La cadena infecciosa (cadena epidemiológica)
Una infección se produce cuando un agente infeccioso abandona su fuente o reservorio a través de una puerta de salida y, mediante un mecanismo de transmisión, llega a la puerta de entrada de un huésped susceptible. Son los eslabones de la cadena, y las medidas de prevención actúan sobre cada uno de ellos.
| Eslabón | Qué es |
|---|---|
| Agente infeccioso | El microorganismo capaz de causar la enfermedad (bacterias, virus, hongos, parásitos). |
| Reservorio | Medio, vivo o no, que permite que el agente persista y se multiplique (una persona, un animal, el agua o el suelo). |
| Puerta de salida | La vía por la que el agente sale del reservorio (nariz, boca, ano, sangre…). |
| Mecanismo de transmisión | El conjunto de medios que ponen en contacto al agente con la persona receptora. |
| Puerta de entrada | La vía por la que el agente entra en el huésped (nariz, boca, una herida en la piel…). |
| Huésped susceptible | La persona que puede ser afectada por el agente. La susceptibilidad varía con la edad, el sexo, los hábitos, la profesión o la inmunidad. |
Fuente de exposición es el medio, vivo o no, desde donde el agente pasa al huésped; reservorio y fuente de exposición coinciden con frecuencia. La fuente puede ser humana —el enfermo, que transmite la enfermedad mientras la padece, y el portador, que no tiene signos ni síntomas pero elimina microorganismos— o no humana: animales, objetos inanimados y suelo.
Mecanismos de transmisión
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Transmisión directa: el agente pasa de la fuente al sano susceptible por una relación inmediata, en poco tiempo. Por mordeduras o arañazos; por contacto físico (vía sexual, contacto de mucosas, a través de la mano contaminada, vía transplacentaria o durante el parto), y por el aire, con las gotitas que salen del aparato respiratorio.
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Transmisión indirecta: hay separación en tiempo y distancia entre la fuente y el sujeto susceptible, con medios intermedios: objetos inanimados contaminados (fómites), el suelo, el agua o los alimentos.
Cómo se rompe la cadena
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Sobre la fuente de infección: vigilancia epidemiológica y diagnóstico precoz, cuarentena y aislamiento.
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Sobre el mecanismo de transmisión: medidas higiénicas, equipos de protección individual, material desechable, limpieza, desinfección, control ambiental y eliminación correcta de los residuos.
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Sobre el huésped susceptible: información y formación, vacunación (inmunización activa), inmunoglobulinas (inmunización pasiva) y quimioprofilaxis.
Aislamiento es la separación de las personas enfermas que pueden transmitir la enfermedad, para impedir la transmisión a la población sana; se mantiene durante el periodo de contagio. Cuarentena es la restricción de actividad de personas aparentemente sanas que han estado expuestas al contagio, durante un tiempo igual al periodo de incubación de la enfermedad.
Las precauciones de aislamiento
Buscan cortar la cadena de transmisión del agente infeccioso y disminuir la infección relacionada con la asistencia sanitaria. Las precauciones estándar se aplican a todos los pacientes; las demás se añaden a ellas según el mecanismo de transmisión del microorganismo.
Precauciones estándar (todos los pacientes)
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Higiene de manos, la medida más importante: con agua y jabón o con solución hidroalcohólica; con agua y jabón siempre que las manos estén visiblemente sucias. Antes y después del contacto con el paciente, antes de una actividad aséptica, después del riesgo de exposición a sangre o fluidos y justo después de quitarse los guantes.
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Guantes de un solo uso no estériles si se prevé contacto con piel no intacta, mucosas, sangre o fluidos corporales. Se cambian entre procedimientos y no eximen de la higiene de manos.
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Bata limpia, no estéril, en actividades que puedan generar salpicaduras.
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Mascarilla quirúrgica, protección ocular o protector facial en actividades que puedan generar salpicaduras o aerosoles.
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Ropa usada: manipularla sin sacudirla y sin arrastrarla por el suelo.
Aislamiento por vía AÉREA
Para enfermedades que se transmiten por partículas de menos de 5 micras, que quedan suspendidas en el aire y pueden recorrer largas distancias: tuberculosis pulmonar o laríngea y sarampión; la varicela y el herpes zóster diseminado requieren además precauciones de contacto.
