A. Marco normativo y conceptos básicos. La drogodependencia es uno de los problemas más importantes en prisión. El art. 25.2 CE establece que las penas privativas de libertad estarán orientadas a la reeducación y reinserción social. El art. 116.2 RP 1996 establece la posibilidad de programas de atención especializada en drogodependencias para internos que los soliciten voluntariamente. El Real Decreto 1911/1999 aprueba la estrategia nacional sobre drogas para el período 2000-2008. La intervención en materia de drogas en Instituciones Penitenciarias viene regulada por la Instrucción 3/2011 de la SGIP.
Conceptos clave: hábito (estado que resulta del consumo repetido de una droga); drogodependencia (uso habitual de estupefacientes al que el drogadicto no puede sustraerse, RAE); dependencia física (adaptación que se manifiesta con trastornos físicos al interrumpir la droga; los síndromes de abstinencia se alivian administrando la misma droga o una de análoga acción); dependencia psíquica (sentimiento de satisfacción e impulso psíquico que exigen la administración regular de la droga para producir placer o evitar malestar); tolerancia (disminución de respuestas a la misma cantidad de droga o necesidad de mayor dosis para el mismo efecto); tolerancia cruzada (fenómeno por el que al tomar una droga aparece tolerancia también a otra del mismo tipo o de tipo conexo, por ejemplo, la heroína provoca tolerancia cruzada a la morfina y viceversa).
B. Modalidades de intervención. La intervención ambulatoria/centro de día utiliza espacios adecuados en cada módulo o en una dependencia centralizada. Los módulos terapéuticos son módulos independientes para internos en tratamiento integral de drogodependencias que pretenden crear un espacio socioeducativo y terapéutico normalizado y libre de las interferencias de la droga.
Equipos de coordinación y gestión: (1) Equipo Sanitario: diseño, ejecución y evaluación de las intervenciones sanitarias; desarrolla los programas de intercambio de jeringuillas, de metadona y desintoxicación. (2) Equipo Técnico GAD (Grupo de Atención al Drogodependiente): diseño, ejecución y evaluación de las intervenciones multidisciplinares; programas de prevención-educación para la salud, intervención psicosocial con metadona, deshabituación y reincorporación social; está compuesto por médico, psicólogo, educador y trabajador social (ampliable con funcionarios de vigilancia, maestros, enfermeros, monitores, etc.). (3) Comisión GAD: dirección y coordinación, presidida por el director del centro; forman parte los subdirectores médicos y de tratamiento y los coordinadores de los equipos técnicos-GAD. La Comisión de Seguimiento del Plan de Intervención en materia de drogas está presidida por el Director/a del Centro Penitenciario.
C. Programas específicos de drogodependencias. (1) Programa de intercambio de jeringuillas (PIJ): preservar la salud y la vida de los consumidores de drogas por inyección, haciendo posible el uso de equipo estéril; ha recibido el 1.er Premio europeo a las buenas prácticas de salud en las prisiones (OMS). (2) Programa de tratamiento con metadona: uno de los programas más efectivos de reducción de riesgos y daños; favorece la disminución del consumo, evita la vía intravenosa, mejora el estado físico y mental y reduce la conflictividad; cuando incluye actividades de apoyo psicosocial y preparación para la libertad tiene carácter normalizador y rehabilitador. (3) Programa de deshabituación: consta de dos procesos: desintoxicación (elimina la dependencia física mediante tratamiento farmacológico del síndrome de abstinencia) y deshabituación (elimina la dependencia psicológica, mucho más compleja y prolongada; facilita la adquisición de estrategias y pautas de conducta para la normalización social; puede realizarse de forma ambulatoria, en centro de día o en módulo terapéutico).
D. Inserción sociolaboral. Los recursos terapéuticos comunitarios son centros ambulatorios, centros de día, pisos de inserción, comunidades terapéuticas y centros de salud mental, con equipos multidisciplinares de salud, psicología, trabajo social, formación e inserción sociolaboral. El centro penitenciario o el CIS efectúan seguimiento y evaluación de las personas en permisos de salida, salidas diarias, tercer grado y libertad condicional (no en libertad definitiva). Según el Protocolo de inserción personalizada de la Estrategia sobre drogas 2009-2016 (Plan de acción 2013-2016), el proceso de inserción sociolaboral de los internos drogodependientes se desarrolla en 3 pasos: (1) inicio del proceso de recuperación y reinserción en prisión; (2) derivación a recurso sociosanitario comunitario; (3) continuación del proceso en la sociedad (permisos de salida, salidas diarias, tercer grado y libertad). Para internos con trastorno mental grave (TMG) existe el programa PAIEM; el programa PUENTE de Mediación Social favorece la incorporación social de internos con enfermedad mental en tercer grado.
