urinaria
7.1 Tipos
De esfuerzo (con aumentos de presión abdominal, por debilidad del suelo pélvico/esfínter), de urgencia (deseo miccional imperioso, hiperactividad del detrusor), mixta, por rebosamiento (sobredistensión vesical por obstrucción o vejiga hipotónica) y funcional (incapacidad física/cognitiva para llegar al baño, con función vesical normal).
7.2 Valoración
Historia miccional y diario miccional 48-72h, valoración del suelo pélvico y del estado cognitivo/funcional, residuo posmiccional (bladder-scan o sondaje), repercusión en calidad de vida y riesgo de dermatitis asociada a incontinencia.
7.3 NANDA
Incontinencia urinaria de esfuerzo/de urgencia/funcional/refleja, Deterioro de la integridad cutánea, Baja autoestima situacional, Aislamiento social, Riesgo de infección.
7.4 Cuidados
Reeducación vesical (micciones programadas), ejercicios de Kegel en incontinencia de esfuerzo, dispositivos de contención (absorbentes, colectores) con higiene y cremas barrera, control de factores agravantes (estreñimiento, sobrepeso, cafeína), sondaje intermitente si rebosamiento con residuo elevado, apoyo psicológico.
8. Cateterismo vesical (sondaje vesical)
8.1 Concepto
Introducción de una sonda a través de la uretra (o vía suprapúbica) hasta la vejiga con fines diagnósticos o terapéuticos. Puede ser intermitente (retirada inmediata) o permanente (sonda con balón tipo Foley, conectada a bolsa colectora).
8.2 Indicaciones
Retención urinaria aguda o crónica; obstrucción del tracto urinario inferior; control estricto de diuresis en pacientes críticos; preparación/postoperatorio de cirugía urológica o pélvica; instilación de fármacos o lavado vesical continuo; obtención de muestra estéril; manejo de incontinencia con lesiones cutáneas graves o en cuidados paliativos; vejiga neurógena.
8.3 Contraindicaciones
Sospecha de rotura o lesión uretral (sangre en el meato, hematoma perineal en «alas de mariposa», próstata ascendida al tacto rectal en traumatismo pélvico): contraindicación absoluta, se indica vía suprapúbica. Estenosis uretral grave no franqueable. Prostatitis aguda (riesgo de bacteriemia y falsa vía, valorar vía suprapúbica).
8.4 Tipos de sonda
Látex (corto plazo), silicona (uso prolongado, mejor tolerancia), de dos o tres vías (lavado vesical continuo); calibre en escala French (Fr).
8.5 Procedimiento y cuidados
Explicar el procedimiento y garantizar la intimidad; técnica estéril (lavado de manos, guantes estériles, antisepsia del meato, lubricante anestésico); inserción hasta salida de orina, inflado del balón (habitualmente 10 ml) y tracción suave de comprobación; conexión a sistema cerrado con la bolsa siempre por debajo del nivel vesical; fijación para evitar tracciones; higiene diaria del meato y vaciado periódico de la bolsa evitando desconexiones; retirada precoz en cuanto deje de estar indicado, principal medida preventiva de la infección urinaria asociada a catéter (complicación más frecuente).
9. Tratamiento sustitutivo de la función renal
Cuando la función renal se deteriora de forma irreversible (insuficiencia renal crónica estadio 5, o IRA grave refractaria) se recurre a técnicas sustitutivas: diálisis peritoneal, hemodiálisis y trasplante renal. Indicaciones de inicio: hiperpotasemia refractaria, acidosis metabólica severa, sobrecarga de volumen (edema agudo de pulmón), uremia sintomática (pericarditis, encefalopatía) y filtrado glomerular muy reducido con clínica asociada.
10. Diálisis peritoneal
10.1 Concepto
Utiliza el peritoneo como membrana semipermeable natural para el intercambio de solutos y agua entre la sangre capilar peritoneal y un líquido de diálisis instilado en la cavidad, mediante difusión (solutos) y ósmosis/ultrafiltración (agua, favorecida por la glucosa del dializante). Acceso mediante catéter peritoneal (tipo Tenckhoff), tunelizado, con manguitos de dacrón que fijan y actúan de barrera antiinfecciosa.
