Atención durante la intervención y postoperatorio
Asepsia quirúrgica
La asepsia quirúrgica es el conjunto de medidas destinadas a evitar la contaminación microbiana del campo operatorio, manteniendo la esterilidad de todo lo que entra en contacto con la herida. Sus elementos fundamentales son:
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Campo estéril: zona delimitada con paños y tallas estériles alrededor de la incisión, dentro de la cual solo se manipula material estéril. Una vez establecido, no debe contaminarse.
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Lavado quirúrgico de manos: lavado prolongado de manos y antebrazos hasta los codos con jabón antiséptico (clorhexidina o povidona yodada) o solución hidroalcohólica de uso quirúrgico, más completo y duradero que el lavado higiénico. Se realiza antes de vestir bata y guantes estériles.
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Vestido estéril: colocación de bata y guantes estériles siguiendo la técnica adecuada para no contaminarlos. El personal del campo estéril usa además gorro y mascarilla.
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Zonas del quirófano (circulación por áreas):
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Zona negra (sucia / de acceso): zona de entrada desde el exterior; vestuarios, recepción del paciente, administración y salida de residuos.
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Zona gris (limpia / intermedia): pasillos de circulación, almacenes de material, lavado quirúrgico, sala de recuperación; requiere vestimenta quirúrgica.
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Zona blanca (estéril): la propia sala de operaciones (quirófano), con presión positiva del aire; es el área de máxima asepsia.
La circulación del aire sigue una cascada de presiones desde la zona más limpia (blanca, presión positiva) hacia la más contaminada, protegiendo el entorno estéril.
Roles del equipo quirúrgico
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Cirujano/a: realiza la intervención; dirige el acto quirúrgico (con su ayudante).
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Enfermero/a instrumentista: vestido de estéril, prepara y controla el instrumental y lo facilita al cirujano; participa en el recuento de gasas e instrumental.
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Enfermero/a circulante: no está estéril ("fuera del campo"); coordina la sala, abre material estéril, conecta aparatos, gestiona muestras y documentación, y atiende las necesidades del equipo estéril.
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Anestesista (anestesiólogo/a): administra y controla la anestesia y vigila las constantes vitales del paciente durante toda la intervención.
El/la TCAE colabora dentro del bloque quirúrgico en tareas de apoyo, traslado del paciente, preparación de la sala y del material y limpieza/reposición según su ámbito competencial.
Anestesia
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Anestesia general: produce pérdida total de la consciencia, analgesia, relajación muscular y abolición de reflejos. Suele requerir control de la vía aérea (intubación).
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Anestesia regional: bloquea la sensibilidad de una región corporal sin pérdida de consciencia. Incluye:
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Raquídea (intradural/espinal): inyección del anestésico en el espacio subaracnoideo (líquido cefalorraquídeo).
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Epidural (peridural): inyección en el espacio epidural; permite analgesia continua mediante catéter.
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Anestesia local: insensibiliza una zona pequeña y delimitada, sin afectar a la consciencia.
Postoperatorio inmediato (URPA / Reanimación)
Tras la cirugía el paciente pasa a la Unidad de Recuperación Postanestésica (URPA) o sala de Reanimación, donde se realiza una vigilancia estrecha hasta su estabilización. Se controlan:
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Constantes vitales: tensión arterial, frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, temperatura y saturación de oxígeno.
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Nivel de consciencia y recuperación de la anestesia.
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Vía aérea y ventilación: asegurar su permeabilidad y oxigenación.
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Dolor: valoración y control analgésico.
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Sangrado: vigilancia de apósitos, herida y drenajes.
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Posición: si el paciente está inconsciente o somnoliento, se coloca en decúbito lateral (posición lateral de seguridad / posición de Sims) con la cabeza ladeada, para prevenir la broncoaspiración en caso de vómito, mantener la vía aérea permeable y favorecer la salida de secreciones.
Complicaciones postoperatorias
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Hemorragia: sangrado excesivo por la herida o internamente, que puede manifestarse en apósitos y drenajes.
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Shock: fallo circulatorio agudo (frecuentemente hipovolémico por hemorragia), con hipotensión, taquicardia, palidez y sudoración.
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Infección de la herida quirúrgica (ISQ): signos de inflamación, enrojecimiento, calor, dolor, supuración y fiebre.
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Dehiscencia y evisceración:
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Dehiscencia: apertura parcial o total de los bordes de una herida previamente suturada.
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Evisceración: complicación más grave en la que, tras la dehiscencia (sobre todo abdominal), los órganos/vísceras internas protruyen hacia el exterior a través de la herida. Suele aparecer entre el 3.º y el 10.º día postoperatorio y constituye una urgencia quirúrgica.
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TVP / TEP: trombosis venosa profunda (formación de trombo en venas profundas, habitualmente de las piernas) y tromboembolismo pulmonar (migración del trombo al pulmón); de ahí la importancia de la profilaxis antitrombótica y la movilización precoz.
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Náuseas y vómitos postoperatorios (NVPO): frecuentes tras la anestesia.
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Retención urinaria: dificultad o imposibilidad para orinar tras la cirugía/anestesia.
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Íleo paralítico: detención transitoria del peristaltismo (ausencia de tránsito intestinal), frecuente tras cirugía abdominal.
