El desarrollo de un incendio en un recinto depende sobre todo de la ventilación. Al principio está controlado por el combustible (sobra aire); después puede pasar a estar controlado por el aire si este escasea. En un mismo edificio cada habitación puede estar en una fase distinta.
Incendio ventilado (hay intercambio libre de calor y de gases con el exterior):
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Fuego inicial: el foco de ignición calienta un objeto (por ejemplo, un sofá), que se descompone por pirólisis y emite gases inflamables que prenden.
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Crecimiento: las llamas calientan el resto del contenido, primero por radiación y con crecimiento lento; después la temperatura sube de forma exponencial. Los gases calientes se acumulan arriba y se forman dos capas: un colchón de gases caliente, a presión superior a la exterior, y una capa inferior de aire frío, a presión inferior. Su separación es el plano neutro, donde la presión iguala a la exterior.
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Flashover: la radiación de la columna de fuego, de los gases y de las superficies calientes hace pirolizar todo lo combustible del recinto, produciendo una transición brusca a un incendio totalmente desarrollado. Puede haber antes inflamaciones parciales de los gases (rollover).
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Desarrollo total: todo el recinto arde y el oxígeno empieza a disminuir. Con ventilación, las dos capas están bien diferenciadas y hay buena visibilidad. El fuego puede apagarse antes si falta combustible o aire.
Incendio no ventilado que se ventila después:
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Tras el crecimiento, el fuego consume casi todo el aire y entra en combustión latente: produce poco calor pero muchos gases inflamables sin quemar.
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Se forma una mezcla muy rica, por encima del LSI: las llamas desaparecen.
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Al enfriarse, los gases se contraen y entra aire por rendijas; en la zona de entrada la mezcla puede volverse inflamable y producir pequeñas igniciones (minibackdraught, pulsaciones), que vuelven a consumir el aire.
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Backdraught: una apertura brusca introduce aire, se forma una gran premezcla dentro del rango de inflamabilidad y, al encontrar una fuente de ignición, se produce una deflagración que recorre el recinto y sale por la abertura. Su sobrepresión puede llegar a 0,1 bar (10 kPa). En estos incendios el plano neutro baja casi al suelo y la visibilidad es nula.
Limitado por el combustible o por la ventilación. Si la cantidad y disposición del combustible frenan el crecimiento, el trabajo es relativamente seguro. Si lo limita la falta de aire, los gases están fuera de rango por ser demasiado ricos, y un aporte súbito de aire puede provocar un flashover generalizado: condiciones especialmente peligrosas.
Cómo prevenir los fenómenos violentos:
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Flashover (requiere carga suficiente y aire en la proporción adecuada): limitar el aporte de aire y diluir y enfriar el colchón de gases.
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Backdraught (requiere gases con productos incompletos y una ventilación repentina; va acompañado de ondas de presión): bajar la temperatura con ataque indirecto y, si no es prioritario entrar, limitar la entrada de aire.
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Explosión de gases de incendio (no la desencadena la ventilación, sino una ignición en una mezcla que ya está en rango, por elementos incandescentes o al accionar circuitos eléctricos): evitar fuentes de ignición, enfriar el colchón con ataque indirecto y ventilar.
Influyen además el combustible (los plásticos y sintéticos actuales pirolizan con menos energía, alcanzan más temperatura y dan incendios más potentes y reacciones más violentas a la ventilación; con poca carga la combustión suele ser completa) y el recinto: un gran aislamiento térmico retiene el calor, eleva la temperatura y acelera el incendio.