10.2 Modalidades
DPCA (continua ambulatoria: intercambios manuales, 3-4 veces al día) y DPA (automatizada, intercambios nocturnos con cicladora).
10.3 Cuidados de enfermería
Educación en la técnica de intercambio con estricta asepsia (principal prevención de peritonitis); cuidados del orificio de salida (limpieza diaria, vigilancia de eritema, exudado o dolor); control de balance de líquidos y peso, y del aspecto del líquido de drenaje (debe ser transparente); vigilancia de complicaciones: peritonitis (líquido turbio, dolor abdominal, fiebre —la más frecuente y grave—), infección del túnel, hernias, hiperglucemia, mal funcionamiento del catéter; fomento de la autonomía del paciente en esta técnica domiciliaria.
10.4 NANDA
Riesgo de infección (catéter peritoneal), Riesgo de desequilibrio del volumen de líquidos, Riesgo de deterioro de la integridad cutánea, Manejo ineficaz del régimen terapéutico, Ansiedad.
11. Hemodiálisis
11.1 Concepto
Depuración extracorpórea de la sangre a través de un filtro/dializador con membrana semipermeable, frente a un líquido de diálisis, mediante difusión (solutos) y ultrafiltración (agua). Sesiones de 3-4 horas, 3 veces por semana.
11.2 Accesos vasculares
Fístula arteriovenosa interna (FAVI): anastomosis arteria-vena (radiocefálica de elección), mayor durabilidad, requiere maduración de 4-8 semanas. Injerto arteriovenoso protésico: si capital venoso insuficiente. Catéter venoso central: uso urgente/transitorio, mayor riesgo de infección y trombosis.
11.3 Cuidados de la FAVI
Preservación previa: evitar venopunciones y toma de tensión en el brazo no dominante. Tras la creación: vigilar thrill (frémito palpable) y soplo (auscultable); ejercicios de apertura/cierre de mano; elevar el miembro; evitar compresiones (ropa, relojes, tensión) en ese brazo. Durante la sesión: técnica estéril con dos agujas, rotando puntos de punción (evita aneurismas); vigilancia de hipotensión y calambres. Tras la sesión: compresión suave sin ocluir el flujo, comprobando de nuevo el thrill. Educación: autopalpación diaria del thrill, no dormir sobre el brazo de la fístula, no cargar peso ni comprimirla, acudir a consulta ante ausencia de thrill o signos de infección/sangrado.
11.4 Complicaciones
De la técnica: hipotensión intradiálisis, calambres, síndrome de desequilibrio dialítico, hemorragias. Del acceso vascular: trombosis, infección, aneurisma, síndrome de robo. A largo plazo: anemia (déficit de eritropoyetina), osteodistrofia renal, riesgo cardiovascular elevado.
11.5 NANDA
Riesgo de infección (acceso vascular), Riesgo de sangrado (heparinización), Riesgo de perfusión tisular periférica ineficaz, Fatiga, Afrontamiento ineficaz, Duelo crónico, Manejo ineficaz del régimen terapéutico.
12. Conclusión
El abordaje de los problemas renales y urológicos exige una valoración integral, la identificación precoz de complicaciones (hiperpotasemia, sepsis urinaria, peritonitis, disfunción del acceso vascular) y una labor educativa constante, orientada al autocuidado en procesos crónicos (diálisis domiciliaria, cuidados de la FAVI, prevención de recidivas litiásicas) y a la prevención de la infección asociada a dispositivos, especialmente en el cateterismo vesical.
Análisis de orina: tira reactiva, urocultivo y recogida de la muestra
La tira reactiva de orina
La tira reactiva es una prueba rápida que orienta el diagnóstico de infección urinaria; el diagnóstico microbiológico lo da el cultivo. El procedimiento de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC, Procedimiento 14b, 2019) describe los parámetros útiles:
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Nitritos (indicador de bacteriuria). Muchos microorganismos causantes de infección, sobre todo enterobacterias, reducen los nitratos a nitritos. Su presencia es muy específica (85-98 %), pero su sensibilidad es limitada (45-60 %). Da falsos negativos con microorganismos que no reducen nitratos (Enterococcus) o que degradan los nitritos (P. aeruginosa), con el tratamiento antibiótico, con orina retenida en la vejiga menos de 4 horas, con recuentos bacterianos bajos, con orina diluida, con muestras guardadas más de 4 horas a temperatura ambiente y con niveles altos de ácido ascórbico. Es decir, la sensibilidad de la prueba depende de la cantidad de bacterias presentes en la orina y baja cuando el recuento es escaso. Da falsos positivos con tiras mal conservadas, fármacos que colorean la orina (fenazopiridina) o muestras mal conservadas.
