Un producto de apoyo es, según la norma UNE-EN ISO 9999 ('Productos de apoyo para personas con discapacidad. Clasificación y terminología'), cualquier producto (dispositivo, equipo, instrumento o software), fabricado especialmente o disponible en el mercado, utilizado por o para personas con discapacidad con el fin de prevenir, compensar, controlar, mitigar o neutralizar deficiencias, limitaciones en la actividad y restricciones en la participación. Este término sustituyó al de 'ayuda técnica' en la revisión de la norma. La clasificación se basa en la FUNCIÓN del producto (no en el tipo de discapacidad) y se organiza en tres niveles jerárquicos: clases, subclases y divisiones, identificados mediante un código de tres pares de dígitos (seis cifras). Entre las clases figuran, por ejemplo, la 09 (cuidado y protección personal), la 12 (movilidad personal), la 15 (actividades domésticas) o la 22 (comunicación e información). En España, el CEAPAT (IMSERSO) mantiene un catálogo basado en esta norma. La Ley 39/2006, de dependencia, prevé en su disposición adicional tercera ayudas económicas para productos de apoyo y adaptaciones del hogar.
Tema 9: Productos de apoyo para personas dependientes
Actualizado a 24 de julio de 2026. Regístrate para recibir actualizaciones cuando la legislación cambie.
Productos de apoyo y ayudas técnicas
Productos de apoyo y ayudas técnicas
Productos de apoyo para la movilidad y las transferencias
La clase 12 de la ISO 9999 agrupa los productos de apoyo para la movilidad personal. Incluye productos para caminar manejados por un brazo (bastones, muletas) o por ambos brazos (andadores), sillas de ruedas manuales y motorizadas, y productos específicos para las transferencias. Una transferencia es el cambio de la persona de una superficie a otra (por ejemplo, de la cama a la silla, o de la silla al inodoro). Para realizarlas con seguridad existen tablas y discos giratorios de transferencia, plataformas y grúas. El bastón se maneja con un solo brazo y proporciona un punto de apoyo; el andador se maneja con ambos brazos y ofrece mayor estabilidad y base de sustentación, por lo que se indica cuando el equilibrio está más comprometido. Las grúas de transferencia (de arnés o de bipedestación) permiten movilizar a personas con gran dependencia sin que el cuidador cargue con su peso, previniendo lesiones musculoesqueléticas. La elección del producto depende de la valoración individual de la persona.
Productos de apoyo para la higiene y la eliminación
La clase 09 de la ISO 9999 reúne los productos de apoyo para el cuidado y la protección personal, entre ellos los destinados a la higiene, el aseo y la eliminación. Para el baño y la ducha se emplean sillas y taburetes de ducha con asiento antideslizante, asientos giratorios de bañera y esponjas de mango largo, que permiten lavarse sentado y con seguridad. Para el uso del inodoro existen alzas o elevadores de WC, que aumentan la altura del asiento y facilitan sentarse y levantarse, sillas-inodoro con orinal y barras de apoyo fijadas a la pared. Para las personas encamadas se usan cuñas y botellas. Cuando la continencia no puede controlarse, los productos absorbentes de incontinencia contienen y absorben la orina y las heces, manteniendo la piel seca y previniendo lesiones. Todos estos productos persiguen que la persona mantenga la máxima autonomía e intimidad posible en las actividades básicas de la vida diaria, reduciendo a la vez el riesgo de caídas y el esfuerzo del cuidador.
Productos de apoyo para la alimentación y la comunicación
Dos ámbitos frecuentes de productos de apoyo son la alimentación y la comunicación. Para la alimentación (relacionada con la clase 15, actividades domésticas) se utilizan cubiertos adaptados con el mango engrosado o angulado que mejoran el agarre y la prensión, platos con reborde o ventosa antideslizante, y vasos con dos asas o con boquilla. Estos productos permiten comer y beber de forma autónoma a personas con poca fuerza, temblor o movilidad reducida en las manos. Para la comunicación (clase 22, comunicación e información) se emplean los sistemas aumentativos y alternativos de comunicación (SAAC): recursos que complementan o sustituyen el lenguaje oral cuando este es insuficiente. Entre ellos están los tableros de comunicación con pictogramas, los comunicadores con salida de voz y los amplificadores de sonido, además de productos de apoyo para la lectura y la escritura. La elección de unos u otros depende de las capacidades comunicativas de la persona. En ambos ámbitos, el objetivo es favorecer la participación y la autonomía en las actividades de la vida diaria.
Prevención de úlceras por presión (SEMP)
Una úlcera por presión (UPP) es una lesión de la piel y del tejido subyacente causada por la presión prolongada, generalmente sobre prominencias óseas como el sacro, los talones y los trocánteres. Su prevención es una función esencial del cuidador en personas con movilidad reducida o encamadas. Entre los productos de apoyo destacan las superficies especiales para el manejo de la presión (SEMP), que la reducen o alivian: cojines para la sedestación y colchones o cobertores para el encamado. Las superficies estáticas (de espuma, viscoelástica, fibra o aire estático) se indican en riesgo bajo o medio, mientras que las dinámicas (colchones de aire alternante conectados a un motor) se reservan para el riesgo alto. Es fundamental entender que estos productos complementan, pero NO sustituyen, los cambios posturales periódicos, la higiene y la vigilancia de la piel. Se deben proteger especialmente las prominencias óseas y evitar arrugas en la ropa de cama. La elección del producto se basa en la valoración del riesgo de cada persona.
Protocolos de uso, seguridad y mantenimiento
El uso seguro de los productos de apoyo exige protocolos de selección, adiestramiento y mantenimiento. La selección debe partir de una valoración individual y, cuando proceda, de la prescripción de un profesional, ajustando el producto a las necesidades y medidas de la persona. Antes de cada uso conviene comprobar el estado del producto: en una silla de ruedas, bloquear siempre los frenos antes de una transferencia y revisar la presión de las ruedas; en una grúa, verificar el arnés y el sistema de elevación. El mantenimiento incluye la limpieza y desinfección según las indicaciones del fabricante, la revisión periódica y el uso individualizado de los productos de higiene personal para evitar infecciones cruzadas. El cuidador debe aplicar pautas ergonómicas para proteger su espalda: mantenerla recta, flexionar las rodillas, acercar la carga al cuerpo, evitar giros bruscos del tronco y emplear grúas o tablas de transferencia cuando el peso lo requiera. También es esencial adiestrar a la persona usuaria y a su entorno en el manejo correcto del producto.