La conservación preventiva es la actuación indirecta sobre el entorno y la manipulación del documento para evitar el daño antes de que se produzca; la restauración es la intervención directa sobre el documento ya deteriorado. La luz ultravioleta es uno de los agentes más dañinos, con un efecto acumulativo e irreversible. Los hongos son los principales agentes de deterioro microbiológico y se disparan con humedad relativa superior al 65-70 por ciento. El papel ácido, fabricado con pasta de madera con lignina, se vuelve amarillento y quebradizo; el papel permanente cumple la norma ISO 9706. La norma ISO 11799 fija los requisitos de almacenamiento de materiales de archivo y biblioteca. El PVC está desaconsejado como material de guarda porque emite gases ácidos, frente a materiales inertes como el poliéster. La desacidificación neutraliza la acidez y deja una reserva alcalina, frenando la hidrólisis, pero no revierte el daño mecánico ya producido: es una estabilización, no una restauración. Como regla, un aumento de temperatura acelera la degradación del papel, por lo que deben evitarse las oscilaciones bruscas de temperatura y humedad.
Preservación, conservación y restauración
Estos tres conceptos se complementan, pero no son sinónimos:
| Concepto | Qué abarca |
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| Preservación | El conjunto de consideraciones administrativas y financieras al servicio de la prevención del deterioro: almacenamiento e instalaciones, recursos humanos, políticas, técnicas y métodos. Otorga a la colección un nivel apropiado de seguridad, control ambiental, almacenamiento, cuidado y manejo, que retarda el deterioro químico futuro y protege de daños físicos |
| Conservación | Los planes y prácticas específicos de protección de los materiales de archivos y bibliotecas frente al deterioro, los daños y el abandono, incluidos los métodos y técnicas desarrollados por el personal técnico |
| Restauración | La acción directa sobre el bien dañado o deteriorado para facilitar su percepción, apreciación y comprensión, respetando en lo posible sus propiedades estéticas, históricas y físicas; en sentido bibliotecario, reparar los daños producidos por el uso, el tiempo y otros factores |
Los objetivos de una política de preservación son proteger el contenido intelectual de la información y, cuando es posible, la forma física original de los materiales. Los tres conceptos fundamentales en la protección del documento son preservación, conservación y restauración. La conservación preventiva actúa sobre el entorno y la manipulación; es una estrategia de gestión, y un plan de conservación preventiva es la herramienta de gestión para implantarla. Las medidas preventivas son las primeras que se deben tomar. El punto de partida para determinar los riesgos de deterioro y asegurar una buena conservación preventiva es conocer la tipología y las características materiales de los fondos. La responsabilidad de la conservación preventiva es de todo el personal de la biblioteca: es tarea de todos.
Los materiales utilizados en preservación deben tener estabilidad química.
Criterios de la restauración
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La intervención debe ser reversible: no se realiza ningún tratamiento sin la seguridad de que lo sea.
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Una buena restauración documenta todos los pasos del proceso de intervención.
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Se parte de un diagnóstico de los daños y el primer paso es la limpieza superficial.
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Debe realizarse en los talleres de la propia biblioteca o, si no los hay, en los de un restaurador de solvencia.
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Cuando un documento antiguo no se puede manipular sin perder partes, puede reintegrarse el soporte con papel japonés; la reintegración es uno de los principales métodos de restauración del papel.
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La laminación consolida los documentos con un recubrimiento transparente y puede hacerse por las dos caras o solo por una.
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El lavado acuoso de los soportes celulósicos tiene efectos positivos sobre la estabilidad del papel, sus propiedades mecánicas y su apariencia óptica.
Factores de deterioro
Los factores de deterioro se clasifican según su origen:
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Intrínsecos o internos: propios del material, como el tipo de papel y de tinta, la acidez del papel (el factor interno que más daño causa) y las tintas corrosivas. Los hongos no son un factor intrínseco.
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Extrínsecos o externos (exógenos): ambientales (luz, temperatura, humedad, falta de ventilación, contaminación), biológicos, la manipulación y los desastres. La tinta no es una causa exógena.
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Catastróficos: incendios, inundaciones, terremotos, guerras.
Acidez y oxidación del papel
El principal problema de conservación del papel de fabricación moderna es la acidez, causada en gran parte por la pasta de madera con lignina. La acidez y la oxidación provocan la tonalidad amarillenta y hacen el papel quebradizo a una mínima presión. El proceso tradicional de fabricación del papel se mantuvo hasta finales del siglo XVIII. Los documentos en papel muy ácido, como los periódicos, deben guardarse en carpetas o sobres de papel con reserva alcalina o en materiales inertes. Los tratamientos de desacidificación neutralizan la acidez y dejan una reserva alcalina.
