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Tema 61: Salud mental
Cuidados de enfermería a personas con problemas de salud mental. Trastorno mental grave. Salud mental infanto-juvenil. Intervención en situaciones críticas: riesgo suicida, agitación psicomotriz, auto y heteroagresividad, intoxicación por alcohol y otras drogas. Medidas de contención. Criterios y cuidados de la sujeción mecánica.
Temario de este tema actualizado el 24 de octubre de 2026. Regístrate para recibir actualizaciones cuando la legislación cambie.
SALUD MENTAL ENF
SALUD MENTAL ENF (2024)
Salud mental TCAE
Salud mental y toxicomanias: alcoholismo, drogodependencias y tecnicas de inmovilizacion (2025)
Problemas de salud mental
Problemas de salud mental
Enfoque para el TCAE (Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería): este tema desarrolla el concepto de salud mental, la psicopatología (los síntomas o alteraciones de las funciones psíquicas), los principales trastornos mentales y, sobre todo, los cuidados que presta el TCAE a la persona con enfermedad mental. El TCAE no diagnostica ni prescribe: observa, acompaña, garantiza la seguridad, vigila el cumplimiento del tratamiento y comunica al equipo cualquier cambio.
1. Concepto de salud mental
1.1. Definición de la OMS
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud mental como «un estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades, es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad». La OMS subraya que la salud mental es más que la mera ausencia de trastornos mentales, que tiene un valor intrínseco e instrumental y que es un derecho humano fundamental.
Esta visión enlaza con la definición histórica de salud de la OMS de 1946: «un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades». La salud mental, por tanto, se entiende dentro de un modelo biopsicosocial (factores biológicos, psicológicos y sociales interactúan).
1.2. Normalidad y anormalidad
No existe un límite absoluto entre lo «normal» y lo «patológico». Los criterios más usados para considerar una conducta o vivencia como anormal son:
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Estadístico: se aparta de la media o frecuencia habitual en la población.
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Normativo / social: transgrede las normas y valores sociales del entorno (es relativo a cada cultura y época).
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Subjetivo (malestar): la propia persona experimenta sufrimiento o malestar significativo.
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Biológico / de funcionamiento: existe alteración del funcionamiento (deterioro del rendimiento laboral, social o personal) o disfunción biológica.
En la práctica clínica el trastorno mental se reconoce por malestar significativo + deterioro del funcionamiento + duración (no por una conducta aislada).
1.3. Prevención y promoción
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Promoción de la salud mental: medidas que fomentan el bienestar y los factores protectores en toda la población (no solo en enfermos).
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Prevención (clásica de Caplan):
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Primaria: evitar la aparición del trastorno (reducir factores de riesgo, educación, apoyo social).
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Secundaria: detección y tratamiento precoz para acortar la duración (cribados, diagnóstico temprano).
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Terciaria: rehabilitación y reducción de secuelas/cronicidad una vez instaurado el trastorno (reinserción social y laboral).
1.4. Salud mental comunitaria y desinstitucionalización
A partir de la década de 1950-1960 se impulsó la desinstitucionalización: el cierre progresivo de los grandes hospitales psiquiátricos (manicomios) y el tratamiento del paciente en la comunidad, con un enfoque centrado en los derechos humanos y la integración social. En España, la Ley General de Sanidad de 1986 integró la salud mental en el sistema sanitario general y consolidó este modelo comunitario.
El modelo de salud mental comunitaria sustituye el ingreso prolongado por una red de recursos: unidades de salud mental ambulatorias, hospitales de día / centros de día, unidades de hospitalización breve (agudos) en hospitales generales, comunidades terapéuticas, viviendas asistidas/tuteladas y programas de empleo y rehabilitación psicosocial.
La OMS, a través del Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030, refuerza este enfoque: liderazgo y gobernanza, atención comunitaria, promoción y prevención, y sistemas de información/datos.
1.5. El equipo de salud mental
La atención es interdisciplinar (en equipo). Lo integran:
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Psiquiatra: médico especialista; diagnostica y prescribe el tratamiento (incluidos psicofármacos).
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Psicólogo clínico: evaluación psicológica y psicoterapia.
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Enfermero/a (especialista en salud mental): planifica y administra cuidados, gestiona la medicación.
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TCAE / Auxiliar: cuidados básicos, observación continua, higiene, alimentación, acompañamiento, seguridad y contención emocional (contacto más directo y cercano con el paciente).
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Trabajador/a social: recursos sociales, familia, reinserción.
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Terapeuta ocupacional: actividades y rehabilitación funcional.
2. Psicopatología: alteraciones de las funciones psíquicas (síntomas)
La psicopatología estudia los síntomas mentales, es decir, las alteraciones de las distintas funciones psíquicas. Conocerlas permite al TCAE observar y describir lo que le ocurre al paciente con precisión.
2.1. Alteraciones de la conciencia (nivel de alerta)
De menor a mayor afectación: obnubilación → somnolencia/letargia → estupor (gran disminución de la reactividad, solo responde a estímulos intensos) → coma (ausencia total de respuesta). La confusión / estado confusional (delirium) cursa con desorientación, fluctuación del nivel de conciencia y, a menudo, alucinaciones; suele tener causa orgánica (infección, fármacos, deshidratación) y es reversible.
⚠️ Ojo terminológico: el delirium (síndrome confusional agudo, alteración de la conciencia) NO es lo mismo que el delirio (idea delirante, alteración del contenido del pensamiento, ver 2.5).
2.2. Alteraciones de la atención
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Hipoprosexia: disminución de la atención (frecuente en depresión).
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Hiperprosexia: atención exagerada y focalizada.
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Aprosexia: ausencia total de atención.
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Distraibilidad: la atención salta de un estímulo a otro (típica en la manía y en el TDAH).
2.3. Alteraciones de la memoria
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Amnesia: pérdida de memoria. Anterógrada (no se fijan recuerdos nuevos tras un suceso) o retrógrada (se pierden recuerdos previos).