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Esterasa leucocitaria (indicador de leucocituria). Su sensibilidad es baja (48-86 %) y su especificidad varía mucho (17-93 %). Da falsos positivos por contaminación con flujo vaginal y algunos antibióticos, y falsos negativos con proteinuria o glucosuria muy altas, ácido ascórbico y otros antibióticos.
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Hemoglobina (marcador de hematuria) y pH, este último de muy baja especificidad.
Qué informa el urocultivo
El urocultivo es un cultivo cuantitativo: la siembra permite contar las colonias y expresar el recuento en unidades formadoras de colonias por mililitro (UFC/ml), y aislar esas colonias para identificar el microorganismo y hacer el estudio de sensibilidad antibiótica (antibiograma) (SEIMC). En las infecciones complicadas, el urocultivo y el antibiograma de los uropatógenos aislados son fundamentales para ajustar el tratamiento.
El umbral clásico de bacteriuria significativa es de 100.000 UFC/ml, pero no es fijo: depende del sexo, la edad, la técnica de recogida y el microorganismo, y, según la SEIMC, «inóculos tan bajos como 100 UFC/mL se consideran significativos si proceden de muestras obtenidas adecuadamente y se acompañan de síntomas específicos y piuria».
Recogida, transporte y conservación de la muestra
Según la SEIMC:
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La muestra más habitual es la de micción media: se descarta la primera parte de la micción, la más contaminada por la flora uretral, y se recoge la mitad del chorro en un contenedor estéril de boca ancha. Lo esencial es que la orina no toque los genitales externos: en la mujer, mantener separados los labios mayores durante la micción; en el varón suele bastar con retraer el prepucio.
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La primera orina de la mañana es el momento óptimo para el cultivo: tras pasar horas en la vejiga, la concentración de bacterias es mayor y la prueba de los nitritos es más sensible.
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El transporte al laboratorio debe ser lo más rápido posible: tras 2 horas a temperatura ambiente, la multiplicación de microorganismos puede falsear el resultado. Si no se puede procesar enseguida, la muestra se refrigera entre 2 y 8 °C, lo que la conserva unas 24 horas, o se usan contenedores con conservante (ácido bórico-formiato de sodio).
En el paciente sondado, la muestra no se toma de la bolsa: la AEU indica pinzar el tubo de drenaje cerca del puerto de muestras durante 10-30 minutos, desinfectar el puerto «sin aguja» con clorhexidina alcohólica al 2 % o alcohol de 70°, aspirar la orina con jeringa estéril y volver a desinfectar el puerto.
Fuentes: SEIMC, Procedimientos en Microbiología Clínica n.º 14b, Diagnóstico microbiológico de las infecciones del tracto urinario, 2019 (https://seimc.org/wp-content/uploads/2025/06/seimc-procedimiento14b.pdf) · Asociación Española de Urología, Posicionamiento sobre la prevención de las infecciones del tracto urinario relacionadas con el uso del sondaje vesical, 2020 (https://assets.medline.eu/Documents/PosicionamientoAEUPrevencionITU_SV.pdf). Consultadas el 22/10/2026.
Diálisis: planificación del acceso, alarmas del circuito, dieta y respuesta renal a la acidosis
Cuándo se crea la FAVI y cuándo se implanta el catéter peritoneal
La Guía Clínica Española del Acceso Vascular para Hemodiálisis (GEMAV, publicada en Nefrología en 2017) recomienda:
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Considerar la creación del acceso vascular en la enfermedad renal crónica progresiva cuando el filtrado glomerular estimado es menor de 15 ml/min/1,73 m² y/o se estima la entrada en diálisis en 6 meses.
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Que la fístula arteriovenosa nativa (FAVI) se realice con una antelación de 6 meses al inicio de la hemodiálisis.