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Habitación individual con presión negativa y 12 renovaciones de aire por hora, con la puerta y la ventana cerradas.
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Todo el que entre usa mascarilla FFP2, puesta antes de entrar y retirada después de salir; FFP3 en procedimientos que generen aerosoles.
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El paciente sale de la habitación con mascarilla quirúrgica.
Aislamiento por GOTAS
Para enfermedades que se transmiten por partículas de más de 5 micras, que no quedan suspendidas en el aire mucho tiempo ni viajan lejos; se generan al toser, estornudar o hablar. Por ejemplo: gripe, tosferina, paperas, rubéola, la enfermedad invasiva por meningococo o el coronavirus SARS-CoV-2.
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Habitación individual; si no es posible, pacientes con el mismo microorganismo pueden compartirla (aislamiento de cohortes) con al menos un metro y medio de separación.
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Mascarilla quirúrgica al estar a menos de un metro del paciente.
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El paciente sale de la habitación solo lo imprescindible y con mascarilla quirúrgica.
Aislamiento de CONTACTO
Para evitar la transmisión, por contacto directo (con la piel del paciente) o indirecto (con un objeto contaminado), de microorganismos multirresistentes y de infecciones entéricas, de la piel o parasitarias: Staphylococcus aureus resistente a meticilina, Clostridioides difficile, sarna (escabiosis), pediculosis, varicela o herpes zóster, entre otras.
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Habitación individual o en cohortes.
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Guantes y bata cada vez que se entra a prestar cuidados o se toca el entorno del paciente, y retirarlos antes de salir.
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Material de uso exclusivo para el paciente (termómetro, fonendoscopio, esfigmomanómetro).
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Frente a Clostridioides difficile, la higiene de manos se hace con agua y jabón, porque la solución hidroalcohólica no es eficaz contra las esporas.
Aislamiento PROTECTOR
No protege a los demás del paciente, sino al paciente de los demás: se aplica a personas muy vulnerables a la infección por su inmunodepresión, como los receptores de trasplante de médula ósea o los pacientes con neutropenia grave.
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Habitación individual, preferiblemente con presión positiva, puerta y ventana cerradas, y sin plantas ni flores.
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Mascarilla quirúrgica para entrar en la habitación.
| Aéreo | Gotas | Contacto | Protector | |
|---|---|---|---|---|
| Habitación | Individual, presión negativa | Individual (o cohorte) | Individual (o cohorte) | Individual, presión positiva |
| Mascarilla | FFP2 (FFP3 si hay aerosoles) | Quirúrgica a menos de 1 m | No | Quirúrgica |
| Guantes y bata | Precauciones estándar | Precauciones estándar | Sí | Precauciones estándar |
Fuentes: Hospital Universitario Reina Sofía (Córdoba), Servicio Andaluz de Salud — Procedimiento sobre las precauciones de aislamiento, POE-HURS-039, v2, en vigor desde el 04/04/2024 · Ministerio de Sanidad, Consejo Interterritorial del SNS — Protocolos de vigilancia sanitaria específica: agentes biológicos · CDC — glosario de la cadena de infección
Métodos de esterilización del material sanitario
La esterilización destruye todos los microorganismos viables, incluidas las esporas bacterianas. El Ministerio de Sanidad recoge en la cartera de servicios de una unidad central de esterilización la esterilización por calor húmedo o vapor, la esterilización por gases (óxido de etileno, formaldehído, gas plasma de peróxido de hidrógeno), el vapor de peróxido de hidrógeno y los rayos gamma; el calor seco es el método reservado a las sustancias que no contienen agua. Además, según las recomendaciones que el propio Ministerio incorpora, la esterilización por inmersión en ácido peracético puede usarse para objetos sensibles al calor que puedan sumergirse, y el material así procesado se utiliza de inmediato, porque no queda protegido de la contaminación y no admite almacenamiento. La limpieza previa (incluido el lavado con detergentes enzimáticos) no es esterilización: es el paso que la hace posible.