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Hipermnesia: memoria exaltada.
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Paramnesias / falsos recuerdos: distorsiones del recuerdo. Incluyen la confabulación (rellenar lagunas de memoria con datos inventados que el paciente cree ciertos, típica del síndrome de Korsakoff por alcohol) y los fenómenos de déjà vu / jamais vu.
2.4. Alteraciones de la percepción
La percepción es la interpretación de los estímulos captados por los sentidos. Sus dos alteraciones clave caen mucho en examen:
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Ilusión: percepción DEFORMADA de un estímulo real existente (interpreto erróneamente algo que sí está). Ej.: ver una sombra en la pared y creer que es una persona. (Hay estímulo real, pero distorsionado.)
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Alucinación: percepción SIN estímulo externo real, vivida por la persona como totalmente real. (NO hay estímulo; el paciente percibe algo que no existe.) Tipos:
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Auditivas: las más frecuentes en la esquizofrenia (oír voces que comentan, ordenan o insultan).
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Visuales: ver imágenes inexistentes; más típicas de cuadros orgánicos, intoxicaciones y abstinencia (ej. delirium tremens del alcohol).
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Táctiles (cenestésicas: notar insectos bajo la piel, frecuente en consumo de tóxicos), olfativas y gustativas (más raras, orientan a causa orgánica/epilepsia).
-
Pseudoalucinación: se percibe en el espacio interior («voces dentro de la cabeza»), sin la nitidez externa de la alucinación verdadera.
🔑 Regla de oro de examen:
- ILUSIÓN = estímulo real deformado (percepción).
- ALUCINACIÓN = percepción sin estímulo (percepción).
- DELIRIO = creencia/idea falsa mantenida con convicción (pensamiento, NO percepción).
2.5. Alteraciones del pensamiento
Dos grandes grupos:
a) Del curso (forma) del pensamiento:
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Taquipsiquia / fuga de ideas: pensamiento y habla acelerados, saltando de un tema a otro (típico de la manía).
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Bradipsiquia: pensamiento enlentecido (típico de la depresión).
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Bloqueo del pensamiento: interrupción brusca.
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Disgregación / incoherencia: pérdida de las conexiones lógicas (esquizofrenia).
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Perseveración: repetición de la misma idea.
b) Del contenido del pensamiento:
-
Idea delirante o DELIRIO: creencia falsa, irreductible a la lógica y mantenida con absoluta convicción, no compartida por el grupo cultural del paciente. No cede ante la evidencia en contra. Tipos frecuentes:
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De persecución / paranoide: «quieren hacerme daño, me vigilan» (el más frecuente).
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De grandeza / megalomanía: «tengo poderes, una misión» (típico de la manía).
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De culpa, ruina o nihilista: «soy culpable de todo, estoy arruinado» (típico de la depresión grave).
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De referencia, celotípico (celos), místico-religioso, somático.
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Idea obsesiva: pensamiento recurrente, intrusivo, que el paciente reconoce como absurdo y propio y trata de rechazar (a diferencia del delirio, donde hay convicción total). Base del TOC.
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Ideación autolítica / de suicidio: pensamientos de querer morir o hacerse daño (ver apartado de suicidio).
2.6. Alteraciones de la afectividad (estado de ánimo)
-
Ansiedad: anticipación de un peligro futuro impreciso, con tensión, inquietud y síntomas físicos.
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Angustia: vivencia de la ansiedad con predominio de los síntomas físicos/somáticos (opresión torácica, ahogo, taquicardia).
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Depresión / tristeza patológica, anhedonia (incapacidad de sentir placer).
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Euforia / hipertimia: alegría exagerada e injustificada (manía).
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Labilidad emocional: cambios bruscos del ánimo.
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Aplanamiento / embotamiento afectivo: pobreza o ausencia de expresión emocional (síntoma negativo de la esquizofrenia).
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Apatía: falta de interés y motivación.
2.7. Alteraciones de la psicomotricidad
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Agitación psicomotriz: aumento desorganizado de la actividad motora, inquietud, riesgo de auto/heteroagresividad (urgencia psiquiátrica).
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Inhibición / enlentecimiento psicomotor: lentitud de movimientos (depresión).
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Estupor: inmovilidad e ausencia de respuesta conservando la conciencia.
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Catatonia: alteraciones motoras graves (rigidez, flexibilidad cérea, mutismo, negativismo, estereotipias).
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Tics, manierismos, estereotipias.
2.8. Alteraciones de la orientación
- Desorientación temporal (no sabe la fecha/hora), espacial (no sabe dónde está) y autopsíquica (no sabe quién es). Lo primero que suele perderse es la orientación temporal. La desorientación es característica de los cuadros confusionales (delirium) y demencias.
3. Principales trastornos mentales
Clasificaciones de referencia: DSM-5-TR (Asociación Americana de Psiquiatría) y CIE-11 (OMS).
3.1. Trastornos de ansiedad
La ansiedad es patológica cuando es desproporcionada, persistente y deteriora el funcionamiento.
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Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG): ansiedad y preocupación excesivas y difíciles de controlar, casi a diario, durante meses o años, sobre múltiples temas de la vida cotidiana. Acompañada de inquietud, fatiga, irritabilidad, tensión muscular e insomnio.
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Crisis / ataque de pánico (trastorno de pánico): episodios bruscos de miedo intenso con síntomas físicos (palpitaciones, sudor, temblor, ahogo, mareo, dolor torácico) y miedo a morir o a «volverse loco». El miedo central es a las propias sensaciones corporales y sus consecuencias; pueden aparecer en reposo y de forma inesperada. A menudo se asocia a agorafobia (miedo a lugares de los que sería difícil escapar o pedir ayuda).