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Que la fístula arteriovenosa protésica se realice entre 3 y 6 semanas antes, que es el periodo de maduración que necesita antes de puncionarse (salvo las de punción inmediata).
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Crear la fístula con carácter preferente en la enfermedad renal de rápida evolución, cuando una fístula no madura o en portadores de catéter venoso central no tunelizado.
Para la diálisis peritoneal, Nefrología al día (Sociedad Española de Nefrología) recoge que las guías internacionales sugieren implantar el catéter peritoneal al menos dos semanas antes del inicio de la técnica, y que para garantizar la cicatrización se recomienda no usarlo durante 2-3 semanas; si hay que usarlo antes, se hace con volúmenes bajos y en decúbito supino para evitar fugas.
Presiones y alarmas del circuito sanguíneo en hemodiálisis
En el monitor, la sangre sale del acceso vascular por la línea arterial (entrada del circuito) hacia el dializador y vuelve al paciente por la línea venosa (Nefrología al día, «Monitores de hemodiálisis»). La bomba de rodillos comprime un segmento de la línea arterial y genera antes de ella una presión negativa de succión. Los controladores son:
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Presión arterial o prebomba, junto a la bomba: protege de una succión excesiva. Es negativa y depende de los flujos del acceso y de la bomba, de la viscosidad de la sangre y del diámetro y la obstrucción de la aguja. Si sale de rango, salta la alarma y se detiene la bomba. Es, por tanto, la alarma que avisa de los problemas de la línea arterial y de su aguja: su valor depende, entre otras cosas, de la obstrucción de la aguja; si la aguja arterial se sale, la presión pierde su valor negativo, se sitúa en torno a 0 mmHg y la alarma salta rápidamente (SEDEN, procedimiento de desconexión accidental de líneas o agujas).
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Presión prefiltro, tras la bomba y antes del dializador: es la más alta del circuito (no debe superar 700 mmHg) y depende sobre todo de la resistencia del dializador.
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Presión venosa, tras el dializador: mide la resistencia al retorno de la sangre hacia el acceso; es positiva y conviene que no supere +300 mmHg. La salida de la aguja venosa puede no disparar la alarma con rapidez si el límite inferior está muy alejado de la presión real, por lo que la SEDEN insiste en ajustar bien los márgenes de alarma.
La guía GEMAV recoge además, como signos indirectos de estenosis de la fístula cuando aparecen de forma persistente (tres sesiones seguidas), el aumento de la presión arterial negativa prebomba, el aumento de la presión venosa, la dificultad para la punción, la aspiración de coágulos, la imposibilidad de alcanzar el flujo prescrito y el tiempo de hemostasia prolongado.
Recomendaciones dietéticas en la enfermedad renal crónica y la diálisis
MedlinePlus (dieta para la enfermedad renal crónica) da estas recomendaciones generales, sin distinguir entre hemodiálisis y diálisis peritoneal; el plan concreto de cada paciente lo fija su equipo de nefrología y dietética:
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Sodio: reducirlo ayuda a controlar la hipertensión; buscar productos con menos de 100 mg de sal por porción.
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Fósforo: limitar los lácteos, porque contienen grandes cantidades de fósforo.
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Potasio: frutas y verduras son ricas en potasio, que en exceso causa arritmias peligrosas; no usar sustitutos de la sal, porque contienen potasio.
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Proteínas: la dieta baja en proteínas es de la fase previa; una vez iniciada la diálisis hay que comer más proteína, con alimentos ricos en proteína («pescado, aves de corral, carne de cerdo o huevos en cada comida») en las comidas.
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Grasas: preferir las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas (aceite de oliva, de canola, de cártamo) y limitar las grasas y el colesterol que aumentan el riesgo de problemas cardiacos.
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Líquidos: limitarlos entre tratamientos, porque la mayoría de las personas en diálisis orinan muy poco y el exceso causa dificultad respiratoria.
