Parada cardiorrespiratoria (PCR). Es el cese brusco e inesperado de la respiración y de la circulación espontáneas, potencialmente reversible. Si en pocos minutos no se recupera, los órganos vitales se quedan sin oxígeno y llega la muerte biológica; las lesiones cerebrales aparecen a los 4-6 minutos sin oxígeno, por lo que es una situación tiempo-dependiente. No debe confundirse con la parada que llega de forma esperada como final natural de una enfermedad incurable, que no es tratable.
La mayoría de las paradas ocurren fuera del hospital. La supervivencia mejora con la activación precoz de los servicios de emergencia, con el inicio rápido del soporte vital básico (los mejores resultados se dan cuando la reanimación empieza antes de cuatro minutos) y con la calidad de las maniobras.
Reanimación cardiopulmonar (RCP). Conjunto de maniobras estandarizadas, aplicadas en secuencia, que sustituyen la respiración y la circulación para intentar recuperarlas con posibilidades razonables de conservar las funciones cerebrales superiores. Tiene dos niveles:
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RCP básica: conocimientos y habilidades sencillas para reconocer una posible parada, alertar y sustituir de forma precaria la respiración y la circulación hasta que llegue el tratamiento cualificado. No usa más equipo que un dispositivo de protección y el DEA, e incluye la desobstrucción de la vía aérea. Se apoya en las compresiones torácicas y en el boca a boca; quien no está formado para ventilar, o no puede o no quiere hacerlo, hace solo compresiones (ver RCP del adulto).
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RCP avanzada: la realiza personal sanitario titulado, con formación y equipo específicos.
Cadena de supervivencia. Conjunto ordenado de actuaciones que aumenta la probabilidad de sobrevivir a una parada o a un atragantamiento. Va dirigida a toda la población: el testigo es imprescindible porque de él depende activar la cadena. Desde la llamada hasta que llegan los servicios sanitarios suelen pasar 5-8 minutos (mediana), y en ese tiempo la supervivencia depende de que los testigos hagan RCP y usen un DEA. Tiene cuatro eslabones, que deben iniciarse cuanto antes y en este orden. Así los presenta la guía del ERC de 2025, que mantiene cuatro eslabones pero agrupa en uno la RCP y la desfibrilación y añade la recuperación al final:
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Prevención, reconocimiento precoz y petición de ayuda. Saber detectar la gravedad (no responde y no respira con normalidad), señalizar y protegerse, y llamar sin demora. El 112 es el número único europeo para cualquier emergencia; en Galicia lo atiende el Centro de Atención de Emergencias 112 Galicia, que recibe la llamada y la dirige al servicio público que debe prestar la asistencia (art. 37.2 de la Ley 5/2007, de emergencias de Galicia). Para las urgencias sanitarias existe además el 061, de Urxencias Sanitarias de Galicia-061. Hay que responder con calma y orden a las preguntas de la sala de coordinación.
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RCP y desfibrilación precoces. Iniciar de inmediato la RCP básica puede duplicar o cuadruplicar la supervivencia. Si quien llama no sabe hacerla, el operador le guía por teléfono para hacer solo compresiones. Cada minuto cuenta: pasados cinco minutos la probabilidad es muy baja y a partir de diez casi nula. Uno de los ritmos de la parada es la fibrilación ventricular (FV): el corazón tiembla sin bombear sangre. Si no se trata, evoluciona a la asistolia. Su único tratamiento eficaz es la desfibrilación, una descarga de corriente continua que puede devolver un ritmo ordenado. Desfibrilar en los 3-5 primeros minutos puede lograr supervivencias del 50-70 %; por eso se instalan DEA en lugares concurridos y se forma a primeros intervinientes no sanitarios (bomberos, policía, protección civil…).
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Soporte vital avanzado y cuidados posreanimación. Lo presta un equipo sanitario (médico, enfermero y técnico) desplazado en UVI móvil, ambulancia medicalizada o helicóptero, que trata la vía aérea, monitoriza, canaliza vías y administra fármacos para proteger el corazón y el cerebro. Pierde casi toda su eficacia si no se han cumplido los eslabones anteriores; lo ideal es que llegue antes de los ocho minutos.
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Recuperación. El último eslabón recuerda que la meta no es solo salir con vida, sino que el superviviente recupere su calidad de vida, con rehabilitación y seguimiento después del alta.