- FONTANERÍA Y CALEFACCIÓN.
2.1. Sustitución de grifos, llaves y válvulas
Para la sustitución o manipulación de un grifo lo primero que ha de hacerse es cerrar las llaves de paso del cuarto húmedo en el que se va a trabajar.
Los grifos pueden ir instalados sobre el aparato sanitario donde se montan (lavabos, fregaderos) o directamente en tomas empotradas en la pared (bañeras y duchas).
En el primer caso la alimentación de agua fría y caliente se efectúa conectando los tubos o racores, según modelos a los grifos de pared, usando las piezas de empalme, tuercas, juntas y arandelas necesarias.
Al conectar las tuberías a los grifos debe tenerse en cuenta que el agua caliente quede situada en el grifo del lado izquierdo, visto éste por la parte frontal.
En los casos de batería empotrada el conjunto se empotra en la pared quedando las bocas al descubierto para el montaje de los grifos y del soporte para el caño de salida.
La mezcla del agua se efectúa en el interior de la citada pieza, llamada batería, obteniéndose por la salida la temperatura deseada.
El caño de salida está dotado de un dispositivo que le permite efectuar movimientos giratorios a voluntad del usuario. Como en el caso anterior, siempre el agua caliente a la izquierda de la instalación.
La grifería tradicional de “un solo agua” con rueda de accionamiento y cierre por zapata o cueros en la actualidad ha sido desplazada por la grifería monomando, que consigue reunir en una sola pieza o cuerpo, todas las operaciones necesarias para la regulación del caudal así como la mezcla para obtener la temperatura deseada en el caño de salida.
De cualquier manera son muchos los sitios en los que sigue quedando grifería tradicional, incluso instalada actualmente con fines decorativos.
2.2. Sustitución de zapatas y estopas
Cuando por el paso del tiempo la grifería tradicional pierde la hermeticidad del cierre, debe efectuarse la sustitución de las zapatas, estopas o cueros. El procedimiento es sencillo debiéndose proceder de forma ordenada al desmontaje y posterior montaje de los elementos que constituyen el grifo sustituyendo las zapatas o estopas que estén dañadas.
2.3. Reparación de mecanismos de cisternas
El lavado de los inodoros se consigue por medio de una descarga de agua procedente de un depósito o cisterna, que puede estar incorporado o separado del mismo y en conexión por medio de un tubo de 40 a 50mm de diámetro, la descarga de estas cisternas, cuya capacidad oscila entre los 9 y 12 litros, se efectúa a voluntad accionando una válvula.
El sistema más sencillo y utilizado consiste en una simple válvula que cierra por gravedad, ajustando una pieza de goma sobre la salida del depósito. Esta pieza de goma va montada sobre un tubo, mandado por una palanca desde el exterior para efectuar la descarga. Este tubo atraviesa la pieza de goma para poder efectuar también la misión de desagüe o rebosadero en caso de avería de la válvula de paso del agua al interior de la cisterna.
El cierre de la válvula se efectúa por gravedad al soltar la palanca, pues sobre la pieza de goma va montado un contrapeso para asegurar el cierre. La estanqueidad se asegura con sus correspondientes juntas de goma.
Para un correcto funcionamiento de las cisternas, es necesario que las mismas tengan una buena alimentación de agua y al mismo tiempo deben estar dotadas de un sistema de cierre automático cuando el nivel del líquido sea el adecuado. Esto se consigue por medio de un mecanismo accionado por una boya o flotador que a medida que el nivel del líquido va subiendo varía su posición hasta efectuar el cierre total del paso del agua al interior de la cisterna. El sistema más usado consiste en una palanca articulada en el cuerpo del grifo, sobre el cual va montado un pequeño pistón en el cual va insertada la goma que efectúa el cierre contra la boquilla de entrada del agua, que en estos grifos no suele ser muy grande para evitar un gran caudal y asegurar un mejor cierre. A medida que el flotador sube, la articulación hace avanzar el pistón hasta realizar el cierre.
Hay otros sistemas en el mercado pero todos tienen un funcionamiento similar.
Las cisternas deben ir dotadas de un grifo externo llamado de parada, situado en la tubería de alimentación para poder efectuar reparaciones en las cisternas, sin tener que dejar toda la instalación sin suministro.
2.4. Desatranque de desagües
Uno de los problemas más habituales de fontanería son las tuberías atascadas, tanto del fregadero de la cocina como de los lavabos, baños y duchas. Las causas más probables de los atascos en tuberías son las grasas, pelos, jabones y restos de alimentos.
Por regla general, el problema se resuelve en pocos minutos sin tener que usar productos químicos. En primer lugar debemos intentar con una ventosa desatascadora, en muchos casos suele ser suficiente, si no lo fuera, continuar con los siguientes procedimientos.
Para realizar este trabajo, usar unos guantes de goma o látex. El primer paso es verter agua hirviendo por el desagüe, para que los restos de grasa se disuelvan y se vayan por la tubería. Después, mezclar media taza de vinagre caliente y tres cucharadas de bicarbonato de sodio, y echar la mezcla por el sumidero. Después, abrir bien el grifo del agua caliente para que la presión limpie la tubería.
Si persiste el atasco, se tendrá que utilizar un producto químico como desatascador de tuberías, existen muchos tipos en el mercado, en este caso leer y seguir cuidadosamente las instrucciones de uso del producto elegido. Si el problema persiste, se deberá comunicar la incidencia al superior para que avise a un profesional o empresa especializada.
En ocasiones el atasco se encuentra en el sifón que llevan intercalado en el desagüe la mayor parte de los aparatos sanitarios, este sifón es una pieza en forma de “ese” que siempre contiene agua como cierre y evita la salida de los malos olores de los desagües, en estos casos no queda más remedio que desmontar el sifón y realizar una limpieza manual.
En algunos casos el sifón individual se sustituye por un bote sifónico empotrado en el suelo del cuarto húmedo. Estos botes llevan una tapa desmontable para poder abrirlos y efectuar la limpieza.
2.5. Instalaciones de calefacción. Manipulación de radiadores y purgados.
En toda instalación de calefacción se prevé la formación de bolsas de aire en el circuito, por eso se contemplan sistemas de purgado. El aire, por densidad, se acumula en las partes altas de la instalación, por lo que debemos buscar el purgador en la parte alta de los radiadores, o en los puntos altos del circuito junto a la caldera. Actualmente es habitual que los radiadores estén provistos de purgador automático de descarga del aire.