El Museo Nacional de Escultura, con sede en Valladolid, es uno de los museos más antiguos de España y el gran referente estatal de la escultura española, especialmente de la talla policromada en madera de los siglos XV al XVIII, de temática mayoritariamente religiosa.
Su origen se remonta a octubre de 1842, cuando se creó como Museo Provincial de Bellas Artes. Su primer fondo se formó con obras procedentes de los conventos suprimidos por la desamortización de Mendizábal de 1836, que reunió un extraordinario conjunto de esculturas devocionales y litúrgicas antes dispersas por iglesias y monasterios castellanos. Durante casi un siglo el museo tuvo su sede en el Palacio de Santa Cruz. En 1933 fue elevado a la categoría de Museo Nacional, bajo la dirección de Ricardo de Orueta, y trasladado a su sede actual.
Esa sede principal es el Colegio de San Gregorio, un edificio construido a finales del siglo XV (entre 1488 y 1496) por iniciativa de fray Alonso de Burgos, fraile dominico, obispo y confesor de la reina Isabel la Católica. Es una de las obras más destacadas del estilo gótico hispanoflamenco o isabelino, célebre por su fachada de piedra profusamente decorada, una de las portadas más ricas de la arquitectura española.
La colección reúne obras maestras de los grandes maestros de la escultura castellana. Del Renacimiento destaca el Retablo de San Benito el Real, obra monumental de Alonso Berruguete realizada entre 1526 y 1532. También sobresale Juan de Juni, autor del Santo Entierro o Entierro de Cristo, con figuras de tamaño natural. Del Barroco, Gregorio Fernández, máximo exponente del pathos castellano, está representado con obras como el Cristo yacente y la Sexta Angustia (o Piedad). El museo custodia asimismo obras de otros grandes imagineros, como Pedro de Mena.
Tras una profunda rehabilitación y modernización, el Colegio de San Gregorio reabrió en 2009. El museo cuenta además con otras sedes, como el Palacio de Villena, que alberga un célebre Belén napolitano del siglo XVIII, y la Casa del Sol. Cada Semana Santa, la ciudad de Valladolid recibe en préstamo pasos procesionales vinculados al museo, muchos de ellos de Gregorio Fernández, en una tradición que enlaza el patrimonio conservado con la devoción viva de la ciudad.
Más allá de la escultura religiosa castellana, el museo ofrece un recorrido por la evolución de la escultura en España desde la Edad Media hasta el siglo XIX, con incorporaciones procedentes de diversas fuentes, entre ellas fondos que en su día pertenecieron al desaparecido Museo Nacional de Reproducciones Artísticas. La singular combinación de un edificio excepcional, el Colegio de San Gregorio, con una colección de obras maestras de la imaginería lo convierte en un lugar único para comprender la religiosidad, la técnica y la sensibilidad artística de la Castilla del Renacimiento y del Barroco. Es, en definitiva, el gran museo estatal de la escultura española y una de las visitas culturales imprescindibles de Valladolid.