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Fobias: miedo intenso, irracional y desproporcionado ante un objeto o situación que implica poco o ningún peligro real, con evitación. Tipos:
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Fobia específica: a animales, alturas, sangre, espacios cerrados (claustrofobia), volar, etc.
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Fobia social (trastorno de ansiedad social): miedo persistente a ser juzgado, humillado o evaluado en situaciones sociales.
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Agorafobia: miedo a espacios abiertos, multitudes o a quedar atrapado sin ayuda.
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Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC): se caracteriza por OBSESIONES (pensamientos, impulsos o imágenes intrusivos, recurrentes y no deseados que generan ansiedad —ej. contaminación, duda, daño—) y COMPULSIONES (conductas o actos mentales repetitivos que la persona se siente obligada a realizar para reducir la ansiedad —lavado de manos, comprobaciones, recuento, orden—). La persona reconoce que es absurdo pero no puede evitarlo. (En DSM-5 el TOC tiene categoría propia, separada de los trastornos de ansiedad, pero clínicamente comparte el componente ansioso.)
3.2. Trastornos del estado de ánimo (afectivos)
a) Depresión (trastorno depresivo mayor)
Síntomas nucleares: estado de ánimo triste/deprimido la mayor parte del día + anhedonia (pérdida de interés y placer), durante al menos 2 semanas. Otros síntomas:
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Alteraciones del sueño (insomnio o hipersomnia) y del apetito/peso.
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Astenia (fatiga), bradipsiquia e inhibición psicomotriz.
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Sentimientos de culpa, inutilidad y desesperanza; ideas delirantes de culpa/ruina en formas graves.
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Dificultad de concentración.
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Ideación autolítica / de suicidio.
🚨 Riesgo de suicidio: es la complicación más grave de la depresión. Paradoja del inicio de la mejoría: el riesgo puede aumentar en las primeras semanas de tratamiento o al inicio de la recuperación, porque el paciente recupera la energía e iniciativa antes que mejorar el ánimo, lo que le permite pasar a la acción. Nunca minimizar verbalizaciones de muerte: hablar del suicidio no lo induce; preguntar abiertamente previene. (Ver 4.4.)
b) Trastorno bipolar
Alterna episodios depresivos con episodios maníacos (o hipomaníacos).
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Episodio maníaco: exaltación del ánimo (euforia) o irritabilidad, autoestima exagerada / ideas de grandeza (que pueden ser delirantes), disminución de la necesidad de dormir, verborrea (habla acelerada), fuga de ideas, distraibilidad, hiperactividad y conductas de riesgo (gastos, conducción temeraria, desinhibición sexual). Dura al menos 1 semana y con frecuencia requiere hospitalización.
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Hipomanía: versión más leve, sin deterioro grave ni necesidad de ingreso.
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Episodio mixto: coexisten síntomas maníacos y depresivos → máximo riesgo de suicidio (energía + desesperanza).
El trastorno bipolar tiene un riesgo de suicidio muy elevado (estimado 20-30 veces mayor que en la población general). El tratamiento de base es el litio y otros estabilizadores del ánimo.
3.3. Esquizofrenia y trastornos psicóticos
La psicosis implica pérdida del contacto con la realidad. La esquizofrenia es el trastorno psicótico paradigmático; suele iniciarse en la adolescencia/juventud y cursa con dos grandes grupos de síntomas:
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Síntomas POSITIVOS (se «añaden» a la conducta normal; reflejan exceso/distorsión):
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Delirios (ideas delirantes, frecuentemente paranoides/de persecución).
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Alucinaciones (sobre todo auditivas: voces).
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Lenguaje y pensamiento desorganizado (disgregación).
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Conducta desorganizada o catatónica.
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Síntomas NEGATIVOS (se «restan» / déficit del funcionamiento normal):
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Aplanamiento/embotamiento afectivo (pobreza expresiva).
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Alogia (pobreza del lenguaje).
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Abulia/apatía (falta de iniciativa y motivación).
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Anhedonia y aislamiento/retraimiento social.
🔑 Truco mnemotécnico: positivos = lo que SOBRA (delirios, alucinaciones); negativos = lo que FALTA (afecto, lenguaje, voluntad). Los antipsicóticos clásicos controlan mejor los positivos; los negativos son más resistentes al tratamiento.
Según el DSM-5, el diagnóstico exige síntomas característicos (al menos dos, incluyendo uno positivo) durante una parte significativa del tiempo a lo largo de 6 meses. La CIE-11 exige una duración de al menos 1 mes con deterioro. Otros trastornos psicóticos: trastorno esquizoafectivo, trastorno delirante (delirio crónico sin el resto del cuadro), trastorno esquizofreniforme (síntomas de 1 a 6 meses) y brote psicótico breve.
3.4. Trastornos de la personalidad
Patrones persistentes, inflexibles y desadaptativos de pensamiento, afectividad y conducta, que se desvían de lo esperado culturalmente, se inician en la adolescencia/juventud y causan malestar o deterioro. Se agrupan en 3 grupos (clusters):
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Grupo A (raros/excéntricos): paranoide, esquizoide, esquizotípico.
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Grupo B (dramáticos/inestables/emocionales): límite (TLP), antisocial, histriónico, narcisista.
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El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) destaca por inestabilidad emocional, miedo intenso al abandono, relaciones interpersonales caóticas, impulsividad, alteración de la imagen de sí mismo y conductas autolesivas y riesgo de suicidio (requiere especial vigilancia del TCAE).
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Grupo C (ansiosos/temerosos): evitativo, dependiente, obsesivo-compulsivo de la personalidad.
3.5. Trastornos de la conducta alimentaria (TCA)
Dos cuadros clave (caen muchísimo en examen TCAE), más frecuentes en mujeres jóvenes/adolescentes:
a) Anorexia nerviosa
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Restricción de la ingesta que conduce a un peso significativamente bajo (bajo peso).
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Miedo intenso a engordar aun estando por debajo del peso normal.
