El siglo XIX fue en España un periodo políticamente muy convulso, con guerras y continuos cambios de régimen: la Guerra de la Independencia iniciada en 1808, la Constitución de Cádiz de 1812, el reinado de Fernando VII, las guerras carlistas y, al final del siglo, la Restauración y el desastre colonial de 1898.
Francisco de Goya cierra su trayectoria como cronista de este tiempo. Retrató el levantamiento madrileño contra las tropas francesas en El 2 de mayo (La carga de los mamelucos) y en El 3 de mayo de 1808, que representa los fusilamientos de patriotas madrileños. En sus grabados dejó dos series fundamentales: Los desastres de la guerra, sobre los horrores bélicos, y Los caprichos, sátira de los vicios de la sociedad. Ya anciano y sordo, pintó en su casa, la Quinta del Sordo, las Pinturas negras, entre ellas Saturno devorando a su hijo. Murió exiliado en la ciudad francesa de Burdeos, en 1828.
En la primera mitad del siglo triunfa el Romanticismo, que exalta el sentimiento y la libertad. En literatura destacan Espronceda, el poeta Gustavo Adolfo Bécquer, autor de las Rimas, Larra y José Zorrilla, autor del drama Don Juan Tenorio. En la segunda mitad se impone el Realismo en la novela, con Benito Pérez Galdós, autor de los Episodios Nacionales y de Fortunata y Jacinta, y con Leopoldo Alas Clarín, autor de La Regenta.
En la pintura del segundo tercio del siglo triunfa la pintura de historia, grandes lienzos premiados en las Exposiciones Nacionales: Eduardo Rosales pintó El testamento de Isabel la Católica; Antonio Gisbert, el Fusilamiento de Torrijos; y Francisco Pradilla, Doña Juana la Loca y La rendición de Granada.
El siglo asiste al nacimiento de museos e instituciones culturales: el Museo del Prado abrió sus puertas al público en 1819 y el Museo Arqueológico Nacional se creó en 1867. Tras el desastre de 1898 surge el regeneracionismo, que reclama modernizar España; una figura clave fue Joaquín Costa. En 1876 Francisco Giner de los Ríos fundó la Institución Libre de Enseñanza. En el fin de siglo florece el modernismo, sobre todo en Cataluña, con el arquitecto Antoni Gaudí, autor de la Sagrada Familia, y los pintores Ramón Casas y Santiago Rusiñol. El valenciano Joaquín Sorolla, pintor de la luz, desarrolló el luminismo, con escenas de playas mediterráneas bañadas de sol. La creación de museos, bibliotecas, ateneos y academias respondía al deseo de dotar a la nación de instituciones culturales estables y de conservar y exhibir su patrimonio artístico e histórico. Entre el Romanticismo del comienzo, el Realismo y la pintura de historia del centro, y el modernismo y el regeneracionismo del final, el siglo XIX fue un tiempo de intensa efervescencia cultural que preparó la llegada de las vanguardias del siglo XX.
Ampliación: museos, instituciones y creadores del siglo XIX español
Un museo nacido de la desamortización: la Trinidad
El Museo Nacional de Pintura y Escultura, conocido como Museo de la Trinidad, nació de la desamortización eclesiástica de Mendizábal (1835-1837). Sus fondos, fundamentalmente pictóricos, procedían de los monasterios y conventos desamortizados de Madrid y de las provincias limítrofes. Abrió en 1838 en el antiguo convento de los trinitarios de la calle de Atocha, en Madrid, y durante más de dos décadas fue la alternativa «nacional» al Museo del Prado, que era de titularidad real. Tras la Revolución de 1868, un Real Decreto de 22 de marzo de 1872 fusionó el Museo de la Trinidad con el Museo del Prado. Después de las colecciones reales, sus cuadros forman el conjunto más importante del Prado.
Espacios de sociabilidad: el Ateneo y el Teatro Real
En 1835 se fundó en Madrid el Ateneo Científico y Literario, al que más tarde se añadió el epíteto de Artístico. Entre sus fundadores figuraban Ángel de Saavedra (duque de Rivas), Salustiano Olózaga, Mesonero Romanos y Alcalá Galiano. Su sede actual, un edificio de la calle del Prado obra de los arquitectos Enrique Fort y Luis Landecho, la inauguró Antonio Cánovas del Castillo en 1884.