Vapor (autoclave)
El vapor es el método preferido para esterilizar el instrumental crítico, siempre que no se dañe por el calor, el vapor, la presión o la humedad. Según el Ministerio, la esterilización por vapor a presión y alta temperatura es segura, no tóxica, necesita un tiempo relativamente corto, sirve para la mayoría de los productos sanitarios y puede ser controlada y confirmada fácilmente. Los CDC resumen sus ventajas: no es tóxico para paciente, personal ni ambiente; su ciclo es fácil de controlar y monitorizar; tiene un rápido efecto microbicida (rapidly microbicidal) y un ciclo rápido, y penetra en el material empaquetado y en los lúmenes. Sus límites: no puede emplearse con material termosensible ni sensible a la humedad, ni con productos anhidros como la vaselina, los aceites o las grasas, en los que el vapor no penetra; puede dañar el instrumental de microcirugía y dejarlo húmedo y oxidarlo.
Calor seco (Poupinel)
Actúa por oxidación, transfiriendo el calor muy lentamente (en torno a 160 ºC; las recomendaciones del Ministerio citan, por ejemplo, 171 ºC durante 60 minutos). Es el método de las sustancias que no contienen agua; no es corrosivo y su instalación es sencilla y barata. Sus inconvenientes son la larga duración del proceso y que solo sirve para una pequeña gama de materiales (instrumentos metálicos, vidrio, cerámica, polvos, aceites, parafinas); no vale para textil, caucho ni productos ópticos sensibles. Las esporas resisten mucho más el calor seco que el húmedo.
Óxido de etileno
Es un gas incoloro, inflamable y explosivo que mata por alquilación de proteínas y ácidos nucleicos. Se usa en el hospital como esterilizante a baja temperatura: los CDC lo describen como el proceso más empleado durante décadas para esterilizar dispositivos sensibles a la temperatura y a la humedad, con un rango de trabajo de 37 a 63 ºC, una humedad relativa del 40-80 % y una exposición de 1 a 6 horas. Nada que ver, por tanto, con la anestesia: es un agente de esterilización química del material quirúrgico.
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Ventajas (CDC): alta penetrabilidad, porque penetra en los materiales de envasado (paquetes) y en los lúmenes de los dispositivos; es compatible con la mayoría de los materiales sanitarios; los cartuchos unidosis y la cámara a presión negativa minimizan el riesgo de fuga y exposición, y su manejo y monitorización son sencillos.
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Inconvenientes: requiere aireación para eliminar los residuos de gas (el Ministerio indica 8 horas a 60 ºC); el ciclo y la aireación son largos (unas 4,5 horas de ciclo); la cámara es pequeña; y el gas es tóxico, cancerígeno e inflamable, con riesgos para el personal y emisiones reguladas. No es, pues, «seguro para el personal y el medio ambiente».
Gas plasma de peróxido de hidrógeno
Mata por oxidación química. Es un método de baja temperatura: el proceso trabaja por debajo de 50 ºC, por lo que, según los CDC, se usa para material sensible al calor y a la humedad (termolábil). Es seguro para el medio ambiente, no deja residuos tóxicos y no necesita aireación; su ciclo es corto (28-75 minutos según el modelo para los CDC; menos de 50 minutos en la tabla del Ministerio, frente a las 4,5 horas del óxido de etileno). No emplea radiación ultravioleta ni temperaturas altas. Sus limitaciones: no admite celulosa (papel), lencería ni líquidos, exige envoltorio sintético (bolsa de Tyvek, nunca celulosa) y algunos dispositivos con lúmenes largos o estrechos no se pueden procesar. El Ministerio indica que por este sistema se procesan los materiales termosensibles reutilizables que no presenten incompatibilidad por composición o lúmenes, siempre que el fabricante lo recomiende.