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Distorsión de la imagen corporal (se ven gordos/as estando delgados/as).
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Conducta: restricción alimentaria, ejercicio excesivo; puede haber purgas.
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Complicaciones físicas por desnutrición: amenorrea (la falta de regla ya no es criterio obligatorio en el DSM-5, pero es un signo frecuente), bradicardia, hipotensión, hipotermia, lanugo (vello fino), osteoporosis, alteraciones electrolíticas.
b) Bulimia nerviosa
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Atracones recurrentes (ingesta excesiva con sensación de pérdida de control).
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Conductas compensatorias inapropiadas para evitar el aumento de peso: vómitos autoprovocados, laxantes/diuréticos, ayuno, ejercicio extremo.
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Frecuencia (DSM-5): al menos 1 vez por semana durante 3 meses.
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A diferencia de la anorexia, el peso suele ser normal o ligeramente elevado.
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Signos físicos de los vómitos: erosión del esmalte dental, callosidades en dorso de la mano (signo de Russell), hipertrofia de parótidas, alteraciones electrolíticas (hipopotasemia → riesgo cardíaco).
🔑 Anorexia vs bulimia: la clave diferencial es que en la anorexia predomina la restricción y el bajo peso, mientras que en la bulimia predominan los atracones + conductas compensatorias con peso habitualmente normal. (Otro TCA: el trastorno por atracón, atracones sin conductas compensatorias.)
3.6. Trastornos somatomorfos (síntomas somáticos)
Síntomas físicos sin causa orgánica que los justifique, de origen psíquico, que generan malestar real (no son simulados):
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Trastorno de síntomas somáticos (antiguo de somatización): múltiples quejas físicas.
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Trastorno de ansiedad por enfermedad / hipocondría: preocupación excesiva por padecer una enfermedad grave.
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Trastorno de conversión: síntomas neurológicos (parálisis, ceguera) sin base orgánica.
3.7. Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
Aparece tras vivir o presenciar un acontecimiento traumático (agresión, accidente, catástrofe). Síntomas:
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Reexperimentación: recuerdos intrusivos, flashbacks, pesadillas.
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Evitación de estímulos que recuerdan el trauma.
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Hiperactivación (hiperarousal): hipervigilancia, sobresalto exagerado, irritabilidad, insomnio y problemas de concentración.
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Alteraciones negativas del estado de ánimo y la cognición.
Si los síntomas duran menos de 1 mes tras el trauma se habla de trastorno por estrés agudo.
3.8. Trastornos del sueño
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Insomnio: dificultad para conciliar o mantener el sueño, o sueño no reparador (el más frecuente; acompaña a depresión, ansiedad, manía).
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Hipersomnia: somnolencia excesiva.
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Parasomnias: pesadillas, terrores nocturnos, sonambulismo.
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Narcolepsia: ataques de sueño irresistibles.
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Apnea del sueño: pausas respiratorias (trastorno respiratorio del sueño).
4. Atención y cuidados al paciente con trastorno mental (rol del TCAE)
4.1. Relación terapéutica y comunicación
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Establecer una relación de confianza, respeto y empatía; trato digno, sin juzgar ni etiquetar.
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Escucha activa; mensajes claros, sencillos y concretos (especialmente con pacientes psicóticos o confusos).
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Mantener una actitud tranquila, firme y coherente; transmitir seguridad.
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No seguir ni reforzar los delirios y alucinaciones, pero tampoco discutirlos ni ridiculizarlos: no se intenta convencer al paciente de que «las voces no existen»; se le acompaña reconociendo su malestar («entiendo que eso te angustia») sin validar el contenido irreal.
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Respetar la individualidad y la confidencialidad; favorecer la autonomía posible (autocuidado, higiene, alimentación).
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Observar y registrar cambios de conducta, ánimo, sueño, ingesta y comunicarlos al equipo (el TCAE es muchas veces quien antes detecta los cambios por su contacto directo).
4.2. Seguridad y prevención de riesgos
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Entorno seguro: retirar o controlar objetos peligrosos (punzantes, cortantes, cuerdas, cinturones, medicación acumulada, productos tóxicos), especialmente con riesgo suicida o de auto/heteroagresividad.
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Vigilancia y supervisión continua del paciente de riesgo.
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Prevención de fugas, caídas y conductas impulsivas.
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Conocer el manejo de la agitación psicomotriz: actitud calmada, pedir ayuda, no enfrentarse a solas.
Contención del paciente agitado/agresivo (escalonada):
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Contención verbal/emocional: primera opción; calmar mediante el diálogo, la presencia tranquila y la empatía.
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Contención ambiental: reducir estímulos, espacio seguro.
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Contención farmacológica: medicación prescrita por el médico.
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Contención mecánica (sujeción física): último recurso, solo con prescripción/indicación médica, por protocolo, garantizando la vigilancia, los cuidados (cambios posturales, prevención de UPP, control de constantes) y la dignidad del paciente. Se aplica para protegerle a él o a terceros, nunca como castigo.
4.3. Administración y cumplimiento de la medicación
-
El TCAE colabora en la administración (la responsabilidad recae en enfermería/médico) y vigila el cumplimiento: muchos pacientes psiquiátricos tienen falta de conciencia de enfermedad (insight) y rechazan o esconden la medicación («mejillas», debajo de la lengua).
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Comprobar que el paciente realmente la ingiere.
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Observar y comunicar efectos secundarios (sedación, temblor, rigidez, etc.).
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Favorecer la adherencia explicando la importancia del tratamiento de forma sencilla.
4.4. Prevención del suicidio (clave en salud mental)
Mitos que el TCAE debe descartar:
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«Quien lo dice no lo hace» → FALSO: la mayoría de las personas que se suicidan avisan previamente, directa o indirectamente.
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«Preguntar por el suicidio lo provoca» → FALSO: hablarlo abiertamente alivia y permite ayudar.