Las obras del Teatro Real comenzaron en 1818 por orden real, con proyecto del arquitecto Antonio López Aguado; tras su muerte en 1831 las continuó Custodio Teodoro Moreno. El Teatro Real se inauguró el 19 de noviembre de 1850 con la ópera La favorita de Gaetano Donizetti. Tras la Revolución de 1868 perdió su condición de real y pasó a llamarse Teatro Nacional de la Ópera.
Un retrato colectivo del Romanticismo
El sevillano Antonio María Esquivel pintó en 1846 Los poetas contemporáneos. Una lectura de Zorrilla en el estudio del pintor, óleo sobre lienzo que conserva el Museo del Prado. Es su cuadro más famoso y una pieza capital del Romanticismo español: reúne de forma ficticia a las personalidades culturales más relevantes de su tiempo y se considera el máximo testimonio gráfico del ambiente intelectual bajo el reinado de Isabel II.
El Museo del Romanticismo
El Museo Romántico fue creado por Benigno de la Vega-Inclán, II marqués de la Vega-Inclán, por donación al Estado en 1921. Ocupa desde el principio un edificio del número 13 de la calle San Mateo de Madrid, construido entre 1776 y 1779 bajo la dirección del arquitecto Manuel Rodríguez. El museo se inauguró en 1924 y, tras una reforma integral, reabrió en 2009 con el nombre de Museo del Romanticismo. Su colección evoca el Romanticismo español, que se sitúa entre 1833 y 1868. El marqués de Cerralbo le donó Las sátiras del suicidio romántico, de Leonardo Alenza. En 2010 llegó al museo el legado de Jesús Miranda de Larra, con manuscritos, la levita de Larra y la camisa que llevaba el día que se suicidó.
El Museo Cerralbo
Enrique de Aguilera y Gamboa, XVII marqués de Cerralbo, fue político carlista, coleccionista, historiador y pionero de la arqueología en España. Promovió más de un centenar de excavaciones arqueológicas a lo largo de la cuenca del Jalón. Su palacio madrileño, iniciado en 1883, lo inauguró la familia en 1893 para residir en él y albergar sus colecciones. Al morir en 1922 legó al Estado sus colecciones, parte del edificio y rentas para sostener el futuro museo.
Las letras: Rexurdimento y naturalismo
Cantares gallegos, de Rosalía de Castro, publicado el 17 de mayo de 1863, supuso el inicio del Rexurdimento de las letras gallegas; en conmemoración de esa fecha se celebra cada año el Día das Letras Galegas. Emilia Pardo Bazán (La Coruña, 1851 – Madrid, 1921) publicó entre 1882 y 1883 la serie de artículos La cuestión palpitante, sobre el naturalismo, corriente literaria que dio a conocer en España. En esa línea naturalista se inscriben sus novelas Los pazos de Ulloa (1886) y La madre naturaleza (1887).
Fuentes: https://www.museodelprado.es/en/whats-on/exhibition/the-museo-de-la-trinidad-in-the-prado/5f00b7fc-4e18-467e-981d-7dfff7ef2302 · https://www.museodelprado.es/recurso/la-trinidad-de-convento-a-museo/65d24723-05ee-36a1-dc71-584edd3448ef · https://www.ateneodemadrid.com/historia/ · https://www.teatroreal.es/en/history-theatre · https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/wd/3a2f6b1a-9d87-4f5b-855b-3c84981a98e6 · https://www.cultura.gob.es/mromanticismo/el-museo/historia.html · https://www.cultura.gob.es/mromanticismo/colecciones.html · https://www.cultura.gob.es/dam/jcr:0785122f-562f-4fd9-8221-ec55afc1577f/pieza-1tri-romant2020-elduelo-larra-revfinal-m-.pdf · https://www.cultura.gob.es/mcerralbo/museo/historia-museo.html · https://www.cultura.gob.es/cultura/areas/archivos/mc/archivos/ahn/actividades/la-pieza-del-mes/2023/mayo-2023.html · https://dbe.rah.es/biografias/7979/emilia-pardo-bazan-de-la-rua-figueroa · https://www.cervantesvirtual.com/portales/pardo_bazan/autora_biografia/