El documento administrativo es el soporte en el que se materializan los actos de la Administración Pública, la actividad administrativa y los procedimientos en que se manifiesta. El Manual de documentos administrativos del Ministerio para las Administraciones Públicas (MAP, 1994) lo define como «todo escrito o documento producido o recibido en el ejercicio de actividades propias de cada órgano de la Administración».
Los documentos administrativos cumplen dos funciones esenciales:
Función de constancia: el documento fija de forma permanente el acto o hecho administrativo y permite acreditarlo en el tiempo. Garantiza la prueba de que el acto se produjo, de su contenido y de sus efectos jurídicos. Esta función está directamente vinculada al principio de eficacia y a la seguridad jurídica.
Función de comunicación: el documento sirve de vehículo de transmisión de la voluntad, decisiones o información de la Administración hacia los ciudadanos, otras Administraciones u otros órganos. A través de esta función el acto administrativo adquiere eficacia frente a sus destinatarios.
Ambas funciones pueden concurrir en un mismo documento o ser predominante una de ellas según el tipo documental.