Actuación:
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Tomar SIEMPRE en serio cualquier verbalización o gesto de muerte; comunicarlo de inmediato al equipo.
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Vigilancia estrecha, especialmente de noche y en cambios de turno; recordar el mayor riesgo al inicio de la mejoría de la depresión.
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Retirar medios lesivos del entorno.
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Escucha sin juzgar, acompañamiento, no dejar solo al paciente de alto riesgo, no prometer secreto sobre las ideas suicidas (hay que informar al equipo).
4.5. Contención emocional y cuidados básicos
-
Ofrecer espacio seguro para que exprese emociones; calmar la ansiedad/agitación con contacto cercano y empatía.
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Garantizar necesidades básicas: higiene, alimentación e hidratación (especial atención en depresión grave —que descuida el autocuidado— y en TCA), eliminación, descanso/sueño.
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Estimular la participación en actividades y la relación con los demás (rehabilitación psicosocial), respetando los ritmos del paciente.
-
Cuidar también el autocuidado del propio profesional (prevención del burnout en unidades de salud mental).
5. Psicofármacos (visión general)
El tratamiento farmacológico lo prescribe el médico; el TCAE colabora, vigila la toma y observa los efectos. Grupos principales:
| Grupo | Para qué se usan | Ejemplos típicos | Vigilar (efectos/cuidados) |
|---|---|---|---|
| Ansiolíticos / hipnóticos (benzodiacepinas) | Ansiedad, insomnio, agitación; potencian el GABA (efecto calmante) | Diazepam, lorazepam, alprazolam, clonazepam | Sedación, somnolencia, riesgo de caídas, dependencia/tolerancia; no suspender bruscamente; cuidado en ancianos |
| Antidepresivos | Depresión, ansiedad, TOC, TEPT | ISRS (fluoxetina, sertralina, paroxetina, escitalopram), tricíclicos, IMAO, duales (venlafaxina, duloxetina) | Efecto tardío (2-4 semanas) → vigilar suicidio al inicio; ISRS: náuseas, cefalea, insomnio o somnolencia, disfunción sexual; tricíclicos: efectos anticolinérgicos; IMAO: dieta sin tiramina |
| Antipsicóticos / neurolépticos | Esquizofrenia y psicosis, manía, agitación | Clásicos: haloperidol, clorpromazina. Atípicos: risperidona, olanzapina, quetiapina, clozapina | Síntomas extrapiramidales (rigidez, temblor, acatisia, distonías, discinesia tardía), sedación, ↑prolactina, síndrome metabólico; Síndrome Neuroléptico Maligno (urgencia: fiebre + rigidez); clozapina: control de hemograma (agranulocitosis) |
| Estabilizadores del ánimo | Trastorno bipolar (prevención de recaídas) | Litio, valproato, carbamazepina, lamotrigina | Litio: margen terapéutico estrecho → vigilar litemia y signos de intoxicación (temblor grueso, diarrea, vómitos, confusión); hidratación, no restringir sal bruscamente; otros: control hepático/hematológico |
Otros grupos: psicoestimulantes (TDAH: metilfenidato) y antidemencia.
Ideas-fuerza para el examen
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Salud mental (OMS) = estado de bienestar, no solo ausencia de enfermedad; derecho humano fundamental.
-
Desinstitucionalización → modelo comunitario (cierre de manicomios, atención en la comunidad).
-
Ilusión = estímulo real deformado · Alucinación = sin estímulo · Delirio = idea/creencia falsa (pensamiento). Alucinación más frecuente en esquizofrenia = auditiva.
-
Esquizofrenia: positivos (delirios, alucinaciones) = lo que sobra · negativos (aplanamiento, abulia, alogia) = lo que falta.
-
Depresión → riesgo de suicidio, mayor al inicio de la mejoría. Bipolar → manía + depresión, alto riesgo suicida; tratamiento base litio.
-
Anorexia = restricción + bajo peso · Bulimia = atracones + purgas + peso normal.
-
TCAE: relación terapéutica, seguridad (retirar objetos peligrosos), vigilar cumplimiento de medicación, contención (verbal → mecánica solo último recurso y con prescripción médica) y prevención del suicidio (tomar siempre en serio, comunicar al equipo).
Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS) – Salud mental: fortalecer nuestra respuesta y Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030 (who.int); clasificaciones diagnósticas DSM-5-TR (American Psychiatric Association) y CIE-11 (OMS); National Institute of Mental Health (NIMH) – trastorno bipolar; MedlinePlus (medlineplus.gov); SAMHSA – trastornos de ansiedad; Ley General de Sanidad 14/1986.
La psicoeducación en salud mental: efecto sobre las recaídas
Qué es y qué papel juega el TCAE
La psicoeducación consiste en ofrecer a la persona con un trastorno mental —y, de forma muy relevante, también a su familia— información estructurada sobre la enfermedad, su tratamiento y las estrategias para manejarla en el día a día: reconocer signos de alarma, favorecer la toma correcta de la medicación y entrenar habilidades de afrontamiento y de comunicación. El TCAE, por su contacto directo y continuado con el paciente, colabora reforzando estos mensajes y detectando dificultades de comprensión o de seguimiento del plan terapéutico.
Por qué reduce las recaídas y los reingresos
Los programas de psicoeducación, sobre todo cuando incluyen a la familia, han demostrado en ensayos clínicos que disminuyen de forma significativa la tasa de recaídas y de reingresos hospitalarios frente al tratamiento estándar sin esta intervención, un efecto que se mantiene a medio y largo plazo. El mecanismo principal es la mejora de la adherencia terapéutica: al entender mejor su enfermedad y su medicación, el paciente abandona el tratamiento con menos frecuencia, lo que a su vez evita las descompensaciones que terminan en un nuevo ingreso. Por el mismo motivo, el balance económico también es favorable, ya que menos reingresos compensan el coste de las sesiones.
