El funcionamiento de los equipos hidráulicos se explica con tres ideas: la presión hidrostática, el principio de Pascal y la prensa hidráulica.
Presión. Un bloque apoyado en una mesa ejerce una presión igual a su peso dividido por la superficie de apoyo:
P = Peso / Superficie
Del mismo modo, un líquido presiona el fondo de su recipiente con su peso repartido entre el área del fondo. Esa presión depende de la densidad: como el mercurio tiene una densidad 13,6 veces la del agua, en dos recipientes iguales su presión en el fondo es 13,6 veces mayor. Para un mismo líquido, la presión aumenta con la profundidad: con el doble de altura de líquido, el doble de presión.
La presión de un líquido en reposo depende solo de su peso específico (γ) y de la profundidad (h), con independencia de la forma que tenga el recipiente o del tamaño de su fondo:
P = γ · h
A una profundidad dada, el líquido presiona igual en todas las direcciones: sobre el fondo, sobre las paredes y sobre cualquier objeto sumergido. Además, la presión es siempre perpendicular a la pared en cada punto; si no lo fuera, el fluido se desplazaría a lo largo de ella.
Principio de Pascal. La presión que se aplica a un líquido encerrado en un recipiente se transmite por igual a todos los puntos del fluido y a las paredes que lo contienen.
Prensa hidráulica. Es la aplicación directa de este principio. Al empujar el émbolo pequeño (área A1) con una fuerza F1, la presión del líquido (agua o aceite) sube en F1/A1 y se transmite hasta el émbolo grande (área A2), que recibe una fuerza F2 = (F1/A1) · A2. Si A2 es mucho mayor que A1, una fuerza pequeña se convierte en otra mucho mayor. Por ejemplo, si A2 es veinte veces A1, la fuerza se multiplica por veinte.
Los equipos hidráulicos de excarcelación se basan en la prensa hidráulica.