| Método | Temperatura | Ciclo aproximado | Indicación principal |
|---|---|---|---|
| Vapor | Alta | Corto | Material termorresistente (preferido) |
| Calor seco | ~160-171 ºC | Largo | Sustancias sin agua: metal, vidrio, polvos, aceites |
| Óxido de etileno | 37-63 ºC | ~4,5 h + aireación | Termosensible; gran penetración en paquetes y lúmenes |
| Gas plasma de H₂O₂ | < 50 ºC | < 50-75 min, sin aireación | Termolábil y sensible a la humedad |
| Ácido peracético (inmersión) | 50-55 ºC | 30-45 min | Termosensible sumergible; uso inmediato |
Fuentes: Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, Unidad central de esterilización: estándares y recomendaciones, 2011 (https://www.sanidad.gob.es/areas/calidadAsistencial/excelenciaClinica/docs/Central_de_Esterilizacion.pdf); CDC, Guideline for Disinfection and Sterilization in Healthcare Facilities, 2008, actualizada en 2024 (https://www.cdc.gov/infection-control/media/pdfs/guideline-disinfection-h.pdf) y su Tabla 6, Summary of advantages and disadvantages of commonly used sterilization technologies (https://www.cdc.gov/infection-control/hcp/disinfection-and-sterilization/sterilization-advantages-disadvantages.html). Consultadas el 20/10/2026.
Desinfección física, desinfectantes y antisépticos
La desinfección es el proceso, químico o físico, que destruye los microorganismos patógenos excepto las formas de resistencia (esporas); se aplica sobre objetos inanimados. Cuando el producto se aplica sobre piel o mucosas se habla de antisepsia y de antiséptico. La limpieza previa es imprescindible: la materia orgánica inactiva total o parcialmente a muchos desinfectantes.
Métodos físicos: radiación ultravioleta y flujo laminar
La radiación ultravioleta es un agente físico: destruye los ácidos nucleicos de los microorganismos (formación de dímeros de timina), con su máximo efecto entre 240 y 280 nm. Los CDC la recogen entre los agentes que se han empleado para la desinfección del agua, del aire, de implantes o de lentes de contacto, y advierten de que las esporas resisten más que bacterias y virus y de que su eficacia depende de la materia orgánica, la intensidad y el tipo de microorganismo. El informe del Instituto de Salud Carlos III recoge que los equipos de UV-C son útiles para desinfectar el aire y las superficies. Forma parte, por tanto, de los métodos físicos de desinfección; no es un método químico, y la luz ultravioleta no figura entre los procedimientos de la cartera de una central de esterilización según el Ministerio (sí la radiación ionizante: los rayos gamma).
Las cabinas de flujo laminar hacen pasar el aire por filtros HEPA (de alta eficacia, que retienen al menos el 99,99 % de las partículas de 0,3 µm) y lo mueven en líneas paralelas a velocidad uniforme sobre la zona de trabajo; el aire extraído se descontamina antes de expulsarlo. Las cabinas de seguridad biológica, que suelen llevar flujo laminar vertical, protegen a la vez al trabajador, al ambiente y al producto manipulado. Se usan en el laboratorio para el manejo de material infeccioso, con asas de siembra y placas de cultivo (siembra de cultivos), y la preparación de citostáticos se realiza en cabinas de seguridad (según el INSST, cabinas de seguridad biológica de clase II específicas para citostáticos, de clase III o aisladores, que proporcionan flujo laminar vertical en la zona de trabajo). En el hospital, la preparación de medicación y de nutrición parenteral también se hace en campana de flujo laminar. El flujo laminar no es una técnica de esterilización del instrumental quirúrgico.
Características de un buen desinfectante
Según la guía de la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá, un desinfectante ideal debe tener un amplio espectro de actividad germicida, capacidad de penetración (ser penetrante), acción rápida y residual, ser estable (larga vida útil), soluble en agua, compatible con todos los materiales, no reaccionar con la materia orgánica ni inactivarse en su presencia y tener escasa o nula toxicidad; entre las características físicas del producto que se evalúan figura su homogeneidad (que sea homogéneo). Un espectro restringido, poco penetrante, un poder germicida bajo o la incompatibilidad con otros productos son, por tanto, defectos. La guía del Hospital Universitario de Ceuta (INGESA) recuerda que no hay ningún desinfectante universalmente eficaz que pueda considerarse ideal.
Factores que alteran la eficacia de un desinfectante
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Número de microorganismos: a igualdad de condiciones, cuantos más microbios, más tiempo necesita el germicida para destruirlos todos (CDC); por eso hay que limpiar a fondo antes. Con menos carga microbiana se necesita menos tiempo, no más.
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Concentración: salvo excepciones (los yodóforos), a mayor concentración, mayor eficacia y menor tiempo de exposición; pero eso no lo hace menos irritante, y no todos los desinfectantes responden igual a los cambios de concentración.