Fuente: GuíaSalud, Guía de Práctica Clínica de Intervenciones Psicosociales en el Trastorno Mental Grave, https://portal.guiasalud.es/wp-content/uploads/2018/12/GPC_453_TMG_ICS_resum.pdf · Consultada el 14/10/2026.
Alcoholismo y drogodependencias
Alcoholismo y drogodependencias
Las drogodependencias constituyen un problema sociosanitario de primer orden. El TCAE participa en el cuidado de estos pacientes tanto en unidades de hospitalización (desintoxicación, salud mental) como en recursos comunitarios, por lo que debe manejar con precisión la terminología y la clasificación básica.
1. Conceptos fundamentales
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Droga (sustancia psicoactiva): según la OMS, toda sustancia que, introducida en el organismo, es capaz de modificar una o varias de sus funciones (percepción, conducta, conciencia, estado de ánimo) y que puede generar dependencia. Incluye tanto sustancias legales (alcohol, tabaco, cafeína, fármacos) como ilegales.
-
Adicción: enfermedad crónica y recidivante caracterizada por la búsqueda y el consumo compulsivos de una sustancia (o la realización de una conducta), a pesar de las consecuencias negativas y la pérdida de control sobre el consumo.
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Dependencia: necesidad de seguir consumiendo la sustancia. Se distinguen dos componentes:
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Dependencia física: el organismo se ha adaptado a la presencia de la droga y la necesita para funcionar con normalidad; su retirada brusca desencadena el síndrome de abstinencia.
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Dependencia psíquica (psicológica): deseo o impulso intenso ("craving") de consumir la sustancia para obtener placer o evitar malestar emocional.
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Tolerancia: fenómeno por el cual, tras el consumo repetido, el organismo se adapta a la sustancia y se necesitan dosis cada vez mayores para conseguir los mismos efectos que al principio.
-
Síndrome de abstinencia ("mono"): conjunto de signos y síntomas físicos y psíquicos que aparecen al suspender o reducir bruscamente el consumo en una persona con dependencia física. Su intensidad y peligrosidad dependen del tipo de droga (especialmente grave en alcohol y benzodiacepinas).
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Intoxicación: cuadro reversible producido por la ingesta reciente de una sustancia, con alteraciones del comportamiento, la conciencia, la percepción o las funciones fisiológicas.
2. Clasificación de las drogas
2.1. Según su efecto sobre el Sistema Nervioso Central (SNC)
Es la clasificación más utilizada (propuesta por la OMS):
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Drogas depresoras: disminuyen o enlentecen la actividad del SNC. Producen sedación, relajación, somnolencia y, a dosis altas, depresión respiratoria y coma. Ejemplos:
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Alcohol (etanol).
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Opiáceos: heroína, morfina, metadona, codeína, fentanilo.
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Hipnosedantes: benzodiacepinas (diazepam, lorazepam...) y barbitúricos.
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Drogas estimulantes: aumentan la actividad del SNC. Producen euforia, hiperactividad, sensación de energía, disminución del sueño y del apetito. Ejemplos:
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Cocaína.
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Anfetaminas y derivados.
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Nicotina (tabaco).
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Cafeína (estimulante menor).
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Drogas perturbadoras o alucinógenas (psicodislépticas): alteran o distorsionan la percepción, el estado de ánimo y los procesos mentales, pudiendo producir alucinaciones y distorsiones sensoriales. Ejemplos:
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LSD (dietilamida del ácido lisérgico).
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Cannabis (marihuana, hachís).
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Drogas de síntesis (éxtasis/MDMA y derivados).
2.2. Según su situación legal
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Drogas legales: su consumo está permitido (con regulación). Las más relevantes por su prevalencia y daño social son el alcohol y el tabaco; también la cafeína y los psicofármacos bajo prescripción.
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Drogas ilegales: su producción, venta y consumo están prohibidos o restringidos (heroína, cocaína, cannabis, drogas de síntesis, LSD...).
Conviene recordar que las drogas legales (alcohol y tabaco) son las que mayor morbimortalidad y coste sociosanitario generan, precisamente por su amplia disponibilidad y aceptación social.
3. Alcoholismo
El alcoholismo es la dependencia (física y psíquica) del alcohol etílico. El etanol es un depresor del SNC; sus efectos son dosis-dependientes: a dosis bajas produce desinhibición y euforia aparente, y al aumentar la concentración aparecen incoordinación, alteración del habla, somnolencia y, en intoxicaciones graves, depresión respiratoria, coma etílico y muerte.
3.1. Intoxicación etílica
Cuadro agudo por consumo excesivo: euforia o irritabilidad, lenguaje farfullante, marcha inestable, alteración de reflejos y de la atención, náuseas y vómitos. En grados avanzados, estupor, coma y riesgo de broncoaspiración.
3.2. Síndrome de abstinencia alcohólica
Aparece al suspender o reducir bruscamente el consumo en un paciente dependiente. Cursa con temblor (especialmente de manos), sudoración, ansiedad, insomnio, náuseas, taquicardia e hipertensión; en casos graves, convulsiones. Es uno de los síndromes de abstinencia potencialmente mortales, por lo que requiere supervisión médica.
3.3. Delirium tremens
Forma grave y potencialmente mortal del síndrome de abstinencia alcohólica. Suele aparecer entre las 48 y 96 horas tras la última ingesta. Se caracteriza por la tríada de:
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Temblor intenso.
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Alucinaciones (con frecuencia visuales; clásicas las zoopsias).
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Confusión / desorientación y agitación psicomotriz.
Se acompaña de fiebre, sudoración profusa, taquicardia e hipertensión (hiperactividad autonómica). Constituye una urgencia médica que precisa hospitalización, hidratación, sedación (benzodiacepinas) y vigilancia estrecha de constantes.