Cuidados de la herida quirúrgica y drenajes
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Herida quirúrgica: vigilancia de su aspecto y de los signos de infección o dehiscencia; curas asépticas con técnica estéril, observación del apósito y del exudado.
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Drenajes: dispositivos que evacúan sangre, exudados o líquidos acumulados. Se vigila la permeabilidad, la cantidad y el aspecto del líquido drenado, se mantiene su fijación y se previene su acodamiento o salida accidental.
Movilización precoz
Siempre que el estado del paciente lo permita, se favorece la movilización y deambulación precoz para prevenir complicaciones respiratorias, trombosis venosa (TVP/TEP), úlceras por presión y el íleo, y para acelerar la recuperación.
<!-- ampliado claude_code_mislink_review_2026_07 (fuente: Organización del bloque quirúrgico en zonas según grado de restricción (no restringida / semirrestringida / restringida = negra / gris / bla) -->
Zonas del bloque quirúrgico según el grado de restricción
Además de la clasificación por colores, el área quirúrgica se organiza en tres zonas según su grado de restricción o limitación de acceso, equivalentes a las anteriores:
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Zona no restringida (sin limitaciones de acceso / zona negra): área de entrada e intercambio con el exterior; recepción del paciente, vestuarios, control y despachos. Se puede circular con ropa de calle.
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Zona semirrestringida (semilimitada / zona gris): zona de circulación interna que exige vestimenta quirúrgica (pijama, gorro y calzas). Comprende los pasillos de acceso a los quirófanos, los antequirófanos, las salas de lavado quirúrgico de manos, los almacenes de material estéril y anestésico y la unidad de recuperación postanestésica.
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Zona restringida (limitada / zona blanca): el quirófano propiamente dicho, de máxima asepsia y con presión positiva del aire; el acceso queda restringido al personal con atuendo estéril.
Los antequirófanos se sitúan, por tanto, en la zona semirrestringida (semilimitada), como esclusa entre la circulación interna y el quirófano.
<!-- ampliado claude_code_mislink_review_2026_07 (fuente: AORN Guidelines for Perioperative Practice; temarios TCAE de asepsia quirúrgica (orden del atuendo estéril).) -->
Orden de colocación del atuendo quirúrgico estéril
En la asepsia quirúrgica el atuendo se coloca en un orden preciso: primero las prendas no estériles (gorro y mascarilla), a continuación el lavado quirúrgico de manos, después la bata estéril y, en último lugar, los guantes estériles (que se ajustan sobre el puño de la bata). Regla mnemotécnica: mascarilla → bata → guantes; los guantes son siempre lo último.
Equipamiento e instalaciones del quirófano: lámparas, puertas y mesa quirúrgica
Lámparas quirúrgicas o cialíticas
La palabra «cialítica» procede del griego y significa sin sombras. La lámpara quirúrgica debe:
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Proporcionar una luz intensa y sin sombras sobre el campo operatorio: combina varias fuentes de luz que iluminan desde distintos ángulos, de modo que las manos del cirujano o el instrumental no generen zonas oscuras.
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Emitir luz fría, es decir, sin calentar el campo ni al equipo (las actuales, de tecnología LED, apenas irradian calor).
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Ser regulable en intensidad, en tamaño del campo y, en muchos modelos, en temperatura de color, y orientable (va montada en brazos articulados anclados al techo).
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No producir deslumbramientos y reproducir fielmente los colores para distinguir los tejidos.
El documento de estándares del bloque quirúrgico del Ministerio de Sanidad cifra la iluminación necesaria en el área de operación entre 10.000 y 100.000 lux y recomienda elevar la iluminación ambiente del quirófano a unos 750-1.000 lux para reducir el contraste con la lámpara y la fatiga visual.
Puertas y estanqueidad
El quirófano funciona con presión positiva respecto a los locales adyacentes, para que al abrir la puerta no entre aire del exterior. Para ello debe comportarse como una caja estanca: todos los huecos deben estar sellados y las puertas, tanto del lado limpio como del sucio, deben ser estancas. Por eso el Ministerio de Sanidad recomienda que el acceso se haga mediante puertas automáticas estancas de corredera: al no batir, no generan turbulencias ni corrientes de aire que arrastren microorganismos, y se abren sin contacto con las manos. Aun así, cada apertura produce reflujos de aire de la zona sucia a la limpia, por lo que conviene abrirlas lo menos posible.
Otras exigencias del quirófano: paredes y techos lisos, no porosos, lavables y sin brillos; elementos empotrados; y suelo antielectrostático, conductivo y conectado a tierra.
Mesa quirúrgica y colchón
La mesa de operaciones es articulada y permite colocar al paciente en las distintas posiciones quirúrgicas. Su superficie está cubierta por un colchón desmontable de goma o caucho conductor (semiconductor), con propiedades antiestáticas. Junto con el suelo conductivo, ese recubrimiento permite que las cargas de electricidad estática se disipen hacia tierra en lugar de acumularse, algo importante en un entorno con equipos eléctricos, bisturí eléctrico y gases. El colchón es además lavable y radiotransparente.
Fuentes: Ministerio de Sanidad, Bloque quirúrgico: estándares y recomendaciones, 2009 (https://www.sanidad.gob.es/areas/calidadAsistencial/excelenciaClinica/docs/BQ.pdf).