3. Alineación corporal, mecánica corporal y ergonomía
La alineación corporal es la disposición correcta y equilibrada de los segmentos del cuerpo (cabeza, tronco y extremidades) de modo que se mantenga la postura sin sobrecargar músculos, articulaciones ni ligamentos. Una buena alineación, tanto en el paciente encamado como en el profesional que trabaja, previene deformidades, contracturas y lesiones.
La mecánica corporal es el uso eficiente, coordinado y seguro del cuerpo para mantener el equilibrio y mover cargas (incluido el paciente) con el menor esfuerzo y el mínimo riesgo de lesión. La ergonomía estudia la adaptación del trabajo (y del entorno) a las capacidades de la persona. Para el TCAE son herramientas esenciales de prevención de lesiones musculoesqueléticas (sobre todo lumbalgias).
3.1. Principios fundamentales de la mecánica corporal
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Ampliar la base de sustentación: separar los pies (aprox. a la anchura de los hombros), uno ligeramente adelantado. A mayor base de apoyo, mayor estabilidad y equilibrio.
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Bajar el centro de gravedad: flexionar las rodillas y las caderas acercando el centro de gravedad al suelo. Cuanto más bajo el centro de gravedad, mayor estabilidad.
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Usar la musculatura de las piernas, NO la de la espalda: al levantar una carga del suelo, doblar las rodillas y mantener la espalda recta; el esfuerzo lo hacen los muslos (cuádriceps), no los músculos lumbares. Nunca levantar peso con la columna flexionada.
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Acercar la carga al cuerpo: cuanto más cerca esté el peso del centro de gravedad del trabajador, menor es el esfuerzo y la sobrecarga sobre la columna. Sujetar al paciente "pegado" al cuerpo.
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Girar con los pies, no con la cintura: para cambiar de dirección, mover los pies (pivotar) y NO rotar/torcer el tronco. Girar la columna mientras se sostiene un peso es una de las principales causas de lesión.
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Empujar o deslizar mejor que levantar: siempre que sea posible, deslizar, rodar o empujar la carga en lugar de levantarla; aprovechar la inercia y el propio peso del cuerpo.
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Contraer la musculatura abdominal y glútea antes del esfuerzo para proteger y estabilizar la columna.
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Mantener la alineación de la columna (sin torsiones ni hiperextensiones) y la cabeza erguida durante toda la maniobra.
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Coordinar y planificar: avisar al paciente, contar ("a la de tres") y trabajar de forma coordinada cuando intervienen varios profesionales; usar ayudas mecánicas (grúas, sábanas/entremetidas deslizantes, transfers, cama articulada a la altura adecuada) siempre que sea posible.
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Trabajar a la altura correcta: ajustar la cama a la altura de las caderas/cintura del profesional para no agacharse innecesariamente.
Objetivos: disminuir el gasto energético, mantener una postura funcional, evitar la fatiga y prevenir lesiones musculoesqueléticas del trabajador y del paciente.
Finalidad de las movilizaciones del encamado y seguridad del arnés de la grúa
Para qué sirven las movilizaciones y los cambios posturales
Movilizar al paciente encamado y cambiarle de postura no cura la enfermedad que motivó el ingreso, por lo que no se considera una medida curativa. Sus objetivos, recogidos en los procedimientos de los servicios de salud, son de dos tipos:
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Medidas preventivas: mantener y mejorar la tolerancia de los tejidos a la presión para prevenir las úlceras por presión (causadas por presión, fricción o cizalla) y prevenir la incapacidad, las deformidades articulares, la pérdida del tono muscular y los trastornos circulatorios. Por eso los cambios posturales se consideran parte de la enfermería preventiva.
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Medidas de bienestar y comodidad: acomodar al paciente en una posición anatómicamente correcta y confortable, manteniendo la alineación corporal.
Ambas finalidades se dan a la vez en cualquier movilización bien hecha. El procedimiento del SAS recomienda realizar los cambios posturales cada 2 a 3 horas en el encamado, siguiendo una rotación programada e individualizada, y cada hora si el paciente está sentado.
Comprobaciones antes de colocar el arnés de la grúa
La grúa se utiliza para trasladar a pacientes que no colaboran o que son muy dependientes. Antes de colocar el arnés hay que revisarlo:
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que el tejido no esté deshilachado, roto ni con costuras sueltas o desgastadas;
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que las cinchas o bandas no estén retorcidas ni torcidas, y que no tengan nudos;
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que la grúa esté en buen estado (batería cargada, piezas en su sitio).
Un arnés dañado se retira y se sustituye, nunca se utiliza. Al colocarlo debe quedar bien extendido, sin arrugas, y al engancharlo se sujeta primero la zona del tronco y después los enganches de las piernas.
Fuentes: SAS, Hospital Universitario Reina Sofía, «G-1 Cambio postural» (https://www.sspa.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/hrs3/fileadmin/user_upload/area_enfermeria/enfermeria/procedimientos/procedimientos_2012/g1_cambio_postural.pdf); Hospital Universitario Virgen del Rocío, Manual clínico, «Movilización del paciente» (https://manualclinico.hospitaluvrocio.es/procedimientos-generales-de-enfermeria/cuidados-basicos/movilizacion-del-paciente/); Celadores Online, «Tema 12. Movilización» (https://celadoresonline.blogspot.com/p/tema-12.html). Consultadas el 29/09/2026.