Luz
La luz provoca el fotodeterioro del papel y la decoloración de las tintas. Su efecto es acumulativo e irreversible. La radiación ultravioleta es la más dañina; se filtra con láminas o cristales especiales. Hay que controlar tanto la iluminación natural como la artificial, y la iluminación se planifica conjugando las necesidades de la colección con las de las personas usuarias. Si el depósito tiene luz natural, las ventanas no deben superar un porcentaje de la superficie del muro que dependerá de su orientación; la iluminación cenital es la que entra por la parte superior del edificio. Como referencia, los Principios de IFLA para el cuidado y manejo de material de bibliotecas consideran suficiente un nivel de 50 a 200 lux en estanterías y áreas de almacenamiento —lo que exige excluir toda la luz natural y usar solo iluminación artificial— y aceptable uno de 200 a 300 lux en las salas de lectura.
Temperatura y humedad relativa
La humedad relativa es la relación entre el peso de agua contenido en un volumen de aire y el peso máximo que ese volumen podría contener a la misma temperatura; se mide con higrómetros (y psicrómetros), y para registrar a la vez temperatura y humedad se usan termohigrógrafos o termohigrómetros. Lo decisivo es la estabilidad: hay que evitar sobre todo las variaciones bruscas de temperatura y de humedad relativa. Una humedad relativa inferior al 30 % contrae el papel y puede deformar los libros; superior al 60 % favorece el alabeo y los hongos. Un aumento de la temperatura acelera las reacciones químicas de degradación; la humedad elevada favorece los hongos, los insectos y las bacterias. No existe una cifra «ideal» única para todos los materiales: según la IFLA, el papel conserva más tiempo su estabilidad química a una temperatura baja y constante (bajo 10 ºC) y una humedad relativa también baja y constante (30-40 %); una HR del 55-65 % minimiza el daño mecánico porque los materiales mantienen su flexibilidad; y, para evitar hongos, la HR no debiera exceder el 60 % con mala circulación de aire ni el 65 % aun con buena ventilación.
Los soportes tienen requisitos distintos: el papel, el pergamino (que es higroscópico), la fotografía en color, los soportes magnéticos y los ópticos no se conservan en las mismas condiciones, y las fotografías exigen mantener una humedad relativa baja. Los soportes fotográficos de nitrato de celulosa deben segregarse; el «síndrome del vinagre» es un deterioro químico del acetato de celulosa. Los soportes fotográficos negativos, cintas de audio y películas están hechos de polímeros plásticos.
Agentes biológicos
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Hongos: son los principales agentes de deterioro microbiológico; se desarrollan con humedad relativa elevada, oscuridad y mala ventilación. La mejor medida preventiva es la ventilación que reduzca y estabilice la humedad relativa, y no colocar estanterías pegadas a muros que den al exterior.
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Bacterias y levaduras: también atacan el papel en condiciones de humedad elevada.
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Foxing: manchas pardo-oscuras, de color óxido y repartidas al azar, que aparecen sobre el papel, favorecidas por la humedad y la temperatura elevadas; la IFLA señala que generalmente se atribuyen a una reacción de un hongo con trazas de ciertos elementos presentes en el papel.
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Insectos bibliófagos: el pececillo de plata (Lepisma saccharina, familia de los tisanuros) se alimenta de almidón y colas; los xilófagos (termita, carcoma) prosperan en depósitos con estanterías de madera. Las plagas se favorecen con humedad y temperatura altas. Las feromonas atraen a los insectos y permiten detectarlos y censarlos para controlar plagas. La anoxia es una técnica de eliminación de parásitos.
Manipulación y almacenamiento
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La manipulación es una de las causas de deterioro del material librario. No se debe tirar de la cabezada para extraer un libro: se empuja suavemente a los contiguos y se toma por las tapas.
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Los libros antiguos de gran tamaño se colocan en posición horizontal.
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Hay que evitar manipular el material con las manos sucias y apilar los libros unos encima de otros.
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Se utilizan materiales de guarda inertes, como el poliéster; el PVC no es adecuado.
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En las exposiciones se controlan el ambiente de las salas y el microclima de las vitrinas, los soportes y enmarcados, la seguridad, la manipulación y el transporte.
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La limpieza del edificio y del mobiliario excluye detergentes, ceras o agua cerca de los documentos. El polvo es perjudicial y debe hacerse un seguimiento de la calidad del aire.
Planes de emergencia y desastres
Un plan de protección de colecciones ante emergencias contempla el antes, el durante y el después; las colecciones se jerarquizan antes de la emergencia. Ante una inundación:
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el material mojado se congela para estabilizarlo si no se puede decidir de inmediato su tratamiento de secado;
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el secado puede hacerse por distintos métodos, entre ellos la liofilización: eliminar el agua por congelación y desecación al vacío a bajas temperaturas. La electrólisis no es un método de secado;
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no es correcto cerrar los libros que están abiertos, ni aumentar la temperatura y disminuir la humedad ambiente de forma brusca;
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si el traslado es inviable, conviene aumentar el caudal de ventilación y mantener la temperatura baja.
Para el fuego, la compartimentación es un elemento de preservación. Entre los sistemas de extinción limpia se incluyen los sistemas fijos de gases y la extinción por aire hipóxico; el halón ha sido descartado por motivos medioambientales.