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Diluciones y caducidad: las diluciones incorrectas y una caducidad mal controlada alteran el desinfectante. Los CDC exigen que, cuando un desinfectante se diluye, se prepare correctamente hasta la dilución de uso que indica el fabricante, y que las soluciones madre se almacenen como dice la etiqueta, porque el agua de las diluciones y los envases contaminados son fuentes habituales de contaminación del propio producto. Por eso las guías hospitalarias obligan a respetar la concentración recomendada, a etiquetar cada dilución preparada con su fecha de preparación y de caducidad, a no mezclar productos, a no rellenar un envase con otro y a mantener los envases cerrados para evitar contaminación, evaporación o cambios de concentración; las soluciones preparadas y usadas no se guardan para el día siguiente.
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Materia orgánica y tiempo de contacto: la sangre, el pus o el moco inactivan a la mayoría; el tiempo de actuación depende del microorganismo y del nivel de desinfección buscado.
La clorhexidina
La clorhexidina pertenece al grupo químico de las biguanidas y es un antiséptico tópico, no un desinfectante de alto nivel de instrumental. Es activa frente a un amplio espectro de microorganismos —grampositivos y gramnegativos, algunos virus como el VIH y algunos hongos—, aunque no es esporicida a temperatura habitual y su acción frente a M. tuberculosis es baja. Su efecto es muy rápido y prolongado, con persistente actividad sobre la piel y acción residual (entre tres y seis horas según el manual del Hospital Rezola), y apenas se absorbe. Genera escasas alergias: tiene un poder sensibilizador escaso y baja toxicidad sistémica, y la ficha técnica de la AEMPS indica que la hipersensibilidad a la clorhexidina, aunque puede llegar al shock anafiláctico, es, según la literatura disponible, muy rara. Antes de usarla hay que preguntar por alergias. La materia orgánica la inactiva, y es el antiséptico de elección para la inserción de catéteres y la extracción de hemocultivos.
Fuentes: CDC, Guideline for Disinfection and Sterilization in Healthcare Facilities, 2008, actualizada en 2024 (https://www.cdc.gov/infection-control/media/pdfs/guideline-disinfection-h.pdf); Instituto de Salud Carlos III (AETS), Revisión bibliográfica sobre la eficacia y seguridad de la luz ultravioleta y el ozono, 2020 (https://redets.sanidad.gob.es/documentos/AETS_ISCIII_2020_UV_Ozono_NIPO.pdf); Ministerio de Sanidad, Unidad central de esterilización: estándares y recomendaciones, 2011 (https://www.sanidad.gob.es/areas/calidadAsistencial/excelenciaClinica/docs/Central_de_Esterilizacion.pdf); INSST, NTP 233 Cabinas de seguridad biológica (https://www.insst.es/documentacion/colecciones-tecnicas/ntp-notas-tecnicas-de-prevencion/7-serie-ntp-numeros-226-a-260-ano-1990/ntp-233-cabinas-de-seguridad-biologica) y BASEQUIM 015, Preparación de fármacos antineoplásicos en los servicios de farmacia hospitalaria (https://www.insst.es/stp/basequim/015-preparacion-de-farmacos-antineoplasicos-en-los-servicios-de-farmacia-hospitalaria-exposicion-a-agentes-citostaticos-2014); Osakidetza, Guía de Higiene de Manos para profesionales sanitarios (https://osieec.osakidetza.eus/hospitalcruces/documentos/campanas/GUIA%20HIGIENE%20OSAKIDETZA.pdf); Secretaría Distrital de Salud de Bogotá, Guías para la prevención, control y vigilancia epidemiológica de infecciones intrahospitalarias: Uso de desinfectantes, 2004 (https://www.saludcapital.gov.co/sitios/vigilanciasaludpublica/todo%20iih/007%20desinfectantes.pdf); Hospital Universitario de Ceuta (INGESA), Guía de antisépticos y desinfectantes, 2013 (https://ingesa.sanidad.gob.es/dam/jcr:258e3918-6a4e-485e-aa9a-b40db446294a/Guia_Antisepticos_desinfectantes.pdf); Hospital Rezola de Cañete (Ministerio de Salud del Perú), Manual para el uso racional de antisépticos y desinfectantes 2021-2023 (https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/2022614/RESOLUCION%20162-%202021.pdf.pdf); AEMPS-CIMA, ficha técnica de antiséptico cutáneo con clorhexidina (https://cima.aemps.es/cima/pdfs/es/ft/88766/88766_ft.pdf). Consultadas el 20/10/2026.