Cómo responde el riñón a la acidosis
El Manual MSD («Regulación del equilibrio ácido-base») explica que los riñones controlan el pH ajustando la cantidad de bicarbonato (HCO₃⁻) que excretan o reabsorben, y que la reabsorción de HCO₃⁻ equivale a la excreción de H⁺. En los túbulos se secretan ácidos activamente, que se combinan con los amortiguadores urinarios (fosfato, creatinina, ácido úrico y amoníaco); el amoníaco es el amortiguador que el túbulo regula activamente según la carga de ácido, mientras los demás se filtran en cantidades fijas y pueden agotarse. El bicarbonato reabsorbido en el túbulo distal es de nueva síntesis, no el mismo que se filtró.
Ante una acidosis, por tanto, el riñón aumenta la secreción de H⁺ al líquido tubular, tamponada por los amortiguadores urinarios, y con ello aumenta la reabsorción y la generación de HCO₃⁻, que vuelve a la sangre. La compensación renal se desarrolla en horas o días.
Fuentes: Grupo Español Multidisciplinar del Acceso Vascular (GEMAV), Guía Clínica Española del Acceso Vascular para Hemodiálisis, Nefrología 2017;37(Supl 1):1-192 (https://www.revistanefrologia.com/es-download-pdf-S0211699517302175) · Nefrología al día (SEN): González Cabrera F et al., Materiales para diálisis peritoneal, 2019 (https://static.elsevier.es/nefro/monografias/pdfs/nefrologia-dia-227.pdf); Quevedo Reina JC et al., Implantación del catéter peritoneal: técnica percutánea (https://static.elsevier.es/nefro/monografias/pdfs/nefrologia-dia-459.pdf); Albalate Ramón M, Solozábal Campos CA, Monitores de hemodiálisis (https://static.elsevier.es/nefro/monografias/pdfs/nefrologia-dia-266.pdf) · SEDEN, Procedimientos y protocolos con competencias específicas para enfermería nefrológica, 5.12, desconexión accidental de líneas y salida de agujas (https://enfermerianefrologica.com/procedimientos/article/download/5.12/1721/6415) · MedlinePlus, Dieta para la enfermedad renal crónica (https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002442.htm) · Manual MSD (versión para profesionales), Regulación del equilibrio ácido base, marzo 2025 (https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-endocrinos-y-metab%C3%B3licos/regulaci%C3%B3n-y-trastornos-del-equilibrio-%C3%A1cido-base/regulaci%C3%B3n-del-equilibrio-%C3%A1cido-base). Consultadas el 22/10/2026.
Sondaje vesical: inserción del globo, mantenimiento y alta con sonda
Hasta dónde se introduce la sonda antes de inflar el globo
El globo de una sonda de retención solo se infla cuando la sonda está dentro de la vejiga. El posicionamiento de la Asociación Española de Urología (AEU) sobre la prevención de la infección asociada a sonda vesical indica que hay que insertar la sonda por completo y no inflar el globo hasta que haya retorno de orina, para evitar el traumatismo que produce el inflado dentro de la uretra.
En la mujer la uretra es relativamente corta. Según la AEU, una vez que se ve fluir la orina por la sonda hay que seguir avanzándola otros 3 a 5 cm para garantizar la inserción completa del globo en la vejiga; puede notarse resistencia en el esfínter externo antes de llegar a ella, y nunca se debe forzar el paso. Que salga orina indica que la punta ya ha entrado, pero el globo queda más atrás que la punta: avanzar un poco más asegura, en palabras de la AEU, «la inserción completa del globo en la vejiga», y no en la uretra. Tras inflarlo, el Manual MSD indica tirar suavemente de la sonda hasta notar resistencia, de modo que el globo quede apoyado contra el cuello de la vejiga, y fijarla al muslo.
En el hombre, la AEU describe que la sonda está en posición correcta cuando la orina retorna al tubo colector, y entonces se infla el globo (habitualmente con 10 ml) con la sonda completamente insertada. El globo se llena con agua estéril o destilada: el suero salino puede cristalizar y estropear la válvula, y el aire hace que el globo flote en la vejiga.
Dolor o resistencia al inflar el globo
El Manual MSD (cateterismo uretral en la mujer) advierte que la resistencia o el dolor al inflar el globo pueden indicar que el globo está en la uretra y no en la vejiga. En ese caso no se sigue inflando: desinflaremos el globo, introduciremos más la sonda (hasta insertarla por completo) y volveremos a inflar el globo. Seguir inflando con dolor supone inflar el globo dentro de la uretra, que es precisamente el traumatismo que la AEU manda evitar.
