El Museo Nacional de Arqueología Subacuática, conocido por el acrónimo ARQVA (formado por los vocablos latinos Archaeologia y Aqua), tiene su sede en Cartagena (Región de Murcia), en el Paseo Alfonso XII, frente al puerto. Es la institución estatal responsable del estudio, la valoración, la investigación, la conservación, la protección y la difusión del Patrimonio Cultural Subacuático español. Su origen histórico se sitúa en 1970, con la creación del Patronato de Excavaciones Arqueológicas Submarinas, y se consolida en 1980 con la creación en Cartagena del Museo y Centro Nacional de Investigaciones Arqueológicas Submarinas. El actual edificio, obra del arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra, se inauguró el 26 de noviembre de 2008; cuenta con unos 6.000 m2 y fue el primer museo español con iluminación íntegramente de tecnología LED.
El marco de referencia internacional de su trabajo es la Convención de la UNESCO de 2001 sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, que promueve la conservación in situ y la lucha contra el expolio. Sus colecciones ilustran el tráfico marítimo del Mediterráneo desde época fenicia hasta la romana, con ánforas, materiales metálicos, marfil, vidrio y epigrafía. Entre sus piezas más singulares figuran los dos barcos fenicios del siglo VII a. C. hallados en Mazarrón.
El conjunto más célebre custodiado por ARQVA procede de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, hundida en 1804 durante el combate del Cabo de Santa María, cerca del golfo de Cádiz, tras el ataque de la Armada británica. Su cargamento fue extraído del pecio por la empresa Odyssey Marine Exploration, lo que originó un largo litigio que España ganó; el tesoro regresó a territorio español y fue trasladado a ARQVA el 2 de diciembre de 2012. Se compone de más de 570.000 monedas de oro y plata de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, con un peso próximo a las 17 toneladas. Entre 2015 y 2017 el museo, junto con el Instituto Español de Oceanografía y la Armada, realizó tres campañas arqueológicas sobre el pecio a más de 1.100 metros de profundidad. El proyecto de investigación de la Mercedes recibió de la UNESCO el distintivo de «buena práctica» (best practice) por su contribución a la protección y difusión del patrimonio subacuático.
El edificio, de unos 6.000 m2, dedica cerca del 35% de su superficie a la exposición permanente y combina el discurso museográfico con laboratorios de conservación y restauración de materiales procedentes del medio marino. Además de custodiar y exponer sus fondos, ARQVA impulsa la investigación y la sensibilización ciudadana frente al expolio, promoviendo la protección de los yacimientos en su emplazamiento original. En 2024 el museo recibió 101.557 visitantes, consolidándose como referencia estatal en la gestión del patrimonio arqueológico sumergido.