Higiene de manos, uso de guantes y colocación del EPI
Los guantes no sustituyen la higiene de manos
El Manual técnico de referencia de la OMS (editado en España con el Ministerio de Sanidad) es tajante: las indicaciones de higiene de manos son independientes de las que justifican el uso de guantes, y el uso de guantes no modifica ni sustituye la realización de la higiene de manos. Si se van a usar guantes, la higiene se hace antes de ponérselos y después de quitárselos; si la indicación llega mientras se llevan puestos, hay que quitárselos para hacerla. Por eso es falso que «si se utilizan guantes no sea necesario» usar la solución de base alcohólica.
Dos ejemplos de los cinco momentos de la OMS: antes de una tarea limpia o aséptica —manipular un dispositivo invasivo «con independencia de que se empleen guantes o no»; la guía de Osakidetza incluye expresamente la antisepsia con solución hidroalcohólica antes de ponerse guantes estériles para insertar un catéter central— y después del contacto con el paciente, también tras tocar su piel intacta: tomar el pulso, la presión arterial o movilizarlo. Con las manos visiblemente sucias o contaminadas con material proteico, el alcohol no es apropiado y se lavan con agua y jabón.
Técnica de fricción con solución hidroalcohólica
Se deposita en la palma la cantidad de producto que indica el fabricante y se frota hasta que las manos queden completamente secas (mínimo 30 segundos según Osakidetza). La secuencia, igual que la del lavado, sigue los pasos de la OMS:
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Frotar las palmas entre sí.
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Frotar la palma de la mano derecha contra el dorso de la izquierda entrelazando los dedos, y viceversa.
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Frotar las palmas entre sí con los dedos entrelazados.
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Frotar el dorso de los dedos de una mano contra la palma de la opuesta, agarrándose los dedos.
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Frotar con un movimiento de rotación el pulgar izquierdo, atrapándolo con la palma de la mano derecha, y viceversa.
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Último paso: frotar la punta de los dedos de la mano derecha contra la palma de la mano izquierda, haciendo un movimiento de rotación, y viceversa.
Lavado quirúrgico con jabón antiséptico
Con clorhexidina al 4 % o povidona yodada al 7,5 %, durante entre 2 y 6 minutos (Osakidetza): se retiran anillos, relojes y pulseras; se humedecen manos y antebrazos; se enjabonan desde los dedos hasta los codos, sin volver a las zonas ya limpias; se limpian uñas, borde periungueal y pliegues interdigitales; se aclara desde la punta de los dedos hasta llegar a los codos, y se seca por contacto, sin frotar, con compresa o toalla desechable, empezando por los dedos y siguiendo hasta los codos. En todo momento se mantienen las manos por encima de los codos. La dirección es siempre de la punta de los dedos hacia los antebrazos y los codos, nunca de los codos hacia las manos ni de forma «indiferente».
Secuencia de colocación del EPI
La secuencia general de los CDC para ponerse el EPI empieza por la bata: 1) bata, 2) mascarilla o respirador, 3) gafas o pantalla facial y 4) guantes, que cubren el puño de la bata.
En los protocolos españoles frente a la enfermedad por virus del Ébola, para las situaciones de exposición de bajo riesgo (sin contacto con fluidos, material contaminado ni cadáver) se contempla un EPI basado en bata (bata quirúrgica repelente a fluidos, mascarilla quirúrgica, guantes y gafas o pantalla). El anexo del protocolo de la Comunitat Valenciana (26/11/2014) da como ejemplo de secuencia de colocación del EPI con bata, antes de entrar en la habitación y tras la higiene de manos: 1) calzas; 2) bata (preferentemente con puño ajustable); 3) guantes (primer par); 4) mascarilla quirúrgica o respirador FFP2; 5) pantalla facial o gafas protectoras; 6) gorro o capuz; 7) guantes (segundo par), fijado a la manga de la bata. Esta secuencia, con doble guante y calzas, es la del protocolo del Ébola, no la general de las precauciones de aislamiento.