E. Instrucción 9/2014 SGIP (Unidades Terapéutico-Educativas, UTE). Desde hace varios años se ha desarrollado una experiencia de intervención penitenciaria que busca un abordaje integral de la drogodependencia: integral en cuanto a alcanzar las causas últimas de la desviación social y del delito, y desde el punto de vista estratégico, por la voluntad de utilizar los diferentes recursos del ordenamiento penitenciario. En el momento de redacción de la instrucción, 24 centros cuentan con módulos o departamentos UTE. Las comunidades terapéuticas se constituyen sobre principios rectores (Hooper, 2003; Lipton, 2001), entre los que se encuentra que la actividad terapéutica se organiza en torno al trabajo.
F. Programa de intervención con agresores sexuales. Desde 1998 se realiza en los centros penitenciarios el tratamiento de agresores sexuales, descrito en el manual El control de la agresión sexual: programa de intervención en el medio penitenciario. Está dirigido a internos que han cometido delitos sexuales sobre mujeres o menores. Objetivos: aumentar las probabilidades de no reincidencia, favorecer un análisis realista de las actividades delictivas y mejorar las capacidades de relación personal normalizada. Es una intervención psicoterapéutica de 2 años en formato grupal, con 12 módulos en dos bloques: toma de conciencia (emoción y conductas hacia el comportamiento violento, para disminuir la resistencia ante el comportamiento criminógeno) y toma de control (se analiza la propia conducta delictiva y se entrenan habilidades de prevención de nuevos comportamientos sexuales inadecuados y violentos). Contenidos: análisis de la historia personal, distorsiones cognitivas y mecanismos de defensa, conciencia emocional y empatía, comportamientos violentos, educación sexual, modificación del impulso sexual, prevención de recaídas y estilo de vida positiva.
G. Programa de intervención con jóvenes. En la Administración Penitenciaria se consideran jóvenes los menores de 21 años y, excepcionalmente, quienes no hayan alcanzado los 25 años. Los programas específicos para jóvenes se caracterizan por una acción educativa intensa que pretende: frenar el desarrollo de una carrera delictiva y conseguir la integración social una vez excarcelados. El programa está dirigido a jóvenes entre 18 y 25 años. Sus objetivos son: equipar a los jóvenes con habilidades de pensamiento para un mejor ajuste personal y social, y mejorar las habilidades interpersonales, la educación y la preparación para la búsqueda de empleo. La intervención común abarca áreas de formación académica, deportivo-recreativa, laboral, cultural, higiénico-sanitaria, ocio y tiempo libre, y sociofamiliar; la lleva a cabo un Equipo Multidisciplinar (psicólogos, juristas, pedagogos, sociólogos, educadores, maestros, funcionarios de vigilancia, trabajadores sociales, técnicos medios de actividades deportivas y ocupacionales). El programa específico es el Programa de Pensamiento Prosocial versión corta para Jóvenes (Vicente Garrido Genovés): programa de intervención cognitiva basado en entrenamiento directo de habilidades, actitudes y valores, con el EHS incorporado, que permite adquirir destrezas para evitar conductas delictivas.
H. Programa de intervención con mujeres. Desde 2009 se implementa el Programa de Acciones para la Igualdad entre Mujeres y Hombres en el ámbito penitenciario. El programa Sermujer.es es un programa de prevención de violencia de género para mujeres en centros penitenciarios, con doble objetivo: prevención de la violencia de género y tratamiento de las internas que la han padecido, dotándolas de habilidades de competencia social para mejorar su autoestima y recursos personales y sociales. Se estructura en 7 unidades de intervención: (1) construcción de las identidades de género; (2) autoestima; (3) sexualidad; (4) relaciones de pareja y mitos del amor romántico; (5) violencia de género; (6) habilidades de competencia social; (7) prevención y recursos.