3.4. Síndrome de Wernicke-Korsakoff
Complicación neurológica grave del alcoholismo crónico, causada por el déficit de vitamina B1 (tiamina) (favorecido por la malnutrición del paciente alcohólico). Comprende dos fases:
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Encefalopatía de Wernicke (aguda y reversible si se trata): tríada clásica de confusión, ataxia (inestabilidad de la marcha) y alteraciones oculomotoras (nistagmo, parálisis oculares).
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Síndrome de Korsakoff (crónico): amnesia importante (sobre todo para hechos recientes) con confabulación. Se trata de un daño en buena parte irreversible.
Su prevención y tratamiento se basan en la administración de tiamina (vitamina B1), importante administrarla antes de aportes de glucosa.
3.5. Fases del consumo
La evolución suele progresar desde un consumo experimental u ocasional, pasando por el consumo habitual o regular, hasta el abuso y finalmente la dependencia/adicción, con pérdida de control, tolerancia y aparición de síndrome de abstinencia.
4. Tratamiento de las drogodependencias
El tratamiento es un proceso integral y secuenciado que comprende las siguientes fases:
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Desintoxicación: eliminación de la dependencia física, superando el síndrome de abstinencia bajo supervisión sanitaria.
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Deshabituación: abordaje de la dependencia psíquica, modificando hábitos y aprendiendo a vivir sin la sustancia (incluye apoyo psicológico).
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Rehabilitación: recuperación y reaprendizaje de comportamientos y capacidades afectados (personales, familiares, sociales).
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Reinserción (incorporación social): fase final orientada a la reintegración de la persona en los ámbitos social, laboral y familiar.
Recursos asistenciales
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Comunidades terapéuticas: centros residenciales para la deshabituación y rehabilitación en un entorno estructurado.
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Programas de mantenimiento con metadona (PMM): sustitución del opiáceo por metadona (opioide de acción prolongada y administración controlada) para estabilizar al paciente dependiente de heroína y reducir daños.
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Grupos de autoayuda: como Alcohólicos Anónimos (AA) y similares, basados en el apoyo mutuo entre personas con el mismo problema.
5. Prevención
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Prevención primaria: evitar el inicio del consumo (educación para la salud, programas escolares, información sobre riesgos, promoción de hábitos saludables y de habilidades sociales). Es la más eficaz.
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Prevención secundaria: detección precoz e intervención temprana en consumidores incipientes para evitar la progresión a la dependencia.
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Prevención terciaria: tratamiento, rehabilitación y reducción de daños en personas ya dependientes, para evitar complicaciones y recaídas.
Fuente: Organización Mundial de la Salud (clasificación de sustancias psicoactivas); manuales de TCAE/Auxiliar de Enfermería (módulo de salud mental y drogodependencias); recursos de la Junta de Andalucía y de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) sobre fases del tratamiento (desintoxicación, deshabituación, rehabilitación, reinserción), comunidades terapéuticas y programas de mantenimiento con metadona.
6. Complicaciones del consumo por vía parenteral (inyectada)
El consumo de drogas por vía parenteral (intravenosa) conlleva riesgos añadidos por el pinchazo repetido, a menudo con material no estéril o compartido. Esto introduce microorganismos directamente en el torrente sanguíneo y los tejidos, por lo que las complicaciones más frecuentes son de naturaleza INFECCIOSA:
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Infecciones locales: abscesos, celulitis y flebitis en los puntos de punción.
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Infecciones sistémicas: septicemia y, de forma característica, endocarditis infecciosa (infección de las válvulas cardíacas).
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Infecciones de transmisión por sangre al compartir jeringuillas: hepatitis vírica B y C y VIH/sida.
La endocarditis, la hepatitis y el sida son, por tanto, ejemplos concretos dentro de la gran categoría de las infecciones, que es el grupo de complicaciones más frecuente del consumo parenteral.
1.1. Dependencia física y psíquica según la sustancia
No todas las drogas generan los dos tipos de dependencia con la misma intensidad:
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Opiáceos (heroína, morfina): producen a la vez una dependencia física intensa (síndrome de abstinencia muy marcado: sudoración, temblor, dolor, piloerección, vómitos) y una fuerte dependencia psíquica (craving). Son el ejemplo prototípico de dependencia física + psíquica.
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Cocaína y estimulantes: dependencia predominantemente psíquica; la física es discreta o controvertida.
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Alucinógenos (LSD): generan tolerancia rápida pero apenas dependencia física y dependencia psíquica débil.
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Cannabis (hachís): dependencia psíquica moderada y dependencia física leve.
Formas de consumo de las drogas estimulantes: el caso del crack
El crack se fuma: inhalación del humo que desprende al calentarse
El crack (cocaína base) es una forma de cocaína que, a diferencia del clorhidrato de cocaína en polvo, apenas puede esnifarse con eficacia. Su vía de consumo habitual es la inhalatoria por combustión: el usuario calienta las pequeñas piedras o cristales de crack —normalmente con una pipa o un utensilio similar, como una lata perforada— hasta que desprenden un humo o vapor que se inhala directamente hacia los pulmones. El propio nombre de la sustancia procede, de hecho, del característico chasquido que produce al calentarse. Por esta vía los efectos euforizantes comienzan de inmediato, son muy intensos y duran poco (apenas unos minutos), lo que explica su elevado potencial adictivo frente a la vía intranasal de la cocaína en polvo.
Fuente: MedlinePlus (National Library of Medicine, versión en español), «Uso de sustancias: cocaína», https://medlineplus.gov/spanish/ency/patientinstructions/000793.htm · Plan Nacional sobre Drogas (Ministerio de Sanidad), «Cocaína», https://pnsd.sanidad.gob.es/ca/ciudadanos/informacion/cocaina/home.htm · Consultada el 14/10/2026.
Tecnicas de inmovilizacion
Técnicas de inmovilización / Contención mecánica
La contención es el conjunto de medidas destinadas a limitar o controlar la actividad física o los movimientos de un paciente, con el fin de garantizar su seguridad y la de las personas de su entorno. Constituye una medida excepcional, terapéutica y de último recurso, nunca un castigo ni una medida de comodidad para el personal.