Contraindicaciones y usos que no están indicados
La AEU distingue:
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Contraindicaciones absolutas: la lesión o traumatismo uretral, confirmado o sospechado (traumatismo importante de la pelvis o fractura pélvica; sangre en el meato y hematuria macroscópica, hematoma perineal, próstata «elevada»), en el que es obligatoria una uretrografía retrógrada antes de sondar, y la prostatitis aguda.
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Contraindicaciones relativas: estenosis uretral, cirugía reciente de uretra o vejiga y paciente que no coopera.
El Manual MSD añade como contraindicaciones relativas la infección urinaria activa, la reconstrucción uretral previa y el antecedente de colocación difícil.
Además, la AEU recoge usos inapropiados de la sonda: la incontinencia sin úlceras por presión en zona sacra o perineal, la monitorización de la diuresis cuando puede hacerse por otros medios, el uso postoperatorio prolongado (debe retirarse en las primeras 24 h salvo indicación), y la recogida de muestras de orina cuando puede hacerse por otra estrategia. Ante un paciente incontinente se recomiendan pañales o colectores en lugar de la sonda.
Higiene del meato y cuidados para prevenir la infección
Para la inserción las fuentes no coinciden: el Manual MSD describe empapar con yodopovidona los hisopos, las bolas de algodón (torundas) o las gasas para limpiar el meato antes de sondar, mientras que la AEU indica verter agua estéril o destilada sobre los hisopos de preparación en la mujer y limpiar el glande con gasas empapadas en agua estéril en el hombre. En el mantenimiento de la sonda ya colocada la recomendación es la contraria:
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La AEU establece que la higiene diaria con agua y jabón es suficiente para la limpieza del meato uretral, y entre las prácticas que «no se deben hacer» incluye utilizar antimicrobianos o antisépticos en la higiene diaria, aplicar pomadas antibióticas en la región periuretral y los lavados vesicales de rutina.
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Los CDC (guía de prevención de la infección urinaria asociada a catéter) recomiendan no limpiar la zona periuretral con antisépticos mientras la sonda está colocada; la higiene rutinaria (limpiar la superficie del meato durante el baño o la ducha diarios) es la adecuada.
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MedlinePlus indica lavar la piel alrededor de la sonda con agua tibia y jabón una vez al día o más si hace falta (en la mujer de delante hacia atrás), limpiar la propia sonda dos veces al día desde el extremo cercano al cuerpo hacia fuera —nunca hacia el cuerpo— y no usar cremas, polvos ni aerosoles cerca de la zona.
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En el varón no circuncidado hay que limpiar el esmegma bajo el prepucio y devolver el prepucio a su posición para evitar la parafimosis (AEU). La sonda puede girarse tras el aseo, pero nunca moverse de dentro hacia fuera, porque favorece el ascenso de gérmenes.
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Sistema de drenaje cerrado y bolsa siempre por debajo del nivel de la vejiga, sin apoyarla en el suelo (CDC).
Planificación del alta del paciente sondado
La AEU indica que, si el paciente se va de alta con sonda vesical, hay que realizar educación sanitaria y entregar un folleto informativo. La enseñanza abarca los cuidados de la sonda, su higiene y los signos de alarma:
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Cuidados: llevar la bolsa de pierna de día y la de noche, vaciarla por su válvula sin desconectar la sonda, mantenerla siempre por debajo de la cintura, evitar desconexiones innecesarias, revisar que el tubo no se acode y beber abundante agua (MedlinePlus).
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Higiene: la descrita en el apartado anterior, con agua y jabón.
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Signos de alarma por los que consultar (MedlinePlus): signos de infección urinaria (dolor en el costado o la zona lumbar, fiebre o escalofríos, ardor o dolor en la vejiga o la pelvis, orina turbia, maloliente o de color distinto, secreción alrededor de la sonda), cansancio o confusión, escape de orina alrededor de la sonda, sangre, arenilla o cálculos en la orina, sonda que no drena y dolor cerca de la sonda.
