El siglo XX español está marcado por las vanguardias artísticas, movimientos de renovación radical del arte, y por el desarrollo de la cultura de masas. Su figura universal es Pablo Picasso, nacido en Málaga en 1881 y fallecido en 1973 en Francia (Mougins). Junto al francés Georges Braque creó el cubismo, la gran vanguardia que descompone las formas en planos geométricos; a él pertenece la obra clave Les Demoiselles d'Avignon (1907). Antes del cubismo, Picasso atravesó los periodos azul y rosa. Su cuadro más célebre es el Guernica, pintado en 1937 para el Pabellón español de la Exposición Internacional de París; denuncia el bombardeo de la localidad vizcaína de Gernika durante la Guerra Civil española, y se caracteriza por una paleta reducida a blanco, negro y grises.
Otras grandes figuras son Salvador Dalí, nacido en Figueres, pintor surrealista de los relojes blandos en La persistencia de la memoria, que además colaboró con el cineasta Luis Buñuel en Un perro andaluz; Joan Miró, también surrealista, autor de un lenguaje de signos y colores puros; y Juan Gris, el otro gran cubista español junto a Picasso. En la poesía brilla la Generación del 27, grupo que hacia 1927 homenajeó a Góngora y del que forma parte Federico García Lorca.
La Guerra Civil (1936-1939) y la posguerra forzaron el exilio de muchos artistas. En los años cincuenta reaparece la vanguardia con dos grupos: El Paso, en Madrid, y Dau al Set, en Barcelona, ligado al pintor Antoni Tàpies y al informalismo abstracto. En escultura destaca el vasco Eduardo Chillida, autor de El peine del viento.
El Guernica tuvo un largo periplo: tras años expuesto en el MoMA de Nueva York, regresó a España en 1981 y se exhibió primero en el Casón del Buen Retiro, anexo del Prado; desde 1992 se conserva en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, institución dedicada al arte contemporáneo. La cultura de masas del siglo XX se apoyó también en el cine, con Luis Buñuel como referente. Ya en el arte contemporáneo, Madrid acoge desde 1982 la feria internacional ARCO, y en 1997 se inauguró en Bilbao el Museo Guggenheim, hito de la arquitectura contemporánea. A la difusión cultural contribuyeron también el cartel, la fotografía, la radio y la prensa gráfica, que acercaron el arte y la información a un público cada vez más amplio. Tras la posguerra, la apertura de las últimas décadas del siglo consolidó una densa red de museos y centros de arte contemporáneo, ferias y colecciones públicas que situaron de nuevo a España en el circuito artístico internacional. El Guernica, testigo del horror de la guerra y símbolo pacifista, pertenece, por su estilo, a las vanguardias del siglo XX y resume la capacidad del arte contemporáneo para dialogar con la historia.