1. Tipos de contención
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Contención verbal: primera medida a emplear. Consiste en intentar calmar y reorientar al paciente mediante la comunicación, el tono tranquilo y la escucha, evitando que la situación de agitación progrese.
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Contención farmacológica o química: administración de fármacos (sedantes, ansiolíticos, antipsicóticos), siempre bajo prescripción médica, para controlar la agitación o la conducta.
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Contención mecánica o física: uso de dispositivos o sistemas de sujeción homologados que limitan los movimientos del paciente (cinturones, correas, etc.) cuando las medidas anteriores han fracasado o no son suficientes.
2. Indicaciones de la contención mecánica
Se recurre a ella cuando existe un riesgo claro que no puede controlarse de otro modo:
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Riesgo de auto-agresividad (autolesiones, intento de suicidio).
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Riesgo de hetero-agresividad (peligro para otros pacientes o el personal) en estados de agitación psicomotriz.
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Prevención de caídas en pacientes con alto riesgo y deterioro que impide otras medidas.
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Evitar la retirada o manipulación de dispositivos terapéuticos (sondas, vías, drenajes, oxigenoterapia) imprescindibles para el tratamiento.
Es siempre una medida temporal, proporcionada al riesgo y que debe mantenerse el menor tiempo posible.
3. Prescripción médica y consentimiento
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La indicación de la contención (tanto mecánica como farmacológica) corresponde siempre al médico, responsable de su prescripción y de informar al paciente y a la familia.
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En situaciones de urgencia el personal de enfermería puede iniciar la contención para evitar un daño inminente, debiendo comunicarlo al médico lo antes posible para su validación y registro.
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Debe quedar registrada en la historia clínica (motivo, hora de inicio, tipo de sujeción, revisiones y retirada).
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Se procurará el consentimiento informado del paciente o, si no es posible por su estado, de sus representantes legales/familiares, dentro del marco legal vigente.
4. Puntos de sujeción
Los dispositivos se aplican sobre puntos anatómicos concretos mediante material homologado:
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Cinturón abdominal o de cintura.
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Muñequeras (sujeción de extremidades superiores).
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Tobilleras (sujeción de extremidades inferiores).
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Cinchas torácicas (solo como recurso adicional en casos concretos).
Según el número de puntos empleados, la sujeción puede ser de:
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1 punto: cinturón abdominal.
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2 puntos: cintura + una extremidad, o dos extremidades.
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4 puntos: las cuatro extremidades.
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5 puntos: cintura + las cuatro extremidades (sujeción completa).
Se utiliza siempre el mínimo número de puntos necesario para controlar el riesgo. Como criterio general, una contención eficaz suele requerir al menos tres puntos (cintura y dos extremidades). En decúbito supino, conviene mantener el cabecero ligeramente elevado para reducir el riesgo de broncoaspiración.
5. Vigilancia del paciente sujeto
El paciente con contención mecánica requiere vigilancia estrecha y continuada, en la que el TCAE colabora activamente:
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Revisión periódica de la sujeción (habitualmente cada 1-2 horas, según protocolo) y control de constantes.
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Vigilancia del estado de la piel en los puntos de sujeción (enrojecimiento, rozaduras, lesiones, signos de presión).
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Control de la circulación distal: color y temperatura de las extremidades, pulsos, signos de edema o compresión excesiva.
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Asegurar la correcta alineación corporal y postura cómoda; realizar cambios posturales para prevenir úlceras por presión.
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Mantener la hidratación y nutrición y atender las necesidades de eliminación.
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Preservar la intimidad y la dignidad del paciente (evitar exposición innecesaria, trato respetuoso).
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Retirar la sujeción lo antes posible, en cuanto desaparezca la causa que la motivó, de forma progresiva si procede.
6. Riesgos y complicaciones
La contención mecánica no está exenta de riesgos:
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Lesiones cutáneas y úlceras por presión (escaras), rozaduras y heridas.
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Compromiso circulatorio y nervioso por compresión excesiva.
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Broncoaspiración y, en casos extremos, asfixia o estrangulamiento por colocación incorrecta.
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Pérdida de movilidad, rigidez, mayor riesgo de infecciones y de tromboembolismo.
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Repercusión psicológica: ansiedad, miedo, humillación, agravamiento de la agitación, aislamiento.
7. Alternativas y modelo "libre de sujeciones"
La tendencia actual, especialmente en el ámbito geriátrico y sociosanitario, es la reducción y eliminación de las sujeciones ("centros/unidades libres de sujeciones"), al haberse demostrado que las contenciones no reducen las caídas ni mejoran la calidad de vida y sí aumentan complicaciones y sufrimiento. Entre las alternativas:
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Medidas ambientales: adecuar el entorno para hacerlo más seguro (camas bajas, mobiliario adaptado, suelos antideslizantes, buena iluminación).
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Unidades de convivencia pequeñas, atención personalizada y abordaje de las causas de la agitación.
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Refuerzo de la contención verbal y emocional, supervisión y acompañamiento.
8. Marco ético y legal
La contención afecta a derechos fundamentales (libertad, integridad, dignidad), por lo que debe respetar los principios de necesidad, proporcionalidad, indicación clínica y temporalidad mínima, con prescripción médica, registro y consentimiento informado. Su aplicación inadecuada puede tener implicaciones legales. Prevalecen siempre el respeto a la autonomía y la dignidad de la persona.
Fuente: Protocolos de contención mecánica de centros hospitalarios del Sistema Nacional de Salud (Hospital Universitario Virgen del Rocío, Hospital Universitario Virgen de las Nieves, Osakidetza) y manuales de TCAE/Auxiliar de Enfermería sobre sujeción y contención del paciente agitado; literatura de enfermería sobre indicaciones, puntos de sujeción, prescripción médica y vigilancia.