Fuentes: Asociación Española de Urología, Posicionamiento basado en la evidencia sobre la prevención de las infecciones del tracto urinario relacionadas con el uso del sondaje vesical, 2020 (https://assets.medline.eu/Documents/PosicionamientoAEUPrevencionITU_SV.pdf) · Manual MSD (versión para profesionales), Cómo hacer el cateterismo uretral en las mujeres, mayo 2025 (https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-urogenitales/c%C3%B3mo-hacer-procedimientos-dentales/c%C3%B3mo-hacer-el-cateterismo-uretral-en-las-mujeres) y Cateterismo vesical, febrero 2026 (https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-urogenitales/pruebas-y-procedimientos-urogenitales/cateterismo-vesical) · CDC, Summary of Recommendations, CAUTI Guideline (https://www.cdc.gov/infection-control/hcp/cauti/summary-of-recommendations.html) · MedlinePlus, Cuidado de la sonda permanente (https://medlineplus.gov/spanish/ency/patientinstructions/000140.htm). Consultadas el 22/10/2026.
Vejiga neurógena, maniobra de Credé y dispositivos de compresión del pene
La maniobra de Credé
La maniobra de Credé, en su acepción urológica, consiste en presionar el hipogastrio, justo por encima del pubis, para vaciar la vejiga en personas con vejiga neurógena —habitualmente por lesión medular— que no pueden orinar por sí mismas; la puede aprender y realizar la propia persona (Diccionario médico de la Clínica Universidad de Navarra). No debe confundirse con la maniobra obstétrica del mismo nombre (compresión del fondo uterino para expulsar la placenta) ni con la profilaxis ocular de Credé del recién nacido.
La vejiga neurógena es la que no funciona como debería por causas neurológicas: problemas del cerebro, de la médula espinal o de los nervios, como una lesión medular; también la pueden producir la cirugía o la radioterapia pélvicas y algunos tumores. Sus síntomas incluyen incontinencia, urgencia y retención. Entre las técnicas que se enseñan para vaciar mejor la vejiga figura la maniobra de Credé: con la mano en puño, presionar la parte inferior del abdomen, por debajo del ombligo, mientras se orina (Memorial Sloan Kettering Cancer Center).
No es una técnica inocua. La Cleveland Clinic advierte que no debe usarse durante la cicatrización de una cirugía abdominal o pélvica, ni en un niño con vejiga neurógena («aumenta el riesgo de dañar sus riñones», con rotura renal), ni como método principal de vaciado cuando hay retención urinaria; que puede provocar reflujo vesicoureteral, y que entre sus complicaciones a largo plazo están la presión vesical alta, la hidronefrosis, las hernias, las hemorroides y la piuria: «su uso prolongado no es seguro».
La pinza de Cunningham
La pinza de Cunningham es un dispositivo de compresión del pene, de uso exclusivamente masculino, que comprime la uretra para contener las pérdidas de orina. En un ensayo cruzado con doce varones prostatectomizados que comparó tres dispositivos de compresión peneana (pinza de Cunningham, C3 y U-Tex), la pinza de Cunningham fue la más eficaz (menor pérdida de orina en la prueba de la compresa) y la mejor valorada por los usuarios (10 de 12), pero redujo la velocidad del flujo sanguíneo distal del pene incluso en su posición más floja, y ningún dispositivo eliminó del todo las pérdidas con una presión cómoda. Por eso los autores concluyen que hay que instruir individualmente a varones con capacidad cognitiva conservada para colocarla bien.
Fuentes: Clínica Universidad de Navarra, Diccionario médico, «Maniobra de Credé» (https://www.cun.es/diccionario-medico/terminos/maniobra-crede) · Memorial Sloan Kettering Cancer Center, Vejiga neurogénica (https://www.mskcc.org/es/cancer-care/patient-education/neurogenic-bladder) · Cleveland Clinic, Credé Maneuver (https://my.clevelandclinic.org/health/procedures/crede-maneuver) · Moore KN et al., Assessing comfort, safety, and patient satisfaction with three commonly used penile compression devices, Urology 2004 (PMID 14751370, resumen en Europe PMC: https://www.ebi.ac.uk/europepmc/webservices/rest/search?query=EXT_ID:14751370&resultType=core). Consultadas el 22/10/2026.