El desarrollo evolutivo es el conjunto de cambios ordenados y relativamente estables que experimenta una persona a lo largo de su vida, desde la concepción hasta la muerte. En la infancia esos cambios son especialmente rápidos y afectan a todas las áreas a la vez: la motora, la cognitiva, la del lenguaje y la comunicación, la afectiva, la social y la moral. Las áreas se distinguen para estudiarlas, pero en el niño real se influyen mutuamente: caminar amplía la exploración y con ella el conocimiento; hablar cambia la forma de relacionarse.
Factores del desarrollo. El desarrollo es el resultado de la interacción entre la herencia y el medio. La herencia aporta el calendario madurativo y las predisposiciones; el medio (familia, escuela, cultura, estimulación, nutrición) aporta las experiencias. Junto a esa pareja suelen distinguirse la maduración, que es el despliegue de cambios programados biológicamente, y el aprendizaje, que es el cambio producido por la experiencia. Ninguno actúa solo: un niño no anda antes de que su sistema nervioso y su musculatura estén maduros, pero tampoco aprende a hablar una lengua que no oye.
Principios generales del desarrollo:
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Dirección céfalo-caudal: el control del cuerpo avanza de la cabeza hacia los pies; primero se controla la cabeza, después el tronco y por último las piernas.
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Dirección próximo-distal: el control avanza del eje del cuerpo hacia las extremidades; primero se dominan hombros y brazos y más tarde las manos y los dedos.
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De lo general a lo específico: las primeras respuestas son globales y poco diferenciadas, y poco a poco se vuelven precisas y especializadas.
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Secuencia ordenada: las etapas siguen un orden que es muy parecido en todos los niños, aunque el ritmo varía de uno a otro.
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Diferencias individuales: cada niño tiene su propio ritmo; las edades que se dan para cada logro son orientativas, son medias con un margen de variación normal.
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Periodos sensibles: hay momentos en los que el niño está especialmente preparado para adquirir determinadas capacidades, y la falta de estimulación en ellos es más difícil de compensar después.
Etapas de la infancia que se usan habitualmente: periodo prenatal; primera infancia (de 0 a 2 años); segunda infancia o etapa preescolar (de 2 a 6 años); tercera infancia o niñez intermedia (de 6 a 12 años). A partir de ahí comienza la adolescencia. La Educación Infantil se organiza en dos ciclos, de 0 a 3 y de 3 a 6 años (Real Decreto 95/2022), y la Educación Primaria abarca de los 6 a los 12 años.
Para el técnico-educador, estos principios tienen una consecuencia práctica: una edad de referencia no es una frontera. Lo que debe vigilarse es si el niño sigue la secuencia y si el retraso es significativo o se acompaña de otras señales, no si hace algo exactamente a la edad media.