Marginación es la situación de las personas o grupos que quedan al margen de la participación en la vida social normalizada: en el empleo, la vivienda, la educación, la salud, las relaciones sociales o la participación ciudadana. El acento se pone en la posición social que ocupa la persona y en los mecanismos de la sociedad que la apartan.
Inadaptación social es el desajuste entre la conducta de una persona y las normas y expectativas de su entorno social. Aquí el acento se pone en la relación entre el individuo y su medio: la persona no logra, o no puede, responder a lo que su entorno espera de ella, y ese desajuste genera conflicto.
Ambos conceptos son relativos: dependen de las normas y valores de cada sociedad y de cada momento histórico. Lo que en un contexto se considera marginal o inadaptado puede no serlo en otro.
Marginación e inadaptación están relacionadas, pero no se implican necesariamente: una persona puede estar marginada (por ejemplo, por pobreza o por discriminación) sin presentar conductas inadaptadas, y una persona puede mostrar conductas inadaptadas sin estar socialmente marginada.
Conviene distinguir también otros términos próximos:
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Desviación social: conducta que se aparta de las normas sociales de un grupo, sean o no normas jurídicas.
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Delincuencia: conducta que infringe las normas penales; es solo una parte de la desviación.
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Conflicto social: situación de tensión o enfrentamiento entre personas o grupos, que puede estar en el origen de la inadaptación o derivar de ella.
Para el educador, la consecuencia práctica es que la intervención no se dirige solo a «cambiar a la persona», sino también a modificar las condiciones de su entorno que producen o mantienen la marginación.
Fuente: elaboración propia.