Fuentes: OMS y Ministerio de Sanidad, Manual técnico de referencia para la higiene de las manos, 2009 (https://seguridaddelpaciente.sanidad.gob.es/practicasSeguras/higieneDeManos/docs/manual_tecnico.pdf); Osakidetza, Comisión INOZ, Guía de Higiene de Manos para profesionales sanitarios (https://osieec.osakidetza.eus/hospitalcruces/documentos/campanas/GUIA%20HIGIENE%20OSAKIDETZA.pdf); CDC, Sequence for putting on personal protective equipment (https://www.cdc.gov/healthcare-associated-infections/media/pdfs/ppe-sequence-p.pdf); Generalitat Valenciana, Conselleria de Sanitat, Anexos del Protocolo frente a casos sospechosos de virus Ébola, 26/11/2014 (https://prevencio.gva.es/documents/161660390/161660543/Anexos-PROTOCOLO-Ebola-CV-+26-11-14.pdf/7df5243e-6295-48e0-be52-a8945109f370). Consultadas el 20/10/2026.
Eficacia de las medidas de prevención, cuidados del catéter venoso y residuos sanitarios
Clasificación de Eickhoff: qué medidas tienen eficacia probada
T. Eickhoff (1984) ordenó las medidas de prevención de la infección nosocomial según su eficacia, tal como la recoge M. Campins (Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología):
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Categoría 1, eficacia probada: esterilización, lavado de manos, sondaje urinario cerrado (sistema cerrado de drenaje), vigilancia de los catéteres vasculares, técnica de «no tocar» directamente con las manos, profilaxis antibiótica en cirugía contaminada y vigilancia de la terapia respiratoria.
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Categoría 2, eficacia probable: aislamiento de enfermos y educación del personal.
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Categoría 3, eficacia desconocida: desinfección del suelo, paredes y lavabos; uso de luz ultravioleta; nebulización de desinfectantes; profilaxis antibiótica en cirugía limpia; flujo de aire laminar en cirugía; muestreo rutinario del medio ambiente, y filtros en los sistemas de infusión intravenosa.
Cuidados del catéter venoso periférico
El procedimiento del Hospital Universitario Virgen del Rocío (SAS) marca las pautas que cortan la infección asociada al catéter:
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Higiene de manos antes y después de cualquier manipulación del acceso, técnica aséptica y antisepsia de la piel con clorhexidina al 2 % (alternativa, alcohol de 70º), dejándola secar.
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Vigilar a diario el punto de inserción (dolor, calor, rubor, tumefacción), por palpación o a través del apósito transparente.
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Apósito: estéril, preferiblemente transparente y semipermeable; se cambia una vez por semana si es transparente (cada 2-3 días si es de gasa) y, en cualquier caso, siempre que esté húmedo, flojo (despegado) o visiblemente sucio. Dejar un apósito sucio sin cambiar no es una medida de prevención: es lo contrario.
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Sistemas de infusión: cambiar llaves, conectores y sistemas cada 4-7 días y siempre que estén visiblemente sucios; comprobar que la llave de tres vías tiene puestos sus tapones de cierre cuando no se usa, limpiar con antiséptico la entrada del bioconector antes de conectar nada y lavar con suero fisiológico antes y después de administrar medicación.
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Cambio y retirada del catéter: no se cambia de forma programada; se retira si hay signos de flebitis, mal funcionamiento o sospecha de infección en el punto de punción, y se canaliza la nueva vía en otra ubicación. Cuando se retira por sospecha de infección se envía la punta a cultivo. No se usan pomadas ni cremas antibióticas tópicas en el lugar de inserción. Ante una infección local en el punto de inserción, por tanto, lo indicado es retirar el catéter y cambiar la vía.
