El corte por plasma consigue temperaturas muy altas ionizando un gas gracias a la combinación de un generador de alta frecuencia con una tensión continua. El gas más habitual es el aire, aunque vale cualquier otro que no ataque al electrodo ni a la pieza (argón, nitrógeno, hidrógeno…). Dentro de la antorcha los electrones se separan de los iones del gas (estado de plasma) y, al salir, vuelven a unirse liberando mucha energía. La boquilla se refrigera con el propio aire, que sale por conductos laterales. La temperatura depende del gas empleado.
Componentes: máquina, conexión a red trifásica, conector de tierra, manguera y pistola de plasma, botella de aire con reductor de presión y su manguera, cabezal, consumibles (boquillas) y gafas de protección. El portaelectrodos puede ser de tungsteno, hafnio o circonio, según el gas.
Ventajas frente al oxicorte: sirve para una gama de materiales más amplia, permite cortar metales de poco espesor (algo que el oxicorte no consigue) y es más productivo, ya que corta hasta 6 veces más rápido, según el calibre.
Uso correcto:
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Requiere práctica regular.
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Hay que conectar a tierra tanto el equipo como el generador que lo alimenta.
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La pistola no debe tocar directamente la pieza.
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El arco no debe superar 6-7 mm de longitud.
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Se usan gafas de protección para soldadura conformes a la norma UNE-EN ISO 16321 (parte 1, requisitos generales de la protección ocular y facial, y parte 2, protectores para soldadura y técnicas conexas), que ha anulado las antiguas UNE-EN 166 y UNE-EN 169. Se suma el equipo de protección que indique el fabricante. Si el metal desprende gases tóxicos, hace falta protección respiratoria, y en la zona debe haber medios de extinción (agua, extintor…).
Conservación. Las reparaciones corresponden al servicio técnico del fabricante, pero conviene revisar cables y conexiones, limpiar a menudo el cabezal de la pistola y sustituir los consumibles gastados, y mantener limpia la máquina con un paño seco, sobre todo las rejillas de entrada y salida de aire.