Residuos sanitarios: la clasificación es autonómica
En España no hay una clasificación estatal de los residuos sanitarios: la regulación es de competencia autonómica y cada comunidad tiene su norma, su numeración (clases o grupos) y sus nombres. Lo que sigue es la clasificación de la Comunidad de Madrid, fijada por el Decreto 83/1999, de 3 de junio, por el que se regulan las actividades de producción y de gestión de los residuos biosanitarios y citotóxicos; en otras comunidades la denominación y el número cambian (por ejemplo, el Hospital Costa del Sol, del Servicio Andaluz de Salud, llama a su Grupo II «residuos sanitarios asimilables a urbanos»).
En la terminología del Decreto 83/1999, son residuos biosanitarios los específicos de la actividad sanitaria propiamente dicha, potencialmente contaminados con sustancias biológicas al haber estado en contacto con pacientes o con líquidos biológicos. Dentro de ellos se separan dos clases:
| Clase (Decreto 83/1999, Madrid) | Contenido |
|---|---|
| I. Residuos generales | Papel, cartón, comida, vidrio, mobiliario, restos de jardinería. |
| II. Residuos biosanitarios asimilables a urbanos | Los residuos biosanitarios que no están incluidos en ninguno de los 9 grupos de la Clase III (vendajes, gasas, guantes, tubuladuras, sondas, material en contacto con líquidos biológicos…). |
| III. Residuos biosanitarios especiales | Nueve grupos: infecciones altamente virulentas o de muy baja incidencia; heces de cólera o disentería amebiana; secreciones respiratorias de tuberculosis o fiebre Q; filtros de diálisis de portadores de VHB, VHC o VIH; punzantes o cortantes; cultivos y reservas de agentes infecciosos; animales infecciosos; recipientes con más de 100 ml de sangre o derivados; restos anatómicos humanos reconocibles. |
| IV. Cadáveres y restos humanos de entidad suficiente | — |
| V. Residuos químicos | Los caracterizados como peligrosos por su contaminación química. |
| VI. Residuos citotóxicos | Restos de medicamentos citotóxicos y todo material que haya estado en contacto con ellos (riesgo cancerígeno, mutágeno o teratógeno). |
| VII. Residuos radiactivos | Contaminados por sustancias radiactivas. |
Así, en Madrid, los residuos biosanitarios que, sin pertenecer al grupo de los biosanitarios especiales (Clase III), están potencialmente contaminados son los residuos biosanitarios asimilables a urbanos (Clase II). El decreto madrileño solo regula la gestión de las clases II, III y VI.
Fuentes: M. Campins, Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología, «Aislamientos y otras medidas de prevención de la infección nosocomial» (tabla de T. Eickhoff, 1984) (https://www.upiip.com/sites/upiip.com/files/Aislamiento%20y%20otras%20mesuras%20de%20prevemcion%20de%20la%20infeccion%20nosocomial.%20M.%20Campins.%20S%20de%20Medicina%20Preventiva%20y%20Epidemiologia_0.pdf); Hospital Universitario Virgen del Rocío (SAS), Manual clínico: Cuidados y mantenimiento de accesos venosos periféricos (https://manualclinico.hospitaluvrocio.es/procedimientos-generales-de-enfermeria/insercion-cuidados-y-mantenimiento-de-dispositivos/cuidados-y-mantenimiento-de-accesos-venosos-perifericos/), Retirada del acceso venoso periférico (https://manualclinico.hospitaluvrocio.es/procedimientos-generales-de-enfermeria/insercion-cuidados-y-mantenimiento-de-dispositivos/retirada-del-acceso-venoso-periferico/) y Elección del apósito y fijación del acceso venoso periférico (https://manualclinico.hospitaluvrocio.es/procedimientos-generales-de-enfermeria/insercion-cuidados-y-mantenimiento-de-dispositivos/eleccion-del-aposito-y-fijacion-del-acceso-venoso-periferico/); Comunidad de Madrid, Residuos biosanitarios y citotóxicos (Decreto 83/1999, de 3 de junio) (https://www.comunidad.madrid/medio-ambiente/residuos-biosanitarios-citotoxicos); Hospital Universitario Infanta Cristina (SERMAS), Gestión ambiental: residuos sanitarios (https://www.comunidad.madrid/hospital/infantacristina/nosotros/gestion-ambiental-0); Hospital Costa del Sol (SAS), documento de gestión de residuos (https://hcs.es/web/download_file.cfm?file=44502&area=4774). Consultadas el 20/10/2026.